Tebeos por los que merece la pena saber leer: Superlópez y La gran superproducción

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La gran superproducción
Portada de la 3ª edición.

“Lárgame un cilindrín, fotero”
Marcelino Vinopán

A veces la vida es una mierda.

El trabajo —cuando lo tienes— te asquea, tu equipo de fútbol no levanta cabeza, empiezas a buscar en los mostradores del supermercado alguna versión UltraMax de Grecian 2000, piensas en que lo más importante de la portada del periódico es el anuncio de Boston Medical Group y que lo tomarías en verdadera consideración si no fuera porque tu ex te ha dejado y ahora se dedica a llenar su muro de Facebook con fotos al lado de su nuevo novio. Tan guapos, tan felices, tan juntos.

En estos casos, algunas personas prefieren caminar por el borde de un acantilado mirando las olas, mientras meten las manos en los bolsillos de una gabardina imaginaria y tararean mentalmente canciones de Loquillo y los Trogloditas (en el caso de que sean mesetarios, se puede sustituir el acantilado por alguna decadente estación de tren de cercanías y las olas rompientes por yonquis rompientes, que también dan miedo). En definitiva, deciden hundirse desmedidamente en la más fecal de las miserias para luego resurgir cual refulgente —si bien olorosa— Ave Fénix.

Yo, que soy de natural pusilánime pero optimista, siempre recurro a mis amigos. A los nuevos y a los viejos. Porque los amigos son aquellos que te animan, que te dan la razón y también te la quitan; los que te aconsejan o te acollejan, mas siempre para ayudarte a tirar palante. Y sobre todo, los amigos son esos seres que te recuerdan una de las pocas condiciones verdaderamente humanas que nos quedan: la risa. Con ellos te ríes, a ellos les haces reír y ellos te hacen reír.

Y yo tengo un viejo amigo al que siempre vuelvo porque me garantiza echarme unas risas. Vamos, unas risas de las que te sacan lagrimones del tamaño y la forma de la campana gorda de la catedral de Toledo. Él no lo sabe, pero ya iba siendo hora de que le agradeciese tantas veces que ha impedido que me vaya a dar una vuelta por la estación de Villaverde Bajo, que no vean lo rompiente que se pone en ciertas épocas del año.

Ese amigo es Superlópez y dónde más me hace reír es en La gran superproducción.

¡Cachis la mar!

[SPOILERS: A partir de ahora, se incluirán algunos detalles de la trama y el argumento de La gran superproducción. Están avisados, aunque si les soy sincero, creo que da exactamente igual; ni se les ocurra desaprovechar la oportunidad de leerlo, les diga yo lo que les diga].

Creado en 1973 por Juan López Jan, Superlópez nace esencialmente como una parodia del cómic americano de superhéroes y en particular de su buque insignia, Superman. El personaje se concibe como un gris oficinista que toma el nombre de su creador, Juan López, pero que esconde la identidad oculta de un superhéroe, lo cual le permite desfacer entuertos titánicos, pero también terrenales.

En un principio, los guiones fueron realizados por escritores de la propia editorial —primero Euredit y luego Bruguera— y Jan se dedicó exclusivamente al dibujo, pues él mismo afirmaba no considerarse humorista. Normalmente en historietas cortas de no más de tres o cuatro páginas destinadas a la publicación en revistas periódicas, asistimos a una batería de gags que van desde la pura parodia superheroica hasta la sátira —siempre blanca, eso sí— de la situación española de la época. A esta etapa corresponde la colaboración estable con el guionista Francisco Pérez Efepé que daría lugar a narraciones más sólidas y a la creación, en 1979, de El supergrupo, caricatura patria de los grupos de superhéroes americanos como Los 4 fantásticos o la Liga de la justicia.

El supergrupo
El Supergrupo.

En 1980, Jan se erige en guionista y, tal y como venía haciendo Francisco Ibáñez con Mortadelo y Filemón durante una década, comienza a escribir historias de larga duración con un eje argumental único y que se recogerían en tomos completos. Eso que aquellas personas con gafas de no-pasta y que pululan en hordas por los salones del cómic —parece ser la palabra “tebeo” no mola—, han dado en llamar novelas gráficas.

