En 1990 el doctor en psicología por la universidad de Chicago Mihaly Csikszentmihalyi coronaba décadas de trabajo con la publicación de Flow: The Psychology of Optimal Experience, traducida al castellano como Fluir: La Psicología de la Experiencia Óptima. La tesis central de la investigación, preludiada en Beyond Boredom and Anxiety (1975), The Creative Vision (1976) o Psychological Studies of Flow in Consciousness (1988), consistía en verificar “los aspectos positivos de la experiencia humana: la alegría, la creatividad y el proceso de involucración total con la vida” (prólogo a la ed. Kairós, 1996) que el autor denominaba flow (flujo). No cabía mayor presentación: una teoría que abrazaba la dimensión lumínica de la vida en su totalidad, una teoría vitalista en rigor.
Sin embargo del completo de la obra ejercían especial sugestión las manifestaciones concretas del llamado estado de flujo, los testimonios de aquellos que rara vez lo habían experimentado. Pasajes que radiografiaban el rendimiento cumbre a través del nutrido muestrario de protagonistas consultados en el seno de actividades tales como la creación musical, la danza, el deporte, la navegación, la cirugía, la matemática o el ajedrez. Pese a lo infrecuente y como etéreo de esas experiencias óptimas resultaban en pequeñas dosis mucho más asumibles que una existencia entera destinada a fluir. Era como si lo más relevante, aquello destinado a calar más fácilmente en el gran público, fuera la verosimilitud, la realidad palpable de un viaje fascinante que es dado experimentar en territorios de profunda cognición y creación artística. Porque el misterio del flujo reside en la elevación del sujeto creador a un plano de la existencia próximo a lo divino. Esto era lo que, por encima de la teoría general, ejercía una mayor atracción. En perspectiva podía ocurrir con Csikszentmihalyi lo mismo que con el doctor Raymond Moody década y media atrás, como si pudieran despertar mayor interés las experiencias cercanas a la muerte (NDE) y su descripción clínica que la trascendental proposición de Vida después de la Vida (1975).
El estado de flujo representa la dimensión más alta de la creación humana, como si los sentidos fueran secuestrados por una entidad superior durante un trance celestial. Lo que el investigador traía a colación trascendía la clásica noción literaria de beatitud o soplo divino. El profesor húngaro daba así cuerpo y realidad a una experiencia que hasta entonces vivía como instalada en las vagas fronteras de la poética.
De entonces a hoy son incontables los estudios y artículos que abordan la noción de flujo desde muy diversas perspectivas, todas ellas coincidentes en la asombrosa naturaleza real del fenómeno y como una restricción a muy pocos agraciados.
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Tremendo artículo. Estupendos videos. Me quedo con el concepto de «control de la situación». Evidentemente, hay algo que va más allá de la técnica….
Bonito e interesante texto.
Me has recordado la mítica jugada de Gasol, por que la ví en directo y fue como compartir un momento así. Ver en su cara algo especial, como un momento de trascendencia lúdica, y empaparme y subirme una emoción por dentro que no pude reprimir. Estallé en gritos a las 5 de la mañana…
http://www.youtube.com/watch?v=vEpD-Mko2PA&feature=related
Fue como si el universo se doblegara. Quizá inconsciente, Pau homenajeó al showtime en un arrebato de genialidad de 5 segundos.
Excelente el artículo. No obstante, esto del flujo, y esto será una mera opinión casi recién formada, se me aparece más bien como una pseudoexplicación, por lo demás innecesaria, que como un concepto científico consistente… pero , bueh, tampoco voy a entrar en disquisiciones epistemológicas en este sacrosanto lugar, donde creo más razonable considerar que aquí se viene a hablar de ética y estética -o al menos esa idea tengo yo del baloncesto (y del deporte en general)-. Y en estos campos, señor Vázquez, usted imparte magistratura, por lo tanto no queda más que el cumplido y la felicitación
Hola Viejotrueno,
Le experiencia es real, no se necesita ser un deportista profesional para conocerla. Basta con haber practicado deporte competitivo a nivel amateur o con tocar un instrumento musical, por ejemplo.
