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Lance Armstrong y el desastroso anacronismo del castigo

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El Tour de Francia de 1999 me dejó tres imágenes que sigo recordando de vez en cuando.

La primera de ellas fue una imagen indignante: Giuseppe Guerini ascendía el Alpe d’Huez en primera posición, bordando la que fue casi con total seguridad la mejor jornada ciclista de su vida, cuando un aficionado se colocó en pleno centro de la calzada con el propósito de sacar una buena foto del ciclista italiano. Este trató de esquivarlo desviando su rumbo hacia la izquierda, pero el mentecato del otro se desplazó en la misma dirección, colisionando así con Guerini y dando ambos de bruces en el suelo. Afortunadamente, el ciclista no sufrió daños mayores, se subió de nuevo a la bici perdiendo el menor tiempo posible y logró coronar primero. Ese incidente reabrió una de tantas veces el debate acerca de la seguridad de los ciclistas en las grandes etapas y la estupidez humana.

La segunda imagen para el recuerdo fue tan gloriosa como inusualmente emotiva para mí: un pelaire que iba para carpintero se montó en una bici y nos dejó un regalo a los aficionados en forma de etapa redonda tanto en lo individual como en lo colectivo: un buen trabajo por parte de Kelme dio con Fernando Escartín lanzando un duro ataque para separarse del pelotón, conectando unos cuantos kilómetros más allá con su compañero Javier Otxoa, miembro de una escapada previa, que tiró de su líder lanzándolo para que finalmente se quedara solo frente a la montaña, demarrando y sacando un abismo, más de dos minutos, a los pesos pesados del pelotón a la meta en Engaly. Ese año, Escartín terminaría el Tour en tercera posición de la general. El hito en la carrera de un ciclista tan sufridor como querido.

La tercera imagen fue hollywoodiense: un tejano de veintiocho años, que había superado un cáncer testicular con metástasis en pulmón y cerebro, se proclamaba campeón del Tour de Francia. Una victoria para la historia, uno de esos casos en los que la realidad supera la ficción, un reclamo maravilloso para el ciclismo, especialmente para el ciclismo en Estados Unidos. Todo era perfecto.

Por lo menos eso parecía. Yo no conocía apenas a Lance Armstrong por aquel entonces, básicamente solo sabía de él que era estadounidense, que le había birlado un Mundial al todopoderoso Miguel Indurain en Oslo, que había superado un cáncer y que de vez en cuando daba guerra en las grandes vueltas buscando un premio menor como era una victoria de etapa. Pero me tragué su historia de superación. Era tan bonita que era complicado resistirse, ¿verdad? Un tipo que hizo del cáncer su gasolina y que convirtió su desesperado afán de supervivencia en un desesperado afán de triunfo. Un luchador que pasó de los subterráneos de una enfermedad que le hizo mirar a la muerte a los ojos cuando los médicos le dieron un 40% de probabilidades de supervivencia, para emerger y pedalear hasta el cielo logrando la épica en aquel Tour de Francia de 1999. Una historia maravillosa.

Demasiado maravillosa como para ser verdad, tal vez. Pronto empezó a oler. Al principio solo fueron rumores. Rumores que probablemente hubieran aparecido de todos modos, llevara o no llevara agua el río. Pero en 2005, para cuando Armstrong ganó su séptimo Tour consecutivo, el río rugía, y ya conocéis el refrán. Resultados de análisis inconsistentes, compañeros de equipo que anunciaban la podredumbre que rodeaba al tejano, compañías cuanto menos sospechosas… todo eran malos indicios, pero no se hizo nada. Se dejó pasar. Algunos dicen que fue por intereses mediáticos (ergo económicos); a fin de cuentas bien podía merecer la pena permitir al de Austin pedalear más dopado que un plató de Telecinco, si con eso se conseguía acercar un mercado gigantesco como el de Estados Unidos al ciclismo. Otros dicen que había mucho untamiento, o que Armstrong es una especie de capo que tenía cogidos por los huevos a altos cargos en la UCI —Unión Ciclista Internacional— y la organización del Tour de Francia. Que tal vez por eso no corría en otra gran vuelta. Hipótesis hay miles, y debo ser sincero y admitir que no sé si alguna de ellas es cierta. Lo que sí sé es que no se hizo nada en su momento, y a pesar de que cada vez que ganaba un nuevo Tour tanto Armstrong como su equipo olían cada vez más a podrido, nadie actuó. Ni la UCI ni la USADA —United States Anti-Doping Agencymovieron un pelo entonces.

