Música

¿Qué hace que el jazz sea jazz? Louis Armstrong y su blues del final del Oeste

Hot Five

Un niño de unos siete años empuja una desvalijada carretilla de madera por el barrio de prostitutas de Nueva Orleans. En ella, lleva carbón que reparte por todos los salones, burdeles y tabernas. Sopla una larga corneta de hojalata para anunciar su presencia. Algunas meretrices le conocen y le saludan con una especie de instinto maternal. Little dippermouth!, «pequeño boca grande», le llaman cariñosamente debido a su apariencia menuda y a su descomunal sonrisa, que nunca parece perder a pesar de que la situación no es la más apropiada para una criatura de esa edad. De cuando en cuando, ese niño sonriente asoma la cabeza entre las cortinas de los lupanares y escucha una música diferente, mágica y excitante. Una música que se está forjando a golpe de sexo y alcohol, de corneta y de piano. Escucha un ritmo contagioso y vibrante que le atrapa, le transporta y le hace soñar. Cierra los ojos y se imagina tocando por todo el mundo su artesanal trompetilla de hojalata. Ese niño —aunque todavía no lo sabe— se coronará como la figura clave en la evolución del nuevo estilo, el que codifica y asimila todo lo que ha pasado antes para marcar el camino de lo que será el lenguaje de la música jazz y convertirlo en una forma de expresión artística universal.

¿De dónde viene el jazz? ¿Cómo se genera? ¿Es posible que un niño de siete años sea el creador de uno de los sonidos más influyentes del siglo XX? Yendo más allá… ¿Qué hace que un estilo sea ese estilo y no otro? ¿Cuáles son sus elementos definitorios? ¿Cómo se forman y evolucionan? ¿Cómo distinguirlos? ¿Quién lo establece? En definitiva, ¿qué hace que el jazz sea jazz? No es fácil la respuesta, ya que las fronteras entre estilos, a menudo, son livianas. No hay una línea divisoria —tampoco estilística o temporal— que dilucide con claridad el jazz, el ragtime, el blues o los espirituales, por ejemplo; esa amalgama de ritmos que sonaban en los Estados Unidos a principios del siglo pasado. Aunque cada uno de ellos tiene su propia personalidad, la historia pone de manifiesto que no siempre resulta tan evidente separarlos en la práctica. Y eso que la teoría, en principio, no admite dudas. Luego están las mezclas de estilos: otro cantar… De hecho, el jazz surge de esa mezcla. Pero si hay un rasgo característico, ineludible, decisivo y determinante que distingue al jazz de otros estilos, ese es la improvisación. Tanto en su vertiente colectiva, asociada al estilo de Nueva Orleans, como en los desarrollos solistas posteriores.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

10 comentarios

  1. Pingback: ¿Qué hace que el jazz sea jazz? Louis Armstrong y su blues del final del Oeste

  2. Luis Sanchez

    Gracias tío, te ha quedado un artículo precioso.
    Un saludo

  3. ¡Queremos más artículos sobre Satchmo!

  4. Hola
    Enhorabuena por el sensacional articulo.
    Una precisión, el instrumento que tocaba Louis durante aquella época era la corneta.
    Un saludo

  5. ¡Genial artículo!

  6. Gracias por el artículo. Las grabaciones de Louis Armstrong con los Hot Five & Hot Sevens constituyeron para mí toda una sorpresa en su momento, pues sólo conocía al genial trompetista por sus interpretaciones más comerciales y cercanas al pop (What a wonderful world, por ejemplo)

    Aunque mi favorita es Louis Armstrong plays W. C. Handy, con ese estremecedora intrepretación de St. Louis Blues.

  7. Pingback: SONS # 19 ARMSTRONG, Louis | O meu baú

  8. Aqui teneis la autobiografía de LOUIS ARMSTRONG -MY LIFE IN NEW ORLEANS – que abarca los primeros 24 años de su vida (en el mismo sitio -iberlibro- queda alguna versión en castellano-MI VIDA EN NUEVA ORLEANS – pero muy cara) : http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=LOUIS+ARMSTRONG&kn=MY+LIFE+IN+NEW+ORLEANS&sts=t&x=76&y=8

  9. El jazz empieza cuando empieza la improvisación (antes habÍa, por ejemplo orquestas de ragtime sin improvisaciones) . El investigador español AGUSTÍN PÉREZ GASCO (tiene sitio en facebook- ved allí más pinchando en iNFORMACIÓN, en su página) ha encontrado una carta de BUNK JOHNSON (que junto con KING OLIVER fueron los dos cornetistas que más admiraba ARMSTRONG de jóven ) en la que cuenta que el jazz comenzó en la década de 1890 a 1900 cuando en la orquesta de BUDDY BOLDEN se improvisaba (BUNK JOHNSON estuvo en esa orquesta muy jovencito, pero antes ya había estado, siendo un niño, en la orquesta de ragtime de ADAM OLIVIER) http://www.thereisjazzbeforetrane.blogspot.com.es/search/label/Bunk%20Johnson

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*