Nadar y tirar la ropa: porno e hipocresía en pantalla - Jot Down Cultural Magazine

Nadar y tirar la ropa: porno e hipocresía en pantalla

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En los últimos días han vuelto a aparecer jugosas noticias relacionadas con Juego de Tronos: Peter Dinklage ha ganado merecidamente el Emmy al mejor actor secundario; el huracán Katia ha retrasado el rodaje de la segunda temporada; está a punto de ser publicado un videojuego al que se han dedicado muchos esfuerzos y millones.

Sin embargo, la noticia que más me ha llamado la atención en estos últimos días es comparativamente menor pero filosóficamente jugosa. Lisa Nolan, actriz y modelo irlandesa, abandonó el set de rodaje de Juego de Tronos minutos antes de interpretar su escena porque se dio cuenta de que iba a incluir más sexo del que creía inicialmente. “Ya sabía que la escena era un poco subida de tono, pero pensé que no era una escena sexual y que me darían pezoneras. Pero cuando llegué ahí querían que me pusiera en topless, así que me retiré en el último minuto”. Hasta aquí no hay nada que objetar: me parecen muy respetables los límites que cada uno se marque respecto a lo que muestra o no de su propio cuerpo.

Pero desgraciadamente Nolan continúa hablando: “Además de hacer de modelo estudio fisioterapia deportiva, así que quiero que me tomen en serio y no lo harían si hubiera filmado esa escena. Fue culpa mía porque no investigué lo suficiente acerca de la serie. El sueldo era sorprendente y la idea glamurosa, pero me alegro de haberme ido porque ahora tengo mi dignidad intacta”. Y si he de ser sincero, en este punto me asalta la sensación de que a la actriz le falta un hervor, no por el hecho de retirarse del set sin rodar su escena sino por esa referencia catetamente aliviada al hecho de conservar el himen intacto. O bueno, la dignidad. Nolan opina que su espantá le ha evitado convertirse en una mujer indigna, lo que despierta cuanto menos ciertas cuestiones intrigantes.

¿Esta dignidad es la misma que la que reivindican los del 15-M al hablar de “vivienda digna” o “sueldo digno”? ¿Hacer un topless en una película hace perder dignidad? Un conocido mío apareció hace poco en Penthouse enseñando el pene en una fotografía. ¿Ha perdido dignidad? Si es así, ¿cuánta? ¿Más o menos dignidad que si fuera mujer y hubiera enseñado los pezones? Mi mentalidad ingenieril me lleva a preguntarme: ¿existe alguna unidad de medida (no sé, dignibares o dignilitros) que se pueda usar para cuantificar las pérdidas y ganancias de dignidad? ¿Cuánta dignidad pierde o gana una actriz por comentar que en una película Fernando Esteso le chupó un pezón? ¿Qué clase de estigma cae sobre quien muestra su sexualidad en pantalla?

O dicho de otra manera: ¿pone en peligro su carrera una actriz por aparecer desnuda en pantalla y/o follar ante las cámaras? 

Para responder a esta pregunta remontémonos a 2003, año en que el inclasificable Vincent Gallo estrena nada menos que en Cannes la película independiente The Brown Bunny, dirigida, guionizada y fotografiada por él mismo. Durante la escena más comentada de la película, Vincent pone de rodillas a su compañera de reparto Chloë Sevigny, se baja la bragueta y saca su enorme miembro (aunque hay quien dice que es en realidad un dildo). Lo que sigue es una felación auténtica que causó abucheos indignados entre el público de Cannes.


Justo antes
de la première de la película, la agencia William Morris anunció la ruptura de su relación profesional con Chloë Sevigny (aunque otra versión dice que fue la propia Chloë quien decidió prescindir de sus servicios). En cualquier caso, un representante de la agencia declaró: “creemos que su carrera está manchada y puede que nunca se recupere, especialmente tras los rumores sobre tomas todavía más gráficas que no llegaron al montaje final de la película”. La frase no tiene desperdicio (o es toda ella un desperdicio, según se mire). Me llama la atención especialmente el uso de la palabra manchada (“tainted”), como si un cerco de esperma más difícil de limpiar que el de Clinton sobre Lewinsky se hubiera adherido permanentemente a la pobre Sevigny. Según el agente de William Morris, tras The Brown Bunny es inevitable que cuando el espectador vea aparecer a la actriz en cualquier otra película la visualice con un indeleble manchurrón asomando bajo el maquillaje… Qué poder ultraterreno el del miembro de Vincent Gallo: de un plumazo ha eyaculado sobre el pasado, presente y futuro de la Sevigny. Pobre Chloë: te hubiera salido más a cuenta hacer como Cameron Díaz y usar (falso) esperma de gomina…

También me fascina esa sospecha de que se filmaron “tomas más gráficas” esgrimida como argumento que empeora la situación de la actriz. No importa que no hayan salido a la luz: lo relevante es que existan… Sevigny debe ser un ente virginal que no folle nunca “de verdad”, o al menos no de forma en que queden pruebas de ello. Los actores deben permanecer castos en pantalla, y en todo caso que les doble algún especialista en las escenas tórridas, que esos no tienen nombre ni cara. El ideal de actor sería el joven mormón de Orgazmo, de Trey Parker, que acepta participar en una película porno sólo si un “stunt cock” le sustituye durante los polvos.

