Deportes

Dolor, epopeya y vergüenza: memorias de un hincha mundialista

De Jong Murder Inc

No imagino cómo debe de ser el crecer en una España que ya es campeona mundial de fútbol. Aunque me haya alejado —sentimental e intelectualmente— de la competición futbolística regular durante los últimos años, no se puede haber sido un niño o adolescente varón en España y no estar profundamente marcado por el fútbol. El Mundial y la Eurocopa —que es como una metadona mundialista— siguen constituyendo para mí una liturgia periódica, que me atrae casi más por un sentido de la Historia que por la competición misma. Ahora que ya somos campeones, me apetece revivir los otros mundiales que he presenciado desde la tierna infancia y que aún puedo recordar. No sé si es un intento de aleccionar a los más jóvenes sobre lo que significaba ser seguidor de la selección española de fútbol “antes de”, de explicarles cuál fue el sino de la selección en los distintos campeonatos o si se trata sencillamente de un ejercicio de nostalgia sobre Aquellos Maravillosos Años en que perdíamos siempre y en los que, como españolísima reacción al desamparo, sentíamos que también siempre nos quedaba el orgullo. Un orgullo satisfecho o herido, según sufriésemos una salida digna o una debacle total, pero orgullo al fin y al cabo. El orgullo de haber puesto nuestro corazoncito de aficionado en ello.

El repaso podría bien haber comenzado en 1978, cuando la selección española regresaba a un Mundial tras doce años de ausencia y donde empezaba la Era de la Mala Pata que sólo finalizó en Sudáfrica 2010, pero seré fiel a la memoria y empezaré con el Mundial 82, que es el primero que realmente recuerdo. Sólo comentar que aquel retorno del 78 fue decepcionante: España lució un juego ramplón y quedó fuera de la fase de grupos cuando Cardeñosa falló un gol ante el portero de Brasil, en una jugada que se transformó en sinónimo popular de “pifia” hasta que el pobre Julio Salinas sustituyó a Cardeñosa en el imaginario nacional, tras fallar otra ocasión cantada, esta vez ante Italia, en 1994.

España ’82: la selección que nunca estuvo allí

Espana Honduras
Satrústegui en acción frente a Honduras. Treinta años después, los pobres hondureños aún deben de preguntarse qué demonios pasó en aquel partido.

Spain is different, definitivamente. Fuimos uno de los pocos países cuya selección no respondió favorablemente al hecho de jugar en casa, algo que tradicionalmente es una gran ventaja para cualquier selección que organiza un Mundial. Aunque, a priori, el equipo español no era malo: una combinación de nombres en los que había sitio para la garra tradicional de “la Furia” y también para la calidad que nunca ha estado completamente ausente de la selección española. Había un poco de todo, técnica y oficio: Quini, Gordillo, Alexanco, Juanito, Tendillo, Camacho, Urkiaga, etc. Una selección plural y compensada. ¿El resultado? Un desastre. Aquel Mundial 82 fue el Mundial de los complejos, e incomprensiblemente la presión de ser locales pudo con los nuestros, no sé si por tratarse de tiempos turbulentos para el país o sencillamente porque la mentalidad ganadora aún no se había establecido entre los españoles (de los barros del “que inventen ellos” vinieron los lodos del “que ganen el Mundial ellos”). La fase inicial ya fue mala pero milagrosamente no quedamos fuera del campeonato: una derrota contra la débil Irlanda del Norte (aquel gol en el dejamos que Arsmtrong y Hamilton parecieran Zico y Sócrates) o un sonrojante empate con Honduras —empate en el que necesitamos la embarazosa colaboración del árbitro— bastaron para subirle los colores a toda una avergonzada afición. Llegamos a la ronda de octavos de final —que aquel año se jugó también en formato de grupo— pero Inglaterra y Alemania, lógicamente, eran demasiado para un equipo español que no había podido con irlandeses y hondureños. ¿La sensación final? Que mejor no nos hubiésemos presentado. Al menos la organización del Mundial sirvió como ensayo para las Olimpiadas del 92 a la hora de aprender aciertos y errores, pero dudo que en otro Mundial posterior el aficionado español se haya quedado con semejante sensación de cabreo, decepción y vergüenza ajena. Pero así fue durante muchos años el mundialismo español: si no querías sufrir, mejor te ibas de vacaciones.

