
Escribo este artículo con la intención de explicar cómo se gesta y en qué consiste una discusión jurídica, haciendo comprensibles cuestiones que no lo son en una primera lectura, para, también como excusa legítima, protestar contra la cainita simplificación que lo empapa todo y que dificulta tanto la construcción en España de un discurso cívico.
Los políticos y los opinadores españoles suelen ser alérgicos a la complejidad y a los matices y, por extensión, lo son los españoles que han aupado y apoyado a unos y otros. La realidad es lo que aquellos nos explican, teñida de valoraciones absolutas y adaptada a sus particulares visiones del mundo, para lo que, si hace falta, siempre encontrarán una conspiración que nos dé la clave.
Veamos un ejemplo de esto mismo, sucedido en los últimos meses.
En diciembre de 2014, la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional adoptaba una decisión que se trasladaba a gran velocidad a los periódicos. Varios etarras se veían favorecidos con una reducción de su estancia en prisión, al sumar los tribunales, a sus liquidaciones de condena, las que habían cumplido en Francia previamente.
La indignación se extendió, aventada por los comentarios que realizaban comunicadores de postín. Algunos dijeron que todo esto no era sino una maniobra del Gobierno para excarcelar etarras utilizando ingeniería jurídica, otros consideraron que se trataba de una cuestión de dudosa legalidad, en la que llamaba la atención que la decisión se adoptase un día antes de la entrada en vigor de una ley (a la que luego me referiré), y no faltó el que la calificaba de insulto a las víctimas y a la democracia española solo explicable como pacto político. El periodista Santiago González denominó a los jueces de la Sección Primera «membrillos» con prisas y sus lectores hacían unas afirmaciones tremebundas sobre la decisión adoptada y, finalmente, para no seguir, Carlos Herrera representaba un remake de sus grandes éxitos (véase sus calificativos a cuenta del caso Inés del Río, también conocido como de la doctrina Parot), dedicado a los magistrados a los que llama trío Plazaola, trío prodigioso o trío Lalalá.
Veamos este último caso con algo más de detenimiento. En la parte 2 del programa de 11/12/2014 a partir del minuto 41 y 14 segundos, escucharán al periodista, tras recordar el atentado de ETA contra la casa cuartel de Zaragoza, referirse a una de las magistradas como «Manolita la primera», explicando que esos jueces «quieren poner libertad» a los etarras y, para ello, «para ver si pueden soltar a alguno de estos», esperan «ansiosos alguna directiva europea».
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Quiero agradecer al autor el texto y el esfuerzo de síntesis realizado. Permite comprender la enorme complejidad del tema y la irresponsabilidad de querer ventilarselo en dos minutos desde la correspondiente trinchera. Eso si, personalmente y tras la primera lectura, necesitaria papel y boli, el codigo penal delante, las sentencia citadas y algún manual para lograr comprenderlo al 100%.
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Muy buen artículo, sí señor.
Añadiría que las valoraciones de barra de bar por parte de todólogos es la cruz que toca cargar si uno se adentra en el mundo jurídico. No digamos ya si es un juez o magistrado.
Un saludo.
Agradecido también por el esfuerzo. En algunos momentos tuve que desandar el camino para seguir la argumentación pero mereció la pena. Bien es cierto que el resumen de cómo «piensan, se mueven y actuan» gran parte de los opinadores oficiales uno ya lo tenía bastante claro. Ruido y más ruido.
Gracias, Rabtan, por el esfuerzo de clarificación, síntesis y exposición objetiva de los hechos y marco legal (que a mí, lego en cuestiones jurídicas, se me antoja titánico).
De la lectura de tu artículo no he deducido en ningún momento que con él pretendas afirmar que «los nuestros tienen razón al juzgar que los fachas del PP siempre intentan politizar la justicia, no como nosotros», aunque en mi opinión es completamente cierto que los nuestros tienen razón al juzgar que los fachas del PP siempre intentan politizar la justicia y que cuentan con muchos más medios que nosotros para vociferar a los cuatro vientos su extremadamente peligroso populismo de corte nacionalsocialista-católico.
Para qué engañarnos, no me siento ideológicamente cercano a ti, pero ojalá todos los críticos de la izquierda procedieran con la honestidad intelectual de que sueles hacer gala en tus artículos para JotDown.
Un cordial saludo.
Claro, y si no, que se lo preguntan a Alaya. En fin.
O a Ruz.
O a Ruz. Seguro que los dirigentes del PP han hecho muchos comentarios sobre su pareja, sobre su forma de vestir, sobre su forma de peinar, sobre si dicta los autos en tales o cuales fechas. En fin, o a Ruz.
Ah, qué nostalgia por el código de Hammurabi…todo era mucho más simple en aquellos tiempos.
Por cierto, mr. Rabtan, desde un punto de vista estrictamente lógico-formal y amoral…¿las decisiones y sentencias judiciales durante el III Reich fueron entonces legales?¿Y si lo fueron, por qué entonces fueron sometidas a escrutinio legal posteriormente?¿Todo es relativo, y podemos construir el armazón legal correspondiente para justificar cualquier cosa?¿Dónde reside la legalidad de la «legalidad»?…¿en la punta de las bayonetas, Mao dixit?.