Hubo críticos que apoyaron a Sevigny y otros que la crucificaron, pero prácticamente todos parecían estar de acuerdo en que esa felación había lanzado su carrera por la ventana. En algún caso el razonamiento era similar al de “se empieza fumando un porro y se acaba chutándose heroína”, lo que convertía el acto sexual con Gallo en el primero de muchos en una futura carrera de Sevigny en el cine porno “para el que tanto talento ha demostrado”. Sin embargo, tras cambiar de agencia su carrera no pareció resentirse especialmente. Por de pronto, poco después fue fichada por Woody Allen para aparecer en la parte dramática de Melinda y Melinda, y más tarde empezó a alternar sus habituales films independientes con bien pagadas series de televisión (Will and Grace o, más recientemente, Big Love) o incluso películas de gran presupuesto (la Zodiac de David Fincher).

Otras películas no pornográficas han incluido recientemente escenas de sexo no simulado: Romance X, Shortbus, Baise Moi, Los idiotas, 9 songs… Casi siempre dirigidas por directores de renombre pero protagonizadas por actores y actrices poco conocidos, lo que tal vez explique que cada peli viviera su propia polémica pero no escándalos tan sonados como el de The Brown bunny. ¿El problema de Sevigny fue que era demasiado famosa?

No tenemos que irnos muy lejos para encontrar más ejemplos de cortocircuitos entre pornografía y mainstream. Basta con volver a Juego de Tronos. Porque hete aquí que la actriz seleccionada para interpretar a Shae (prostituta muy cercana al popular Tyrion Lannister – Peter Dinklage) fue nada menos que Sibel Kekilli, que tuvo hace pocos años su propio encontronazo entre la hipocresía moralista y el porno.

Kekilli es una joven actriz alemana de origen turco, que saltó a la fama al protagonizar en 2004 la muy premiada película Contra la pared, de Faith Akin. Interpretó su papel con tanta convicción que ganó una estatuilla Lola en los Deutscher Filmpreis, el mayor premio del cine alemán. Pero poco después del estreno de la película, el diario sensacionalista Bild publicó la “noticia” profusamente ilustrada (y escrita en un repulsivo tonillo paternalista) de que Kekilli había protagonizado poco antes varias películas de porno duro con el seudónimo de Dilara.

Su padre no se lo tomó demasiado bien: “Creí que trabajaba en el ayuntamiento y ahora me entero de esto… Nunca podré perdonarla. No quiero volver a verla jamás”. Sin embargo, la reacción en el mundo del cine fue mucho más comedida que con Sevigny, y Kekilli recibió muchas muestras de apoyo frente a la “campaña de desprestigio” de Bild. El actor Mathieu Carriere señaló con ironía: “Que trabajara en pornos da igual. Mejor pasar de las porno a los Oscar que al revés”.

¿Por qué esta diferencia de trato? ¿Es porque Sevigny cruzó la línea del porno y el cine convencional, mientras Kekilli trató de mantener separados ambos mundos? ¿Es porque Kekili se arrepiente de su pasado pornográfico (lo que permite acogerla en el mundo del cine como una pecadora arrepentida) mientras que Sevigny no ve ningún motivo de vergüenza en su felación en pantalla?

En cualquier caso, la carrera de Kekili no pareció resentirse en lo más minimo. Eso sí: entre los cientos de artículos en foros y blogs que comentan Juego de Tronos, no es raro encontrar comentarios sobre lo apropiado de que HBO contratase a una actriz porno para interpretar a una prostituta en escenas presumiblemente tórridas. La jugada es significativa: lo que define a Kekili en estos comentarios no el éxito internacional de Contra la Pared ni sus premios ni su talento interpretativo, sino el hecho de que filmó porno antes que dramas. Ha cobrado dinero por follar y eso la convierte para algunos en “una puta metida a actriz”.

¿Esta especie de estigma hipócrita es propio del mundo del cine o se puede encontrar también en el de la música? ¿Alguna cantante famosa ha reconocido haber filmado porno antes de triunfar sobre el escenario? Pues sí. El gran Paco Gisbert nos cuenta la historia de Catherine Ringer, la famosísima cantante francesa del grupo Les Rita Mitsouko

En 1976 una aún desconocida Ringer se presentó a un casting de películas porno, queriendo conseguir dinero con el que entrar con buen pie en el mundo de la música. Hasta 1981 apareció en veinte películas pornográficas, y en ese momento prefirió dejarlo porque ya empezaba a triunfar con Les Rita Mitsouko. Poca gente era consciente de que la misma cantante que arrasaba con Marcia baila había aparecido en Gargantas profundas y chicas jóvenes, aunque Ringer no se molestó en ocultarlo demasiado. Sabiendo, digo yo, que una post-punk no debería perder ninguna buena oportunidad de provocar.

