Música

El otoño, en Galicia, es americano

The New Mendicants.
The New Mendicants.

Voy a contarles la historia de un lugar especial.

Matthew E. White nació el 14 de agosto de 1982 en la ciudad de Virginia Beach, Virginia, Estados Unidos. Su primer disco, Big Inner, entró directamente en el puesto 19 de la lista Billboard’s Heatseekers Albums en 2012, fue destacado por el New York Times y provocó la consideración de Matthew como Rookie del Año por Consequence of Sound y Mejor Artista Revelación por eMusic y Paste Magazine. Casi nada para un disco de debut. Tras ser incluido en varias listas recopilatorias de lo mejor del año como las elaboradas por Pitchfork o Blurt Magazine, y entre otros muchos méritos editoriales, en 2013 The Guardian lo coronó con cinco estrellas al tiempo que Uncut Magazine lo elegía como uno de los mejores álbumes de americana, es decir, ese supergénero que engloba cualquier estilo que, sin coincidir exactamente con ellos, se asemeje a alguno de los cuatro puntos cardinales de la música estadounidense —a saber, el blues, el rock & roll, el country y el folk—.

De todo ello, como es natural, se da buena cuenta en cualquier artículo sobre White que pueda uno encontrar en revistas musicales, publicaciones especializadas o incluso la ecuménica Wikipedia, pero es probable que no todos ellos reparen en que, además de semejantes logros, un buen día decidió dejarse caer por Ourense para tocar delante de un puñado de fieles en un pequeño local de la ciudad. Es lógico.

Siempre que voy al Torgal con alguien poco familiarizado con su historia me da por ejercer de cicerone. Supongo que en el fondo no es más que una tonta manifestación de vanidad como otra cualquiera. O tal vez sea el licor. En cualquier caso, es innegable que los protagonistas de las muchas fotografías que cuelgan de sus paredes invitan a presumir. Cada una de ellas, como muescas en un viejo revólver, es casi un pequeño milagro. Lee Ranaldo, Will Johnson, Damien Jurado, Victoria Williams, Ken Stringfellow… Acostumbrados a tocar en estadios, grandes teatros y festivales, no deja de ser sorprendente que a estas figuras del rock y el folk americano les pareciese atractiva la idea de subirse al escenario de un sencillo café gallego tan alejado de los brillantes focos de las grandes ciudades y cuyo aforo, por fortuna para los que lo frecuentamos, apenas alcanza el centenar de personas. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, en su cartel luminoso cada vez aparecen más y más nombres familiares, de esos que uno reconoce porque aparecen en la contraportada de sus discos.

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8 comentarios

  1. Fenomenal artículo de un lugar que, pillándome tan cerca, desconocía. ¿Se puede educar a un público? Y si es así, ¿cómo lo hacen los hermanos Pedrouzo?

  2. todos los músicos mencionados arrastran el culo por locales similares alrededor del mundo, para añadir a su neto afán artístico un modo de ganarse la vida, que por lo general, no supera en beneficios los de cualquier trabajador por cuenta ajena de nuestro entorno. Músicos de proyección artística descomunal, de los cuales me suelo nutrir… por supuesto, a veces tocan en formatos escénicos desmesurados (los habituales festivales multitudinarios), siendo la excepción que confirma la regla… y desde luego, llegar a Ourense a tocar en un garito dónde los asistentes se alimentan respetuosamente del nutriente ejercicio de la música, es un privilegio para ellos y supone una sana envidia para los que no alcanzamos a su cercanía… felicidades a los que andais por allí!

  3. Un gran artículo con un gran mensaje, con varios grandes mensajes, me atrevería a decir. Sin embargo, yo no concibo la música de ese modo, tan primario, tan cercano. Para mí la música cobra sentido cuando entre el músico y yo hay una distancia casi insalvable: temporal y espacial, aunque dicen que estas dos categorías van unidas. Yo, rodeado de mis cuatro paredes, escuchando a una persona a la que casi no conozco de nada y con la que solo a través de la Música comp…

  4. Muy buen reportaje.

  5. Simplemente maravilloso. Al próximo American Autumn no falto…

  6. Alberto blanco

    Todo lo que dice Manuel de Lorenzo es verdad ….. menos cuando pone música el …. no deja una canción entera ….!!!

  7. Una auténtica maravilla de artículo.
    Los que no conocen el Torgal, ya tienen una razón más para visitarlo y comprobar que todo es verdad.

    Un único pero: mis chistes son buenísimos

  8. Pingback: American Autumn 2016: Entrevistamos a David Pedrouzo. “La Americana es como un árbol con muchas ramas distintas y nosotros queremos verlas todas”. | Festivales y Conciertos

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