
Supongo que recordarán aquella maravillosa película llamada Bird, dirigida por Clint Easwtood, en la que Forest Whitaker encarnaba al atormentado saxofonista de jazz Charlie Parker. En una secuencia, el protagonista permanece de pie frente a la casa del compositor, pianista y director de orquesta más famoso del mundo, Igor Stravinsky. Parker lo contempla desde la distancia, con una mezcla de fascinación y timidez. Mientras tanto escuchamos la música de Stravinsky, uno de los escasísimos momentos de la película donde suena algo que no sea jazz o sus derivados. Finalmente, Parker no se atreve a hacerle saber al ruso que está allí y este entra en su casa sin percatarse de su presencia. Una bella escena, muy poética y que quizá no se alejaba demasiado de la realidad. Para «Bird», Stravinsky era prácticamente un icono intocable a quien adorar desde lejos… aunque en realidad llegaron a encontrarse una vez: un curioso cruce entre dos colosos que procedían de mundos distintos, la música sinfónica y el jazz, dos universos que por entonces parecían destinados a no entremezclarse demasiado.
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Igor Stravinsky, como decimos, era mundialmente famoso desde el primer cuarto del siglo XX. A finales de los años cuarenta Charlie Parker también se había convertido en un icono, aunque a mucha menor escala. Buena parte del público estadounidense no lo conocía o sencillamente no se interesaba por su música. Muchos oyentes no entendían aquel be bop convulso y extraño que incluso había escandalizado a pesos pesados del jazz tradicional, como Louis Armstrong: el legendario trompetista llegó a calificar al be bop como «ruido» y esto puede dar idea de hasta qué punto causaba reticencias el nuevo estilo. Eso sí, Parker tenía una reducida aunque fiel legión de seguidores que estaban dispuestos a elevarlo a los altares, considerándolo algo parecido un semidiós desde el punto de vista musical. Era adorado por los hipsters, como se llamaba entonces a los fans del jazz de vanguardia. No se sorprendan, el término es muy antiguo: a principios del siglo XX se llamaba hepsters o hepcats a los seguidores de aquel tipo de música; en los años cuarenta seguía aplicándose el término, que podría traducirse como «el que está a la última en cuestiones de jazz». Entre 1947 y 1950 Parker fue ganando la primera plaza en las diferentes votaciones a mejor saxofonista que organizaban revistas como Metronome o Down Beat y su nombre se escuchaba también en Europa.
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Pingback: La noche en que Charlie Parker emocionó a Stravinsky
EMOCIONANTE
Fantástico… cuando dos verdaderos artistas se dan la mano, aunque sea de forma simbólica, se produce un pequeño y maravillo big bang… cuyas ondas perduran y llegan hasta nosotros con el eco de lo imperecedero.
Un precioso, maravilloso artículo. Felicidades al autor.
Si la vista no me engaña, en la primera foto, al piano, está Lennie Tristano.
Stravinsky ha sido uno de los grandes músicos del siglo XX. Siempre se cita a Bartok y a Schoenberg junto a él, como los tres grandes de ese siglo corto y brutal. Stravinsky experimentó con los ritmos como Schoenberg con la armonía. Stravinsky acabó cediendo a la presión ambiental y compuso alguna obra con el método dodecafónico/serial de Schoenberg (Threni, Agon, Requiem…), pero su personalidad y potencia intelectual eran tales que aquello sonaba a… Stravinsky.
Sin embargo, yo no diría que Stravinsky es un músico sinfónico. Cultivó todos los géneros musicales imaginables, para conjuntos grandes y pequeños. El término «clásico» tampoco que gusta demasiado. Es simplemente música «especulativa», diría yo. También lo es el mejor jazz. Y ahí las fronteras se borran.
Cautivador.
Gracias.
enorme articulo, dos genios
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Muy buen artículo.
Muy bien construído el artículo. Me queda la curiosidad de saber qué referencias hay sobre la supuesta presencia de Stravinsky en Birdland, y de donde lo extrajo el autor.