Al mundo de la música el pasado porno de Ringer pareció importarle más bien poco, con una notable (y sorprendente) excepción. El casi destruido Serge Gainsbourg de sus últimos años, perpetuamente borracho y amargado, fue increíblemente grosero con Ringer durante un programa entrevista de televisión. Lo más suave que le dijo fue “vous êtes une pute, une pute, une salope”, en un inexplicable torrente de agresividad de albañil nada propio de un Gainsbourg que años antes había sido siempre provocador pero elegante. Con bastante razón, Ringer se sorprendió de que un libertino reconocido como él fuera a darle lecciones de moral, a lo que Gainsbourg respondió: “yo nunca he enseñado la polla”.

Esta parece ser la clave, por supuesto: cualquier exceso sexual está permitido mientras no queden pruebas gráficas del mismo.

Puedes triunfar en el cine, en la música, en la televisión, en cualquier campo artístico. Pero si tienes un pasado en el porno, algún cretino habrá que al grito de “¡una puta, una puta!” trate de hundir tu carrera. El consuelo queda en que nunca lo consiguen, y tanto Sibel Kekilli como Chloë Sevigny o Catherine Ringer han triunfado (y siguen haciéndolo) en sus respectivas carreras. En cuanto a Lisa Nolan, la modelo que al principio de este artículo trató de nadar y guardar la ropa y acabó volviendo por donde había venido. Espero que algún día se dé cuenta de que la dignidad no depende de enseñar o no los pezones.

43 comentarios

  1. ¡Buenísimo!

  2. Muy buen artículo, Josep.
    La crítica excelente.
    Qué lástima que la lacra del tabú del sexo todavía pese demasiado en según qué aspectos de nuestra vida.

    :)

  3. Bueeeno! Que puedo decir al respectoooo… Yo tenía un ‘trabajo decente’ en una conocida cadena de supermercados, como cajera, y era muy buena en mi trabajo…. Y como hobby, he participado en películas convencionales, cortos, grabaciones para televisión, videos como presentadora para una web de contenido adulto y sí, alguna porno también…. Y cuando esto llegó a oidos de los mandamases de la cadena, me despidieron.

    El porno no es nada más que las fantasías sexuales plasmadas en imágenes, pero tras esas imágenes, hay mucho trabajo profesional, por parte de actores y actrices que hacen creible que estan disfrutando, cuando a veces ni te gusta la pareja que te ha tocado ni te emociona especialmente la situación…. Son muchas horas de rodaje, cansancio, calor, frío, incomodidad… No se porqué siempre se menosprecia este trabajo, tan válido como el de cualquier profesional fuera del porno que ha de interpretar escenas de sexo, sea en cine o teatro…

    Estoy realizando estudios para continuar con mi carrera de actriz, que me encanta. Sinceramente ¿no sería peor trabajar de cajera y que alguien me hubiera visto haciendo de terrorista/psicopata/asesina/pederasta? porque la gente tiende a creerse que eres realmente malvado, no saben separar la realidad de la ficción (y si no que le pregunten a Joan Collins por ejemplo) En vez de eso, los que me hayan reconocido, me han visto luciendo palmito y disfrutando con un peazo de chavalote…. y nunca me hicieron ningún comentario.

    Un buen actor ha de saber interpretar cualquier situación, liberarse de esos ‘enanitos’ que son la vergüenza o la ‘dignidad’, saber diferenciar el rol de la realidad.

    Genial artículo Josep… Besoooos!

    • Es MUY fuerte lo de tu despido, y yo diría que incluso denunciable (aunque tal como están los derechos de los trabajadores en Españistán últimamente, no sé…). Es exactamente por este tipo de historias por las que hace falta un cierto tipo de “activismo” desmitificador hacia el sexo. Llevamos décadas diciendo que hace falta educación sexual en España, y habría que darse cuenta de que no se debería limitar a hablar de preservativos y de dónde vienen los niños, sino también a normalizar el papel del sexo en la sociedad.

      Y sí, está muy poco reconocida la dureza del trabajo de actores y actrices porno… Y ese (injustísimo) escaso reconocimiento social hace que proliferen en la industria del porno los productores miserables y fulleros que se aprovechan de esa precariedad. :P Hay un ensayo muy bueno al respecto de David Foster Wallace en “Hablemos de langostas”…

  4. Y el tema del eterno machismo, por supuesto (lo de Gainsbourg me parece increíble! Otro mito que se hunde). Alguien ha cuestionado a Vincent Gallo? Si un tipo aparece por ahí follando o luciendo una buena tranca, es todo un macho, un campeón. Aunque sea un mamarracho impresentable, o con el cerebro hueco (veanse Lequios y Dinios). Pero si es una tipa, la cuestión cambia. Da igual que demuestre que es excelente en cualquier otro campo, para muchos quedará mancillada para siempre. Cuanto machismo, puritanismo e hipocresía!

    • A mí la actitud de Gainsbourg con la Ringer (que por cierto se puede ver en Youtube) también me dejó alucinado: siempre he sido fan de este hombre y no entiendo a qué vino ese ataque de machismo rancio. Sólo se me ocurre la respuesta que le dio la misma Ringer: “yo te admiraba, pero te has convertido en un viejo alcohólico amargado”… Supongo que por eso en la (genial) peli biográfica de Sfar que se estrenó el año pasado pasan de puntillas por esos últimos años.