Pero sí lo están haciendo ahora. Trece años después de que Escartín nos emocionara en Piau – Engaly. Trece años después de que Alex Zülle, ese gran contrarrelojista que nunca pudo ganar un Tour, fuera víctima de una caída multitudinaria en esa misma edición. Una caída que le hizo perder una gran cantidad de tiempo y que dinamitó sus opciones a ganar el Tour ese 1999. Porque no lo ganó. Pero ahora es el vencedor, según parece.

Porque la agencia antidopaje de Estados Unidos no sé dónde ha estado husmeando durante estos trece años, pero de hace un tiempo para acá les ha dado por investigar lo que Armstrong hizo entonces. Y claro, han encontrado irregularidades. Qué coño, han encontrado lo que tiene todo el aspecto de ser un tongazo de tomo y lomo. El mismo que había en 1999, pero entonces los distintos organismos miraron hacia otro lado. Y la UCI y el Tour mismo. Porque había intereses mediáticos, ergo económicos o porque había untamientos o cogidas de pelotas o lo que fuera. Ni lo sé ni me importa.

Lo que sí sé y sí me importa es que esto ya no sirve para nada, o por lo menos para nada bueno. Descalificarán a Lance Armstrong de todas las competiciones en las que participó entre 1998 y 2005, dicen. Tus siete Tours, a la mierda, Lance. Sácalos de tu rancho tejano, de esa vitrina que ya estaba un poco vacía desde que Sheryl se llevó sus discos de oro y sus Grammys. Coge todos tus trofeos cosechados en ese lapso de siete años (aquí es donde haberlos ordenado cronológicamente podría haber resultado práctico) y mándalos vía US Postal a París. El envío lo pagas tú. O US Postal, da lo mismo. Podríamos haberte avisado antes, pero no, teníamos que esperar catorce años desde tu primer escarceo con el submundo más turbio del ciclismo. ¿Por qué? Bueno, según se dice, por alguno o varios de los motivos arriba expuestos.

Zülle recibirá una llamada: Oye, Alex, que sepas que eres el vencedor del Tour de 1999. Genial, dirá Alex, pero ganar así es mierda. También está Jan Ullrich, mi favorito de entonces, ese alemán con cara de ogro y sobrepeso que no soportaba el frío. El eterno segundón. Qué gracia le hará cuando se entere de que sancionan a su tiránico rival a posteriori. Porque de segundón pasa a tener en su haber tres Tours. Coño, incluso Joseba Beloki tiene uno en su haber ahora. Pero, incluso si se los concedieran a título póstumo, esos premios son mierda. Basura que no sabrán ni cómo interpretar los nuevos galardonados. ¿Se supone que tenéis que estar orgullosos, Alex, Jan, Joseba? ¿Sonreiréis en las entrevistas que bien seguro os harán en estos días venideros? Me temo que no. Porque lo sabéis igual que yo: una victoria en estas condiciones sabe a derrota. A derrota del deporte en sí mismo.

Incluso estos vencedores alternativos podrían ser provisionales: Zülle lo dio todo en el festín de Festina (sí, el nombre del equipo, junto a su turbulenta y dopada trayectoria, da lugar a muchos juegos de palabras lamentables), y tanto Ullrich como Beloki estuvieron metidos en la Operación Puerto, de modo que si se pusieran a rascar en el pasado, también ellos podrían tener que devolver los trofeos a su vez devueltos por Armstrong, que pasarían a otro que quizá debería devolverlos a su vez… esto no es deporte; es un desastre.

La historia se deforma, y de los que fueron para mí los tres momentos cumbres de ese Tour ya hay que borrar uno. Como de las famosas fotografías estalinistas, van desapareciendo personajes. Los podios se desdibujan en la memoria, el rostro del maillot amarillo se torna borroso. Armstrong no ganó ningún Tour, ni Virenque llevó el maillot a topos rojos, ni Landis ganó en 2006 ni nada es real ni uno sabe qué pensar ya de ese puto Tour del 99 porque está desmentido en sí mismo, pervertido y ultrajado. ¿Debemos empezar a imaginar etapas hipotéticas dentro de nuestras cabezas sin Armstrong para tratar de descifrar qué habría sido del ciclismo desde 1998 hasta 2005? Esto es un despropósito.

