
He nacido en Burgos y canto en inglés
Los Nikis
Acabada la década de los80, donde la escena musical estuvo fagocitada por la denominada Movida Madrileña, los 90 amanecieron con una serie de grupos que buscaron referentes en el extranjero, alejándose con cierto pudor y en algún caso indisimulado reparo de lo que se había estado haciendo en nuestro país. El mayoritario cambio de idioma al inglés era una simbólica declaración de intenciones de estos artistas que, en general, apenas podían llevar una conversación en esa lengua, pero que se lanzaban a cantar como si fuesen anglosajones de toda la vida. Estas formaciones solían encontrar refugio en pequeñas discográficas que se autocalificaban de independientes, alternativas. Los sellos Acuarela, Subterfuge o Elefant eran venerados por los aficionados, que descubrían nuevos nombres a seguir por el boca-oreja o a través de Jesús Ordovás o Julio Ruiz en Radio 3, y que grababan en casete los cortes de sus programas de radio hasta que en algún festival o por correo podían comprar el vinilo o cedé de ese grupo emergente que les fascinaba. También existía una cantidad no desdeñable de personas que se enorgullecía en público de ignorar la escena indie, desde la postura integrista heavy, para la que este tipo de música pone en duda la heterosexualidad de sus oyentes, pasando por los que vivían felices escuchando únicamente la radio fórmula comercial y te respondían “pero quiénes son esos” con una sonrisa condescendiente, hasta los amantes de la ortodoxia musical para los que no debes acercarte a menos de 15 metros de un instrumento o un micrófono si no eres un experimentado virtuoso, lo que no deja de ser una paradoja. No es cuestión de recorrer exhaustivamente toda la escena musical que se podría englobar bajo esta etiqueta pero, curiosamente, algunos de sus nombres más emblemáticos estuvieron relacionados con campañas publicitarias o participaron en alguna banda sonora que, en ocasiones, lanzó su carrera.
Chup-chup-churu-chup-chup-chup-chup.
Una gran mayoría de encuestados daría el nombre de Australian Blonde como máximo representante del indie de los90 si bien un porcentaje bastante significativo apostaría que son naturales de Londres y no asturianos. Tuvieron su momento de gloria al aparecer en la banda sonora de Historias del Kronen de Montxo Armendáriz, desde donde pusieron de moda ese estribillo onomatopéyico que nos retrata a todos como profundos conocedores del idioma de Shakespeare. Dentro de la misma película, que nos recuerda que en los 90 había ninis antes de que el término existiera, también se podían escuchar, entre otros, dos temas de El Inquilino Comunista (Charlotte says y Brains collapse), una formación vasca que cuenta aún hoy en día con una legión de seguidores cuando sus apariciones en los últimos años se han producido con cuentagotas. Como curiosidad, es destacable que en su momento rechazaran un contrato con una multinacional por una cuestión de filosofía ya que, para seguir siendo independientes, pensaban que debían quedarse en un sello minoritario.
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Resulta gracioso que una promoción por parte de una de las grandes empresas y símbolo de lo comercial (Pepsi) fuera el artífice de que mucha gente se metiera en el indie con su cd de ‘Generation Next’ y acabara aborreciendo parecidas maniobras comerciales que se han hecho después. Sin crítica ninguna: a mí me dio a conocer a muchos grupos (y sé que a mucha gente con la que he hablado también) y a cogerle el gusto a otro tipo de música en una época en la que no era tan fácil encontrar propuestas alternativas.
Eso sí, cuál fue mi sorpresa al comprobar que la versión original de ‘Diamond Sea’ de Sonic Youth dura 20 minutos y no cinco. Hay que ser indies pero sin pasarse: Pepsi prefirió quitarle los 15 minutos de ruido que incluía el tema.
Ah, y los Fresones Rebeldes es un grupo muy muy a reivindicar: hasta hoy no he parado de escuchar sus dos LPs.
Los Fresones Rebeldes, ¿tontipop? De ninguna manera. Puro punk: anticomercial, antimoda, antiprofesional y antitalento. Los mejores de la década con diferencia.
Desde cuando no ser profesional, y no tener talento, es bueno para la musica? A este grupo le pasa como el Hip-Hop: santifica un a forma de hacer mala musica que, en el fondo, abre la puerta a que cualquier idiota con discografica triunfe. Donde este musica bien hecha por musicos, lo demas es marketing.
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Muy buen artículo sobre una escena de la que, no sé si por nostalgia vacía de contenido, guardo un buen recuerdo: Esos anuncios de Trina y los grupos de Subterfuge formando un todo de lo más colorido (y, para un mocoso como yo, de pura evasión). Habrá quién diga que eran 4 grupos con un inglés de móstoles, y algo de razón tendrán, pero dejaron un puñado de canciones deliciosas y, sobre todo, la audacia de querer jugar en ligas internacionales (y, a veces, conseguirlo).
Parece mentira qué grupos como Killer Barbies (mis preferidos de esa hornada) gozasen de una proyección semejante. Impensable a día de hoy (por muy apetecible que siga estando Silvia Superstar)
Y sí, la de Australian Blonde, temazo noventero.
Saludos!
¡Qué ilusión me ha hecho ver citado a Chucho!
La guinda de este artículo sería haber mencionado a Meteosat y Juniper Moon
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Y Nosoträsh? nadie se acuerda de nosoträsh?
Hola, Breakpoint.
La verdad es que no recuerdo que sus canciones aparecieran en campañas publicitarias o como banda sonora de alguna película…
Un saludo.
Disculpa Tirso, estas en lo cierto, es que perdí la perspectiva y no caí en la cuenta de cual era el leit motiv del artículo, artículo muy bueno por cierto.
No encuentro ninguna información sobre esa supuesta imagen subliminal en el videoclip de Un Buen Día, ¿puedes al menos decirme en qué segundo del vídeo aparece? Gracias por adelantado.
Hola, SrRojo.
Entiendo que no lo encuentres puesto que el que hay subido en Youtube no es el que se emitió en su momento, que además está incluido en el recopilatorio de videoclips de «Encuentros con entidades». En el original, tras la canción, se pueden ver los créditos finales mezclados con imágenes (por ejemplo, haciendo el tonto durante la grabación, tuvieron un accidente con un cochecito de golf). La imagen subliminal aparece en el 5:35 del vídeo completo, casi el último fotograma.
Gracias por tu comentario.
Un saludo!
Resulta curioso que mientras leia el articulo me acordaba mucho de ese disco que lanzo Pepsi «Generation Next Music» (por cierto uno de los primeros disco que me pude comprar), y casi al final del texto se cita. Curiosamente casi todos los grupos que aparecen aquí, están en ese CD, quizás casualidad, o quizás más causalidad irónica, da que pensar que una multinacional como pepsi quisiera aglutinar en un disco (y en sus spot) a los grupos y la escena «indie» emergente que rompían con la decada anterior y se presentaba como la vanguardia alternativa de la música en el pais, nos vendian un producto que visto aparentemente cómo auténtico y con identidad no era más que un juguete en manos de unos empresarios.
El comentario sobre Jesús Franco bastante gratuito, máxime demostrando no saber siquiera que suyo es el videoclip de «himno generacional #83» para Los Planetas.
Lo demás mil veces hablado y carente de interés.
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