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Mi tío, un personaje de Javier Cercas

WAR & CONFLICT BOOK ERA:  WORLD WAR II/WAR IN THE WEST/THE HOLOCAUST
Supervivientes del campo de concentración de Mauthausen, 1945. Fotografía: Samuelson / National Archives and Records Administration (DP).

Descubrí la historia de Enric Marco, el falso superviviente de un campo de concentración nazi, como todo el mundo: en el periódico. Con una salvedad. Benito Bermejo, el historiador al que las entradillas atribuían el descubrimiento, era mi tío. Esto ocurrió en 2005. Yo tenía veinte años. La portada de El Mundo el 12 de mayo decía: «Enric Marco reconoce que fingió ser preso de los nazis». Y a continuación: «El historiador Benito Bermejo denunció que su nombre no figuraba en los archivos del campo de concentración de Flossenbürg».

No fui la única de mi familia que descubrió las investigaciones de Benito Bermejo en los periódicos de mayo. El hermano pequeño de mi madre, el tío cariñoso que de niña me llevaba al zoo en teleférico y en cuya casa usé por primera vez un ordenador, era también un hombre reservado y discreto, ensimismado y poco hablador de su trabajo a menos que le preguntases por él. En primavera de 2002 mis padres me llevaron al parque del Retiro para que me firmase un ejemplar de su primer libro, Francisco Boix: el fotógrafo de Mauthausen. Recuerdo aquella cola hacia la caseta de la editorial RBA como una procesión de orgullo pues mi tío entraba entonces en un gremio, el de los escritores, que yo admiraba. Pero hicieron falta tres años y el escándalo de Enric Marco llenando las portadas para que yo comprendiese la importancia de su otra profesión.

Benito Bermejo, el historiador, había desenmascarado al presidente de la Asociación Amical de Mauthausen y otros campos de concentración, al hombre que había conmovido al Parlamento con su falso relato como deportado español, al fingido superviviente que iba a presidir las conmemoraciones del sesenta aniversario de la liberación de Mauthausen a las que acudiría por primera vez un mandatario del Gobierno: José Luis Rodríguez Zapatero. Mi tío, el historiador, había desvelado que Enric Marco nunca había sido prisionero en Flossenbürg sino que en 1941 se había acogido de manera voluntaria a un convenio firmado entre Hitler y Franco para trabajar en la industria de armamento alemana.

Benito Bermejo había sospechado de Enric Marco desde el principio. Aunque el falso deportado se prodigaba por doquier, dando más de cien charlas al año, cuando mi tío se acercaba a preguntarle por su historia, este se mostraba hermético. Hubo pocos encuentros —uno en el Palau de la Música en 2001, otro en Mauthausen…— y, en todos, Marco se mostró escurridizo, aportando detalles coloridos en sus respuestas pero sin elaborarlas demasiado. Su relato escueto era, además, distinto a aquel que había contado en las entrevistas concedidas a partir de los años setenta, cuando había empezado a tejer los detalles de su falso pasado. Y entre mentira y mentira, iban apareciendo las verdades. Los hechos que narraba Marco le recordaban a mi tío al itinerario de un trabajador voluntario en la Alemania del 41, aquel que habían realizado tantos españoles intentando zafarse de las duras condiciones de la posguerra.

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19 comentarios

  1. Pingback: Mi tío, un personaje de Javier Cercas

  2. Fantástico homenaje a personas como tu tío, que dedican cuerpo y alma en pos de la verdad.

  3. Estupendo y emocionante artículo, tu tío se sentirá también orgulloso de él.

  4. Disculpen mi torpeza, pero desde las últimas modificaciones no consigo ver quién firma los artículos de esta revista. En este caso no me gustaría quedarme con las ganas.

  5. Un emotivo -y necesario- homenaje a la integridad de una persona y una profesión, algo eclipsada y condicionada en 2005 -cuando se destapó el caso de Enric Marco-, por el «negocio» que algunos hicieron en nombre de la memoria histórica, tal y como Javier Cercas denunciaba en su relato.

  6. Un texto muy bonito. Hay que reivindicar la tarea del historiador honesto!

    Un saludo.

  7. Que buen Artículo
    El homenaje que haces a tu tío, me parece muy «justo», se lo merece
    Me siento muy orgullosa de los dos

  8. Realmente un privilegio el tener a tu mano a un buscador de la verdad como tu tío, Andrea. Mil felicitaciones por el artículo, por traernos a la memoria la importancia de destapar a los impostores por el simple hecho de que la verdad reluzca y felicitaciones también por el homenaje a Benito Bermejo.

  9. Benito Bermejo hizo lo que los historiadores con renombre no hicieron: investigar. Cuando descubrió la verdad, actuó con una enorme responsabilidad. Tenía una exclusiva por la que cualquier medio habría pagado, pero Bermejo no quería ni fama ni dinero sino impedir esa imagen terrible del impostor conmemorando el sesenta aniversario de la liberación de Mauthausen.