El dibujo de Jan escapa del estilo prácticamente bidimensional de otros españoles coetáneos como el propio Ibáñez o Escobar, introduciendo un preciso control de la profundidad, el movimiento y la perspectiva, aunque aún alejado del paroxismo cinético del cómic americano y sus splash-pages. Sin embargo, los guiones de esta etapa, que se prolongaría hasta la desaparición de Bruguera en 1986, no solo están a la altura, sino que sobrepasan, y con mucho, casi cualquier aventura heroica que pudiese salir de las factorías de Marvel o DC.

Porque eso es lo que distingue estos tomos: un prodigioso sentido de la aventura. Conservan la habitual ametralladora de gags, e incluso contienen una crítica social levemente más acusada; pero sobre todo se conforman a través de las peripecias y las hazañas que el héroe —más héroe que nunca— debe realizar al enfrentarse a un enemigo, una amenaza o un plan maléfico que atenta contra prácticamente toda la humanidad.

Para ello, Jan toma referencias más o menos directas, como La invasión de los ultracuerpos para Los alienígenas (1980) o El señor de los anillos para El señor de los chupetes (1981); pero también algo más difusas, como en La semana más larga (1981), que es un homenaje al noir, o en Los cabecicubos (1983), divertidísima sátira contra los totalitarismos. Y además, siempre lleva a cabo una precisa labor de documentación que se ve reflejada en los muy cuidados fondos visuales y argumentales donde se desarrollan las andanzas de nuestro particular superhéroe y sus acompañantes. Acompañantes que terminarían siendo personajes recurrentes del universo Superlópez, como el autoritario pero resignado Jefe, el pelota Jaime González, el hierático Inspector Hólmez o la quisquillosa Luisa Lanas.

Oye ¿tú sabes lo que es una script-girl?

En 1984, en medio de la quiebra de Bruguera —lo cual se puede apreciar de alguna forma en el guión—, Jan escribe y dibuja La gran superproducción. Y La gran superproducción es un tebeo distinto.

La historia comienza con un derribo de la cuarta pared. En la primera página vemos a un relajado y postvacacional Juan López hablando directamente a los lectores. De igual manera, a lo largo del tebeo aparecen algunas técnicas de dibujo que contribuyen a la confirmación de esta autoconsciencia ficticia, como las viñetas que se “despegan” del papel. Este recurso, muy significativo en otros medios culturales y que sería enormemente celebrado dentro del propio mundo del cómic en ejemplos como el Animal Man de Grant Morrison o el personaje de Deadpool en Marvel, se trata aquí con ligereza y total conocimiento de su escasa relevancia para lo que le interesa contar a Jan: el cachondeo sin freno.

La gran superproducción 2
Viñeta “despegada”.

Porque esto es esencialmente lo que diferencia a La gran superproducción de los álbumes anteriores de Superlópez; ya no hay enemigos mortíferos, peligrosas amenazas contra la humanidad ni heroicas aventuras. El tebeo es una galopante sucesión de incidentes y acontecimientos de índole más mundana, narrados con pulso vertiginoso y puestos al servicio del puro descojone.

A grandes rasgos, la trama del álbum gira en torno a las vicisitudes que se encuentra Llauna Films S. A. —antigua oficina del protagonista, reconvertida en productora cinematográfica— para llevar a cabo la filmación y posterior estreno de su primer filme: Tronak el Kárbaro.

Lo cierto es que inicialmente la película debería ser el histórico biopic de Jaume I el Conquistador, pero merced a un vodevilesco error, el guión elegido finalmente corresponde al que ha escrito Juan López en un alarde de espantosa creatividad. De esta manera, nuestro gris oficinista, ahora ascendido a gris subdirector, asume la responsabilidad de conducir a buen término el remedo de Conan que ha pergeñado. Lleva este celo hasta tal punto que, en su álter ego superheroico, se hace cargo de contratar a la estrella de Hollywood Valerie Astro, de ocupar la silla del director a medio rodaje y de la totalidad de la postproducción. Todo ello sin experiencia alguna, sin fondos, sin ayuda y con la fecha de estreno pegada al culo. Peliaguda tesitura esta, que nuestro narigón y bigotudo protagonista acomete de forma similar a la de otros conocidos héroes (piensen en Indiana Jones): sin ningún plan preconcebido y resolviendo las situaciones según le vienen dadas. Normalmente mal dadas. Y cuando no hay otra solución, repartiendo puñetes en la icónica silueta que aparece en la portadilla de este artículo, y que es imagen de marca tanto del personaje como del dibujo de Jan.

