
deporte.
(De deportar).
1. m. Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas.
2. m. Recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo común al aire libre.
(Diccionario de la lengua española [DRAE])
Sujeción a normas. Algo de lo que entienden muy bien los personajes en este artículo, así como de la conveniencia de liberarse de esa sujeción de vez en cuando. Sea en busca del beneficio personal, del perjuicio ajeno o por convicciones personales, estas son algunas de las mayores sanciones en la historia del deporte.
Verdades como puños ante la moral estadounidense
En 1967 Muhammad Ali ya había ganado el título de campeón lineal de los pesos pesados, así como una medalla de oro para los Estados Unidos. Fue el mismo país el que lo llamaría a cumplir el servicio militar, en el contexto de la guerra fría y la guerra de Vietnam. Ali se negó a cumplir su deber, aludiendo a la objeción de conciencia y a su pertenencia al islam. Fue la primera celebridad en pronunciarse públicamente en contra de la guerra y, como tal, pagó la osadía. Fue sentenciado a cinco años de prisión y diez mil dólares de multa. Pudo librarse de la cárcel al ser liberado bajo fianza, pero se le retiró la licencia de boxeador y se le impidió salir del país durante tres años y medio. La polémica sirvió para reforzar la ya de por sí emblemática figura de Ali, y dedicó ese tiempo a dar charlas en contra de la guerra y el racismo.
Cuando volvió al boxeo más de tres años después volvió sin ser tan arrollador, pero con todo su poderío que le permitiría recuperar su título de campeón lineal de los pesos pesados tras vencer a George Foreman en 1974, en Zimbabwe, diez años después de su sanción.
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Pingback: Sanciones ejemplares: cuando la deportividad desaparece del deporte
El Alí-Foreman fue en Kinshasha (Zaire), no en Zimbabwe, que por entonces ni siquiera existia como tal (se llamaba Rhodesia, y en el país imperaba un régimen muy similar al apartheid de Sudáfrica).
Soy incapaz de entender la relación entre el caso con el que empieza el artículo (la sanción a Clay/Ali) con el resto.
¿Acaso las normas que los deportistas deben cumplir trascienden el ámbito del propio deporte?
Una postura verdaderamente ejemplar (la del boxeador) se asimila con las de otros que, en mayor o menor medida demostraron ser unos tramposos o, en momentos puntuales, incapaces de controlar su ira.
Me gustará que el autor explicara la relación de Ali con los demás, para ver si es que yo me he perdido algo…
Creo que se ha perdido de mucho con esa falta de comprensión lectora.
Y de pasada mencionar, que Ali sería todo un ejemplo de la lucha contra el racismo y la discriminación.
No así contra la misoginia y el radicalismo religioso.
Cualidades que el mismo compartía con los de su secta.
Una lástima, Joseph, no tenerte cerca para que tú me expliques lo que yo no llego a comprender.
Buenas, Alberto. La relación entre la sanción a Ali y las demás reside precisamente en la sanción en sí misma.
No es el objetivo del artículo establecer similitudes morales entre los protagonistas si no meramente el de relatar algunas de las sanciones más sonadas de la historia.
En el caso de Ali el deporte fue desposeído de deportividad pero como bien dices no por el atleta si no por el entorno.
Un saludo.
Sigo sin ver la relación, David.
Creo que el resto de casos se refieren a algún comportamiento inadecuado, un incumplimiento de las normas establecidas o una reacción furibunda en un momento de arrebato.
Pero en el caso de Ali, que se negó a ir a una guerra que consideraba injusta, no entiendo como su negativa (que, vista hoy, parece bastante razonable) podía suponer un incumplimiento de ninguna norma (tácita o explícita) que debía implicar que un deportista debía estar disponible para ir dónde le mandara su país.
¿Estamos locos?
La UEFA sancionó a los clubes ingleses sin poder disputar competiciones europeas durante cinco años. Al Liverpool le incrementó la sanción creo que en 7 años. Aún así no sirvió de nada y no fué hasta la tragedia de Hillsborough en 1989 donde casi 100 aficionados del Liverpool murieron que se tomaron en serio el problema de los hooligans.
En Panorama (BBC) demostraron hace poco que el problema que hubo en Hillsborough fue que se dirigió mal al público que estaba entrando al estadio. El hooliganismo fue un chivo expiatorio conveniente.
http://www.telegraph.co.uk/culture/tvandradio/10069640/Hillsborough-How-They-Buried-the-Truth-BBC-One-review.html
https://www.youtube.com/watch?v=Cf8pgbA-ad4
… efectivamente, Metta World Peace sigue sin ser un tipo tranquilo.
Así que a Cantona «no se le puede culpar». ¿Por ser famoso, por ser rico o por ser deportista profesional? Si cada vez que a un deportista no le gusta algo que le dicen desde la grada y lo resuelve a mamporros, va a ser divertido hasta el tenis.
Por otro lado, tengo la misma duda que Alberto Secades.
el Ali vs Foreman no fue en zimbabwe sino en Zaire (hoy República Democrática del Congo).
Rumble in the Jungle, Baby
En lo referente a la historia de Tyson, el autor obvia algo que sabe cualquier persona que haya visto el combate entre Myke y Holyfield.
De forma repetida (creo que hasta 3 veces), Evander se abrazó a Tyson y le pegó un cabezazo en la frente, haciéndole dos brechas. El árbitro y los jueces hacían oídos sordos a la sangre que Tyson tenía en la frente, hasta que Myke, que no tenía ni tiene mucha paciencia y mucho temple, le mordió la oreja.
Las cosas, si se cuentan, se cuentan enteras.
Echo de menos el caso de Ben Johnson, que ganó la medalla de oro de 100 metros en Seul con récord del mundo incluido, derrotando a Carl Lewis. El escándalo fue mayúsculo y aunque no recuerdo la sanción, fue ejemplar. Una muestra en todo caso de hipocresía, pues en los años ochenta y noventa al atletismo de élite no se podía entrar si no era gracias a ayudas externas,. Y si no comparemos marcas, veinte años después…