Hablando con la boca llena: el cunnilingus - Jot Down Cultural Magazine

Hablando con la boca llena: el cunnilingus

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«Cómo comer bien un coño» encabeza todos los años la lista de asuntos más buscados en Google, y es que los órganos genitales femeninos siguen siendo ese gran desconocido al que todo el mundo quiere complacer.

Hay una primordial diferencia que impide deleitar a los coños con la simplicidad con la que te comes una polla: están ocultos. Tienen recovecos, pliegues, superficies irregulares que solo puedes llegar a conocer mediante la práctica sobre el terreno y el conocimiento del medio en cuestión. No se hace gozar a un coño de forma obvia; con los penes basta con rechupetear, pero con los chichis hay que ser preciso, minucioso. Aquellos que han aprendido a bucear en los placeres de la carne femenina y saben sumergirse en nuestros bosques de olores y fluidos han descubierto el encaje de bolillos de la sexualidad.

Aun así hay que decir que el principal enemigo del buen cunnilingus no es la lengua inexperta, sino la desinformación. La mayoría de estímulos que llegan a nosotros (¡incluyendo el porno!) nos enseñan que a las chicas nos gusta fuerte, duro. Que nos peguen lengüetazos de vaca por todos los resquicios de nuestro sexo mientras nos taladran manualmente a toda potencia. Y como hay muchas chicas a las que esto les encanta y otras (como una servidora) que lo detestan, la mejor manera de resolver estas diferencias es la comunicación. Pregunta si lo estás haciendo bien, o tantea sus gustos probando cosas nuevas estando muy atento a sus reacciones.

Lo que sí tienen en común los coños y los penes es que son todos diferentes. Los hay más anchos, más estrechitos, con los labios prácticamente inexistentes o tan grandes que tendrás que hablar con la boca llena.

Esa vulva perfecta que te venden en los libros de anatomía como si fuese lo más normal del mundo es uno de los miles de modelos que encontrarás durante tus andanzas. Cada uno tiene su punto: los más anchos te permiten hacer fistings, dobles penetraciones y otras cosas no aptas para contar en horario infantil. Los pequeñitos producen más fricción pero pueden ser un suplicio a la hora de ser penetrados por miembros de tamaño pornográfico. Hay algunos que se reducen a una simple rajita que rompe la carne. Otros son voluptuosos y sobresalen por la ropa interior como queriendo explotar de placer. Los hay tan peludos y mullidos que unen su vello con el de las piernas, y los hay depilados al estilo teenager. Y todos, ¡absolutamente todos! están bien.

Centrémonos: lo mejor es comenzar con movimientos suaves, muy despacio y con la lengua plana mientras recorres los labios y el clítoris. La mirada (una vez más) siempre es importante; no hay nada más excitante que ver la lengua de tu amante sumergida en tu cuerpo mientras te mira fijamente. Que se hunda bien en la carne mientras acaricias los muslos y las zonas cercanas a la vulva.

Una vez la chica comience a excitarse y notes tu lengua cada vez más pringosa con su lubricación, pasa a realizar movimientos rítmicos y constantes en la zona del clítoris; primero despacio para, poco a poco, aumentar la intensidad.

Los movimientos de succión ligera suelen ser efectivos, pero no intentes comerte el clítoris como si sorbieses por una pajita. Duele. Tampoco es cuestión de pegar lametones a diestro y siniestro. El buen comedor de coños sabe el punto exacto donde tiene que chupar: el clítoris, o en caso de chicas muy sensibles, el capuchón que lo cubre. Tampoco te pases con la velocidad, el ritmo lo marca ella: basta con interpretar las reacciones que provocas en su cuerpo.

Ve variando los lametones alrededor de la vulva y los labios para volver a centrarte en el clítoris, es la mejor forma de no aburrir a tu amada ni hacer que pierda sensibilidad.