      Lo de Gallo es también digno de estudio: a él le acusaron de que la película era mala, pero a nadie pareció importarle que hubiera enseñado la polla en pantalla. Parece que lo único que hubiera podido poner en peligro su carrera es haberla tenido pequeña (de ahí el rumor de que la que aparece es en realidad un dildo). Pero nada de que su carrera ha quedado “manchada” ni de llamarle “puto”… La Sevigny quedó como una puta y él como un machote. :-P

  5. Despues de perder ingentes cantidades de dignilitros haciendo trabajos dignos, descubro que mi verdadera vocacion es la de actor porno, lastima que me pille ya tan mayor, deberia de haber leido articulos como este cuando era joven!!!

    Muy bueno Josep!!

  6. Muy buen articulo,.
    Es curioso, me considero una persona muy liberal y muy liberalizada, pero, no hace mucho, me descubrí sintiéndome incomodo, sentado al lado de mi hijo de 14 años, mientras en la TV salían unas escenas subidas de tono sexual….. Y me plantee, que días antes, habíamos compartido una película bélica con sus muertes y ejecuciones sumarísimas, y no provocaron en mi rastro de incomodidad…….. La situación me dio mucho que pensar…. ¿ Seria debido a una educación católica incrustada en mi psico? ¿ Seria que no soy tan liberal como pienso? ¿ Que les pasara en estas situaciones por la mente a los conservadores?…..
    Es triste….. Sí…..

    • La verdad es que no creo que sea tanto una cosa de educación católica como del conjunto de la sociedad actual… La violencia está (desgraciadamente) normalizada: su aceptación como algo “natural” y consustancial al ser humano está grabada en nuestra psique, de forma que ya no nos choca ver actos violentos en pantalla… Y por tanto no sentimos que tengamos una especial responsabilidad por proteger a los menores de ella (al menos de su representación gráfica).

  7. muy bueno el articulo, me encanto lo de los dignilitros, que no me molestaria perder unos cuantos con vincent gallo….

  8. Parece ser que hay una especie de regla en Jolibú según la cual mostrar los genitales y/o participar en películas que impliquen escenas de sexo real equivale a mandar tu carrera a tomar por el putérrimo culo.

    A Malcolm McDowell, quien parecía ir a comérselo todo (chistaco) le pasó con Calígula.

    • Qué gran ejemplo el de Malcolm McDowell, en efecto… Eso sí: a mí me da la impresión de que poco a poco esto irá cambiando, a medida que lo del “unsimulated sex in film” deje de ser una rareza absoluta. Como mínimo la Sevigny se ha ido más o menos de rositas en lo que a papeles en el cine/TV se refiere, aunque pasara un par de años más bien chungos…

  9. Estoy deseando poder porno sin dejar por ello de sentirme como un intelectual.

  10. Me saco la chorra ante tú artículo! NO A LA REPRESIÓN.

  11. Me gusta el concepto porno gafapasta.

  12. Lo de Gallo no es más que una pose auto-adorativa del típico adulto-niñato con prepotencia asocial. Probablemente es eso lo que, instintivamente, sienten los espectadores como ofensivo, más que la visión de su falo (aunque este le interesa a la humanidad mucho menos que al propio Gallo le interesa que se lo miren).

    Sobre Sevigny, tradicionalmente se considera que cobrar por chupar pollas es un acto de sumisión. Personalmente, me siento muy cómodo en esta visión tradicional y reaccionaria, y no me interesa demasiado la pose de progresismo en lo contrario. El hecho de que Sevigny llorase en Cannes por los abucheos que recibió la película muestra su probable fragilidad mental: la fragilidad mental de alguien que se aviene a chuparle la polla al jefe.

    Es lógico que en la sociedad de hoy Gallo tenga sus imitadores y sus admiradores. También es lógico se reclame un «porno que parezca intelectual», pues la apariencia de intelectualidad es una gratificación intrínseca (y en ocasiones única) para el posmogafaplasta.

  13. Conste que no me considero un especial admirador de Gallo, y de hecho en ningún momento he entrado a hablar de la calidad de la película: a mí me pareció una bosta autocomplaciente y Gallo un director fallido. Pero no es ese el tema, sino que no considero que “cobrar por chupar pollas” en pantalla sea un acto de sumisión o humillación, la verdad, ni que pensar eso sea un signo de un especial progresismo sino de no querer proyectar sobre el sexo una basura psíquica que en realidad no le corresponde.

    Lo del “porno gafapasta” era coña, ¿eh? :-P A mí lo que me gustaría es que se integrara el sexo con el mainstream (y con el cine independiente, vamos) de modo que cuando en una película cualquiera director o guionista consideren que el sexo tiene un papel en el desarrollo de la trama, se pueda incluir sin que sea necesario que a los actores y actrices involucrados les caigan sambenitos de putas, inmorales o frágiles/débiles mentales.

