Si la Alicia de Lewis Carroll viviera en la época actual no se dedicaría a atravesar espejos situados sobre chimeneas. Se sentaría en el salón y encendería su iPad convirtiendo el reflejo de la pantalla en una ventana hacia un mundo digital poblado de seres más retorcidos que los de la fantasía literaria. Y probablemente, si el propio Carroll hubiese sido un habitante del universo de Black Mirror, un equipo de la policía habría derribado su puerta con un ariete una madrugada, confiscado su disco duro y acusado de pedofilia al escritor, por mucho que él intentase convencer a las autoridades de que aquellos jotapegés de niñas desnudas eran de lo más trendy durante la época victoriana.
Black mirror o el futuro imperfecto reflectado en tonos oscuros en las pantallas de tablets, teléfonos, televisores, ordenadores y cualquier engendro electrónico. Pulsar el botón de apagado y descubrir nuestra cara boba reflejada en un cristal negro tras pasarnos horas chateando, revisando el cargamento de dvdrips, actualizando nuestra imagen en las redes sociales o dando por concluida la tarde de mantita y porno. Twitter, facebook, Meetic, Badoo, nuestro mundo condensado en una red de nombre ridículo, nuestras fotos en el baño en plano picado con 18 filtros de Instagram. Hoy, nuestro día a día ya es digital. Nuestra vida es digital. Estáis leyendo una revista digital.
La serie del mediático Charlie Brooker (para un repaso de su obra y milagros mejor asomarse a la entrada dedicada a la primera tanda de episodios) arrancó con una temporada de duración escasa, limitada a tres capítulos y apoyándose en esa cacerola, donde en ocasiones se cocinan piezas fabulosas, que es el formato de Tales of the unexpected, Cuentos asombrosos, The twilight zone o Historias de la cripta. Renunciando a la imagen del presentador como hilo conductor y al efectismo de cruzar a los personajes de las historias (aunque en el tercer capítulo de la segunda temporada se hace una mención fugaz a un evento ocurrido en el primer episodio de la primera temporada) e incluso situando la acción en diferentes realidades paralelas que aun así comparten silicio tecnológico como hilo conductor.
El primer capítulo de aquella propuesta se presentó a gritos golpeando sobre la barra con algo que no era el puño, el segundo saltaba a un mundo ciclovelocista-esclavista de concursos televisivos donde Orwell estaría muy preocupado de su lista de logros en la Xbox y el tercero era un mazazo tan elegante como rotundo. La propuesta cosechó fans y debate de opiniones: defender el segundo capítulo o acusarlo de ser la lana negra, adorar la idea de Brooker u odiarlo por cansino, celebrar que Robert Downey Jr hubiese comprado los derechos del tercer capítulo para convertirlo en película o recordar que ese redondo Toda tu historia era el único cuento oscuro que no había salido de la pluma del creador de la serie. Muy bien todo. Una cosa estaba clara, su pesimismo palpitante dejaba poso y la serie espesaba su leyenda destacando entre las propuestas de parrilla de las pequeñas pantallas. Es posible que el hecho de que en la serie un primer ministro se follara a un cerdo también ayudara un poco. Pero lo único que parecía realmente importante era lo sugerente de aquel experimento y la duda de si se atreverían a continuar por la senda. Y a principios de este año un maravilloso trailer en Channel 4 anunciaba el retorno. Se estrenan otros tres capítulos a modo de segundo asalto, siguen antojándose escasos pero se reciben con agrado.
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Pues fíjate, a mí el segundo capítulo me gustó bastante más que el primero. Cada vez que veo programas en la televisión sobre la Marta del Castillo de turno, pienso que estamos a un paso de que suceda lo que pronostica Charlie Brooker. Esos temas escabrosos traen audiencia, y el espectador medio clama venganza contra el acusado. Qué mejor que mezclar castigo y espectáculo, con récord de audiencia garantizado?
Lo peor de todo es que la protagonista está siendo castigada por grabar un crimen – en ningún momento se dice que ella hiciera daño a la niña. En el fondo, grabó el crimen con la misma falta de consciencia (y conciencia) que demuestran los ‘zombies’ que la persiguen con sus smartphones durante el episodio.
Totalmente te acuerdo. Lo peor es que habrá quien vea el episodio y considere que ese es el destino que merece José Bretón, y que habrá que ponerse manos a la obra
A mí también me parece capitulazo. Hasta tal punto es jodido, que lo vi en series.ly, y había unos pocos de comentarios de espectadores que pensaban que este episodio no es ninguna distopía, sino una promesa de un futuro genial donde la gente tendrá toda la venganza de sal gorda que le apetezca. Casi na.