Meter la lengua por la vagina puede dar mucho morbo pero no es una explosión de placer. Mi pensamiento cada vez que alguien lo intenta es «¿qué haces ahí, hijo mio?». Intentar imitar los movimientos de la penetración con la lengua, sacándola y metiéndola por el coño como si de un pene se tratase no tiene ningún sentido.

Aunque las pelis nos han enseñado que las chicas nos corremos gracias a las embestidas brutales de los sementales, la experiencia (y la estadística) afirma que la mayoría de nosotras somos clitorianas.

Dicho esto, y aunque puede que esté malversando las estrictas escrituras del comedor de coños, hay que mencionar la opción de meter los deditos. Recuerda: no hurgues. No se trata de rebañar el bote de la mermelada, meter el puño hasta los nudillos ni intentar hacer movimientos absurdos. Olvídate de las estrategias maravillosas y los trucos que te hayan contado. Las mejores posiciones son:

—Introducir dos dedos (anular y corazón) y hacer movimientos suaves hacia arriba, «tirando» suavemente hacia el ombligo. Muchas chicas preferirán que les metas más dedos, pero mi recomendación es que esperes a que sea ella quien te lo pida, o tantees tú mismo cómo de ancho es el campo de juego. Si intentas embutir cuatro dedos de golpe muchas sentiremos que estás intentando meter un tren muy ancho por un túnel demasiado estrecho. Mal.

—Sacar y meter los dedos, siempre creando una presión hacia arriba. Perfecto para conseguir el ansiado squirting y bañar a tu amante en litros de ectoplasma sexual.

Si mientras tanto usas la mano que te queda libre para apretar en la zona baja del vientre, éxito asegurado. La idea es que los dedos que tienes ya dentro creen más fricción contra la zona del punto G. Eso sí, no pongas todo tu peso en su tripa. No quieres hacerla vomitar, solo aportar un poco de presión.

No nos metáis prisa. Repetir incesantemente «¿te vas a correr?», «¿cuánto te queda?», «¿ya?» solo sirve para arruinar el orgasmo. Tómatelo con calma y cuando menos te lo esperes tendrás su cuerpo temblando de placer entre tus brazos. Aquí (¡importante!) has de mantenerte firme y no apartar la boca. Ella se debatirá, peleará, te pondrá los pies en la espalda hasta hacerte contracturas de primer nivel, pero ¡ay de ti si separas tus labios de los suyos! Espera hasta que la última contracción se haya disipado y, solo entonces, apártate. Déjala tranquila hasta que recupere la respiración.

Por último, no olvides rebañar bien el plato: es de mala educación dejar comida en la mesa.

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Fotografía: Amarna Miller

49 comentarios

  1. Pingback: Hablando con la boca llena: el cunnilingus

  2. Dios te bendiga, Amarna Miller.

  3. Pues anda que si a estas alturas van a tener que enseñarnos a comer un chocho…El próximo artículo sera ‘Hablando con la boca llena de huevos: cómo hacer una tortilla’.

  4. Pingback: Hablando con la boca llena: el cunnilingus | Los Mundos de I

  5. Gracias Amarna! Pero se ha escrito mucho sobre como comer un coño… me vendrian mejor unos consejillos sobre como comer un ano (ultimamente encuentro un gran deleite en esta practica)

  6. Desde luego, sois complicadas hasta para follar, ya ni hablar del puto manual para comer coños.

    • A lo mejor es que tú eres simple hasta para follar. Mamíferos con el cerebro del tamaño de un garbanzo pueden follar. Claro, si hablamos de follar bien, más allá de fines puramente reproductivos,ya hace falta algo más.

    • resentidos everywhere!!

  7. No. Lo próximo será cómo hacer un Japón a una tía.

  8. Muy buena explicacion. Y a los que pensais que comerse un coño es complicado, eso es solo porque no lo habeis hecho con ganas. Comerse un coño con ganas es lo mejor que puedes hacer para tu satisfaccion y sobre todo para la de tu pareja.

