Lleva un mes y una semana al frente del periódico más vendido de nuestro país. Su aterrizaje desde Estados Unidos, su último destino, ha sido de todo menos tranquilo. Poco antes de su nombramiento se filtró un mail enviado, teóricamente por error, a la redacción en el que hablaba de la anterior cúpula y no precisamente en tono cariñoso. Además le ha tocado dar sus primeros pasos con un rey abdicando, con el líder de la oposición anunciando que se marcha y el bipartidismo corneado tras las elecciones europeas. A todo eso hay que sumar la situación financiera de su propio medio que ha prescindido de casi doscientos periodistas tras un ERE. Antonio Caño, de cincuenta y siete años y treinta y dos trabajando en el mismo medio, entra puntual en la sala de juntas del edificio de El País donde está previsto que hagamos la entrevista. Pero Lupe, la fotógrafa, pide cambiar de sitio por cuestiones de luz y encuadre; él acepta sin problemas. Es cordial y directo en el trato. Trae en la mano el teléfono móvil que apenas mira un par de veces en las dos horas largas de conversación. Ha accedido a responder todas las cuestiones sabiendo que algunas son terreno pantanoso y le pueden dar algún dolor de cabeza extra.
Es la primera vez que un director de El País tiene despacho en la redacción. Es raro, ¿no?
Efectivamente, antes no había. Yo creo que el director tiene que estar donde está la redacción. En las redacciones que yo había visitado en otros periódicos del mundo siempre veía el despacho del director en la misma planta. Se trata de estar más cerca del trajín diario.
Eres el quinto director de El País. ¿En qué eres diferente de los demás?
(Hace una pausa durante varios segundos. Piensa bien la respuesta) Soy un periodista que llega a la dirección después de haber pasado por casi todos los puestos. Llego después de una larga carrera y después de haber hecho una transformación personal. Procedo del periodismo tradicional y en los últimos años me ha tocado crear una edición digital, con lo cual he experimentado todos los tipos de periodismo que se hacen en este momento. Soy eso esencialmente, un periodista. No tengo otra formación, otra experiencia ni otras ambiciones.
¿A qué periódico te gustaría que se pareciera El País?
Los mejores periódicos del mundo son anglosajones. Financial Times o New York Times son los mejores.
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Pingback: Antonio Caño: «Este país lo primero que necesita es información, tenemos un exceso de opinión desmedido»
Y para empezar a poner en práctica el principio defendido por Antonio Caño «falta información, sobra opinión», el diario que dirige publica esto: http://elpais.com/elpais/2014/06/22/opinion/1403444492_752170.html
Juan Luis Cebrián opina, pero los lectores más fieles creerán que es información de la buena. Cosas de la doble moral. Porque claro de la «cuestión catalana» estamos todos muy bien informados, los catalanes aún mejor.
Jorge Martín
He leido hasta la mitad y luego el final, y no porque no me guste la entrevista, si no porque el tipo me ha estomagado. Que falta de sangre en las venas y que servilismo.
Eso si, acabais de lograr que el Pais pierda una buena manta de lectores, seguro!
Yo hacia ya meses que no lo leo, pero ahora ya solo puedo confirmar que no vuelvo a leerlo.
Bien por Pastor y por seguir metiendo el dedo en el ojo cuando tratan de eludirla.
La deriva periodística de El País nos consterna a la mayor parte de sus asiduos lectores. El problema no está tanto en la crisis del sector, como en la falta de liderazgo y una visión servilista de la profesión. Sonroja escuchar al nuevo director hablar de rigor, de objetividad, al tiempo que cada día, el periódico en el que antes creíamos (por su trayectoria y por las firmas que contenía) literalmente, «se te cae de las manos».
Ya no quedan en este país periódicos de papel al servicio de sus habitantes, sino al servicio del poder, o de una parte concreta de su ciudadanía. Con la «pérdida de El País» como diario de referencia, perdemos más de treinta años de historia… desde su papel capital durante la transición hasta el periodismo pusilánime que ahora factura. Desde luego no ayuda desprenderse de algunos de los periodistas en plantilla con más experiencia y talento, y mucho menos los juegos de poder y postureo que deciden al director de la cabecera.
Es triste que ahora, para estar informado, uno deba recurrir a periódicos digitales de nuevo cuño, muchos de ellos formados por antiguos trabajadores de El País. Si, a día de hoy, se puede seguir comprando el periódico, es por la eterna gratitud que quién esto escribe, tiene por gente como El Roto, Forges, Joaquín Estefanía, Aguilar, Ramoneda, y cuatro gatos más.
Mi más sincero pésame a toda la familia de El País, que, entre todos (profesionales y lectores) hemos formado orgullosos durante tantos años.
¿Exceso de opinión? Que esto lo diga el director de un periódico es la monda.
