«The world doesn’t make any heroes outside of your stories«
Están los solistas y están las bandas. Y en una cantidad menor los dúos y tríos. A causa del gigantismo babilónico de los Beatles y los Stones, en el perfil general de las bandas está acentuado el relieve de un binomio —Lennon y McCartney; Jagger y Richards— como locomotora creativa, patente comercial, juego interno de balanzas. Y luego está el caso de los terceros hombres, los jugadores número 12, la función excipiente. En los Stones lo fue Brian Jones, un catalizador tan reivindicado como para que fans renieguen de todo lo que no conlleve su concurso. Y en los Beatles lo fue George Harrison, observando un rol mucho menos polémico. Como para polemistas ya están los de los comentarios, quedémonos con Harrison. O mejor con una canción suya.
Estaban los Beatles y en los Beatles estaban el beat, la melodía y la balada. Estaban los arreglos e inventos para arracimar diferentes filtros a todo eso. Así, la cuota psicodélica, con Harrison aportando el sitar, dicen que crucial. Y entre toda esa maraña —más la imagen, las comparecencias, los uniformes y los peinados y los barbados, los culebrones sentimentales, las películas y los dibujitos—, entre toda esa maraña una canción sobre una guitarra que llora. Un elemento diferenciable del resto: ese tipo de canción de belleza doliente donde una gélida corriente matinal procedente del puerto de Liverpool se compensa con un rayo tropical de Bombay y la música rompe por dentro al oyente de lo bonita que es. Cuando el pop blande desgarro contra lo cursi. Quizá Lennon hizo alguna así, pero quizá fuera ya fuera de los Beatles. Quizás Jealous Guy, del disco Imagine, en 1971. Quizá Lennon estuviera, en efecto, celoso de George.
Para entonces Harrison había publicado ya su triple álbum de 1970, All Things Must Pass, justo a la desembocadura del adiós oficial de los Beatles. Lo tuvo que publicar para consagrarse como paradigma del tercer hombre o figura encapsulada de una banda de dimensión universal. La fuente de talento no suficientemente apreciada porque los grandes focos apuntaron a la bicefalia, la dualidad, la sugerente tensión competitiva o retroalimentaria entre los dos líderes del grupo. Después, enfriada la Beatlemanía—“Phoney Beatlemania has bitten the dust”, cantó Joe Strummer en London Calling, 1978— surgieron las voces entendidas para reivindicar, incluso, que ese trabajo en solitario de George fue más talentoso que la producción de Lennon con su Yoko o los trabajos de McCartney con sus Wings. Y ya, a partir de entonces, las revisiones de los Beatles acostumbran a perfilar con creces la cuota de los Taxman y demás canciones de Harrison, el dichoso sitar, el sonido de su Rickenbacker a lo largo y ancho de la leyenda de los Fab Four. El tercer hombre cuya guitarra sollozó tímidamente mientras aullaban los egos de las dos grandes estrellas del grupo a la espera de la menstruante espada de Damocles que fue Yoko. (Imprime la leyenda).
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Me ha dolido, de verdad, tener que leer eso de «Los rizos, los punteos, la Les Paul al cielo de Brian». ¿Brian May con una Les Paul?¿Desde cuándo?
Por lo demás, un fantástico artículo, felicidades.
Un matiz de mosca cojonera a este magnífico artículo. El Zaragoza de las alineaciones cantadas en sobre todo en los 60 (Los Magníficos)
Brian May nunca utilizo una Les Paul, su guitarra era la Red Special.
Nooooooo….
Queen no por favor.
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stewart copeland, de police. buen compositor y mejor batería
Magnífico artículo. Dicho esto, nunca he entendido la comparación Beatles-Rolling. Los Beatles con solo 8 años de carrera han vendido más de 1000 millones de discos (están en la cúspide histórica) y los Rolling en 50 años en activo han vendido unos 240 millones. De hecho, y si hablamos solo de grupos, ABBA, Led Zeppelin, Queen o Pink Floyd superan las ventas de Jagger y Cia. ampliamente. Tal vez sea por lo que representaron en su día… pero sin los Beatles creo que los Rolling no serían lo que son.