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18 comentarios

  1. Magnífico, enorme artículo: dudo mucho que yo hubiese escrito nada diferente, exceptuando lo del mundial de Corea, donde nada me hará cambiar de opinión de que fue un robo directo y que España no tuvo ni remotamente algo de responsabilidad en haber caído en cuartos. (claro que sólo se gana haciendo goles… ¡y los hicimos! ¡Varios! ¡Pero los anularon!).

    Un detallito: en el mundial 2006 Francia no era la vigente campeona, lo era Brasil. Francia cayó en 2002 en primera ronda sin marcar siquiera un gol.

  2. E.J. Rodríguez

    Gracias por tu elogioso comentario, Alberto.

    Corregido el detalle del mundial 2006, lo que se quería expresar era simplemente «inminente finalista», así que te agradezco la puntualización. Da gusto tener lectores tan atentos.

    En cuanto a lo del mundial de Corea, efectivamente: puede calificarse de robo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Así lo sentí en su día y así sigo viéndolo hoy, sólo que el artículo pretende centrarse más en la actuación de la selección en sí. También te digo que ahora que España pertenece ya al grupo de los campeones mundiales, creo que será difícil que semejante robo se repita, al menos frente a un equipo menor. En el 2002 a nadie le importaba si España era asaltada a mano armada por Corea, porque la nuestra era aún una selección «second tier»… pero la estrella que ahora lucimos en el uniforme hará que, en lo venidero, el mundo esté más pendiente. Claro que también nos obligará a sentenciar esta clase de partidos con una contundencia a prueba de árbitros; ésa es la idea que pretendo transmitir.

    Pero resumiendo: sí, fue un robo. Y si me apuras, con premeditación.

    Un saludo.

    • No pareció importar entonces que Italia luciera tres estrellas en su camiseta para que los favores a Corea fueran, al menos, tan escandalosos en su partido de octavos de final. Aquel mundial fue un escándalo, una verguenza.

  3. Contra Alemania en el 94 no perdimos, ¿cómo has podido olvidar el gol de Goiko?
    Cada uno tenemos nuestros recuerdos, pero lo mejor es la conclusión. Efectivamente, los jugadores pasados que mencionas encajarían en esta selección, me has convencido de que lo importante es el estilo.

  4. Enhorabuena por el artículo. Ha sido bonito recordar aquellos momentos, como viví cada partido y a la gente que tenía a lado en aquel momento.

    Un par de apuntes si me permite y sin ánimo de fanfarronear: mantiene que Alemania nos ganó en el ’94, cuando fue un empate a 1. Goles de Goiko y Klinsmann (me encantaba el alemán). Y en Corea se le olvida mencionar el gol anulado, mal, a Baraja en el tiempo reglamentario. Lo digo porque su conclusión es que no metiamos goles en los momentos clave, pero en ese partido marcamos 2 goles que no subieron al marcador. El segundo tanto, por cierto, (me permito el lujo de un tercer apunte) si no me falla la memoria fue anulado porque cuando centró Joaquín el juez de línea señaló que el balón rebasó la línea de fondo, cuando era claro que el esférico estaba sobre la cal, más dentro que fuera del campo.

    A fin de cuentas el Mundial cumplió con lo que quería la FIFA, abrir mercado en Asia y una bonita final entre Alemania y Brasil. Blatter durmió con una sonrisa dibujada en su rostro, su amplio rostro.

    Un saludo

  5. E.J. Rodríguez

    Gracias a ambos por los apuntes; no es fanfarronear, David, es simplemente complementar los pequeños huecos de mi memoria —a fin de cuentas son estas unas memorias corazoncito en mano— cosa que agradezco enormemente, ya que escribí el artículo en «riguroso directo» tras una extensa charla sobre el tema. De todos modos, si me permiten, sigo sosteniendo que el no meter goles en los momentos clave siempre ha sido siempre nuestro Talón de Aquiles. Lo siguió siendo durante el último Mundial, aunque nos salvó el estilo que, como Bruno menciona, es realmente lo importante. El partido contra Corea fue una semi-excepción malograda por los árbitros, pero mi tesis —tal vez un tanto exigente, lo admito— es la de que un equipo grande debe finiquitar a uno pequeño con goles a prueba de dichos árbitros. No será la última vez que nos encontremos con arbitrajes teledirigidos por la FIFA, desgraciadamente.

