Todo lo repugnante, degenerado y corrupto está aquí.
(Charles Dickens. Notas de América)
Innumerables peleas callejeras después, los irlandeses decidieron formar una milicia. Y la llamaron O’Conell Guard. “No somos una banda de criminales —decía en el Sun un vecino irlandés en 1835—, somos una asociación que protege a la comunidad irlandesa de Nueva York”. Y vaya si la protegía.
O’Conell Guard era la respuesta a Only-natives American Guard, esto es, la guardia de americanos nativos, violentos hijos de la independencia estadounidense que velaban en las calles neoyorquinas de mediados del siglo XIX por la pureza americana frente a la invasión extranjera, especialmente irlandesa y católica. Ya habían tenido dos escaramuzas con vecinos irlandeses de las que habían salido victoriosos gracias a su organización casi militar. Esta vez se intuía diferente.
El 21 de junio de 1835 era domingo. Cuentan los nativistas que, por la tarde, un vecino irlandés de la barriada de Five Points, en pleno centro de Manhattan, tumbó de una patada el carro de manzanas de un vendedor que, casualmente o no, era nativo americano. Dicen en cambio los irlandeses que todo empezó cuando unos nativos insultaron a uno de los suyos que caminaba borracho. Otros dicen que, sencillamente, la Guardia O’Conell y la Guardia Nativa Americana habían quedado en una plaza de Five Points para darse hasta en el carné de identidad. Sea como sea, entre las seis y las siete de la tarde, estalló una violenta pelea en las calles Pearl y Cross. El Sun lo relató así: “Miles de alterados combatientes se enzarzaron en una melé que contenía unas 1000 personas. Había ladrillos, palos, piedras, puñetazos y patadas. Pronto se empezaron a ver ojos hundidos, narices rotas, cortes en la cara”. La pelea se extendió por las calles adyacentes y enseguida se propagó por casi todo Five Points. William McCaffery, un médico americano, fue golpeado en la mandíbula con un ladrillo en Grand street. Murió esa misma noche. Se convirtió en la primera víctima fatal de los casi 14 muertos que dejaría la trifulca en los siguientes días. El lunes por la noche volvió la brutalidad, después de que un grupo de nativos apedreara la catedral de Saint Patrick’s, en Mott street, todavía en pie en la Nueva York actual. Cuando los irlandeses llegaron, la calle reventó en golpes, carreras, gritos, mordiscos. Era el segundo round de un combate desmedido que no parecía tener fin. Una docena de cuerpos inertes saludaba al día tras la batalla. La policía neoyorquina, todavía un grupo de voluntarios sin suficiente organización, se veía desbordada y la prensa local no daba crédito a una situación que había sumido el centro de la ciudad en un inexplicable caos. El martes, y ante el estupor del resto de barrios, se cerró la contienda con otra estupenda marabunta de golpes que dejó para el recuerdo el cadáver de un fabricante de pianos. Fue el punto final de la batalla, pero el origen de una guerra callejera que continuaría en las siguientes décadas. Las posiciones en el barrio de Five Points, en el corazón mismo de Manhattan, habían quedado fijadas. Y la fama de esta inmunda barriada nacía y se marcaba a fuego en toda la ciudad, en todo el país. A la postre, en todo el mundo.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.








Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Nueva York desde la frontal (I): los (verdaderos) barrios étnicos de New York City
Muy interesante, genial articulo.
Nuevayorknoseacabanunca.com
Pingback: Historias de Nueva York | El Noticiario Crítico
Fantástico artículo, muy ameno e ilustrativo. Enhorabuena.
Tan solo me queda aplaudir ante tal fantástico reportaje
La pena es no haberlo leido antes de viajar a Nueva York. Hubiese visto algunos sitios con otra mirada :-(
El artículo excelente.
Muy bueno, estoy muy satisfecho. Gracias. Esto es calidad.
Me uno a las felicitaciones.
Hay un error en cuanto al culpable de la hambruna irlandesa. No fue un virus, sino el hongo Phytophthora infestans, que provoca el tizón tardío de la papa.
Saludos.
Excelente articulo, recuerdo haber leído uno similar y que trataba de «Five Points» en la revista, mis felicitaciones.
Cabe destacar que en la actualidad todavía existen este tipo de asentamientos en America Latina, la diferencia es que no están constituidos por inmigrantes, si no mas bien gente segregada por el sistema.
Brutal artículo, casi me olvido de respirar mientras lo leía.
¡Muchas gracias por el artículo! muy interesante.
Da que pensar qué pensarán en el futuro de cómo organizamos nuestras ciudades ahora.
Enhorabuena por este artículo tan cojonudo. Solo hay algo mejor que escuchar a alguien con talento contando cosas que conoce bien, y es que además esas cosas le entusiasmen a uno como a mí me entusiasma la historia de la forja de la ciudad más grandiosa que ha conocido el mundo. Si acaba usted leyendo este fenomenal artículo y da por azar con este comentario, Mr. Scorsese, aprovecho para darle también a usted la enhorabuena por ese pedazo de película.
es un peliculón!!! He llegado aquí tras verla
Uno de los mejores artículos que he leído desde que decidí suscribirme a esta revista. Sigan así
Genial. Escrito con sencillez y elocuencia. Estuve allí y se me erizó la piel…
Pingback: A propósito de "The Knick": Primera temporada - La Casa Ártica
Pingback: Five Points, un barrio de chabolas en medio de Manhattan
Me gustó el articulo, muchas gracias, muy interesante.
Agradezco enormemente este artículo, pues establece una muy buena línea de tiempo en la historia de New York y de los Estados Unidos. Gracias porque en pocas líneas el autor logra condensar esa realidad histórica de una nación en formación y que hoy en día de cierto modo siente aún vergüenza de sus raíces; y hoy en pleno siglo XXI continúa atacando a los migrantes que vienen más a contribuir que a saquear. El relato permite ver cómo los políticos aún continúan usando la necesidad de los migrantes, como combustible para mantener el control económico y las pugnas raciales. Se ha cambiado el traje, se agrandó el espacio, pero Estados Unidos continúa alimentando a sus élites con el sudor y la sangre del desposeído, Trump es una clara muestra de ello. Nuevamente gracias y felicitaciones por ese relato tan fantástico.
Excelente artículo, muy interesante, gracias.
Articulazo. Gracias.
Espectacular reportaje, qué calidad de datos y qué bien hilado el tiempo.
Lo peor, mi mala suerte de leerlo el último día en la gran manzana.
Mil gracias.
Es fascinante la forma en la que este articulo esta escrito para ser bien digerido por sus lectores, puesto que fue la realidad de un barrio neoyorquino con una historia migrante esepcional. historias que marcan el perfil social de muchas raices de los estados unidos.
a que me refiero con esto..? para el norteamericano promedio prebalece a menudo un comun denominador y es el olvido a la verdad! especialmente cuando no es comodo para el mismo aceptarla.
En muchas historias importantes de los estados unidos donde estan involucrados migrantes y surgen cambios significativos como en tantas otras ocasiones parece ser q es mejor olvidar y hablar de lo bonito que ahora es y no hablar o recordar que tan dificil fue serlo..
para los estados unidos entes politicos y gubernamentales es comun dejar debajo del tapete la verdad.! la que tanto les cuesta aceptar…
por articulos como este no se permite borrar de la memoria ni mucho menos olvidar que miles de historias como la cruda realidad the five points son importantes para enteder que su pasado sera igualmente relevante para su propio futuro!
Tras leer este artíclo no me ha quedado otra opción que suscribirme, gracias!