No sé como lo entiendes, opinar no es lo mismo que informar. Se han puesto de moda las tertulias en la radio y televisión, y sinceramente, algunas son como un patio de colegio, otras previsibles, otras, pocas, ofrecen contenido. No me interesa escuchar a alguien que conozco su respuesta de antemano, me interesa que me informen y a partir de ahi, una, dos, tres opiniones, pero si al final son los mismos de siempre los que opinan, acabamos sabiendo algunas respuestas antes de que procedan.
Si,cierto. Hay que contar las cosas lo más obetivamente que se pueda, me interesan los hechos, no lo que algunos piensen de esos hechos. Hay que dejar al cerebro que trabaje un poco él solo.
El don es simplista, servil, atado a una época pretérita, iluso y muy cobarde (él sabe cuál es su ideología y la de su medio, no sé por qué ocultarla si opina de acuerdo a ella). Alguien que recurre tantas veces a la falacia de la falsa dicotomía y muchas otras falacias no es de fiar. El señor Caño, so pena de intoxicar el ambiente con MI opinión, se me antoja mediocre.
Ana, debiste haberle dicho que en Venezuela la inmensa mayoría de los medios son privados. Pero nada, según el señor Caño, para quien la medida y gracia de todo son los EE.UU. y el Reino Unido Venezuela es como El País, ni lo uno, ni lo otro, es que Caño parecía un crío yo no, esto así, pero no, o sí, no sé…
Y para acabar, felicidades Ana por no estrangular a un falaz con hortacha desideologizada en las venas.
Me ha gustado la entrevista y me he llevado una grata sorpresa de lo que dice el señor Caño -sin estar de acuerdo en todo- porque me parece una persona tranquila y que ofrece argumentos. Me la he leído de arriba a abajo, del tirón.
De lo único que estoy seguro es de que si la entrevista te la hace Ana Pastor, agárrate que vienen curvas. Da gusto ver a periodistas sin miedo a hacer las preguntas que los lectores queremos oír.
Sobra opinión, las ideologías han muerto…
Ya nos conocemos el discurso, y a donde nos lleva.
Hasta que no desparezca la relación entre Cebrián y el diario éste no levantará cabeza.
No es Javier Moreno pero no se aleja demasiado.
¿»Sobra opinión»? Sin ninguna duda. Pero la pregunta correcta no es esa, y por tanto nos lleva a una respuesta errónea. La pregunta correcta es, ¿de quién?
El País, con un accionariado controlado por fondos buitre, grandes energéticas y bancos, hace años que poco o nada tenía que ofrecer de información veraz a sus sufridos lectores, pero las últimas semanas han terminado de hundir el escaso prestigio que le pudiera quedar entre los menos avisados. Es más que recomendable leer los artículos de investigación de la revista Mongolia sobre El País y Prisa, trabajos periodísticos muy esclarecedores de cómo y por qué El País se han convertido en lo que es hoy, un lamentable panfleto repleto de faltas de ortografía, errores gramaticales y traducciones del google, que ya ni se molesta en disimular que está al servicio de las empresas que lo controlan, del Gobierno que trabaja para ellas y de una Monarquía que se limita a seguir chupando del bote; o de por qué, entre otras cosas, el sueldo de Cebrián (varios millones de euros cada año) se estudia en universiades del extranjero como ejemplo de lo que no se debe hacer cuando una empresa entra en pérdidas. De todas maneras estos últimos días El País ha pasado de dar bastante asco a provocar más pena que otra cosa. Es hoy por hoy el ejemplo más destacado de cómo el periodismo puede ser hundido por los que ostentan el poder en este país. Menos mal que están Mongolia y Jotdown…
El País antes era el altavoz del PSOE y ahora son los palanganeros del PP, y aquí el amigo se cree que dirige el New York Times… Cuanto papanatas, de verdad. ¿No había un huequecito para colar una pregunta sobre los trece millones de euros anuales que cobra Cebrián por su excelente labor de desguace con el grupo PRISA? Decepcionante la entrevista, como siempre.
Creo que no te has leído bien la entrevista porque esa pregunta si está:
«Muchos responden que la retribución de Cebrián es de varios millones de euros mientras la redacción es cada vez más pequeña.
Yo no sé cuánto gana Cebrián.
Su retribución es pública porque la empresa cotiza en bolsa.
No creo que su retribución sea el problema financiero de la empresa. En absoluto.»
Que haya sido El Mundo el que sacara lo de Bárcenas y Rajoy además de haber denunciado y atosigado a la Casa Real no casa con lo que dice caño: «El País es el mejor periódico».
Pingback: Antonio Caño: así piensa el director de El País
No he leído el artículo. He saltado de párrafo en párrafo y eso, pesar de que la entrevistadora es la excelente Ana Pastor.
Hay gente y organizaciones que han perdido toda su credibilidad es estos tiempos. El País es una de esas organizaciones.