    Por lo demás, me alegra que hayan disfrutado con el artículo y que compartan también parte de sus recuerdos. Un saludo a ambos.

    PD: Se me olvidaba preguntarles cuál es su partido favorito de la selección española de entre los mundiales anteriores al 2010.

    • Posiblemente mi favorito sea el España-Brasil y el España-Dinamarca del Mundial 86. El de Brasil fue el primer partido mundialista que recuerdo, y el de Dinamarca por la amósfera encantada que había en casa cuando lo vimos.

      El España-Ucrania del 2006 fue posiblemente el mejor partido que hemos jugado en un Mundial, cogido de forma aislada, como tal partido.

      Claro que todo eso se queda pequeño ante el España-Rusia de semifinales de la Euro 2008, posiblemente los mejores 45 minutos (la segunda parte) que he visto hacer a un equipo en una gran competición de selecciones.

  6. Si hablamos de mundiales, el partido que más recuerdo (ganado) fue contra Irlanda en el 2002, por la agonía del mismo. También el subidón que propició el mayor escarmiento del 3-0 a Suiza. Mi padre diría que el partido que más el marcó es el de Querétaro en el ’86. A mí me cogió, por desgracia, demasiado joven. Y si añadimos las Eurocopas el partido que más recuerdo de todos los que he visto de España es el disputado en Viena, en cuartos del 2008 contra Italia. Lo celebré casi más que la final. Mi cuerpo se quedó pequeño para tanta alegría.

    Si de decepciones hablamos, como Mundial el del ’94. Muy doloroso lo de los italianos (puede que esto también alimentase la alegría del 2008, siento el rencor pero no olvidé nunca lo USA). Y hablando también de Eurocopas, el día que nos eliminó Inglaterra en el ’96. Fue horrible. Aún recuerdo las lágrimas y las caras que hubo en mi casa. La jugada de Manjarín sólo contra Seaman y el gol mal anulado a Salinas (puede que hubiese sido su redención personal de lo sucedido 2 años antes en Boston) me torpedearon la mente durante mucho tiempo. Steve McManaman, uno de los mayores activos de los ‘pross’ por aquel entonces, aún tendrá pesadillas con Sergi Barjuan, cuyo marcaje obligó al seleccionador inglés a cambiarle de banda en el descanso.

    Un saludo.

  7. Ricardo Jonás

    Qué grande, y qué bonita la reivindicación de Bakero, jugador al que siempre se le criticó no dar un pase hacia adelante. Tenía la técnica de un pirata con dos patas de palo, pero su capacidad para jugar al primer toque (aunque fuera en horizontal y para atrás) y moverse, y dar de nuevo apoyo al compañero, le haría encajar perfectamente en esta selección. Y el volumen de sus pelotas, vamos a decirlo todo.

  8. Precioso artículo, que a los casi cuarentones nos hace revivir muchísimas cosas. Sólo te haría una observación sobre uno de tus comentarios:
    «También te digo que ahora que España pertenece ya al grupo de los campeones mundiales, creo que será difícil que semejante robo se repita, al menos frente a un equipo menor. En el 2002 a nadie le importaba si España era asaltada a mano armada por Corea, porque la nuestra era aún una selección “second tier”… pero la estrella que ahora lucimos en el uniforme hará que, en lo venidero, el mundo esté más pendiente.»
    Corea del Sur venía de hacerle exactamente lo mismo a Italia en octavos con un árbitro ecuatoriano, a una selección que históricamente no sufre estos abusos, sino que los comete. La pela es la pela para la FIFA, ya seas campeón o no.
    De hecho yo me alegré de que perdiese Italia siendo robados, pero recuerdo que mi hermano me avisó que nos atracarían. Yo contesté algo como «no lo va a hacer dos veces»… y mira. Todo muy kármico, Italia siendo robada y nosotros por alegrarnos… ;)

    • E.J. Rodríguez

      Ricardo: siempre fui defensor de José Mari Bakero, era la clase de jugador que no hacía muchas cosas pero, las que sí, las hacía casi a la perfección. Aunque si pudiera elegir un jugador español de épocas recientes para incluir en la actual selección, sería sin duda alguna al Gaizka Mendieta de finales de los noventa. No quiero ni imaginar lo que Mendieta podría hacer en el actual equipo: un jugador que evolucionó desde la sorda discreción de un lateral derecho correbandas hasta ser nombrado un par de veces mejor jugador español de la Liga y mejor centrocampista de las competiciones europeas. Eso se llama capacidad de aprendizaje.