Porque esto llega catorce años tarde. Y lo de “más vale tarde que nunca” no funciona aquí. Este proceso solo consigue dañar más aún a un deporte moribundo. Mejor haberlo dejado todo tal cual estaba. Remover la mierda nunca es buena idea, porque la mierda sigue estando ahí y sólo se consigue que huela peor. Señores de la USADA, ya que no hicisteis acto de presencia cuando debíais, por lo menos podríais haber sido consecuentes y haber seguido mirando hacia otra parte. Total, ya llevabais trece años haciéndolo. 

35 comentarios

  • Genial. Lo importante no son los siete Tour, eso queda para la wikipedia -que también cambiará- o la aburrida estadística. Lo que se recordará es el esfuerzo y las sensaciones que nos causó, eso sí es auténtico.

  • La USADA no puede quitarle ningún Tour a Armstrong, eso depende de la UCI, que, de momento, no ha dicho nada. La USADA tampoco tiene pruebas científicas que apoyen su veredicto, todo se basa en acusaciones de otros ciclistas acusados de dopaje que se ven obligados a colaborar con la agencia.

  • Muy bien hasta el final…

    O sea que hay que dejarlo como está porque solo daña el ciclismo. El mismo argumento de 1999.

    Viendo la lista de nombres (Ulrich, Zulle, Beloki, Virenque, US Postal, T-Mobile, los de la Operacion puerto…) a cual mas dopado, sería mas sencillo dejar esos años desiertos (para la wikipedia). Los recuerdos, que cada uno guarde los que quiera.

  • Sólo una corrección: La Usada no estuvo operativa cuando Armstrong ganó el primer Tour. Aunque se fundó en 1999, no empezó a trabajar hasta 2000. Luego ya no sé cuál es su punto de influencia en toda esta historia, pero decir que miraron para otro lado desde el principio, me parece desacertado. Es posible, dado que era un organismo incipiente cuando Armstrong empezó a ganar, y debido a que el tema anti dopaje no es muy popular en los EEUU (la NBA, la NFL, y la MLB no lo siguen, por ejemplo); fueran una organización con muy poco ángulo de influencia, que seguramente habrán ido acaparando con el paso de los años.

    Por otra parte, yo siempre creo que saber la verdad es bueno, por dolorosa que sea, y a pesar de que se diga tarde.

    • Cierto, Juan Alfredo, fallo mío. Bueno, no he mentido: “Porque la agencia antidopaje de Estados Unidos no sé dónde ha estado husmeando durante estos trece años” ;)

      Gracias y un saludo.

  • A grandes rasgos estoy totalmente de acuerdo pero lo que me parece lamentable es el apoyo del mundo del ciclismo a Lance, y no por el apoyo en sí mismo, sino por la forma en que lo dan.

    Parece que lo apoyan con miedo en plan “coño, a ver si les va a dar por rascar tambien en mi sangre congelada de hace X años y la jodemos” asi que se posicionan al lado de Lance por oportunismo.

    Joder si el mismo Ullrich dijo…”Yo me siento muy orgulloso de mis 3 segundos puestos…”
    Normal, porque sabes que como rasquen un mínimo con la uña en la Operación Puerto te quitan tambien eso.

    Todos absolutamente todos los ciclistas de finales de los 90 y principios de la pasada década iban hasta los trompos de hormonas.

    • Ahí está, es que es un verdadero despropósito. No se gana ya nada removiendo esto. Pasemos a considerar que fue una fase del deporte en la que se cometieron muchos errores y encarguémonos de que no vuelvan a suceder porque ya no podemos subsanarlos.

      Si quitáramos a los ciclistas que alguna vez han estado imputados por dopaje, ese Tour de 1999 lo habría ganado el sexto clasificado, Abraham Olano. Así están las cosas.

      Gracias, Manudo.

  • Digo lo mismo: de acuerdo en todo salvo en la conclusión final. Mejor desenmascarar a este pelanas tarde que nunca. Por lo menos que la historia lo deje bien marcadito.

  • El daño al deporte, en este caso, lo provocan los deportistas fraudulentos, no los jueces. Nunca es tarde para aprender a argumentar correctamente, aunque se trate de articulillos ad hoc sacados deprisa y corriendo.

