
Es difícil trabajar con la familia. A veces las cosas se dicen, los sentimientos se hieren y se crean las grietas. Adolf Dassler
Mientras Paulina hace la colada en el cobertizo de casa, sus tres hijos despachan a domicilio la ropa recién lavada. En Herzogenaurach a los hermanos Dassler todos les conocen por «los chicos de la lavandería». Adi, el más pequeño y tozudo de los tres, aún es capaz de arañar tiempo libre, y así talla ramas que le sirvan como jabalinas, o pule piedras para lanzarlas como pesos. A orillas del río Aurach la vida es mansa y ordenada, pero en cuanto se inicia la Gran Guerra todo empieza a desmoronarse. Los hermanos mayores, Fritz y Rudolf, pasarán los cuatro años siguientes enfangados en las trincheras belgas, y Adi, que cuenta con tan solo diecisiete años, también combatirá ya en el epílogo de los enfrentamientos. Y a pesar de que los tres regresaron sanos y salvos, los estragos del frente curtieron para siempre el carácter, hasta entonces afable, de los hermanos Dassler. Las estrecheces de la posguerra recortan los gastos domésticos, ya nadie puede pagar para que le laven la ropa. La lavandería no tenía ya razón de ser, pero donde cunde la miseria Adi ve una oportunidad, y con las herramientas que recolecta de días enteros peinando los abandonados campos de batalla junto a la máquina de coser diseñada a partir del cuadro y los pedales de su vieja bicicleta fabricó, en el cobertizo de casa, la primera de sus revolucionarias invenciones: las zapatillas de clavos para correr.
La firma del tratado de Versalles sometía la gestión de los recursos alemanes a manos de los vencedores; el momento para emprender es adverso. Como alivio a todas aquellas tensiones, el deporte comenzaba a atraer a la gente. Su hermano Rudolf huele el negocio, y se une al proyecto. Sus caracteres son antagónicos, pero se ensamblan a la perfección: cuanto más introvertido es uno tanto más afable es el otro. Así, mientras Adi se afana en el taller, Rudolf desarrolla sus hábiles dotes comerciales. Nace así Gebrüder Dassler Schuhfabrik. Es 1926, la empresa crece, por lo que se han de mudar a una fábrica más grande en la otra orilla del Aurach. Además la industria, al igual que el país, resurgía. Como tantos otros, los tres hermanos se afilian al Partido Nacionalsocialista en mayo de 1933. Los nazis ven en el deporte el galvanizador idóneo para esparcir camaradería y disciplina. Cuando Hitler garabateaba su imperio sobre un mapamundi, los hermanos Dassler levantaban el suyo desde un cobertizo.
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Hay una enorme tristeza en este drama familiar. Con suerte, el paso de los años abre los ojos de la gente que está predispuesta a ello, viendo, sintiendo que ninguna diferencia debería separar a padres, hijos y hermanos. Por desgracia, solo hace falta que uno de esos miembros familiares esté ciego ante eso para que todo y todos puedan venirse abajo y acaben arrastrados hasta la locura del odio. Solo quedaría la posibilidad del apartamiento, del exilio de los de tu propia sangre. Otra forma más de infierno en este baile que parece ser que hay que danzar.
Según Deutsche Welle, parece que las asperezas entre las dos facciones de la familia Dassler se van limando, el tiempo lo cura todo:
http://www.dw.de/the-town-that-sibling-rivalry-built-and-divided/a-2074427
La marca Arena (de productos de natación) es una creación de Horst Dassler, hijo de Adi.
Gran artículo!
http://lat.wsj.com/articles/SB12004256792565283529804580393600076200846
Chapeau!
Para aumentar el embrollo, creo que en España, la marca Puma, por motivos de viejos acuerdos comerciales y judiciales que se me escapan, no es la verdadera Puma, la de Rudolf Dassler; ésta está obligada a llamarse, y vender sus productos, como Dassler Puma. Por si no ha quedado claro, en España coexisten la marca «Puma» (creo que de capital español) y «Dassler Puma», la Puma auténtica. Ambas con el mismo diseño decorativo: la banda que semeja una garra felina. Lo dicho, un verdadero lío.
http://www.laverdad.es/alicante/v/20100701/elche/puma-debera-pagar-millones-20100701.html
Muy buen artículo, gracias.
Ripley, parece que hubo problemas pero la marca mas antigua tiene toda la pinta de ser de los herederos de Rudolf http://sitadex.oepm.es/SitadexWS/index.jsp?numExp=M0163052 que incluso tienen nombre de calle con su marca!
Genial artículo.
Me da la impresión que el único que ha sacado provecho de la lectura de este, por otra parte interesante artículo, es el tal Funestini. A mí me pasa como a él, que las marcas de zapatillas me importan un bledo, afortunadamente.
Tan interesante, como dramático….
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