Un tipo apuesto y trajeado interrumpe al cómico que interpretaba su sketch de turno, marcándose un discurso que deja atónitos a espectador y directivo del canal:
“… El de hoy no será un buen programa y deberían cambiar de canal. Cambien de canal. Ahora mismo. O mejor aún, cambien de televisión ahora mismo. Sí, ya sé que parece que esto va a ser gracioso pero mañana dirán que no lo ha sido y a mí ya me habrán despedido. Porque esto no es un sketch. Este programa solía ser una sátira política y social de vanguardia pero ha sido lobotomizado por parte de una cobarde cadena de televisión, que es que está dispuesta a no hacer nada que desafíe a la audiencia. […] Siempre ha habido una lucha entre el arte y el comercio pero ahora al arte le han dado una patada en el culo, lo que nos hace rencorosos, nos hace mezquinos y unos sinvergüenzas baratos aunque no seamos así. […] Los soldados mueren en una guerra que tiene sintonía y logo. […] El mando es como una pipa de crack. Pelis snuff. Eso es lo que vendrá. Eso es lo único que nos queda”.
El suicida en televisión. 1976
Verdades como puños en un monólogo que no es real, como tampoco lo fue el impulso suicida de Howard Beale en la película Network. Un mundo implacable (1976). Forma parte de la ficción televisiva de Aaron Sorkin, y con este speech disparaba su segundo trabajo sobre el mundo del espectáculo. Studio 60 on the Sunset Strip, el show de shows de quien ganaría un Oscar por el guión de La red social, fue una serie magistral que se estrelló en los datos de audiencia y fue cancelada habiéndose producido y emitido una sola temporada.
Sorkin, después de triunfar con los entresijos políticos de la serie El ala oeste de la casa blanca, quiso dar el capricho a aquellos interesados en el backstage de la televisión, mostrando las dificultades y concilios económicos y comerciales por los que una creación televisiva tiene que pasar y al final su propia serie se convirtió en espejo de ello. Además, el experimentado guionista quiso darse a sí mismo el capricho de mostrar el ingenio de su propia profesión. Inspirado por sus últimos trabajos, ya lo había hecho con Sports Night (la trastienda de un programa deportivo), y no le había ido mal. ¿Un ejemplo más de derroche gratuito de ego? Sentado en su sillón en el Olimpo de los guionistas, aquello fue más bien un regalo virtuoso de buenos diálogos, líos amorosos y complejas relaciones laborales, esta vez, con el mundo de la televisión como diana. En el mundo real, los niveles de audiencia no respondieron a las necesidades que imponía la NBC, la prestigiosa cadena de pago estadounidense, y la serie estuvo abocada al fracaso desde sus mismos inicios y fue cancelada a sus 22 capítulos de una primera y única temporada.
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Tanto Matt como Danny, les vemos por primera vez en uan ceremonio de entrega de los Oscar o un premio del estilo… no son marginados.
Es curioso que después de su oscar, Sorkin también haya vuelto a la televisión, aunque él lo hace desde la cima del mundo, sin análisis de drogas (que sepamos).
Me encanta que el personaje de Matt esté perdidamente enamorado de la sureña ultracatólica y conservadora. Es tan irónico… aunque ella es tan enamorable…
Qué ganas de seguir recorriendo pasillos…
¿» NBC, la prestigiosa cadena de pago estadounidense»? Más bien diríamos que es la cadena abierta o network con la peor crisis de todo el panorama televisivo actual.
Tengo pendiente esta única y acalamada temporada de Studio 60 on the Sunset Strip, por lo que no puedo opinar demasiado al respecto, pero me has despertado el gusanillo María.
Por cierto, si David Simon (The Wire) ha tenido tanta libertad con ‘Treme’ pese a su poco éxito, no creo que Sorkin tenga problema en componer más de una temporada. Esta vez tendremos al mejor Sorkin durante al menos un par de años ;)