    Ahora mismo el sexo en una película no-porno es una especie de llamada al escándalo, y eso es una situación empobrecedora y bastante aburrida (el culo de George Clooney como reclamo para “Solaris”, o la excesiva “sexposition” de Juego de Tronos). Pero eso no significa que el sexo no tenga su lugar fuera del ghetto del porno, sino que hay que incluirlo de forma inteligente y sin dar pie a escándalos de drama queen cuando resulta que A había filmado porno o B ha aparecido en una peli indie limpiando sables.

    • Me alegra que concordemos en la autocomplacencia de Gallo; es lo que suele haber por detrás de este tipo de cosas.

      Ya sé que lo del porno gafapasta era coña, era para meterme con el gafapastimo ;) [¿O gafaplastismo? Me gusta más este término, es más completo.]

      A mí lo que me preocupa es el porno. Cada vez es más violento, más macarra, más fascista. La evolución de la imagen pornográfica en las últimas décadas revela mucho de la evolución social, y me parece horripilante. Es curioso que haya una postura/slogan muy «progre» consistente en defender la imagen pornográfica contra la imagen violenta (placer vs. muerte; positivo vs. negativo; libertad vs. miedo; «intelectuales» europeos vs. «fascistas» USA — supuestamente) cuando, precisamente, nunca la propia imagen pornográfica había estado tan asociada a la imagen violenta y repulsiva como en estos momentos. ¿Inversión neurótica de la definición de la realidad?

      • Gafaplasta ya me suena bien, compro. :)

        Lo que no veo tan claro es esa postura/slogan que comentas… Porque al fin y al cabo parte de una realidad: que la violencia ha sido normalizada hasta el punto de que nadie se extraña demasiado al encontrársela en una película, mientras que un coño o un pene aún despiertan controversias bizantinas hasta el punto de desdibujar cualquier crítica sobre otros aspectos de una peli. Yo veo aquí dos asignaturas pendientes: que el sexo encuentre su lugar y que la violencia deje de ser tan absolutamente preeminente.

        Lo que me fascina de los USA, ya que sale el tema, es que me dan la impresión de ser a un tiempo el país más pacato y uno de los más avanzados en lo que a sexualidad se refiere… Un contraste que encuentro en el fondo enriquecedor aunque yo personalmente me encuentre más cómodo en el ambiente liberal de “pollas fuera”, hablando pronto y mal. Sin embargo, me da la impresión de que el equilibrio de poder está cambiando hacia la pacatería y la marea retro, pero espero equivocarme (y resistirme a ello aunque sea desde esta Españistán de chiste).

        En cuanto al porno en sí: la corriente desagradable, übermachista e innecesariamente cruel que comentas existe, pero no es la única y ni siquiera la preponderante. Max Hardcore estuprando jovencitas adictas al crack me provoca arcadas (vuelvo a recomendar el grandísimo artículo de David Foster Wallace en que aparece), pero que Peter Acworth, es decir el creador de kink.com, monte orgías de porno BDSM en un precioso edificio histórico de San Francisco me parece absolutamente genial. Y sin salir de los USA: ahí están Annie Sprinkle, Violet Blue, Annette Schwarz, Belladonna… Gente que está construyendo un porno como mínimo diferente.

  14. Creo que la dignidad depende de lo que cada persona considera que depende, y me parece injusto juzgar o criticar a esa actriz por sus consideraciones morales. Por respetables que sean otras posturas al respecto, no veo nada de malo ni de raro en sentirse incómoda ante la idea de enseñar las partes íntimas del cuerpo en público. Puede que haya gente que no le dé importancia a esas cosas, pero si ella se lo da me parece totalmente normal y respetable. Me da la sensación de que hemos pasado de un extremo al otro; en los años 50 era inmoral un beso de tornillo y no se admitía otra forma de hacer las cosas, pero ahora se critica igual a la que considera una indignidad desnudarse en público. Yo aplaudo a esa chica por ser coherente consigo misma y decir lo que piensa. Del mismo modo que aplaudo a la actriz que decide desnudarse en las películas y no tiene ningún problema con ello; como digo, lo importante es que cada cual sea coherente consigo mismo. Lo único malo es ir en contra de tus propios principios por presiones de los demás, sean cuales sean.

    Respecto a lo que se comenta de las actrices porno, lo siento pero no estoy de acuerdo; una prostituta es una mujer que practica el sexo a cambio de dinero, haya o no haya una cámara delante. Y lo mismo en el caso de los hombres. El hecho de que hayan cobrado a cambio de practicar sexo de una forma puntual, para conseguir dinero, no cambia el hecho de que han practicado la prostitución. Y a mí personalmente convertir algo tan hermoso e íntimo como el sexo en una mera herramienta para conseguir dinero me parece algo lamentable.