Lo más triste es ver como un periodista con 32 años de profesión asume el institucionalismo y servilismo al poder sin pestañear. Es más, lo justifica en base a una supuesta estabilidad y madurez democrática. Este discurso (el mismo de los Rubalcaba, Rajoy, Rey…) me da arcadas. Todo lo que dice después sobre periodismo no tienen ningún valor. Y quizás lo peor sea que él cree que está sentando cátedra. Qué podrido está todo, de verdad.
pd:Lupe, tus fotos me encantan pero faltaría una del señor Caño comiendo palomitas delante del plasma de Rajoy. Ejerciendo de demócrata. Sería mucho más representativa.
He estado comprando, y leyendo, El País durante muchos años; incluso me aboné a la edición digital. Si no lo leía me parecía que me faltaba algo pero hace bastante tiempo que me interesa poco y sólo leo a algunos articulistas en abierto: Marías, Vicent, Millás, Lindo, Cercas… Algo de Cué, Garea.
En los últimos meses sólo lo he comprado 2 veces: Cuando regalaron Truman Capote, la película, y ayer por la edición bilingüe del Fantasma de Canterville. Veremos cuándo vuelvo a comprarlo. El problema es que tampoco encuentro ninguno que lo mejore. Doy gracias al señor porque existen los medios digitales y tengo una buena conexión a internet. El País, efectivamente, FUE. Ya no lo es.
Este tipo no me convence. Se contradice así mismo. ¿Qué pensará realmente?…
Creí que no iba a ser capaz de leer toda la entrevista pero he llegado hasta el final. Es un periodista de larga data y sabe muy bien como plantar cara a los sablazos de Ana Pastor que da la talla como es habitual, pero no creo que no saliera de sus teclas el tan manido informe y mucho menos que sea tan aséptico respecto de Cebrián, Moncloa y Zarzuela. Buen intento pero no, no me inspira ni confianza ni esperanza.
Al nuevo director de El País, los adjetivos no le gustan. Los adverbios, aparentemente sí.
Sobre Podemos: «Sus dirigentes creen en otro sistema que probablemente no es democrático.»
Sobre la República: «Lo que no se hace en ningún lado es votar continuamente sobre la forma de gobierno.»
Nada que añadir.
Duro hueso de pelar. Una excelente y sobria entrevista de Ana Pastor.
La entrevista revela a la perfección porqué Cebrián eligió a Caño como director: comparten la misma catadura moral.
Esa misma que permite a Cebrián ejecutar ERE’s aduciendo perdidas mientras el se embolsa bonus de millones de euros. Sin ruborizarse , además, lo más mínimo.
Pues Antonio Caño en sus respuestas demuestra esa misma catadura moral. «Lo que no puedes hacer es que nuestros ejecutivos no estén bien pagados. Porque los perderías.» Le ha faltado apostillar «ejecutivos del tipo y la valía Juan Luis Cebrián».
Como ya se ha dicho por aquí, bien la entrevista. Repugnante el individuo y sus respuestas.
«¿Un periódico como El País y un país como el nuestro se puede permitir en un momento como este prescindir de grandes periodistas como Enric González, Ramón Lobo, Txetxo Yoldi y muchos otros? ¿Fue negativo?
Claro que fue malo. Nadie está satisfecho en esta casa de haber tenido que prescindir de ellos y de otros. No era la voluntad inicial. Se hizo porque no quedó más remedio. Porque la empresa entró en un periodo de dificultad económica innegable y había que reajustar la plantilla. No hay otra razón.»
Claro, por eso Cebrián está cobrando 13 millones de euros al año…. ¿A este tío no se le cae la cara de vergüenza de decir algo así sabiendo cómo sabe lo que gana su jefe? Evidentemente no, por eso le han puesto donde está.
Mas razón que un santo.
Está bien la entrevista. La verdad que me ha costado terminar de leerla, más que nada por el cinismo del entrevistado.
Ya no sabemos la cantinela de la información «aseptica» y que no es de «izquierdas ni derechas». Hay que tener la jeta de cemento para decir eso y dirigir el panfleto (porque en eso se ha quedado) que dirige.
Dice que no sabe el sueldo de Cebrián, pues será el único que no lo sabe en este país, con un dominio de la información de ese calibre lógico que te hagan director de uno de los diarios más importantes.
Habla de la información como un producto y no un derecho humano, muy bien, ya podemos ver que él no tiene ideología.
Apoyan la monarquía pero no son monarquicos, no están en contra del referendum catalán pero cuando toque, es decir cuando el PP y el PSOE se pongan de acuerdo para autorizar una consulta que no están dispuestos a autorizar(no sé si me explico).
Se lamenta de que hay voces autorizadas e interesantes en España y que no salen en los medios(y se atreve a decir que él viene a promocionarlas queriendo darles espacio en sus páginas). Pero no cuenta como año tras año han ido coartando, marginando, incluso echando las voces más críticas en la propia redacción, amén de los vetos, desde arriba, a analistas que colaboraron el en diario décadas atrás.
Siente envidia de que sepamos cuantas horas de golf juega Obama, pero le parece que es una tontería que los representantes electos del pueblo español no den ruedas de prensa o que sólo acepten entrevistas pactadas con periodistas cortesanos. Que nivelón!