  • ¿Tiene la USADA muestras de Carl Lewis? ¿Cuántos controles absolutamente exitosos pasó Marion Jones, atleta sin ninguna técnica de salto de longitud, pero con una potencia física antinatural, antes de confesar que hizo lo que hizo? Respuesta: Todos. ¿Repasamos el posterior historial de dopaje de la línea de salida de la final de 100 metros de Seúl 88? ¿Quién dio positivo? Sólo Ben Johnson, igual de dopado que en la anterior final del Mundial de Roma en que dio negativo. Que me llamen mal pensado, pero dos finales consecutivas perdidas por Lewis quizá eran demasiadas. ¿Cuál es la solución cuando cualquiera sabe la inmensa farmacia en la que ha vivido el deporte tantos años? ¿Quizá reconocer ya que todo era mentira? ¿Que ganaba el mejor laboratorio? No lo sé, pero a poco que se escarbe, huele fatal.

  • ¿Tiene que devolver Armstrong los premios económicos recibidos a Zulle o a Beloki? ¿Los ingresos publicitarios por sus siete Tours? ¿Sirve todo esto para algo más que para un bonito lavado de cara del palmarés del Tour? Sí, para matar al Tour y de paso al ciclismo.

  • Armstrong ya estaba descubierto de sobras, en 2005 se analizaron muestras de 1999 suyas con técnicas nuevas y dio positivo, que Landis y otra gente de su equipo ya lo habían acusado públicamente también se sabía. No hay nada nuevo, si alguien seguía la actualidad del ciclismo someramente ya estaba sobre aviso del pelanas en cuestión. Pretender reescribir la historia cual Stalin sólo sirve para enterrar más el ciclismo, todos sabemos cómo corrió, de la misma manera que en los 90, en los 80, en los 70, y así hasta los 10, que dopados ha habido en el ciclismo desde el principio de los tiempos y ya se ha hablado de ello en esta misma jotdown.

    Los aficionados al ciclismo queremos etapas como la que menciona de Escartín y que los ciclistas no se mueran a los 50 de golpe, pero con las cazas de brujas no lo vamos a conseguir. Así, lo que conseguimos son cosas como la que le ocurrió a Ricardo Riccó, que casi muere e septicemia en su casa. Hace falta mucha valentía y romper con la hipocresía, por que aquí, una vez retirados todos reconocen mayor o menor ayuda del boticario. Quitémonos las caretas y hagamos las cosas con cabeza. Pongan a los médicos oficiales al cargo del tema, que se controle lo que se meten, para que no tengamos otro Simpson en la carretera y allá cada cuál con cuánto quiera explotar su cuerpo, por que guste o no, esto se hace, según los escrúpulos, o aprecio a la vida se meten más o menos, pero lo hacen a oscuras, sin suficiente control ni ayuda y así tenemos alguna desgracia de cuando en cuando. En EEUU el deporte profesional (baseball, baloncesto, etc) llevan farmacias andantes a los partidos y nadie se rasga ls vestiduras, se habla poco del tema pero se hace a plena luz y siempre con un médico detrás.

    • Qué gustazo de comentarios; en Jot Down a veces lo mejor empieza donde termina el artículo. Gracias.

  • Yo nunca me creí la mentira que vendían Armstrong y sus allegados. Siempre pensé que nos tomaban por televidentes de una de esos telefilmes de superación que ponen las cadenas privadas en las sobremesas del fin de semana. Aquello no era superación ni lucha (contra el cáncer sí, ojo), era mentira. Nadie pasa de estar a punto de morir a convertirse en el mejor ciclista del mundo.

    Nadie dijo nada porque todo el mundo salía beneficiado, el primero Armstrong (forrado, saliendo con tías buenas, “ganando” muchos títulos…) pero también el Tour, que gracias a la fama del tejano focalizó aún más la atención de los aficionados y los corredores.

    Los comentarios sobre lo tarde que llega…Más vale tarde que nunca, eso sí es un ejemplo (que se castiga al tramposo) y no el de Lance.

    Lo que se suele decir sobre que el resto también iban dopados…Eso no justifica que Armstrong lo hiciera. Todos los fulleros al hoyo.

    A mí este señor y el resto que colaboraron me robaron la enorme afición al ciclismo que tenía y que ahora sólo recuperó de vez en cuando. Por mucho que ahora se haga justicia con el tramposo de Lance, eso no me lo devuelve nadie.

    http://noteniabillete.blogspot.com.es/2012/07/lance-armstrong-un-ejemplo-de.html

    http://noteniabillete.blogspot.com.es/2012/08/mas-vale-tarde-que-nunca-pero-todo.html

  • Muy buen artículo, en lo único que no estoy de acuerdo es en eso de dejarlo todo tal cual porque ha pasado demasiado tiempo. Él no ganó legitmamente y creo que nunca es tarde para que haya justicia, pedir mirar para otra parte para mantener la poca dignidad que le queda a este deporte no es de recibo.