De igual manera, el tebeo explora y explota una de las condiciones que ya antes se había insinuado en otros tomos, pero que aquí adquiere condición de subtrama: la difícil cohabitación entre Superlópez, director de cine, héroe y guardaespaldas —que vale por cincuenta— de la protagonista femenina del filme, y Juan López, subdirector de la empresa, guionista y novio de la celosa Luisa Lanas a tiempo parcial.

Con todo, el clímax y la apoteosis de este tebeo es el estreno de la película en una sala abarrotada de público, entre el que se encuentran las personalidades más relevantes del filme y de la sociedad civil de la localidad fetiche del universo Superlópez: El Masnou. Empleando otro brillante recurso que, de similar forma a la rotura de la cuarta pared, pareciese querer pasar desapercibido, la historieta opera en hasta cuatro planos de profundidad narrativa yuxtapuesta. La práctica totalidad del último capítulo se desarrolla en páginas de seis viñetas en cuadro fijo, en las que vemos: el sonido y los diálogos del filme, la descoordinación de los mismos con la imagen en la pantalla, los ya mencionados problemas que debe afrontar el protagonista para ser simultáneamente el acompañante de Valerie Astro como superhéroe y el de Luisa Lanas como Juan López, y los comentarios del resto de la audiencia ante el despropósito del que están siendo espectadores.

Leído así suena tan apasionadamente pedante como la crítica que haría un chimpancé con monóculo de la última peli de Wong Kar-Wai, pero créanme, he despertado a vecinos con las carcajadas.

Así que si tienen la oportunidad —y si no la tienen, búsquenla— háganse amigos de este amigo que yo les presento. Busquen en librerías o en tiendas on-line y compren o adquieran La gran superproducción. Y cuando tengan un mal día, ábranlo y sonrían, rían, descojónense, retuérzanse en la silla y lloren con las desventuras de Brut Kanlaster, Cecilio Bemille, Valerie Astro, Miguelito Miguel Gómez, Marcelino Vinopán, Luisa Lanas, Juan López, Superlópez y el estreno de Tronak el Kárbaro.

Además descubrirán la que, para otro buen amigo, Ricardo J. G., “es la mejor frase de la historia del cómic. Español, europeo, mundial y de esta o cualquier dimensión”:

Lárgame un cilindrín, fotero

46 comentarios

  1. Considero que la principal virtud de Jan (Aunque reconozco que en muchas ocasiones de tantas vueltas de tuerca que se pasa de rosca él solo) es su capacidad creativa y su genial habilidad de introducir una profunda crítica dentro de sus cómics, como bien se indica.

    La Gran Superproducción no pasa de ser simple y llanamente una recopilación de gags sobre el mundo del cine. No aspira a más, te lo pasas bien y te ríes bastante (mención especial a la emisión de la película), pero cuando lo acabas das carpetazo y pasas a otro, sin más contemplaciones. Algo similar a lo que ocurre con “Viaje al centro de la Tierra”, por poner un ejemplo.

    Yo destacaría otros cómics con mucha más sustancia, como el ya mencionado “Los cabecicubos”, “El país de los juegos” o “Tyranosaurus Sect” por poner algunos ejemplos. O la triología de “Lady Araña”. Historias igual de divertidas con un trasfondo mucho más serio, de los que te hacen reflexionar después de tanta risa.
    Y eso por no hablar de algunos como “Las minas del rey Soplomón” y otros por el estilo, tan sumamente rebuscados que acaban por desesperarme.