Pero, por favor, usted hace como todo el mundo, va a lo suyo, sea cuál sea la coartada. ¿ Se ha planteado Ud. por qué los juristas se dedican a liar tanto el derecho ? ¿Se ha planteado por qué en España crímenes horrorosos tales como el de violación ritual acaban costando sólo quince años efectivos ? ¿O usted no vio las imágenes de un par de sujetos saliendo de la cárcel…y allí, a lo lejos, la esquiva sombra de un tipo que jamás debió vestir la bata negra ?. Y no me haga hablar de los bravos gudaris y sus cómplices porque no le va a gustar.
Creo que el programa de Carlos Herrera de 14/1/2014 que referencia en realidad es de 2015.
Luego hay que cambiar la hora.
Un saludo.
¡Gracias! El análisis es muy bueno y yo he podido seguirlo pese a no tener ni puta idea de Derecho.
Si no hay interés ni en entender ni en respetar las reglas básicas más esenciales (ortografía o tráfico, por ejemplo) de temas complejos, ni hablamos.
A veces formo parte de todo ese griterío infame que se subleva contra todo sin saber, sin base, sin argumentos consistentes, pura ira estúpida. Como la que se siente en un autobús abarrotado cuando te tocan el culo y sólo te devuelven la mirada mudas expresiones de inocencia. Es una estupidez, una vergüenza, una respuesta inadecuada e impotente.
Gracias por todo: por entender mejor y por el esfuerzo de transmitir, de hacer entender. Y por el sentido crítico, y por la paciencia.
Auguro una sentencia contra España en el TJ, La excepción ‘excluye’ (!) la regla.
Kudos: apenas había leído lo de mayo-2010, menos mal que Vd está al quite de vagos como servidor.
Saludos.
En fin, gracias. Me ha costado lo suyo entender el asunto, leyendo y releyendo, pero creo que me he enterado. Lo peor de todo es la bendita ignorancia del común, que lanza sus deseos y creencias por delante de toda armadura bien concebida y aposentada. Muy triste es que, como por conveniencia política o de alarma, se ha hecho mil veces mangas y capirotes con la Ley, una crítica de los etarras -que espero penen mucho en esta vida- tenga fundamento: aquí se aplica la ley según conviene, no según es. Es irritante, cierto, ver a esa mansalva de hijos de su madre salir tan contentos, pero si ponemos la venganza arbitraria por delante de la ley, estaremos haciendo lo que ellos: me salto la ley en pos del bien, enunciado mucho más virtuoso que el sujetamiento a las normas. Otra cosa que se quiere ocultar detrás de una severidad judicial -sea justa o injusta, eso es lo de menos- es la falta de coraje para contrarrestar el discurso político de esa gente y su entorno. Esa sí sería una batalla en que los opinadores debieran dejarse los huesos, y no en criticar sin saber a jueces que hacen su trabajo. Por ejemplo, no he oído ni leído a ninguno de estos opinadores bramar con igual saña ante las afirmaciones de los nacionalistas acusando al Estado de venganza por querer hacer cumplir las penas a los reos de terrorismo, total, si ya no matan, dicen. Esta asquerosa afirmación si debiera haber despertado en ellos su máxima indignación contra el propalador, pero no, se meten con quien, cumpliendo su deber, debiera ser respetado como garante de la Ley. En fin, qué puto país de descerebrados y cobardes.
Muchas gracias por el esfuerzo explicativo. No soy experto en leyes pero, en efecto, en aquellos días se dijeron muchas cosas, en todas direcciones y no me quedó claro quién llevaba razón, siempre ajustándonos a derecho. Maldita la gracia que me hizo que se liberara a etarras pero si es lo que dicta el marco jurídico europeo y, por ende, español, pues no queda otra. Si antes de esa sentencia la Abogacía del Estado hizo las cosas como era debido o no (también de eso se habló) para mantener a esos etarras en la cárcel, seguro que eso también será materia de debate jurídico. En cualquier caso, las leyes están para cumplirse. Si no gustan o no sirven, pues se cambian. Lo que no vale es no aplicarlas, que eso aquí en España gusta mucho
Agradezco al autor el esfuerzo. Yo soy letrado, y me ha costado seguir el hilo, porque nos encontramos ante una materia densa y de escrupuloso estudio.
Los «tertulistos», que abundan en todas las emisoras de radio y cadenas de televisión, se aprovechan de que casi todas las materias, y no solo el derecho, precisan de un estudio y experiencia para poder conseguir el conocimiento exacto de la situación. Son una especie de «maestros liendre», que de todo saben y de nada entienden, y aprovechan su posición para verter sus opiniones personales y dotarlas de cierto halo de verdad para el oyente, que finalmente sale desinformado, salvo el que tiene el tiempo y la paciencia para profundizar en el asunto y sacar su propia conclusión.
Pero fíjate que te levantas por la mañana, preparas a los niños para el cole o guardería, luego al trabajo, hacer comida, compra, deberes con los niños, etc., ponte tu ahora a profundizar en los temas que tratan los «tertulistos». Solo tienes dos opciones, o creértelos o no creer en nada (como diría Machado), y la gente siempre tiene tendencia a creer.
Si en cada programa acudiera un experto en la materia, independiente de la cadena, y con libertad para hablar, otro gallo les cantaría.
Yo también sé por qué: como decía Federico II de Prusia “me apodero de lo que codicio y siempre encuentro a alguien que lo justifica en Derecho”…
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