  • Qué bonita la justicia, que se lo van a quitar a alguien que nunca pillaron los tours para dárselos a gente que si pillaron, por que TODOS los tours, los siete irían a parar a gente que ha sido sancionada por dopaje… ¿A esos también los eliminamos y acaba ganando el tour alguien que no hizo ni top 10 sobre la pista? ¿O a estos los consideramos redimidos por haber pagado una pena durante su carrera deportiva (o cerrándola con la sanción) ¿Hay dopados A y B? ¿Hacemos unas carreras absolutamente imaginarias en las que gane un tal Van de Wouwer ( por decir uno, el que hizo 11º en 1999)? ¿Esa es la justicia? ¿Eso es devolverle la dignidad al ciclismo? ¿Realmente vamos a arreglar algo?
    Si quieren hacer algo así, por lo menos, espero que tengan la dignidad de dejarlos desiertos, nulos, por la nula capacidad de las autoridades deportivas de echar mano a las conductas prohibidas que se sabía que estaban ahí y que, sin embargo, mucha gente que trabaja para ello prefirió no hacer nada al respecto… así fue. Queramos o no, lo que tenemos en nuestras retinas es a Armstrong con su rodillo infernal, pedaleando con ese ritmo de molinillo que parecía que utilizara un motor eléctrico en vez de unas piernas, esos duelos con Ullrich, esas miradas controlándose, serpenteando por las rampas de Sestriere o Alpe d’Huez. Esos demarrajes imposibles y cómo a ritmo y a golpe de riñones el alemán después trataba de remontar la distancia insalvable, ese pequeño punto extra que nunca tuvo… las imágenes se quedan, fue emocionante, fue bonito y era mentira, aunque muchos lo sabíamos, pero eso era lo que íbamos a ver, como el telespectador del porno, que sabe cuán irreal y fingido, ya lo sabíamos, lo que da pena es que unos tuvieran bula para usar gasolina con un octanaje que casi se pudieran coger pepitas de plomo en ella y otros tuvieran que ir a la farmacia del barrio, a ver para cuánto le daban las cuatro perras que tenían y cuidado no nos vea nadie. Esa fue la estafa y lo que indigna, lo otro se sabía de sobras

  • Yo soy otro de los que nunca se creyó el timo de Armstrong, otro de los que se enfadaba con 13-14 años porque siempre venía el mismo tipo pedaleando incansable demarrando a todos sus rivales y ganando los Tours con una facilidad aplastante.
    Es patético que vengan ahora tantos años después a hacer justicia, pero lo más patético es que seguimos teniendo un deporte manchado (2006 Landis, 2010 Contador) por tramposos que sistemáticamente utilizan el dopaje para intentar salir airosos en las competiciones.
    Por cierto, la prescripción no opera en este caso (lo de los 8 años) porque se está condenando un dopaje sistemático, que tiene sanción de por vida.

    Buena entrada ;-)

  • ¿Hay algún ciclista de los que están arriba que verdaderamente no se dope, que esté limpio del todo y gane carreras? Porque el ciclismo transmite la sensación de que simplemente es una cuestión de ser pillado o no, de que todas las partes lo saben y se acepta. ¿Puede uh ciclista que no se dope llegar a algo?

  • Puedo decir que a grandes rasgos estoy muy de acuerdo con tu opinión, y que es cierto que esto daña nuevamente al ciclismo que es un paciente en la uvi a punto de colapsar.
    Armstrong no me gustaba nada, no solo porque era escandaloso como ganaba, sino porque ademas tenia suerte. Solo recordare la fatidica caida de Beloki, en una curva en la que el tejano atajo ganando tiempo y para colmo sin pinchar, las diarreas inoportunas de Ulrich, las lesiones de rivales…etc etc etc…
    El caso es que como comenta alguno por aquí, todos los ciclistas de esa epoca se dopaban….que lo declaren desierto y no muevan mas mierda…creo sinceramente, que si solo uno, aunque fuera el farolillo fuera limpio, es totalmente injusto. La vida de un deportista es corta y del 100 no se acuerda nadie, pero ese alguien puede que fuera legal. Puestos a destapar mierda que jodan a todo el que puedan. Que lo han hecho mal y a destiempo, correcto…
    Me rio yo de los segundos y terceros que dicen ahora que el tour se gana corriendo…que corrian incluso mas puesto que Lance…y que no me pillen.