  2. Gonzalo

    Memorable, las risas que he tenido con esa historia. Recomendaría y mucho la caja de pandora.
    De todas formas, la forma de dibujar Jan, los detalles como los bolsillos de los uniformes, la suela de los zapatos,… logran unas viñetas soberbias. Su obra además ofrece muchas lecturas y es de agradecer la diversidad de asuntos que aparecen reflejados, ¡y de qué manera!
    Jan es *muy* bueno.
    Pd: ¿cuántos billetes ha perdido el inspector en todas las ocasiones que sacaba su placa? :)

  3. Álvarez

    “La semana más larga” es mi favorito (el inspector Dan es el mejor).

  4. Yo aprendí lo que es una Script-girl (o eso creo) gracias a este cómic.
    Por cierto, todavía recuerdo el tomo tipo “elige tu propia aventura” de los Petisos Carambanales como uno de los que más me ha divertido en mi infancia.

  5. Dani Bonzo

    La Caja de Pandora, La Gran Superproducción y Los Cabecicubos forman una trilogía única para mi y que considero de lo mejor que he visto en toda mi vida.

    Todavía los mantengo, con un mimo superlativo y me están dando ganas de volver a desempolvarlos después de leer este artículo.

    Óscar honorífico para Marcelino Vinopán, YA!

    • Yo soy incapaz de no incluir La Semana Más Larga, Los Alienígenas y El Señor De Los Chupetes.

      Es más, creo que el ‘mejor’ tebeo de Superlópez es El Señor De Los Chupetes, pero no es el que más me hace reir.

      Un saludo.

      • Yo no sabría elegir cuál me parece el mejor entre “La caja de Pandora” (la escena final del bueno de Zeus, después de tantos dimes y diretes con las dichosas cajas, es sencillamente apoteósica) o “El señor de los chupetes” (donde sólo el conjuro “etev la onreuk” ya me parece mejor frase que la que destacas de “La superproducción), pero lo que sí que tengo claro es que Jan es un grande de esto del tebeo (o cómic o como quiera llamarse).

      • Dani Bonzo

        Ahí me has pillado, Pedro. Esos tres que nombras son muy, muy grandes. Los Alienígenas es, sin duda, con el que más me he reído de todos… pero los tres que menciono tienen un algo más. La Caja de Pandora, además de toda la imaginación que trae, tiene un gran poder didáctico y Los Cabecicubos tiene una crítica social que, bajo la dictadura Bruguera y en un tebeo presumiblemente infantil, lo convierte en obra maestra nada más aterrizar en los kioskos. Sobre La Gran Producción ya viene bastante mejor explicado en el artículo.

        Digamos que son esos 6 números, que son casi del tirón, auténticas piezas únicas. Luego ya entraría lo subjetivo de cada uno sobre cuál estaría un escalón más arriba. Aunque me sabe mal dejar de lado otros buenos tebeos como Viaje al Centro de la Tierra o el propio Hotel Pánico…

    • arrastrao

      Esos tres mas la gran superproducción son lo mejor que ha hecho Jan. Simplemente geniales.

      Lamentablemente el resto de su obra no está a la altura.

  6. tengo todos, pero cuando me mudé -de casa de mis padres- sólo me traje los diez primeros.

    la frase del cilindrín es buena… pero me quedo con la de holmez en ‘la semana más larga’: el inspector dan es mejor’.

    saludos,

    e.

  7. El Rascador del Ojete de Lionel Richie

    El último cómic decente de Superlópez. Por cierto que yo me quedo antes con los guiones de FP Navarro que con los suyos. Bastante antes.

  8. Cossack

    Lo leí con apenas siete u ocho años y aparte del descojone me quedó una sorda desconfianza hacia el cine pretencioso que solo con los años he logrado hallar el posible porqué.

  9. damià

    Nunca podré agradecerle lo suficiente a JAN los buenos ratos que me hizo pasar durante la década de los 80. Yo también pienso que este es el último de los grandes tomos de Superlópez.

