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Manuel de Lorenzo: El libro que leería durante la película que no puedo perderme

Regreso al futuro

Cualquier persona con un metro, mucha paciencia y demasiado tiempo libre sería capaz de resolver cuál es, por ejemplo, la acequia más larga del mundo o el campanario de mayor altura. No es difícil decidir en qué playa hace más calor, en qué depósito cabe más gasolina o qué velocista corre los 100 metros lisos en menos tiempo. En todos estos casos, la valoración se basa en elementos objetivos como la longitud, la temperatura o el volumen. Magnitudes, todas ellas, susceptibles de ser medidas de acuerdo a parámetros establecidos y aceptados con anterioridad. Sin embargo, decidir cuál es la mejor película que uno ha visto o el mejor libro que uno ha leído —así reza el encargo— ya no es tan sencillo, puesto que elegir la mejor obra de todas requiere de una neutralidad inalcanzable. Además de la calidad, sobre cuyo componente objetivo no creo que quepa duda alguna a pesar de que su tasación no sea tan precisa y ajustada como la de las propiedades físicas mencionadas, siempre intervendrá en el juicio artístico un condicionante inevitable que hará imposible la sentencia ecuánime: el gusto personal. Nadie debería afirmar con pretensiones dogmáticas cuál es la mejor película o el mejor libro de la historia, porque es un veredicto que depende en gran medida del paladar. Y precisamente por ello, porque nada me gustaría menos que ser tildado de excesivamente categórico o de imprudente, no me atrevería a declarar tan impúdicamente que una determinada obra literaria y una concreta pieza cinematográfica son mejores que todas las demás.

Otra cosa muy distinta, y que parece adecuarse más al título de esta serie de artículos —el cual no debe ser interpretado literalmente, ya que de lo contrario correríamos el riesgo de no enterarnos de ninguna de las dos cosas—, es hacer públicas, sin ánimo doctrinal alguno, las preferencias de uno en lo atinente al cine y la literatura. Sin embargo, si tratar de juzgar cuál es la mejor novela o película de todos los tiempos devendría en un esfuerzo inútil, ya que el ingrediente subjetivo del gusto adulteraría cualquier fallo, me temo que seleccionar mis dos títulos favoritos no es una tarea mucho más asequible. No por quimérica, ya que en este caso no lo es, sino por lo complicado que resulta tomar una decisión al respecto. Asumo que son preguntas para las que, más o menos, todo el mundo tiene preparada una respuesta y sus correspondientes alegaciones —que serán más resabidas cuanto más disfrute el sujeto con el onanismo intelectual—, pero son tantas las obras que me parecen destacables, y tan distintos los motivos por los que cada una de ellas me lo parece, que no creo estar muy seguro de cuál me gusta más, sinceramente.

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7 comentarios

  1. Yo jamás quise ser Marty McFly.

  2. :O este artículo es como si lo hubiera escrito yo, solo que mucho mejor porque yo no tengo esa facilidad. Adoro la peli, estoy de acuerdo en que no es la mejor… pero qué carallo, a quién le importa? Yo también la he visto miles de veces y en pocas ocasiones he disfrutado tanto como cuando se la puse a mis hijos por primera vez y también la adoraron. Y no se trata de que las historias sean creíbles o no, es fantástico cuando se produce el milagro de que te hagan creer las cosas más peregrinas desde el primer segundo de historia y eso es lo que sucede con Regreso al futuro. (Y quién es el ministro de Defensa, John Wayne? Jajaja).

  3. Manuel de Lorenzo

    Qué curioso, me sucede lo mismo que a Miriam. También siento como si lo hubiese escrito yo.

  4. Sergio Romero (@Bohemianliberty)

    Yo si que me atrevo a decir categóricamente que Regreso al Futuro es una obra maestra, la trilogía es sublime. El cine tiene un principio básico, ENTRETENIMIENTO. Una de las MEJORES películas de la historia sin duda.

  5. Me sumo a la opinión de Sergio Romero. Cuando me encuentro con la pregunta (que siempre acaba apareciendo en algún momento de la vida) de cuál es mi peli favorita, pienso en «Regreso al Futuro» – toda la trología – pero he de admitir que a veces digo «Blade Runner» porque parece un poco más de listos. En cualquier caso, el preguntador acaba pensando que soy un cretino inculto, pero oiga, ¡es lo que a mí me parece!, y no ese peñazo de «Ciudadano Kane», por dios.
    Por otra parte, «La invención de Morel» podría llegar a ser el libro preferido de cualquiera. Yo lo leí cuando estaba enganchado a la serie «Lost» (sí, mi nivel cultural cada vez más en entredicho) y entendí que todo está inventado.
    Muy buen artículo, por cierto.

  6. He puesto «trología», ¡cómo mola!
    Perdón: trilogía. No era un sarcasmo ni nada de eso.

  7. Louis Lumière

    El cine NACIÓ con un principio básico, entretener. En tiempo récord consiguió madurar y trascender sobradamente el mero entretenimiento.

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