De los apoyos a la gran coalición o a los golpes de estado en latinoamérica ni hablamos, depués de todo es lógico, le gusta el sistema americano, dos partidos que representan lo mismo(con matices insignificantes, veanse los ministros de interior y economía en las dos últimas legislaturas de partidos teóricamente enfrentados) y una democracia limitada. Aparente divergencia ideológica pero mismos programas políticos, cooptación de los medios por el gran capital, y perdida de derechos sociales y justicia social en nombre del liberalismo (y la obscena interpretación que hacen de las libertades) la democracia y san pito pato. Eso si pisando América Latina, y los derechos humanos de medio mundo.
Si lo suyo es vender gorras y camisetas ya está tardando en abrir una tienda en el centro de Madrid. Pero que no se olvide de vender también de Telefónica, Santader y Liberty, al fin y al cabo eso son los únicos a los que en realidad este seño y Cebrián deben alguna lealtad.
Está claro que cuando caiga el País caerá el régimen del 78. Uno no se entiende sin el otro
Una cosa es que la edad te haga ver las cosas de otro modo, ¿pero quedarse ciego?. Cumple cada uno de los requisitos por los que nos repugna este sistema. No tienen ninguna voluntad de mejorarlo solo de mantenerlo en este equilibrio tan desigual e injusto. Me quedan unos 60 años de vida, espero, y para mi esta democracia no es suficiente.
La entrevista me ha gustado mucho, ya que de principio a fin trata de hacer ver al lector la personalidad del entrevistado.
Me parece un tipo con las ideas muy claras, pero que yo no las comparto en absoluto, más allá de temas políticos con los que puedo estar mas o menos de acuerdo. Continuísta, vasallo, frío.
Pretende, como deja bien claro, utilizar el periódico más leído de España para dar simple información, y dejar de lado la opinión, la cual él considera es excesiva en este país. (PUEDE QUE SEA EXCESIVA, PERO ESCASA LA DE CALIDAD). Al mismo tiempo admite que en España falta información por parte de las instituciones, pero que están en su derecho de no darla, ya que la opinión pública en forma de votos. Por lo tanto, si él mismo reconoce que falta información desde los políticos, empresas e instituciones de todo tipo, y al mismo tiempo cree que la tarea del periodismo es simplemente transmitir información, ¿qué información quiere dar? Respuesta: La que interesa a los de arriba.
Alguien que defiende esta clase de periodismo conformista, sin opinión, que sea un simple copista de lo que dicen los de arriba, no entiendo que se haga llame a si mismo progresista y liberal.
Defiende un periodismo que sea una pata más de este sistema en el que nos hayamos atrapados todos, y que una gran mayoría no está de acuerdo con cómo es.
El periodismo como yo lo entiendo debe ser problemático para las instituciones, rebuscado, una guía para lo gente (los lectores) en busca de más justicia y una sociedad mejor, sin tener que adoctrinar a las personas que lo lean.
Espero que esta entrevista sirva para que la gente deje de leer este periódico, que ya hace tiempo que se ha convertido en un panfleto del sistema. Un periodismo que no nos dejará avanzar que, al contrario de lo que opina este hombre, no es nada progresista, sino muy conservador.
Era lectora de El País hasta que la dirección del periódico decidió alejarse de la información para vender opinión, cosa que el Sr. Caño parece que va a continuar haciendo. Desde el 1er. Nº del diario hasta hace dos años. Ahora soy suscriptora de Infolibre, en donde encuentro la información de lo que pasa en la calle. Por cierto, me ha encantado su percepción de la democracia en Venezuela. Sorprende que critique con tanto ahínco lo que aplaude en este país; el dominio del partido del gobierno y el vasallaje de los medios de comunicación hacia éste. Adiós, Sr. Caño. Gracias, Ana Pastor.
Triste desde el inicio, soporífero hasta el final, que alguien que debe ser punta de lanza de la información, y que debería por obligación(de su profesión) alentar en la diversidad de la opinión(nunca excesiva) y la necesidad de la información, se pierda en desvaríos que sin duda sus motivos tiene o tendrá… el lo debe saber….no hace nada mas que ahondar en la crisis del periódico, al cual no le hace ningún favor en esta entrevista que no marcará las pautas del periodismo( a no ser que sea el servil) en en un futuro…. siento decir aquello que por no mas veces dicho, menos verdad es de «que de casta le viene al galgo…» Saludos.
Vaya un personaje inquietante y falaz.
Así como contar cómo la mete Obama jugando golf es una información banal que genera una sensación de transparencia que oculta lo relevante, hablar de información imparcial es la manera más bochornosa de vestir una opinión de supuesta objetividad.
Sólo el periodismo interpretativo es noble y fiable. La transparencia informativa no viene dada, la termina el lector con su inteligencia y su capacidad crítica, después de acceder a varias informaciones.