Un cordial saludo.
Pingback: Baloncesto y fase de flujo
Qué irónico que el apellido del señor del flujo sea tan poco fluido
Jojojo muy bueno
Gonzalo,
Permite que te recomiende un vídeo que ya enlacé en un artículo en su momento:
http://www.youtube.com/watch?v=kTHTMJ5Kivc
Un cordial saludo.
Pues será lo magnético del tema, pero es posible que este sea el artículo más redondo que te he leído. Supongo que crearlo tienen poco de flujo, está demasiado elaborado para que nazca de un momento de inspiración, pero el resultado se lee con una fluidez y un interés extraordinario, y más teniendo en cuenta lo denso, por necesidad, que es por momentos.
Enhorabuena,
Gonzalo un placer seguirte leyendo, hay vida despues de la NBA. De verdad que me da pena por ti que no hayas vivido en persona el efecto LIn.
Bueno al grano del articulo, solo para decirte que en el ultimo Europeo creo que hemos vivido varios momentos de Flujo del gran Juan Carlos Navarro
Con 14 años cuando era cadete de primer año tuve un partido en el que sabía que iba a tener un ataque de «FLUJO», lastima que el entrenador no confió en mi, salí a la cancha los 4 últimos minutos del partido por quinta falta de un compañero, y me casqué 2 triples para ponernos a 2 puntos, sabía que si cogía el balón iba a enchufarla desde el medio campo en los últimos 3 segundos. Una pena que se la chupara otro.
Perdimos el partido de dos y yo hoy día sigo en activo aunque no recuerdo que haya tenido nunca más un «condensador de Flujo»…
El artículo me ha recordado a una de las escasas entrevistas concedidas por José Tomás, en la que comentaba que en ocasiones en medio de faenas entraba en un estado de concentración en el que perdía la noción, y era ajeno a todo, público, etc… Y «despertaba» cuando salía de la cara del toro y recuperaba la consciencia
http://www.youtube.com/watch?v=YaSAhgTTKfE
Precisamente Ricky Rubio tambien se hizo famoso por pasar por ese estado… (54pts 24reb 12ast 7robos)
Fantástico artículo! Recuerdo ver las finales de Chicago- L.A. y el tiro de Jordan de espaldas al aro. Colosal! Lo estuve comentando con los amigos durante meses.
Después que John Paxson metiera el triple definitivo para ganar el título del 93 contra Phoenix, le preguntaron por el tiro. Paxson dijo que había realizado ese tiro 10.000 veces, tenía que entrar, y desde el momento que la bola salió de sus manos, sabía que estaba dentro. Esa seguridad absoluta es algo cercano a lo sobrenatural.
Lo dicho, me encanta como enfocais vuestros artículos, especialmente los de la NBA.
Un saludo!
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Un artículo soberbio, he leído muchos textos tuyos pero es el primero en el que me atrevo a comentar, simple y sencillamente porque es una obra maestra. Enhorabuena Gonzalo.
Espectacular. Gracias.
Echo de menos el estado de flujo de Senna, bastante más famoso en su versión de Mónaco que los comentarios de Alonso
http://sobreleyendas.com/2008/05/21/las-experiencias-extrasensoriales-de-ayrton-senna/
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Como siempre espectacular. Da gusto leer tus articulos,y que ademàs sea en esta «revista» lo engrandece..un placer.;)
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Existe. Es cierto. Yo lo he experimentado. A cuentagotas, a nivel amateur. pero es cierto. La sensacion de que no eres tu el que juegas, de que no piensas la jugas, n los movimientos que vas a hacer. Salen solos. Y siempre bien. Mataria por volver a sentirlo.
Yo tambien lo he sentido a nivel amateur, esos momentos en los que sientes que da igual como o donde recibas o el tio que tengas delante que van a entrar. La ultima vez que me paso me enchufe tres triples seguidos.
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