  • Y menos mal que paran en 1998 (por ahora), porque podemos llevarnos una sorpresa.

  • Como dice algún compañero por ahí arriba, el deporte profesional es como el porno, todos sabemos que no es cierto, pero nos encanta. En el ciclismo llevan dopandose, al menos, desde la década de los 60 (Simpson y demás). Lo de Armstrong no es ninguna novedad, si se leen las declaraciones de Landis -y pese a tener en cuenta de que es un dopado pillado, por tanto un mentiroso reconocido- te das cuenta de que el US Postal era un equipo 100% químico.

    Por lo tanto, y sin enrrollarme más, solo caben dos opciones: o legislar de nuevo este deporte, abriendo la posibilidad del “dopaje controlado” (tipo NBA), o empezar a pegar palos gordos de una vez y obligar a los corredores a hablar, no como hasta ahora en donde lo que triunfa es la ley del silencio.

    A todo esto, hay que tener en cuenta que vivimos en un país en donde el presidente del gobierno y el lider de la oposición salieron publicamente a defender a un dopado. Muy grave el tema.

  • Yo el mejor recuerdo de una victoria que guardo de Lance fue la de Limoges en el Tour del 95 cuando corría en el Motorola, dos días despues de la muerte de Fabio Casartelli, su compañero de equipo. Vaya escapadita se marcó el amigo Armstrong. Las de su vuelta tras el cancer empezaron a oler a partir del segungo-tercer Tour, se comentó varias veces que la UCI tapó positivos y alguna cosilla más y que cojones, me gustaba más Beloki (otro que no se dopó). Una pena todo esto.

    Por cierto en el mismo año del positivo por Clembuterol de Contador, decenas de deportistas fueron absueltos por cantidades de esta sustancia en sangre superiores a las que dio Alberto y a el lo crujieron, pero en este caso había que dar ejemplo (la misma sentencia de la sanción mencionaba que no había total seguridad de que hubiera dopaje intencionado y no me jodáis ahora que el que da positivo tiene que ser sancionado sí o sí, cada caso es un mundo). Al año siguiente corrió el Giro y lo ganó, en el Tour, al que fue sin descanso y sin preparación, dio guerra aunque no estuvo fino y no ha vuelto a dar positivo y no creo que tenga ganas de hacerlo porque ya sabe como se las gastan los colegas de la UCI. El que piense que sus exitos se debían al dopaje debe ser muy listo o muy imbécil…

  • Buen artículo aunque no estoy de acuerdo con el final.

    Para mí, un culpable y un tramposo lo es ahora o hace siete, diez o quince años. Quien la hace que la pague. Basta ya, que parece que la excusa de que en el fondo “todos lo hacían” o “ha pasado demasiado tiempo” justifique que tengamos que decir “bueno, va, pues no pasa nada”.

    A nadie le gusta la caza de brujas tan selectiva que lleva golpeando al ciclismo desde hace años. Y digo selectiva porque, desde fuera, no parece que vayan a por todos con la misma fuerza. Está destrozando la imagen de ese deporte para cualquiera que, como yo, no lo siga de cerca.
    Por ejemplo, lo de Contador y Armstrong a mí por momentos me ha parecido más política y rencillas que deporte. Si hay pruebas serias e irrefutables y tienen que pagar todos, todos, pues que lo hagan y que adapten las etapas para hacerlas “más humanas” si hace falta. Y si no que se dejen de espectáculos jurídico-circenses o que se admita abiertamente el puñetero dopaje por el bien del “espectáculo”.

    En fin, sin ánimo de spamear, esta fue mi opinión al respecto de Armstrong y, sobre todo, del ciclismo: http://www.stevecarrison.com/2012/08/la-sombra-de-la-sospecha-la-llama-de-la.html

  • Que los pinches gringos dejen de escarbar tanta mierda, seguramente hay intereses de por medio,(dollares), como dicen por ahí el daño es para el ciclismo mundial. Ya paren esa novela por favor.