Numero de ventas ≠ Calidad
Vale, pues iremos por calidad. Según la macro-encuesta realizada por la revista «Rolling Stones» entre cantantes, compositores, empresarios discográficos (gente del gremio)…. de los mejores 500 LP’s de la história de la música, y únicamente cogiendo el top 10, los de Liverpool acaparan los puestos 1, 3, 5 y 10. Los Stones únicamente el puesto 7 (en una revista que lleva su nombre).
Alternativa en el tiempo ≠ Talento
Tú lo has dicho, según la «Rolling Stone» (que por cierto, no es el mismo nombre que el grupo, y ni tienen nada que ver), el peor panfleto que se puede leer a nivel de crítica musical.
«Rolling Stone», no «Rolling Stones»… una cosa es la revista, la otra el grupo. No tienen nada que ver, el nombre de la revista proviene de una canción de Muddy Waters, no está relacionada para nada con el grupo. Y además, no creo que se necesario comentar el gusto musical de la Rolling Stone, ni las dotes de sus críticos a la hora de comentar discos, simplemente basta con ver la cantidad de LP’s míticos que en su momento fueron destripados por la Rolling y que una veintena de años después corrigieron puntuándolos con unas perfectas «5 estrellas»… hablo del «Nevermind» de Nirvana, del «Animals» de Pink Floyd o de la gran mayoría de los LP’s de Led Zeppelin.
Te iba a decir lo de la Les Paul de Brian May pero veo que se me han adelantado. La guitarra de Brian May la construyó él mismo junto a su padre con restos de una lavadora y de una chimenea entre otras cosas. Por otro lado me ha gustado mucho la referencia a la dignidad de John Deacon al no querer participar en ese vergonzoso intento de mantener al grupo con vida y sin alma. Paul Rodgers, pst…
Efectivamente, John Deacon ni siquiera participó en el documental que se realizó de Queen y de los últimos días de Mercury. La relación no debe ser muy cordial con May y Taylor.
Estimado Merlin,
Jealous Guy, de Lennon, fue compuesta, como muchas de las canciones -casi todas- del All Things Must Pass de Harrison, durante el período Beatle de ambos.
Nunca has escuchado Child of Nature? Creo que las demos de Esher fueron grabadas a principios del 68…
Vamos a ver… No soy nada sospechoso de ser anti Harrison porque me gustaban ya sus primeras canciones integradas perfectamente con las de los otros dos. Ya desde «Help!» con esos dos temas, pasando por otros dos en «Rubber Soul», magnífica la entrada al maravilloso «Revolver» con «Taxman» y siguiendo hasta acabar en «Abbey Road». Dicho esto, añadir que de ahí a decir que Harrison era el mejor de los tres, es una extravagancia o ganas de caldear el ambiente. Y no es que George fuera mediocre, que no lo era en absoluto; lo que pasa es que competir con Lennon y McCartney en aquellos momentos, sobre todo si hablamos de The Beatles, era misión imposible.
Vaya, como ahora mismo…
Es «Songs of FAITH and devotion».
He dicho.
Lo siento pero el término «rockista» es… una puta mierda
¡En efecto! Y por eso, un servidor ha acuñado los términos «rockeño» y «rockudo», que me parecen lo más…
Me molan esos términos…
Y eso que me olvidé del de «rockhudson»…
Me ha encantado el artículo pero no sé si lo de repetir brisa de puerto de Liverpool y brisa del puerto en Glasgow (en Teenage Fanclub) es abusar un poco de la lírica :)
Un apunte sobre Brian May y la Les Paul. Si bien su guitarra más usada y más icónica es la Red Special, sí que utilizó una Les Paul Deluxe durante una temporada (del 74 al 77) tanto en conciertos como en estudio.
También ha utilizado en grabaciones Stratocasters, Telecasters e incluso durante una pequeña época, sacaba de vez en cuando una V a escena.
http://en.wikipedia.org/wiki/Brian_May#Equipment
Muy interesante, pero… ¿Bill Wyman parásito? Era un bajista excepcional!!! El famosísimo riff de Satisfaction es lo que es por el bajo de Wyman, con la guitarra sola no es nada. Él era el secreto de la base de los Stones, sobre todo teniendo como batería a Charlie Watts, que era y es malísimo.
Joey Santiago, el mejor tercer hombre creando sensaciones y ambientes con sus guitarras estridentes y chirriantes. Seguro que a los Sonic Youth les habría encantado haber compuesto ellos el solo de Vamos, pero qué se le va a hacer… los verdaderos genios escasean.
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