    • Gracias por tus comentarios, y benvenidas sean la discrepancia y el debate… :-)

      La dignidad es algo propio y personal, pero también tiene una dimensión social importante, plasmada en una serie de valores y principios que asociamos con la imagen pública y que son a veces profundamente hipócritas. He tratado de resaltarlo en el texto: no critico el hecho de que Lisa Nolan no deseara aparecer desnuda en pantalla, porque considero respetabilísimos los límites que cada cual imponga sobre lo que muestra o no de su cuerpo. Lo que no me gusta es que asocie la dignidad al hecho de salir con más o menos ropa, entre otras cosas porque de rebote lanza un tácito insulto encubierto a sus compañeras de plató y en general a cualquiera que haya aparecido en público con poca ropa.

      Para mí la dimensión social de la dignidad radica en el perjuicio social que ocasionen tus acciones… Ser digno significa poder ir por el mundo con la cabeza bien alta sabiendo que no se ha perjudicado adrede a nadie. Un empresario que explote a sus trabajadores, un broker que hunda a una empresa o un un tipo que maltrate a su pareja son en mi opinión buenos ejemplos de gente socialmente indigna. Pero exactamente, ¿qué daño realiza a la sociedad una actriz porno, o alguien que aparezca desnudo en pantalla? ¿Por qué no va a poder ir por la vida dignamente y con la cabeza bien alta?

      También aplaudes la “coherencia” de Nolan: yo creo que lo coherente hubiera sido no firmar jamás el contrato, más que protagonizar una espantá de última hora… O pensar que si el hecho de aparecer desnuda en pantalla es indigno: ¿no sería también un poquito indigno aparecer en fotografías con escotazo o ligera de ropa? ¿No sería más coherente salir en las fotos con burka que mantener una actitud de “sólo la puntita”?

      Por otro lado, a mí no me parece en absoluto “lamentable” que alguien realice un acto sexual a cambio de una remuneración económica… Y creo profundamente injusto el estigma social y el desprecio que depositan muchos sobre las personas que libremente deciden ganar dinero con el sexo. Igual que tú y que muchos otros, yo considero el sexo como algo hermosísimo, tanto que lo considero una forma de arte… Y jamás criticaría a un artista por ganar dinero con la belleza que crea. El porno no es sólo el cutrerío de los vídeos de bajo presupuesto: el buen erotismo no tiene nada que envidiar a otras formas de arte.

  15. La prostitución al fin y al cabo no es más que un tipo de trabajo en el que se utilizan unas partes concretas del cuerpo. A nadie se le ocurre cuestionar la dignidad del cantero, pese a que pueda acortar sensiblemente su esperanza de vida y morir de silicosis.

    Toda profesión implica “hacer algo” con el propio cuerpo, de una manera u otra, muchas veces dañándolo o exponiéndolo a situaciones de riesgo. Las causas de la supuesta indignidad del uso de los órganos sexuales deben buscarse en el estigma social de la tradición judeocristiana.

    Habría que preguntarle a Christian Bale o a Robert Deniro si les pareció digno arriesgar su salud (Roberto se jodió el corazón rodando Toro Salvaje y CB puede que arrastre las secuelas de El Maquinista) por un puñado de dólares.

  16. “Qué poder ultraterreno el del miembro de Vincent Gallo: de un plumazo ha eyaculado sobre el pasado, presente y futuro de la Sevigny.”

    Buenísima.

  17. Joer Josep, es que lo del pezón chupado por Esteso es muy fuerte. ¿Te imaginas acercar tu lengua a un pezón y que en ése mismo instante amatorio se te aparezca la imagen de Fernando Esteso amorrado a esa misma teta?

    Uno, que tiene una imaginación calenturienta, se imaginaría encima a Pajares colgado de la otra, como si fueran Rómulo y Remo de la loba capitolina. Tremendo. No hay líbido que aguante eso.

    Hablando de Pajares y Esteso, cada vez que en unas vacaciones escucho que la Guardia Civil da comienzo a la “Operación Salida”, me los imagino a los dos vestidos de picoletos acompañados de una rubia siliconada en minishorts en el cartel de una peli que nunca hicieron…

  18. Hay un profundo miedo al sexo enraizado en nuestra sociedad, todavía se ve como algo sucio, que hay que hacer escondido, porque si sientes algún tipo de placer o lo ves como algo natural, eres un depravado.
    Muchísimo tenemos que avanzar como sociedad, en lugar de caminar hacia delante vamos hacia atrás, como los cangrejos.

    • Yo en el fondo ya casi me he acostumbrado a que me vean como un depravado y no me importa demasiado… Lo triste empieza cuando por culpa de esa catalogación se pierden trabajos o amistades. La presión social y la marea retro, que veo en el horizonte más fuerte que nunca (¿tendrá que ver con la crisis?).

      Hace poco la actriz porno Sasha Grey hizo un donativo económico importante a una organización benéfica… ¡Y fue rechazado por venir de quien venía! Hay que joderse.

  19. Al margen del número de neuronas de la muchacha, creo que “Game of Thrones” recurre al sexo de manera gratuita y, en muchas ocasiones, no aporta nada al contenido de la serie.

    Por ejemplo las escenas en el burdel, que no existen en el libro (malísimo, por cierto), con “papá meñique” ejerciendo de jesuita del sexo.