  • Muy interesante ejercicio el que planteas en tu artículo a la hora de tener que reescribir la historia si nos quedamos sin los ganadores de cada momento, es un enfoque muy bonito que cuestiona la Historia misma.
    En mi opinión, el ciclismo profesional ha tenido tres etapas: La época en que los equipos eran firmas comerciales, muchas veces porque sus responsables eran ciclistas o aficionados al ciclismo, esa época del Bic, del Faema, del Kas, etc. Una segunda época donde entraron los Bancos, en la que los directores de marketing buscaban “lavar su imagen” asociándola a deportistas que aportaban el tipo de valores que ellos iban buscando, ahí estaban el Banesto, el Rabobank, la ONCE, que aunque no era un banco tenía, y tiene, las mismas estrategias, el Saxo Bank, etc. Y una tercera época, la actual, en la que son Estados los que financian los equipos ciclistas con nombres más o menos “camuflados”: Motorola como germen de U.S. Postal, Discovery, Astana, Sky, Katiusha, etc.
    El nivel de ingresos de un ciclista en cada etapa ha ido subiendo exponencialmente, era de esperar que con ese dinero y esas compañías la corrupción no fuera menos…..

    • Dura interpretación del ciclismo moderno, aunque interesante como mínimo; daría para un buen artículo en sí mismo. Un saludo.

  • Conociendo a los franceses, alguien se cree por un segundo que si Armstong hubise sido cualquier cosa emnos americano, hubiesen puesto la milesima del empeño que pusieron en desenmascararlo?

    Porque en el Equipe, ese periodico que ahora se rasgas las vestiduras, nos dicen que la china esa que nada en tiempos de record mundial masculino está limpia, tal como hace unas decadas publicaban articulos destinados acallar las sospechas sobre las Alemanas del Este.

  • A mi modo de ver la mierda hay que limpiarla. Si Armstrong se dopó no se merece la victoria y si el segundo clasificado hizo lo mismo, tampoco. Y si hay que bajar hasta el sexto puesto para encontrar a un ganador, pues se baja joer. Lo que me tiene mosca es cómo es posible que durante 7 años no diese positivo y otros ciclistas sí. En ese caso, están tardando en analizar las muestras de orina conservadas, que se conservan por algo digo yo y se podrá saber si había algo raro. Y si alguien acalló cosas, pues también se deberían depurar responsabilidades. Mirando para otro lado se mandan mensajes muy peligrosos y no se limpia el ciclismo. Y está claro que hay mucho que limpiar

  • Tengo cincuenta y cinco años, desde hace treinta me gusta el ciclismo, me es indiferente a lo que recurran los ciclistas para aguantar lo que les toca, lo que me importa es el extinguido espectáculo; el repentino puritanismo de las organizaciones de las grandes giras, la adopción de medidas de seguridad tales como el ridículo casco [ su obligatoriedad supuso el principio del fín] nos han llevado a donde estamos: no interesa algo que -pocos años antes- paralizaba a un país entero.

    Bendia vuelta a España 2012, hace años que no prestaba ya atención a este bellísimo, duro y abnegado deporte.

  • ¿ Para qué sirven los controles antidoping ?

    Salvo Alberto Contador, no recuerdo otro “ilustre” corredor que haya sido sancionado por dar positivo en un control antidoping

    Ivan Basso, Alejandro Valverde, Ulrich, Rijs ( que ha reconocido haberse dopado ), ni el propio Amstrong han dado nunca positivo en un control antidoping, pero sin embargo sus nombres están asociados al dopaje

    Se ha creado una psicosis en el mundo del ciclismo que dar positivo en un control antidoping ya casi es anecdótico.

    Antes un ciclista era sancionado si el contraanálisis era positivo. Después ya se le señalaba si el primer análisis era positivo, sin esperar al contraanálisis. De ahí pasamos a que si un corredor de tu equipo daba positivo, todo el equipo era expulsado de la carrera, aunque sobre ti no hubiera ninguna tacha ( y ya entra a formar parte de tu curriculum, eres un corredor expulsado por doping ). Luego si te saltas dos controles sorpresa se equipara a un caso de dopaje. Si algún corredor, médico o empleado de un equipo en el que hayas corrido te denuncia, es prueba indiciaria suficiente de veracidad y has de demostrar que no es cierto, es decir, se invierte la carga de la prueba y has de demostrar tu inocencia. O si no te encuentras en el lugar que has debido comunicar previamente que ibas a estar, ello supone un intento de engaño y, por tanto, dopaje.

    Extraigo de wikipedia esta declaración del director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, con respecto al affaire de Michael Rasmussen “No podemos decir que Rasmussen hizo trampa, pero su falta de seriedad y sus mentiras sobre su paradero son insoportables”.