Hubiera estado bien leer esto antes de mi exposición en clase sobre la misma serie. Un pero: ¿el segundo episodio el más flojo? Desde mi punto de vista, todo lo contrario. Película de terror desautomatizadora, sí, pero que especialmente gracias a los créditos del final nos sitúa ante lo que pretende Brooker, según el mismo dijo: reflejar en qué podríamos convertirnos si nos volvemos locos de aquí a 10 minutos. La sensación que impone el giro es, a mi parecer, el desasosiego que pretende esta, para mí, obra de ficción prospectiva antiutópica
De acuerdo con los comentarios anteriores.
Para mí el mejor capítulo es, lejos, el segundo. Me arriesgo a decir que los otros dos ya sabía como iban a terminar al minuto 5, sin embargo en White bear imaginaba un desenlace de ese tipo (esa especie de show), pero no con el condimento del castigo. Mi cerebro se quedó, literalmente, buscando la corrección de tamaña idea. Todavía sigo pensando al respecto, una maravilla.
Comparto la opinión de los comentarios.
Lo primero que vino a mi mente al terminar el segundo episodio fue Marta del Castillo y otro «crimen mediático» fuera de España.
Quizás lo que le falta a White Bear es alguna escena que muestre tertulianos indignados junto con marchas de los familiares de la victima pidiendo justicia, para dar la sensación que la pena fue empujada por presión mediática disfrazada de alarma social.
Que un capítulo hable sobre un tema que nos afecta emocionalmente no implica que sea mejor que otros capítulos que hablen de temas que no nos afectan tanto.
Estoy de acuerdo que el segundo capítulo me parece el más irregular, donde es imposible empatizar con los personajes ni implicarse emocionalmente en la historia sabiendo que a la fuerza el capítulo debe tener un truco final.
Sinceramente, no creo que Diego haya visto el segundo capítulo, dado el resumen tan breve que hace del mismo (comparado con los demás) sin mencionar apenas nada de la trama y considerarlo uno de los más flojos cuando, de lejos, es el mejor de la segunda temporada.
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Totalmente de acuerdo con el resto de comentarios, White Bear ha sido la revelación de esta sobria segunda temporada. Lo fue en el momento de verlo, y lo sigue siendo ya que no he podido sacármelo de la cabeza y sigo reflexionando sobre el castigo a día de hoy.
A mí me parece que los tres capítulos son francamente buenos, al nivel de la primera temporada. Quizá lo que ocurra es que después de esa primera tanda el espectador esté más preparado para los posibles impactos. Eso sí, los títulos de crédito de «White Bear» son inconmensurables.
http://noteniabillete.blogspot.com.es/2013/03/black-mirror-2-temporada.html
Flipando… Me estoy preguntando si pudiera ser que padezca desdoblamiento de personalidad y lo haya escrito yo sin saberlo. 100% Deacuerdo en el análisis de los tres capítulos.
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No sé si tiene más calidad o menos, está más conseguido, etc., a mi el que me dejó con la boca abierta (literalmente) y con mal cuerpo fue el segundo
totalmente de acuerdo, no sé cual es mejor o lo que sea pero el que sin duda me despertó más sentimientos y me inquietó más es el segundo.
Muy buen artículo. Comparto casi todo, salvo que el segundo capítulo es mi preferido de esta temporada. Precisamente el hecho de estar 40 minutos sin saber qué está pasando o con quién empatizar (creo que precisamente es un logro… aunque la protagonista esté perseguida, parece que siempre hay una duda sobre ella) hace que el final sea tan rompedor. Por cierto, me recordó a «Perseguido», la peli de Schwarzenegger.
El mérito general que veo es reflejar pequeñas cosas de nuestro día a día, que asumimos como normales, pero que al verlas nos chirrían (Beppe Grillo, escraches, juicios fuera del juzgado, adicción tecnológica…)
Buen artículo, aunque coincido con los comentarios que dicen que el segundo capítulo merece mejor consideración.