  9. Gracias Amarna, soy muy fan tuyo y este divino arte de comer un coño y unas tetas es para mí la mejor parte de cada encuentro sexual con una mujer, simplemente me apasiona mucho más comer un coño que cualquier otra cosa relacionada conmigo y con mi deseo sexual. Sigue siendo tan dulce, bella e inteligente

  10. … me hace gracia lo de “una vez la chica comience a excitarse”… ¿qué chica, la que lame, o la que recibe? es que el artículo esta dirigido a los tios, aaah vale! again!

  11. Tinatarner, dudo mucho que a una tia se le temga que explicar como comer un coño…

  12. Amarna, me gustaría amarnarte profundamente.

  13. ¿Para cuándo un tutorial de pajas?

  14. Cómo eres Amarna?

  15. La respuesta de ella siempre dará la pauta si estamos biencomiendo o no, el coño. Tal vez convenga, si hay dudas o vacilaciones, aplicar el abc:
    Con la lengua señalar en su clítoris todo el abecedario en orden, y si hace falta, recitar un avemaría, en el mismo tenor.

  16. Vaya! Nada mas lejos de la realidad, hombres presten atencion porque en realidad es q uds necesitan harta practica para hacer un buen cunnilingus.

  17. Con lo de la mirada no estoy de acuerdo, lo detesto, parecen un perrito triste pidiendo perdón. Todo lo demás es excelente…solo agregaría que si una tía llega al orgasmo y te pide que pares ¡hazlo! No sigas lamiendo porque de siente horrible y da como asquito. Y no te extrañe que después de semejante chupada quiera que dejes quieto el botón por un rato. Después de esa paliza queda extremadamente sensible.

  18. Muy bien Amarna, como siempre. Discrepo con lo de meter la lengua como si fuese un pene. A mi última chica era lo que más le gustaba

  19. No entiendo la última frase del artículo, la de no dejar comida en el plato. Alguien me la explica? Gracias

    • Una vez que recupera la compostura la muchacha en escena, hay que seguir un poquito más, suavemente. Es un circulo. Empiezas lentamente dando besos y lamiendo de abajo a arriba con la lengua plana, luego viene todo lo explicado, y finalmente, viene de nuevo lo primero.

  20. En el excelente texto de Amarna falta un dato clave, del que se habla muy poco y que muchos hombres (inexpertos o ingenuos) ignoran por completo: una mujer, por necesidades fisiológicas, necesita como mínimo 15-20 minutos de excitación para llegar al orgasmo (cuidado: he escrito “de excitación”). De esa constatación se puede deducir que un buen “broute minou” (como decimos aquí en Francia), para que acabe en orgasmo, o mejor aún, en “squirting” (la apoteosis, porque da al hombre la prueba absoluta de que la mujer no simula), debe ser un acto relativamente largo, que como todo lo bueno en esta vida requiere, además de habilidad – y resistencia – lingual, sosiego, concentración, perseverancia, sentido del ritmo y sobre todo muchas ganas de hacer feliz a la mujer con la que se está.

    De ahí que sean tan raras las mujeres que hayan conocido el orgasmo únicamente gracias a una lengua (sin ayudas de dedos, manos o sextoys).

    • Puedo decirte que mi mujer es capaz de hacerme llegar al órgano solo comiéndome el coño. Sin dedos, sin penetracion y sin juguetes. Sólo comiendo. ;)

  21. Muy buen post, pero gustos como culos cada una tiene el suyo. A Amanda no le gusta que la penetren con la lengua y a mi me encanta sentir esa humedad y esa textura en mi vagina entrando y saliendo . Así que mejor preguntáis no vayais a frustrar a la chica quitandole algo que le gusta.
    Mil besos Amanda

  22. Me gusta cómo follas y ahora resulta que también me gusta cómo escribes sobre follar: sencillo, desenfadado, didáctico, alegre. No conocía el truquele de presionar sobre el vientre con la mano libre. Lo probaré. Con cuidado.