    En otras películas, como “9 songs” o “Los Idiotas”, la pornografía está totalmente justificada, pero en la serie de moda, como en muchas de la HBO (“True Blood” mediante), el sexo y la violencia injustificadas parecen responder a fines comerciales y de captación de acólitos.

    • No te discutiré que en la primera temporada de Juego de Tronos se incluyeron escenas sexuales gratuitas que no añaden gran cosa a la trama… De hecho en mis artículos sobre Juego de Tronos para Jot Down he criticado tanto la escena que recuerdas de Meñique en el burdel como el papel de Roz, la prostituta norteña creada especialmente para la serie y ridículamente infrautilizada. Lo que me molestó de las declaraciones de Lisa Nolan no fue que se negara a aparecer en esa escena, sino la catetez de sus declaraciones, centradas no en si el desnudo estaba justificado o no sino en si es “digno” o “indigno”.

      Por otra parte, voy a fingir que no he leído lo de que el libro de Juego de Tronos es malo, que si no la vamos a tener. :-)

  20. Me acabo de enterar de lo del pasado de Sibel Kekilli y quiero afirmar que si el cine porno existe de la manera que existe es por su independencia del cine convencional. Y que por muy buena actriz la Sibel; nunca dejara de pertenecer a ese mundo en donde lo pasaba también. Y que no venga a decir que esta arrepentida o que lo hacía por dinero. Y si en este articulo se repara con insistencia en la hipocresía que hay en todo esto; es porque todos saben, aunque callan, que no querrían ver a su hija o a su esposa haciendo porno. Y esa es la única medida que le va quedando a este mundo de negocios para diferenciar lo correcto de lo incorrecto. Porque si todo sigue así; haciendo la vista gorda en favor de los millones de dolares de la industria pornográfica o haciendo la vista gorda en favor de un talento dramático recién aparecido. No será tardía la aparición de otras perversiones, ¿contra inocentes?, que por su rotulo de negocio serán aceptadas como algo normal. Como decía la actriz: “Que lo hizo para ganar dinero”

    • Confieso que no acabo de entender tu comentario. ¿Quieres decir que como Sibel Kekili hizo porno “nunca dejará de pertenecer a ese mundo”? No acabo de entender por qué el haber filmado películas pornográficas te tiene por qué adscribir para siempre a un “mundillo” en concreto. Como si aparecer en una comedia te convirtiera ya para siempre en un chistoso. La parte de la perversión ¿contra inocentes? tampoco estoy seguro de cómo interpretarla. De todas formas, no sé yo si ese “criterio de normalidad” que apuntas es particularmente útil: a mí no me preocuparía especialmente que mi esposa o mi hija (o mi hermana, yo qué sé) fueran actrices porno, la verdad. Y es que no veo nada humillante, deshonroso, degradante o sucio en el hecho de ser actor o actriz porno, del mismo modo que no veo nada humillante, deshonroso, degradante o sucio en el sexo.

      Lo de la independencia del cine porno respecto al cine convencional es algo que está cambiando en los últimos tiempos, y de eso he puesto algunos ejemplos en el artículo (“Shortbus”, sin ir más lejos). ¿Por el hecho de rodar una escena sexual sin sexo simulado en una película no porno se convierte uno en actor o actriz porno? Si se consiguen superar ciertas reticencias absurdas a estas alturas, el porno y el cine convencional tienen mucho que caminar juntos.

      Y, por último, aclaro que a mí me parece irrelevante que Kekili diga que está arrepentida o que lo hizo por dinero: mi opinión sería la misma si hubiese declarado que le encantó la experiencia y que filmó esas pelis gratis. Es decir: “¿a quién coño le importa?”, o lo que es lo mismo, que me parece deprimente que sacarlo a la luz se utilice como forma para “atacar” a una persona.

  21. Precisamente pienso que el carácter del cine porno en el limite siempre confuso del dinero y la moral; va a hacer que quien haya sido una estrella del porno no lo pueda dejar de ser nunca. Y es que el porno no es un género como la comedia. Me explico en el porno también hay comedias, acción, etc. Pero es PORNO y PORNO. Y lo queramos o no seguirá siendo solo eso: porno. Respecto a las perversiones he querido decir que así como el negocio ha ido expandiendo toda clase de actividades humanas solo por el afán de ganar dinero, si no existe algún límite o paradigma ético, lo más probable es que en un futuro esas perversiones lleguen a ser consideradas como algo totalmente normal. Estarán protegidas por las leyes del mercado. Sobre el criterio de normalidad, considero que en este mundo machista (el mismo de la triada católica) insisto en este mundo machista, desde los albores de nuestra cultura y reflejado en la literatura más conservadora, la mujer ha sufrido de humillaciones. La prostitución no fue otra cosa que la posibilidad para que los hombres ejercieran la poligamia; esa sería su genealogía. Y aun ahora, la pornografía no fue hecha sino que para los hombres; y que no es casualidad que es la única actividad en donde las mujeres ganan mas dinero que los hombres (Además de la prostitución) A mi modo de ver en ambos casos se produce una realidad vejatoria de la mujer. El sexo no es deshonroso ni denigrante, nada de eso. Lo que yo digo es que el Porno no es sino el dinero y la avaricia entrada en el sexo y sobre todo y en muchos casos en la degradación de la mujer. Para eso esta el Director de películas porno. Pienso que una escena de sexo real en un contexto de cine, me parece para de la evolución del cine por si mismo y eso se entiende y cuando esta bien realizado se aplaude y se premia. Pero otra cosa es el cine porno en donde la única intención, nomenclatura y lógica es el placer sexual solo en su forma genital-física. Tanto así que la única gracia estética, de la fotografía son sus acrobacias y gimnasias genitalisantes. Y eso es el Porno, nada más. También creo que ya caminan juntos en muchas de sus formas, pero en esencia no se mezclan porque no tienen nada que ver. El porno solo pudo tomar para si las ideas de Industria, y de las técnicas pero en su versión mas básica, ya que el porno en esencia se prohíbe a si mismo explorarla más a fondo. El objeto de las cámaras porno son los genitales, los cuerpos, sus bocas, y poquísimo más. A mi también me parece deprimente atacar a una persona como a la actriz alemana. Sin embargo me parece que es la oportunidad para preguntarse acerca de los limites entre ambas industrias; y si ella sirvió para ello es su responsabilidad.