  10. Quevedin

    El mejor artículo de la historia de JotDown. Menos hipsterismo, más petisos carambanales. Tintín es de fachas, y Mafalda quedó dañada por la pegata con la bandera y la mítica campaña a los consejos escolares (ahí entendí la trayectoria vital de Bibiana Aído o de hipatia de benidorm

  11. Ay, nos habéis dado unas ganas locas de releerlo (y, de paso, más de Súper López, Mortadelo y Filemón, Pulgarcito…). Qué pena que, con la excepción de Mortadelo, ya no haya tebeos como estos.

  12. Alejandro Valdezate

    No entiendo la frase de que La Semana más larga es un homenaje al noir. ¿A qué noir se refiere el artículo?

    Yo aún sigo comprando los Superlópez modernos esperando lejanamente que vuelvan a surgir álbumes como los de la trilogía que se cita (Cabecicubos+La Gran Superproducción+Caja de Pandora) y aunque no lo consigo, espero que el propio Jan o algún admirador sepa llevar de nuevo a Superlópez a esa dimensión.

  13. Con los Petisos yo recuerdo incluso descifrar su lenguaje. El tío se creó un alfabeto completo para que dijesen chorradas.

    • Madre mia, en el colegio yo me pasaba notitas en idioma petiso con otros 2 colegas, igual de frikis que yo… :´)

  14. Jorge Ramos

    Sin duda el mejor número de JAN, es cogerlo y morirme de risa!!!

  15. Manuel Montero

    Holatodos:
    Los cabecicubos, sin duda.
    Casi dan ganas de basar una clase de ética en la lectura del mismo y comentario posterior.

  16. me acuerdo haber ido un domingo por la mañana, quizás ya hace 20 años, al mercat de sant Antoni y encontrar un ejemplar de Super Lopez. Creo que fue mi inicio en los cómics, o uno de ellos.

  17. Tengo cómics de SuperLópez, desde los mudos en los que estaba casado y los dibujos eran mucho más simples. Algún Pulgarcito he tenido también, dónde habrán quedado. Algún día los releeré si los encuentro.

    LEE
    NO FUMES.

  18. el lector

    Sin dudarlo, El Señor de los Chupetes. Por otra parte, Jan me descubrió que otro tebeo era posible.

  19. ¿Alguien consigo descifrar el lenguaje de los petissos? Yo me pase largas horas traduciendo sus bocadillos.

  20. El Nota

    Grandiosa la reseña sobre SuperLópez… Siempre me pareció que las historias de Jan eran mucho más divertidas y variadas que las de Ibáñez en Mortadelo (aunque reconozco que es un GENIO), donde el esquema de guión se repetía hasta la saciedad, terminando con esas locas carreras de los detectives perseguidos por el Superintendente Vicente. De hecho creo que, (al menos en mi caso), los “Mortadelos” son un tipo de tebeo infantil que sobrepasas intelectualmente a una determinada edad y luego es difícil que te vuelvan a hacer reír igual. Sin embargo por SúperLópez parece que no pase el tiempo, puedes releerlo y descubrir cosas que de pre-adolescente no entendiste… Y como tal, en ésa época prepúber pude ver mi primera teta en un cómic, creo que fue en “La Caja de Pandora”. Esas cosas marcan!

    Me apunto al club de fans de El Inspector Dan y su dedo gordo en alto… Siempre triunfa!

    • viejotrueno

      yo debo de ser intelectualmente retarded, puesto que los mortadelos siguen haciendome reir como un bobo… de todas maneras, Ibañez hay que decir que tras hacer dos albumes en plan franco-belga (los grandiosos “el sulfato atómico y “valor y al toro”) se vio obligado -por decirlo así- a hacer sus “mortadelos” en esa manera practicamente industrial. Eran otros tiempos, distintos incluso de los tiempos de Jan, y también teniendo en cuenta como funcionaba Bruguera. El propio Ibáñez siempre ha dicho que no le importaba sacrificar calidad en la ilustración (que de todas maneras es bastante más complicado de lo que aparenta) por comicidad. Es un humor claramente slapstick, distinto del de Jan, pero que también incluye mucho ingenio en cuanto a recursos lingüísticos o como se quiera decir. Ahora, decir que es quedarse en el infantilismo me parace muy injusto y, sobre todo, falso. Infantil también sería Buster Keaton entonces; y como que no