    Con tu permiso, Andrea, invito a tus lectores a acercarse a ‘El impostor’ a través de los libros que cita Cercas en su novela:

    http://despuesdelhipopotamo.com/2014/11/19/impostor-cercas-marco/

    Muchas gracias por el artículo. Me ha gustado mucho ese «¡Javier Cercas! ¡Javier Lejos!», ;-)

  10. Pingback: ‘El impostor’ | Después del hipopótamo

  11. Es delicado lo que voy a decir, pero como la autoría del artículo es de un familiar de Bermejo y ello supone ya un amparo moral ( no digo que calculado) contra la crítica, me siento justamente autorizado a dar mi punto de vista.
    – No existe modestia, a mi entender, en Benito Bermejo. La investigación rigurosa – ejemplo: Michel Fabreguet – evita sensacionalismos tales como erigirse en «desfacedor de entuertos». Una falsa modestia a la «All about Eve», donde, «modestamente» se aparece como el «sí, yo le desenmascaré, sí; era mi deber, me duele, pero tuve que hacerlo» (etc). Se pudo hacer discretamente, para evitarle a la Amical la vergüenza de haber tenido un impostor, pero el prefirió el ruido: Luce más.
    – El rigor incluye subrayar que «las fotos de Boix» on las que él y García sustrajeron del Erkennungsdienst con la ayuda de todos los demás españoles que estaban en la jugada, no en hacer pensar entre lineas que Boix fue: A) Un héroe solitario; B) que se podía pasear por Mauthausen con una cámara sacando fotos de Himmler, Eigruber, Wolff y demás ralea cuando le pluguiera. El fotógrafo era Paul Ricken. Boix sacó fotos magníficas tras la liberación, pero sólo entonces. Las que trajo a Francia tras la liberación eran un tercio del total del botín, porque así lo repartieron él, Razola y Constante.
    – La guerra de «vanitas» entre Bermejo y Wingeate Pike ha llegado a extremos insospechados. Yo estaba en los Archives Nationales de París cuando Bermejo (también estaba Fabreguet) dió su charla. Indicó «modestamente» que «antes» (de él mismo) no había habido historiografía digna de ese nombre en España (referida a la deportación) con lo que Montserrat Roig debería estar revolviéndose en su tumba. Un acólito de Pike dejó unos folletos, venenosamente destinados a que Bermejo leyese uno de ellos, donde, en esencia, acusaba al historiador de utilizar el morbo para vender más. No soy yo quien lo dice, la autoría era de Pike (que no es santo de mi devoción) pero ello para ver la guerra existente entre dos historiadores dedicados a ser los apóstoles muy mediatizados al servicio y aplauso de la llamada «segunda generación», la de los hijos de los deportados.
    – Cuando hace años hablé con la viuda de Malle, me indicó que los diarios y memorias de su difundo marido se los habían llevado un hombre y una mujer para copiarlos y que ella no sabía cómo recuperar ese legado insustituíble de su marido, porque hacía un año que no tenía noticias: Benito Bermejo y Sandra Checa, obviamente. Espero que, entretanto, se los hayan devuelto.
    Hay muchas maneras de hacer Historia, lamento decir que me decanto por el estilo puro de gente como un Hilberg o un Fabreguet y ello sin demérito del trabajo de Benito Bermejo, que tiene también más luces que sombras y que, como divulgador, eso sí – al igual que Semprún como icono patrio, erre que erre – no tiene rival.

    • Oriol Porta

      Vaya mala idea qe gastas, Pepino. És evidente que eres uno de los qe estaba en el ajo de la Amical de Marco, y qe el gesto de Bermejo te escoció. Esconderte bajo un seudónimo y pretender dar una de cal y otra de arena al trabajo de Bermejo -para poner en duda su trabajo-, no hace sino corroborar mi comentario inicial y colocarte en la misma órbita qe el inmoral Marco.
      Y para qe quede claro que sé de que hablo, me presento: fui el productor del documental que se cita sobre Boix, del que surgió el libro que menciona la sobrina -y que me sorprende que diga que fue el primero de Benito, aunque quizá sí, no estrictamente universitario-, porque cuando le contraté ya tenía obra publicada, además de unos vídeos de la UNED sobre los deportados. Por si alguien puede pensar, siguiendo a Pepino, que Bermejo salía del cascarón. Si yo le contacté fue porque llevaba tiempo investigando el tema y era ya uno de sus pocos especialistas. En cualquier caso, respondo personalmente de la actitud responsable, honesta y desinteresada de Benito, sea en el ámbito personal como en el profesional.
      Felicidades, Andrea, por el artículo.
      Y tú, Pepino, traga quina.

  12. Innumerable documentación original de campos de concentración nazis a la venta en todocoleccion. Por favor, que alguien con conocimientos lo revise para proponer su compra a alguna institución interesada, caso de haberla, o bien para denunciarlo ante la policía, si la venta de este material fuera ilegal, como creo.

    • Como decía el Guerrita: «Hay gente para todo». Yo mamo de unas fuentes y ustedes de otras, y todos en santa paz. Le sugiero que no haga del primer advenedizo que venga con los evangelios en mano su santa Iglesia. Ya se conoce usted seguramente el proverbio: » En el país de los ciegos, el tuerto es el rey». Sin usted es feliz con Bermejo, espero que le cunda.

  13. Pingback: Lecturas de Domingo | Maven Trap

  14. Judith Martínez Wisbar

    Enhorabuena por el artículo Andrea!
    Ha sido un enorme placer leerlo, está cargado de información interesante y de historias/hechos ligados entre sí de una manera sorprendente.
    Bravo Benito Bermejo por su fiel dedicación a investigar y revelar la verdad.
    Como se dice: «La verdad nos hará libres» y Jot Down trabaja en esa línea.
    Felicitaciones a todos por contribuir a conseguir un mundo mejor y gracias por existir para dar ejemplo!

  15. Edward Gibbons

    Pertinaz el historiador que busca aclarar los hechos y discernir la verdad; pertinaz y obstinado. Enhorabuena por su trabajo.
    Otra cosa muy diferente es la intención y enfoque de ese trabajo, sus implicaciones éticas, y la interpretación que implícitamente viene dada en su honesto trabajo. Y el trabajo de Cercas es de una impostura gigantesca, y de un necio desprecio por las causas colectivas que hacen descorrer el polvo que la autoridad se ha encargado de acumular.
    Y, de traca, es citar a una autoridad de la negación como Vargas Llosa.

  16. Pingback: Benito Bermejo. El detective de Mauthausen | El pasado del tiempo HMC

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