Otra entrevista más a un periodista. Y ya van… No vale la pena contarlas. Estimados señores de Jot Down, ¿podrían ustedes entrevistar con más regularidad a personas no relacionadas con los medios de comunicación? Parece que en este «cultural magazine» se preste más atención a los entresijos, tonteos políticos, puñaladas traperas y demás bellezas del entramado interno del mundo de la comunicación que a dar a los lectores opiniones distintas de temas diversos. En este país debe haber biólogos, ingenieros de caminos, corredores de bolsa, publicistas, historiadores, filólogos, filósofos, psicólogos, geográfos, meteorólogos, arquitectos, físicos… Y así hasta el infinito, con un nombre, prestigio en su profesión y opiniones interesantes, a los que ustedes niegan un espacio que terminan dedicando al metaperiodismo. Y al final aburre.
Puess..D.Gauss, en estos momentos y en la situación que está viviendo nuestro país, o se habla de política para intentar arreglar el desaguisado que tenemos en casa y así, a ver si reparamos todo el tejido social y educativo o en 4 días nos quedamos sin todas esas profesiones tan nobles de las que usted habla. Y sí, hablar con periodistas o de ellos, es hablar de política en este país de somnolientos y aburridos ciudadanos. Pero si se aburre mucho, tiene usted por ejemplo, el «Muy Interesante» en el que aparecen más de la mitad de los oficios que ha enumerado. Y todo esto dicho desde el mayor respeto y sin ninguna acritud.
Las palabras son aire y van al aire.
Las palabras son aire y van al aire.Sueñan que són reyes,sueñan que són periodistas,y los sueños sueños són.
Hola yo también soy un ex de El País. Sinceramente no voy a comprar ni un ejemplar más (hace años que no lo compro), y leyendo esta entrevista, sé que voy por el buen camino. Gracias Ana Pastor por tu esfuerzo. Creo que hay otras formas de información y si tengo un pensamiento algo crítico, es a partir de leer las opiniones de los demás, me gusten o no; la opinión es necesaria. Seguro que venden muchos ejemplares, el PSOE se encargará de ello.
A este señor le leía yo en los 80 cuando él estaba de corresponsal en Nicaragua. Yo que vivi alli un tiempo puedo decir que el tio contaba cada bola…
Para mí que se metió en el Hotel Internacional de Managua y de allí no se movió :-)
Es más probable que le llegaran las notas de prensa directamente desde Washington, vía cuartel de la CIA que digaaaaaaa… embajada de Estados Unidos.
Interesantes y basicamente acertados los comentarios del Sr. Antonio Cano en la extensa y ciertamente informativa entrevista de Ana Pastor.
Fascinantes sin embargo los comentarios del publico lector Español que no solo confirman algunas declaraciones del Sr. Cano sino que dan luz para explicar esa misteriosa mania Latinoamericana mediante la cual 5 personas sentadas alrededor de una mesa discutiendo cualquier tema terminan expresando y/o defendiendo, como por arte de magia, 6 o mas opiniones.
No hay nada que hacer… «de raza le viene al galgo».
SE dice «de casta», no «de raza». De nada.
Creo que es la única vez que opino sin leer una entrevista. Perdónenme pero uno debe de protegerse contra el dolor abdominal. Siguiente, por favor.
La tuerta entrevistando al ciego.
Todavía me acuerdo de la entrevista «agresiva» que le hizo a la madre de Leire Pajín donde, misteriosamente, se le olvidó preguntarle porqué la partida de dinero para ayuda al desarrollo que el PSOE adjudicaba, y que ella gestionaba, nunca llegaba a su destino (la comunidad gay de Zimbabue jamás tuvo conocimiento de que siquiera se hubiese aprobado subvención alguna desde España para ellos hasta que se lo dijeron los medios de derechas, cuanto menos recibirla…)
¿No había disponibles periodistas menos mediáticos para hacer esta entrevista igual de bien? ¿seguro que no?
Como se puede ver por los comentarios, a la gente no le gusta siquiera el concepto de imparcialidad, información sin opinión y demás. A la gente en España lo que le gusta es que le confirmen en sus ideas. Leer un cuento de hadas con el bando del que lee como héroes impolutos contra malvados sin redención posible. Por eso el periodismo que se mantiene en España es del tipo Libertad Digital, Público, Intereconomía, El Diario, etc. Periodismo ultraideológico que trata a sus lectores como retrasados que consideran cualquier desviación de la línea oficial como traición. Lo peor es que les das otra cosa y te lo tiran a la cara.
Lo que a la gente no le gusta es el puto Tartufo que va hablando de neutralidad ideológica («el periodismo no debe ser ni de izquierdas ni de derechas») mientras defiende una ideología ultraliberal capitalista («los directivos deben de estar bien pagados» pero «era innegable que había que reajustar la plantilla»), que habla de periodismo incisivo mientras defiende el derecho a callar de los políticos y las ruedas de prensa sin preguntas y que presume de objetividad pero luego te suelta cuatro sentencias lapidarias sobre Venezuela o Podemos como si fueran hechos incontrovertibles – sin ofrecer ni un solo dato, claro.