  21. Jesús

    Recuerdo haber leído y disfrutado el de los petisos carambanales, el señor de los chupetes (muy bueno) y la melodía infernal (no sé por qué este último me encantaba).
    Me gustaría ponerle nombre a uno en el que viaja a México (quiero creer) en dónde tiene que encontrar una serie de reliquias antiguas o algo así por entre los restos de aztecas, mayas… para al final encontrarse con un tesoro un tanto peculiar… ¿Cuál era su nombre?

    • Luisinho

      Jesús, creo que te refieres a ‘El tesoro del Ciuacoatl’.

      Gran obra y gran artículo.

  22. Para mi las dos mejores historias de superlopez son el señor de los chupetes y la caja de pandora, las leí de pequeño y las he vuelto a leer mil veces, desde entonces para mi gusto a caido un poco el nivel.

  23. Nadie ha mencionado el gran homenaje a Julio Verne, justo después de la gran superproducción… Llauna Films se iba a la huelga, y nuestros protagonistas, al centro de la Tierra a buscar diamantes…

  24. sincero

    Creo que con la Gran Superproducción empieza el declive de Jan. Hasta entonces, todas las historias rozan el 10. De las de después no me gusta ninguna.
    Mi personaje preferido es el General Sintacha.

  25. Para mi el mejor tebeo de Superlópez es Los Cabecicubos. La trama que nos presenta es sumamente genial y con el tiempo le he ido viendo cosas que no había visto las primeras veces que lo leí (cuando era un crio). La Gran Superproducción es también muy bueno y es de destacar que no es una historia en que Superlópez tenga que solucionar ningún problema ni salvar a nadie de los malos, es algo mucho más liviano a la par que divertido.
    En cuanto a mi personaje preferido no lo dudo, el gran Profesor Escariano Avieso, que tanto puede crear máquinas de todo tipo y de gran complejidad como confundir un circuito con su propia zapatilla. También es de destacar a Al Trapone y su banda (que vienen a ser algo así como los piratas de Asterix unos pobres diablos que siempre acaban mal cuando se cruzan con nuestro protagonista).
    En cuanto a los tomos que Jan ha ido publicando desde mediados de los 80 en adelante, es verdad que no so tan buenos como los primeros, pero muchos mantienen un gran nivel (sin ir más lejos Viaje al Centro de la Tierra me parece fantástico y es el posterior a La Gran Superproducción), como el Castillo de arena, Un Camello se subió …, Los Petisos u Hotel Pánico.

  26. stephen de ventre

    por cierto, creo que a Jan le dieron un premio nacional superimportanteytal y que se permitió el lujo de rechazarlo.

    alguien sabe algo?

    j

  27. Tronan el Karbaro

    Esto lo rueda su padre!

  28. Aparte de la genialidad propia de Jan, en “Periplo búlgaro” hay un detalle que me dejó fascinado. Los bocadillos de los personajes búlgaros aparecen en cirílico, como gritando y enfadados a modo del #$!& cuando se sabe que un personaje está diciendo tacos, pero no se publican. El caso es que si pasas los caracteres cirílicos a los latinos obtienes en perfecto castellano el complemento al diálogo principal.

  29. Perikorro

    La Gran Superproducción es el tebeo con el que más me he reído en mi vida. Los habrá mejores, los habrá más profundos, pero lo que se dice risa y despiporre del bueno, La Gran Superproducción y nada más.

    Bur Canlaster, Lola Troles, Marcelino Vinopan, Cecilio Bemille…

    Y sí, no le déis más vueltas ni busquéis donde no hay, “Lárgame un cilindrín, fotero” es la mejor frase en la historia del tebeo patrio, internacional e interplanetario.

    Por cierto ¿alguien sabe que es una scrip-girl?

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  31. La gran superproducción es una cumbre en cuanto a humor gráfico. Tal vez no sea el mejor (para mi gusto ese puesto lo ostentan los cabecicubos y la semana más larga), pero es el más gracioso con diferencia. Además, como el que no quiere la cosa es una magnífica introducción a como se hace el cine.