      Miguel: en mi ingenuidad quiero pensar que todo el mundo se alegró de que Italia recibiese un escarmiento por su mal karma, mientras la selección española simboliza hoy por hoy el gusto por el buen juego —el “fútbol de salón” como solía decirse en los ochenta— y que levantaría ampollas verla fuera de otro Mundial por motivos similares. Pero puede que tengas razón: las ampollas se acaban cerrando mientras las cuentas bancarias suizas siguen en su sitio.

      • Desde luego que Mendieta encajaría bien en esta selección, no lo discuto, pero creo que Valerón debería provocar al menos algunas dudas a la hora de escoger al futbolista de «épocas recientes» (a menos, claro está, que dejemos que influyan aspectos emocionales y no sólo futbolísticos).

  9. Estupendo artículo. Baggio-Salinas: ellos tenían al primero, nosotros al segundo. No hay más. Me alegra, por fin, ver a alguien defender lo mismo que llevo años diciendo, en interminables discusiones inútiles. TVE repuso ese partido durante el Mundial de Sudáfrica. Lo volví a ver. Italia estaba sonada en el segundo tiempo, casi muerta; hasta que apareció Dino. Clemente aún defendía que aquel equipo era tan bueno como el que luego se proclamaría campeón. No, tan bueno no. Clemente seguía sin entender que allí no había un Iniesta, (o un Villa capaz de meter un gol a Suecia en la Euro al final del encuentro donde un segundo antes sólo había un patadón de su defensa) ese tipo de jugadores que, a cuánto más difícil es el partido, más aparecen.

    Una pequeña matización: el seleccionador español en el 82 fue Santamaría, no Kubala.

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  11. Buenísmo el artículo. Siempre es bonito recordar todos los mundiales, eurocopas y demás. Ahora que se gana casi sin bajar del autobus es muy facil pintarse la cara de rojo y amarillo, pero la frustración que históricamente hemos sufrido en todos los grandes torneos es algo que, por suerte, las nuevas generaciones ya no saben de qué trata. Y ojo, mola mucho estar donde estamos, pero recordar el fallo de Salinas, lo que nos cabreamos aquel sábado a las 8 de la mañana con Al Gandhur, o aquella Eurocopa en Inglaterra donde la prensa de alli se burló de nuestro pais tambien tiene su encanto.
    No obstante, que dure y dure mucho esta racha bestial del deporte español. Despues de recordar la mierda que nos ha tocado comer, se disfruta todavía más.

  12. El seleccionador en el mundial 82, fue Jose emilio Santamaria, de origen uruguayo, creo.

  13. Me ha gustado mucho el artículo. Te acompaño en ese sentimiento. Hay que seguir jugando así, siempre. Por fín esta selección tiene un discurso, un estilo propio. Una personalidad. Me recuerda a un artículo q escribí en otro blog q tengo, justo cuando ganamos el mundial. Cuántos golpes hasta que se hizo justicia. Saludos! http://hunshu.blogspot.com.es/2010/07/campeones.html

  14. No sé si el autor, tras más de 9 años, reinará su artículo. Bueno pero excesivamente largo. Larguísimo.

    En todo caso, me gustaría que se pasara para hacerle una importante corrección, y es que en nuestro Mundial 82 el seleccionador nacional de España era JOSÉ EMILIO SANTAMARIA, no Kubala qepd. Craso error. Menos recrearse en los artículos y más precisión y rigor. Jot down es de lo mejor, pero varios de sus colaboradores estropean excelentes artículos con errores inmensos.

    Supongo que alguno de los comentaristas que me preceden habrán reparado en la lamentable equivocación que resalto

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