Obviamente hubo testigos del episodio; uno de ellos fue el escritor y crítico musical Alfred Appel, quien lo contó después en «Jazz modernism».
Magnífico artículo, Don Emilio.
muy bueno !!!
Fantástico! ¡Muy buen artículo! Muchas gracias por esta excitante historia y, sobre todo, por cómo la has contado: una delicia.
Creo te va a gustas, aunque un poco extenso.
Muy bueno.
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Parker sintió una gran admiración por stravinsky que mirarlo lo impulsará a inrespetarse el y lo más conveniente fue impresionarlo con un tema de su autoría mezclado así esa función que solo se escuchó esa vez en la historia dejandonos un que fuera pasado sí, nos hubieran dejado la grabación, nos hubieran dado más de esa corriente clásico-urbana que necesitaba nacer ese día, tan solo un apreton de mano, tan solo ceder y asentar, nos hubiese llenado de más, gloria a los genios y sus indiciplinarias aptitudes, las maneras de los hombres ellos las entienden «práctica, práctica y práctica y cuando estés en el escenario olvida todo y ulula» C.Parker.
Gracias Emilio, ojalá internet fuese siempre tan interesante como tu publicación.
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Emocionante artículo, felicidades al autor.
El otro saxo es Lester Young uhhhhhhh !!!!!!
Qué maravillas de artículos nos regala usted.
Le estoy muy agradecido
Un artículo delicioso, cautivador. Muchas gracias, Emilio.
Gran artículo, muchas gracias!
La anécdota de Art Tatum define muy bien el mundo paranoide de los fans de A contra B, en todos los ámbitos que uno quiera imaginar. Y generalmente habla mucho de la total ignorancia de éstos sobre la materia en cuestión, sea musica, deportes, literatura, cocina o lo que se quiera. Busca una entrada en internet sobre cualquier personalidad de cualquier ambito y veremos a los detractores y fans de ésta y de su eventual enemigo/a secular, cocinando odios e invectivas en nombre de los afectados…a menudo afirmando que el contrario (generalmente un maestro/a en su género) no tiene ni pajolera idea de lo que hace!
Me ha emocionado el encuentro final, felicidades por el artículo
Fantástico artículo. Siempre me ha gustado mucho Stravinsky no digamos el gran Parker. Aquí se juntan los dos estilos musicales que más aprecio. Me ha encantado. Felicidades.
Magnífico artículo. Conozco más la música de Stravinsky que la de Parker, que también conozco, pero no tenía ni idea de este encuentro en Birdland. Muchas gracias por la información y enhorabuena por la forma en la que está presentada.
Excelente narración, logré imaginar toda la escena claramente,
Además que bello el encuentro con Art Tatum,
Gracias por tan buen texto,
Un articulo muy pedagógico, ilustrador que permite ampliar el universo de conocimiento de los interesados en el tema, me gusto mucho y aprendí igualmente…gracias
Extraordinario reportaje sobre Jazz, Saxomanía, Parker y Stravinsky, póker de ases de la musica planetaria. Gracias am,ig De Gorgot. Se lo enviamos al saxofonista boricua Jonathan Suazo, un pino nuevo relevante en el Planeta SAXO!
Maravillosa nota, por sus anécdotas y los amplios conocimientos que despliega.-
BUENÍSIMO
Maravilloso artículo.
Una gran historia y una excelente narración. Emilio, quisiera por favor, me pueda brindar su correo electrónico. Muchas gracias.
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Qué bonito artículo! Felicidades de nuevo Sr. Gorgot
No lo había leído hasta hoy, en 2018. Más, por favor!
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Estupenda historia.
Que maravilla de articulo. He aplaudido inconscientemente de pura emoción!! Qué genios Art, Igor y Charlie.
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Simplemente, gracias por contar esta anécdota. Y por hacerlo tan bien.