Llamar a Caño «puto Tartufo» y luego quejarse de que el susodicho suelta sentencias lapidarias no es muy coherente. En general, el entrevistado podría haber sido más claro en algunas respuestas, pero el nivel de los comentarios es deplorable. Eso sí, los comentaristas ya tienen otro enemigo que echarse a la cara y al que poder insultar. Bienvenido a España, Sr. Caño.
Quita lo de «puto Tartufo» y ahora dime que es lo que no entiendes como para decir la «falacia» (lo he cambiado por «xxxxxxxx» para que te centres en el contenido, no en las formas) como, «podría haber sido más claro», ¿enserio?
A mi me parece que más claro no podía haber callado, eso sí, quien tenga ojos, que lea y quien tenga discernimiento que saque sus conclusiones.
Un ejemplo de la información sin opinión que Caño y tú reivindicáis y que publicaba hace dos días el País, a propósito de la princesa Leonor y de su padre Felipe VI:
“…son iguales: químicamente buenos, cariñosos y tan sensatos que a veces dan ganas de sacudirles y decirles algo… Son sensatos, pero no tienen miedo a nada. No son apocados. Son idealistas, se entusiasman con las cosas, sienten curiosidad, les fascinan los nuevos proyectos, miran hacia delante y, al tiempo, tienen un punto muy reflexivo, nada impulsivo. Son serenos y valientes.»
Y yo añado, viva la información sin opinión, imparcial, del periódico de Antonio Caño.
Veo Valhue que te has sentido aludido por mi escrito. Tus razones tendrás.
Hay una palabra que relaciona lo que expresa Antonio Caño en esta entrevista, y la realidad de lo que está publicando El país: Esquizofrenia. Me da igual si lleva dos días en el cargo y cambiar las cosas requiere su tiempo. Eso ya lo se. Pero permitir que se publiquen las toneladas de propaganda -PROPAGANDA- que se están publicando sobre la @CasaReal, es indecente. Por poner un ejemplo, uno.
Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que halaga sus oídos, según expresión atribuida a Juan Pablo II.
EL PAIS decidió en su día estar al lado de una mayoría progresista, con ansias de modernidad y la ambición de construir una sociedad más justa, equitativa y europea saliendo de la negra etapa dictatorial. Ahora, impulsada por intereses económicos nunca bien aclarados, ha decidido alinearse con las élites, de aquellos que saben lo que nos conviene, de los de siempre, en definitiva, y para los que los medios de comunicación son simples esclavos que les ayudan a redefinir la normalidad, su normalidad por supuesto. Una normalidad en la que no hay que opinar, sólo hay que informar, lo que yo te diga, pro descontado.
Han abandonado la bandera del «mejor oficio del mundo» como afirmaba Gabo, de ser la artillería de la libertad para llegar a ser, simplemente en un diario archivo de las bagatelas, de las informaciones de plasma, de las preguntas manporreras en ruedas de prensa atornilladas. En resumen de la vacuidad y el insignificancia.
Enhorabuena, señor Caño y amiguetes. O tal vez no, creo que no lo conseguiréis, estáis destinados al fracaso y al olvido. Los lectores tenemos el poder.
Reconozco que no he leído la entrevista : 1) por el personaje que, a priori, no me gusta. 2) porque representa la total decadencia de un periódico, que años ha era bastante aceptable. Ahora es un espanto. 3) Las entrevistas son, excesivamente, largas. Siempre lo he dicho (en otras entrevistas que si me interesaban, igual) Lástima.
Este señor Caño es un buen representante de la otrora izquierda de este país, que a todas luces ha devenido en rancia y caduca.
Al constatarlo, varios partidos y personajes están tras ese nicho de votantes, que se sienten defraudados, no solo por el partido político al que han estado votando a lo largo de su vida, sino también por símbolos que se creían seguros, como una cabecera de El País progresista y combativa, a la que han ido esquilmando y prostituyendo hasta convertirla en un irrelevante y anodino diario cualquiera.
Se equivocan aquellos que ven un endémico mal ideológico en los comentarios aquí vertidos, es absolutamente objetiva la merma de calidad, rigor y honestidad profesional en la cabecera de El País, que no puede sino hundir sus raíces en la pérdida de referentes periodísticos y la pérfida sobra del taimado Cebrián, moviendo los hilos en la sombra.
Si Vazquez Montalbán, Haro Tecglen, Fernandez Santos y compañía levantaran la cabeza…
El país está claramente al servicio de los dos partidos mayoritarios y de la monarquía. Y con este nuevo fichaje siguen en su línea. Algo que no se ha mencionado es la censura de opiniones de lectores de una forma sistemática y sin un criterio claro. Por ejemplo, en mi caso, me censuran opiniones en contra de la monarquía, no lo hacen siempre, pero de diez comentarios terminan publicados cinco o seis. Curiosamente, no son los más agresivos los que me censuran… Me da por pensar que les interesara hacer ver que hay menos apoyo a la república de lo que en realidad hay y que los republicanos son gente más agresiva … Es una forma sutil de manipular la información que va muy en la línea de ese periódico. En mi opinión la censura a los lectores y la propaganda a la monarquía dejan claro que «El País » ya no es un periódico a la altura de lo que fue en su día y después de leer esta entrevista no creo que el señor Caño vaya a mejorar nada.