  22. Zanahoria escribiendo a sus padres??????????

    • Una referencia a un protagonista del universo del MundoDisco de Terry Pratchettt. Zanahoria es miembro de la Guardia de la Noche, un tipo bonachón, leal, valiente y forzudo, criado por enanos, cuyo único defecto (candidez aparte) es que escribe sin signos de puntuación y amontonando las ideas sin orden ni concierto.

  23. Sinceramente, creo que cada uno es muy libre de establecer dónde está su propio límite. Si Nolan considera que habría perdido su dignidad enseñando sus pezones, allá ella. En cualquier caso, no entra a juzgar a los demás y lo que hagan con sus cuerpos ante la pantalla, a diferencia de lo que hace el artículo con ella.

    • Yo también creo que cada cual es libre de establecer sus propios límites: explícitamente digo en el artículo que me parece razonable que Nolan se negase a mostrar su cuerpo. Suyo es.

      Pero es que Nolan SÍ entró a juzgar a los demás y lo que hacen con sus cuerpos ante la pantalla, a partir del momento en que asoció desnudez con indignidad. Y de todas formas el fondo del artículo no es tanto una crítica a Nolan como una defensa de que el desnudo público no es indigno per se.

      • Ah, tempora! Oh, mores!

        O, como más llanamente (y certeramente) decían Siniestro Total, cuánta puta, y yo qué viejo.

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  26. Que sepas lo primero, Josep, que acabo de abrir una carpeta especial en mi ordenador para tus artículos.

    También, que me parece encomiable y alentador que respondas a la mayoría de los comentarios, así que ahí va mi pequeña aportación sobre la irrupción del porno en el cine mainstream. Básicamente se podría resumir en la frase “cuánto me alegro de ser gay”. Para nosotros, parafraseando a la lesbiana millonaria aquella que pintó Picasso y que no me voy a entretener en abrir otra pestaña y buscar porque SIEMPRE me vienen estas cosas a la cabeza antes de q-¡Gertrude Stein! (nunca falla); bien, decía que parafraseando a Gertrude Stein, “una porno es una porno es una porno”, en lo que a temática gay se refiere. Es más, muchos gays debemos mucha de nuestra formación sentimental al “visionado” de horas y horas de porno, especialmente en grandes ciudades, y ahora, en Internet. Quizá eso haya derivado en la banalización del acto sexual, o en su desacralización, y en no pocos casos, en el hecho de que se contemple (los hombres somos por lo general más competitivos por naturaleza que las mujeres) casi como un deporte minoritario de los Juegos Olímpicos (estoy pensando en la Lucha Grecorromana, el deporte más gay que existe); al menos, existe el mismo espíritu deportivo.

    Ay, no quiero liarme demasiado. Lo que pretendía era, además de felicitarte y hacerte un poco la pelota para que me contestes, que me hace ilu, es informarte de que antes del caso de Chloë Sevigny se dio el de Marushka Detmers en “El Diablo en el cuerpo”, una peli de Marco Bellocchio de 1986, en la que también una actriz “seria” se la chupaba a un actor sin escatimar detalles, y que también supuso un escándalo (escandalito, más bien) en algún festival de cine (creo recordar que en el de Berlín), pero el tiempo ha sido justo con este pestiño y nadie salvo unos cuantos gafapastas como yo la recordarán. La mamada era tan birria como el resto de la película, y hablo con conocimiento de causa porque yo la vi en los cines Alphaville de Madrid, en aquel tiempo dorado de la V.O. en la que se estrenaba todo y encima, con éxito de público. Supongo que el escándalo se quedó en escandalito porque la película era europea, y ya se sabe que en Europa siempre hemos sido más guarrindongos y menos moralistas que en USA. Además, la Detmers era holandesa. Peor aún.

    Sobre la politización del porno escribiría hasta gastar las teclas, pero creo que ya es suficiente. Recibe un abrazo.

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