Es primavera en Sevilla. Ya lo sé, y en Mazarulleque. Pero no estoy en estos momentos mirando hacia Cuenca, estoy mirando hacia la parte occidental del valle del Guadalquivir. En estas fechas la ciudad despierta del letargo del invierno, nunca demasiado duro por estas latitudes, se ilumina agradablemente unos días, antes de que la abrase el sol y se perfuma delicadamente de azahar en sus calles y plazas más emblemáticas (en otras es aconsejable no llevar puesta la nariz). Pero este año, además, en esta ciudad hay un nuevo olor coincidiendo con los días finales de marzo, superado el idus con su mal fario: huele a evento de ciencia.
Sí. Sevilla se prepara en estos días para acoger el primer evento de ciencia de esta revista coincidiendo con el idus de junio. Un evento de ciencia que girará alrededor de la entrega de premios del Primer Certamen Jot Down de Divulgación y Narrativa Científica.
¿Te cuento un poco de qué va?
Pues, como se puede intuir por el nombre del certamen, se trata de eso, de un certamen literario científico en el que se establecen dos categorías de participación: una de divulgación de ciencia, esto es, la explicación de un concepto o conceptos científicos en tono narrativo, con una miajita de literatura; y otra de narrativa científica, esto es, un relato literario con una miajota de ciencia.
Aunque tienes toda la información tanto del certamen como del evento de junio en esta página, déjame que te haga un resumen de los motivos y las bases del mismo.
Nos parece evidente (y creemos que no debería ser necesario ni decirlo) que en pleno siglo XXI la ciencia es una parte, cada vez más importante, de la cultura de cualquier ciudadano. En este sentido, Asimov se quejaba hace un rato de que lo más triste de estos tiempos es que la ciencia adquiere los conocimientos mucho más rápido de lo que la sociedad adquiere sabiduría. Más o menos. No, desgraciadamente, no es lo más triste que está ocurriendo, pero sí, no es difícil encontrar ejemplos que no vienen sino a dar la razón a don Isaac: personas que presumen de ser cultos a la vez que se jactan de su desconocimiento absoluto de conceptos básicos de ciencia. Pero, parafraseando aquel comercial sobre detergentes, el ignorar se va a acabar. Bueno, o lo vamos a intentar. Nos parece necesario, para ello, acercar los conocimientos y descubrimientos de la ciencia a todos. Pero para ello es necesario primero atraer al personal. Vamos a intentarlo.
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