Pilu, «este nuevo fichaje» lleva 32 años en El País. Lo dice Ana Pastor en la entradilla. Nuevo lema: leer antes de comentar.
A mi me parece que se refiere a como «Director del Periòdico». Nuevo lema: Antes de comentar, preguntar (o pensar).
Empiezas a gustarme Federico.
Pingback: Anónimo
«Se dice que El País siempre es más crítico con Venezuela o Ecuador que con Colombia o México, donde hay gobiernos conservadores.
Claro que somos más críticos con Cuba o Venezuela que con México o Colombia. Es que allí hay democracias completas.»
Esta es una respuesta enternecedora, típica de un cínico neoliberal o, peor, de una persona nulamente informada. Amigos, Colombia estuvo gobernada durante 8 años, hasta hace 4, por Álvaro Uribe Vélez, el mayor asesino de Latinoamérica en lo que llevamos de siglo XXI. Si su gobierno de paramilitares y corruptos fue «completamente democrático» que baje Dios y lo vea. En todo ese tiempo poco se informó de Colombia en El País.
Es que cuando los de su cuerda dicen democracia estan pensado en mercado.
Tiene mucha razón este señor cuando dice que en este país (el territorio no el periódico) falta información y sobra opinión. Uno de los mejores ejemplos es su propia trayectoria profesional: por todos es conocido su opinión, perdón, quería decir informaciones, sobre los Estados Unidos, -la mayor y mejor democracia del mundo, según él -estamos hablando del mismo país en el que no hace tantos años el racismo era institucional, (aún hoy muchas de las minorías son marginadas y esteriotipadas por el Estado y sus voceros mediáticos) el mismo país que promovio y ayudó a arrestar y encarcelar durante 30 años a un tal Mandela al que acusaban de terrorista (y él mismo ayudó a difundir en sus ‘informaciones’ la difamación de agresor sexual) y cuando murió se desacieron -él incluído- en alabanzas.
Por todos es conocido sus ‘informaciones’ sobre América Latina -muy mesuradas y nada influenciadas por el FMI- y el proceso sobiranista catalán en el que por lo visto los catalanes somos unos egoístas que no queremos compartir nuestra riqueza con el resto de españoles porque Artur Mas nos tiene absorbidos los sesos con la senyera. Los Gobiernos centrales y el Constitucional como parapeto no tienen nada que ver, claro.
Ah, por cierto. Esto es una opinión.
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Yo sólo dire una cosa: «Leonor, niña y princesa».
Sí, ese es problablemente el artículo del País que mejor refleja hasta que punto ha llegado la descomposición del diario, sumergido definitivamente en el ridículo más absoluto. No recuerdo haber leído algo tan vergonzante jamás. Si alguien no sabe de que estamos hablando, la pieza en cuestión es esta (absténgase los diabéticos, por favor):
http://elpais.com/elpais/2014/06/20/eps/1403279099_300131.html
Caño habla de un país donde no hay prensa independiente, donde el gobierno controla la televisión, donde los partidos de la oposición están sometidos a todo tipo de dificultades, donde los ciudadanos viven en un clima de hostigamiento e intoxicación ideológica constante. Eso no es una dictadura porque hay una relativa libertad de expresión y relativa libertad de manifestación, pero no hay democracia.
¿Se refiere a Venezuela, o a España? De pajas, ojos y vigas….
Después de leer la entrevista me reafirmo en haber dejado de comprar y seguir la edición online de el Pais. Tengo 40 años y según estoy leyendo pienso si el dtor se cree lo que responde y nos toma por tontos. Hubiese vuelto a creer si hubiera tenido el valor de decir que son de izquierdas y que dependen de los poderes y partidos gobernantes, que son los que les obligan a hacer el periodismo que hacen. Sino es capaz de reconocerlo y decir la verdad, ¿quien va a confiar ya no en la opinión sino en la información del periódico? Resumiendo, un director títere de la presidencia que seguro cobrará un sueldazo equivalente a unos cuantos periodistas de verdad.
He dejado de leer cuando ha dicho que es un «malentendido» que un Presidente de Gobierno no de explicaciones, el de España, no el de Dinamarca, es decir con unas cifras terrorificas en todos los sentidos, este Sr. lo ve normal, luego vendran los lamentos cuando no le compre su periodico ni sus padres, que van camino de ello, pero bueno, ellos a su bola que ya se las encontraran
Supongo que este señor tiene derecho a pensar que los ejecutivos de su empresa deben estar bien pagados pero que los sacrificios de buenos periodistas han sido necesarios.
