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Románico rural: Guadalajara

Reinhardhauke CC campisabalos san bartolome
Detalle de la iglesia de San Bartolomé en Campisábalos. Fotografía: Reinhardhauke (CC).

A mí el románico tardío, el rural, me apasiona. Mientras en numerosas ciudades se estaban levantando las grandes catedrales y monasterios góticos, en muchos lugares perdidos los maestros canteros siguieron aferrados al estilo románico, como cuando al salir del último antro nocturno acabas en un bar de taxistas y mientras todos empiezan a pedir cafés tú solo puedes repetir la única frase que has dicho con algo de sentido en las últimas horas: «para mí un whisky, por favor». Un whisky mejor, que ya nos conocemos. Un arco de medio punto, que ya sé cómo funcionan sus empujes. Así es un poco el románico de los siglos XII y XIII, como una copa de whisky a las 9 de la mañana con el sol en todo lo alto. Sin embargo, en muchas de estas iglesias de aldeas perdidas no encontramos burda y aburrida repetición sino giros en el estilo y una amalgama curiosa de influencias. Además hay que tener en cuenta que el gótico no solamente es un estilo arquitectónico. Mientras en época románica el cuerpo, lo material, el trabajo manual, son reivindicados en los propios templos (representaciones de los trabajos, del cuerpo humano, etc.), la espiritualidad gótica promovida sobre todo desde Citeaux por Bernardo de Claraval se convierte en una especie de escoba que barre de iglesias y monasterios todo adorno o representación naturalista. Ya saben que a san Bernardo le tengo un poco de manía, no me lo tengan en cuenta. El arte gótico se convierte en un arte de las formas, abandonando todas las significaciones populares que hasta entonces había tenido. Creo que por esto es por lo que tengo tanta estima al románico tardío, porque es el fin de fiesta de Cluny, ese fin de fiesta en el que te echan del bar pero no te quieres ir a casa, se hace de día y te empeñas en apurar la farra donde sea y con gafas de sol.

Pero el románico final se explica además en nuestro país por las circunstancias «especiales» que vivía el territorio en esa época. Mientras en Europa el estilo se propaga como una mecha a partir del siglo XI, en la península ibérica, en plena invasión musulmana, el románico avanza a medida que los reinos cristianos recuperan tierras y se retrae en cuanto los musulmanes vuelven a la carga. Muchas de esas zonas, fronteras móviles durante largo tiempo, serán las que acojan este románico del final del románico.

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10 comentarios

  1. Leire Pajín

    Me ha gustado mucho.

  2. Joder, Silvia, te acabas de ganar un suscriptor. A tus artículos, no a los de Jot Down que, si bien algún otro «mola», este tuyo me ha hecho reír incluso. Y pocos autores consiguen eso, o crear un puente entre el inicio de una rave yendo afectadillo por el alcohol y el final o comienzo de un nuevo estilo de construcción.

    Resulta curioso que ayer mismo, y de la mano de Nieves Concostina en su libro «Menudas historias de la historia» descubriese por qué se le llama gótico al gótico.

    Molaría mucho poder seguir tu twitter/G+ para poder leer las publicaciones sin suscribirme a esta web.

  3. Pingback: Románico rural: Guadalajara

  4. “Conozca España con Silvia” es la sección más maravillosa que se pueda soñar. Mil gracias a la Sra. Castellanos por escribir y a Jot Down por publicarla. Ustedes serán culpables de una generación de españolitos odiadores del de Claraval: ¡queremos nuestros “moñecos”! (y no se olviden del cabrito).

  5. Por aquí se han trabajado un mapa en Google con gran parte del románico de la Península.

  6. Me ha gustado descubrir Guadalajara….no tenía ni flowers a pesar de estar al lado de Madrid, habrá que ir a conocerlo…Gracias

  7. A mi tambien me gusta. Hace muuuuuchos años, algunos fines de semana pertrechado con mi camaranme lanzaba a recorrer guadalajara buscando vestigios del romanico por diminutos pueblos y pedanias. La mayor parte de las veces las iglesias y ermitas estaban cerradas. Si tenia suerte el cura o algun paisano me abria. Lo mas sorprendente era el abandono. Espero que la situacion haya mejorado.

  8. Sí, yo también le tengo manía a Bernardo de Claraval. Cuanto más «corpórea» me he ido volviendo, menos me ha ido gustando el gótico. Pero además, lo de «generatio mala et adultera» no se lo perdonaré jamás. Mallacht a gaiscid!

  9. Pingback: “Así es un poco el románico de los siglos XII y XIII, como una copa de whisky a las 9 de la mañana con el sol en todo lo alto.” | the catcher in the rye

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