  32. Adrian

    Mi favorito siempre fue El señor de los chupetes. La estética y el misterio de los misteriosos Chupechin, Chupadelpote etc me parecian cautivadores. Pero el mas gracioso sin duda La gran superproduccion.

    “Lárgate un cilindrín, fotero” . Simplemente épico.

  33. Nacho

    ¡Excelente artículo!
    La gran superproducción se encuentra entre mis favoritos de Superlópez (y del comic); y está entre los primeros números: a partir del Viaje al centro de la tierra (incluído) se nota una merma en cuanto a los guiones.

    Gracias,
    saludos,
    Nacho

  34. Antonio Martin

    En la revista JOT DOWN y a propósito de SUPERLÓPEZ se escribe: “En un principio, los guiones fueron realizados por escritores de la propia editorial —primero Euredit y luego Bruguera— y Jan se dedicó exclusivamente al dibujo”

    FALSO: el primer guión del primer libro, publicado por EUREDIT, fue obra total de JAN…. si lo sabré yo que fui su “editor” para dicho libro…

    Antonio Martin

  35. chupechin

    Lei este comic cuando era crio. Actualmente tengo 42 años y con mi hermano, a día de hoy, cuando nos pedimos un cigarro el uno al otro aun lo hacemos con la frase “Largame un cilindrin, fotero”

    Quiza no la mejor frase de la historia del comic, pero sí entre las 10 primeras.

  36. Strelok

    Como muchos otros comentarios, también pienso que aquí se inició el declive en las historias de Superlópez. Como dicen sus mismos personajes, éstas “van de lo soso a lo aburrido”. Y es que JAN en algunas de sus historias deja de un lado el tema más de tebeo cómico para (re)caer en algunas moralinas siendo el tema de las drogas el más recurrente (“Si te ofrecen drogas … simplemente di: ¡Naranjas!)”. Que quede claro que hago esta crítica a nivel del argumento de las historietas, porque hay que reconocer a JAN su afán de documentación (rayando a lo Hergé) para ambientar las historias. La Caja de Pandera es el primer gran ejemplo con las geniales descripciones de los diferentes panteones de la historia antigua (Grecia, Egipto y el mundo azteca). Posteriormente otras historias vendrán ampliamente documentadas y dibujadas (Periplo búlgaro, Los cerditos de Camprodón, etc.) equilibrando unos guiones, a mi parecer, flojos con una gran recreación visual a nivel de viñetas.
    Veo en la “Gran Superproducción” algo similar a “El Otro Yo del Profesor Bacterio” de Mortadelo y Filemón: un eje argumental sencillo para basar el resto de la historia en una sucesión de gags hilarantes y sobretodo paródicos. El último capítulo de esta historieta es un desmadre genialmente hilarante y altamente recomendable sin perder vigencia hoy en día.
    Creo que algo se perdió en el camino con los álbumes siguientes donde, insisto, los guiones no estaban a la altura (los Ladrones de Ozono, El Castillo de Arena) de los dibujos en el papel. He ido leyendo alguno de los últimos álbumes con nostalgia y también intentando que me vuelva a enganchar pero no ha podido. Pero si repesco los 6 primeros álbumes soy feliz el rato que me duran mientras los leo.
    En fín, lo dejo aquí que pierdo el autobús El Masnou-Tobruk para ir a ver el partido Parchelona-Fespañol.

  37. El inspector Dan es el mejor

    He llegado a esta página por casualidad, pero se me ha mezclado la lagrimilla nostálgica mezclada con la risa tonta acordándome de lo mucho que me reí con el amigo super. Me habré leído los primeros números 30 veces. Y aún ahora de vez en cuando les doy un repaso y me sigo riendo como un niño chico.
    Ciertamente empezó a decaer después de la gran superproducción, pero aún así hay mucho salvable.
    Cada vez que voy al metro me dan ganas de pedir un café con leche y un croissant y si voy al bar pienso en un billete para masnou ida y vuelta.

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