    ¿ Soy el único al que le parece insoportable la paranoia en la que está instalado el mundo del ciclismo ?

    Y repito la pregunta inicial ¿ Para que sirve el control antidoping, si el no dar positivo no supone que no vayas a ser condenado por dopaje, incluso trece años después ?

    Yo ya digo en broma que el último de una carrera acelere y pase al penúltimo, porque nunca se sabe, igual diez años después gana la prueba.

  • Solo decir, que la USADA ha actuado cuando ha tenido las pruebas, en mi opinión. Tarde??? nunca. Justo??? siempre. Quizá los más dañados son los corredores q compartieron pelotón con él, que incluso cayeron en el dopaje por competir contra él. Dañado Armstrong, o humillado??? Si se dopó, extorsionó y engañó, no sé como se puede decir q se le está humillando. Y por cierto la USADA ha perseguido y sancionado a TODOS los deportistas estadounidenses que se han dopado. A ver si aprendemos. Ya nos quitaron unos JJOO por no tener una política antidopaje clara. No podemos defender a los que hacen trampas, por mucho que pensemos q otros también las hacen. Así solo gana el mejor HACIENDO TRAMPAS.

  • No sé dónde se debería empezar a cortar, pero si la UCI o el Tour diesen por desiertos un gran número de Tours, dejando claro que el porqué es el DOPAJE MASIVO DEL PELOTÓN, el ciclismo empezaría recuperar algo de la credibilidad que actualmente no tiene. O se refunda este deporte o quedará como el recuerdo de unos cuantos, entre los que me encuentro, románticos.

  • A mí que los Tours queden desiertos, que hasta el apuntador fuera dopado, que el dinero de los premios se devuelva o no, que quiten medallas, podiums o victorias… me da igual. Ya, me da igual.

    Lo que me da pena son los pobres que han coincidido en el tiempo con esta gente, y que en realidad creían en un deporte limpio. No sé si los habría, pero deben estar dándose cabezazos contra la pared.

    Por no hablar de que yo crecí viendo el Tour con mi hermano mayor, con un cronómetro en mano y cogiendo referencias en árboles de la carretera para ver el tiempo que Rominger le sacaba a Zulle, o si Perico recortaba tiempo a Montoya o no.

    A lo mejor simplemente hay que pensar que eso era como ver una peli: pura ciencia ficción.

    PD: Genial los comentarios. Y el artículo.

  • Que en el doping la presunción de inocencia no tenga ningún valor es sorprendente. El sistema judicial suele primar que no se sancione a inocentes y el precio a pagar es que hay gente fuera de la legalidad que no es sancionado. Tradicionalmente no seguir esta regla ha dado muy malos resultados: la inquisición.
    La razón es que los test pueden no resultar concluyentes, pero llevándolo al absurdo eso es algo así como si condenamos por asesinato al poseedor de una pistola porque hemos oido un disparado y es posible que hay matado a alguien.
    Hace tiempo escuché decir a un médico de un equipo ciclista (uno no muy conocido) que su labor era mantener a sus ciclistas en un punto de máximo rendimiento sin que dieran positivo en un control antidoping (como se entere la UCI).
    Un dato los Pélissier tomaban cocaína, Coppi “la bomba”, Merckx tomaba “jarabe”…
    Por último decir que en el mundo del ciclismo están los más “drogadictos” o los más idiotas y aunque parece que es lo primero a veces pienso que quizá es lo segundo. Si echaran a los médicos matasanos y fueran a la vez un grupo fuerte y unido no estarían como están.

  • Yo me siento francamente estafado por este personaje. Tardé varios años en ver por el lado positivo el hecho de que verano tras verano el Tour se hubiera convertido en un auténtico tostón, y es que al parecer estábamos ante el mejor ciclista de la historia, así que tocaba vivirlo para contárselo a nuestros nietos. Pero no, simplemente se trataba de un sinvergüenza adicto a hacer trampa y a robar a los buenos aficionados. Todavía recuerdo cómo en 2009 tuvo el valor de regresar con casi 40 años y dos o tres si competir para acabar haciendo podio, y cómo pocos se mostraban abiertamente extrañados y sin embargo tampoco terminaban de reconocer lo que sin duda era otra proeza.

    En fin, que entre unos y otros se están cargando mi ilusión por disfrutar de este deporte dentro de casa, mi culo se siente más incómodo en el sofá que sobre el sillín.

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