La idea del «Parque temático para convictos», en la que la gente graba con su móvil la persecución de la protagonista, como quien graba cuando le dan de comer al león en el zoo de turno, es francamente demoledora. Así como mostrar el sufrimiento de la protagonista, que, la verdad sea dicha, ha cometido un crimen, pero con la apatía y deshumanidad que muestran los espectadores/visitantes del «parque», casi la convierte en víctima…
Realmente la segunda temporada no llega a estar a la altura de lo boquiabierto que me dejó la primera, pero sigue removiendo conciencias con una muy buena puesta en escena, que no es poco en los tiempos que corren, aunque en mi opinión en episodio que flojea en esta nueva tanda es «The Waldo Moment». Cosas de gustos…
A mi personalmente me ha gustado tambien la segunda temporada, aunque no logra impactar tanto como la primera (por motivos obvios) si me consiguio provocar unas sensaciones parecidas.
Soy de los que defienden el segundo capitulo, a mi me parece bastante bueno, el que me dejo un poco frio fue el del oso Waldo, me parece el mas flojo de ambas temporadas, quiza porque al ser menos utopico me impacto menos.
Excelente serie, si señor
Todo el mundo habla bien de esta serie, la verdad. Yo aún no la he visto. Me alegro además de que sea británica: no todo va a ser americano, ya cansa. La española «Crematorio» (basada en la inmensa novela de Chirbes) tampoco estaba nada mal.
Aprovecho (me disculpo, porque no viene a cuento), por si alguien tiene curiosidad en el cine de los años noventa, para comentar que en mi página «El cine en que vivimos» puede leerse el primero de tres artículos sobre los mejores directores de esa década (los que a mí me parecen mejores, claro está).
Un saludo.
Coincido bastante con la crítica de Diego Cuevas, a mí el que más me gustó con diferencia fue el primero, aunque el segundo me pareció mejor que el tercero, al que le faltaba un poco de gancho. Veo que para mucha gente el segundo fue su favorito, pero yo lo encontré un poco acartonado… no sé, como si desde el principio todo tuviera un aire poco creíble, y más con el desenlace final.
Si bien disfrute la frescura de la primera temporada, esta segunda temporada me dejo un gusto a buen comienzo (con el primer programa) hacia un final flojo con «el momento waldo» (es cierto lo que dices, las imagenes añadidas entre los titulos sobre un futuro opresivo le quita fuerza). Cuando vi el segundo programa me recordo bastante a un cuento de ciencia ficcion » El sistema malley» de Miriam Allen de Ford (Visiones Peligrosas I – Antologia de Harlan Ellison – 1967), donde (spoiler) los asesinos son condenados a revivir dia tras dia sus crimenes (fin spoiler). La vuelta de tuerca de «oso blanco» es el agregado del publico cual reality show, y la manera en que esta narrado, pero, la idea no es nueva.
Partiendo de la base de que la segunda temporada pierde la fuerza de la sorpresa (yo fui de los que hizo caso a la primera frase del artículo sobre la primera, «deja de leer esto y ve los capítulos», que agradecí mucho) mi opinión es que la segunda está a la altura.
Detalles: antes de la «resurrección» del novio del primer capítulo, la escena en que ella se va de picnic y le enseña ese maravilloso paisaje, que a «él» sigue sin convencerle. La sensación de encontrarse frente a algo que seguro se hará realidad en poco tiempo: ¿cómo negarse a seguir compartiendo conversaciones con alguien a quien quisiste, aunque ahora se vea un poco descafeinado? De hecho lo que me parece menos creíble es que ella acabe por rechazarlo.
El segundo tiene un aire a En los límites de la realidad que a los consumidores de ciencia-ficción más convencional nos engancha. Efectivamente, lo mejor está en los títulos de crédito.
El tercero sencillamente ya está aquí. ¿Alguien recuerda la encuesta medio de coña que daba a Belén Esteban como tercera fuerza política? Pues es de 2010, cuando muchos esperaban que el PP fuera el bálsamo de Fierabrás…
A pesar de que pierda fuerza en su segunda temporada, el capítulo «Ahora mismo vuelvo» es escalofriante.
Coincido con los anteriores comentarios, para mí el mejor de todos fue el segundo capítulo, si bien uno se imaginaba algo similar, las vueltas que va dando te dejan pensando mucho, el «disfrute» de ver el sufrimiento, que sea eso una diversión, ver a los niños sonreír, me deja pensando si alguna vez tendremos llegaremos a ese punto..
En el caso del último capítulo me hace acordar hace un tiempo en las elecciones que mucha gente llevaba boletas con personajes de historietas.. no creo que estemos muy lejos, eso muestra el hartazgo de todos.
Es una serie que no hay que perderse y es de lo más prometedor que hay.