Supongo que tiene derecho a pensar que la monarquía ha contribuido a la estabilidad, bla, bla, bla y que «si eso» reformamos la Constitución, pero, bueno, mejor no.
¿Soy yo o es que este diario hace años era otra cosa?
Y luego la cantinela del New York Times. Si el periódico global consigue llegar sólo a la mitad de lo que el NYT es, daremos por bueno hasta lo de «Niña y princesa», pero no sé, como que no cuela… (Por cierto, en lo personal me gustaría que se citara más a The Guardian, con sus errores y aciertos, como modelo para El País, pero claro, eso es incompatible con el cebrianismo salarial)
En fin, queda claro, cristalino, que hay buscarse la vida en internet y fuera de la prensa tradicional si uno quiere estar «al loro».
PD: lo apasionante de los próximos meses va a ser como plantea el PSOE su «reboot» y cómo nos lo narra este periódico. ¿Renunciará Caño a la sacrosanta «objetividad» en pos de un bien mayor, es decir, la pervivencia del PSOE como opción de gobierno y su inevitable, aunque seguramente sólo cosmético, «giro a la izquierda» y por ende la estabilidad de la nación junto a las otras dos piedras angulares de la misma, el PP y la monarquía?
¿Qué brillantes estratagemas pergeñaran los fidelizados ejecutivos de Prisa?
¿Abandonarán a su suerte al Partido Socialista de Andalucía y del Resto de España?
Como dice el gran Miguel Ángel Aguilar: ¡Atentos!
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El País era igual de mierda antes que ahora, basta ya de mitos. Solo que antes había mas ingenuidad, y el encanto del socialismo no estaba manchado. El País es un periódico que se creo para apuntalar eso que alguien arriba ha llamado «el régimen del 78» y guiar las conciencias de unos ciudadanos democráticamente inmaduros.
Por otro lado para los que se quejan de la ausencia de preguntas en las ruedas de prensa a políticos: no son el único periodismo que hay sobre la faz de la tierra. Esta el periodismo de investigación, etc.
Si no queréis cebada, dejad de comportaros como ganado.
De nada.
Acabo de enterarme que han rescindido el contrato de Miguel Mora. Me da lo mismo lo que opine el director, los dueños… que les follen.
Habrá que utilizar otros canales para saber qué ocurre en verdad en nuestra sociedad. Enhorabuena Ana, por la entrevista. Y enhorabuena Lupe, por las fotos, especialmente por la 6.
El periodismo ha muerto. Viva el periodismo.
-«Nunca he sido un periodista ideologizado»
-NO HAY MÁS PREGUNTAS, SEÑORÍA
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Parece que tiene bastante sentido comun poner de director a alguien que ha vivido en Usa la crisis del papel.Sera el enterrador de la edicion clasica…
Me hubiera gustado oir la entrevista para comprobar como A.Pastor interrumpe constantemente para meter si o si sus lemas/ prguntas…
He aguantado la entrevista hasta llegar a estas dos perlas y la verdad que asustan un poco:
«[…] Para mí el debate de las ruedas de prensa sin preguntas es absurdo».
«[…] Los políticos tiene derecho a callar».
Pues eso un soplap***** más para dirigir un periódico al servicio de los de arriba.
Uf, el titular de la entrevista contiene una redundancia como una casa. No sé quién será el responsable de ella, si el entrevistador o el entrevistado. Pero a uno se le quitan las ganas de leer la declaraciones de un periodista al que se le presume ser una referencia en el gremio.
Yo era lector fiel de El País, cuando la opinión se empezó a ofrecer como información, y siempre con el mismo sesgo, no he vuelto a pasar por el kiosco y no volveré a hacerlo.
Descubrí algunos medios digitales, alguno de ellos de pago, que me informan mucho mejor.
Y mejor no hablar de los despidos y los salarios del
SrCebrian.El País jamás.
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Caño es un ser hipócrita, cruel, cobarde y mediocre. Su paso por Estados Unidos fue irrelevante. Se cree americano y aquí, en DC, o en otras ciudades de USA, no se come una rosca. Nadie le conoce y el periodismo del que tanto presume fue hacer refritos desde su casa, donde todavía vive su señora, Yolanda Monge, y sus hijos. A Madrid se llevó con él a sus alumnos en prácticas, como David Alandete (que le hacía la compra y los recados a Yolanda) para hacerle nada menos que director adjunto. Fue Cebrían el que le puso de director de EP, y SI-SI-SI es verdad que él mismo envío el «informe Caño». Lo único que queda por saber es si fue un error porque en su estupidez le dio a la tecla equivocada y lo mandó a toda la redacción, o fue intencionado para «hacerse temer», táctica típica del manual de mediocres cuyo único mérito (¿mérito?) es arrastrarse ante el poder. Dan ganas de vomitar. Pero le queda poco en el sillón de Miguel Yuste. Esa es la buena noticia sobre este reptil.
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