    Como siempre, un placer.

  23. Bueno, está bien pero tampoco está descubriendo la polvora. Dice cosas de “saber general” .

  24. God bless you, Amarna!

    Nada como degustar, como es debido, la poesía salada de un coño dispuesto.

    Saludos,
    A.

  25. Marvillosa Armana

  26. Bien! lo de poner la mano en el bajo abdomen y apretar con suavidad no lo sabía.
    Aunque cada mujer tiene sus preferencias y lo que te funciona con una, con otra quizas no sea tan exitoso.
    ¿Cual es la posición que prefieren las mujeres a la hora de recibir un cunnilingus?

    Un consejo final, en cuanto acaben vayan al baño y lávense la cara con especial cuidado alrededor de la boca, no conozco a ninguna mujer que le guste ser besada por una boca huele a su propio coño.

    Hace unos dos años Juan Abreu escribió un artículo con sus experiencias en cunnilingus.

    http://www.jotdown.es/2013/04/juan-abreu-la-importancia-de-comer-bien/

    • Como siempre generalizando.
      En mi caso e indistintamente, después de una buena comida//mamada, a mi pareja (hembra) y a mi (hombre) nos encanta saborear en nuestras bocas el gusto a sexo, normalmente de ambos aunque también puede ser solamente de uno de los dos. A las parejas que realmente están compenetradas (no se como definirlo exactamente) es una sensación muy placentera y que acaba con el extasis de unos segundos antes de una forma maravillosa.
      Igualmente corroboro que a mi pareja el juguetear con la lengua a la entrada del agujerito antes de ir llegando por las partes mas superiores del sexo femenino le gusta, o nunca me ha dicho lo contrario ¡¡¡¡

  27. Pensemos una cosa: ¿cuál es la relación causal entre saber comer un coño y creer que uno tiene una Cátedra en la materia? La misma que la del Papa, que cree que es un puente entre las nubes y el barro.

  28. Pingback: Hablando con la boca llena: el cunnilingus | Vita Brevis Ars Longa

  29. Pues me acaba de subir a los altares de los cunnilinguistas. De hecho, eso es lo que mas le gusta de mi a mi chica, no se si alegrarme, o no.

    • Pues ya somos dos jaja me ha sorprendido mucho que describa mi técnica – aunque ella es más suave -. Un consejo, yo suelo hacer un juego, ella apoyada en el escritorio, yo de rodillas besando el ombligo y que ella decida cuando y cuanto bajar la malla-pantalon-etc, cuando llega a la flor de loto, voltea, se coloca en pompa con el culo respingón, y annilingus+cunnilingus, éxito aseguro.

  30. Yo añadiría un contexto a esta interacción e intercambio fluidovaginal-salival. El juego previo, eso sí que moja una polla y moja un coño. El “te voy a tocar pero me quedo en las puertas” en el ascensor-coche-cine-etc, para ir abriendo apetito. Yo hago eso, cuando llego a la cama estoy húmedo y ella encharcada. Desde la experiencia personal, la interacción y el juego es esencial.

  31. Antes de empezar ese noble arte es importante un buen afeitado. No imprescindible pero, por experiencia, recomendable y un detalle que suelen agradecer…

  32. “Con los penes basta con rechupetear”. El pene, como elemento central del sexo del hombre, es un órgano sencillo. La vagina, sin embargo, es compleja. Tanto, que el acto de lamerlo casi no tiene nombre. A los hombres mamada, a las mujeres cunnilingus ¿cuantas personas conocen esta palabra? El hombre es biológicamente sencillo. Se le satisface fácilmente. Las mujeres son algo complejo. Y en su complejidad, delicadas. Por eso la necesidad este texto, para enseñar a los lectores a lidiar con las sutilezas del órgano femeino. Este análisis que atiende a la sencillez biológica de los hombres con respecto a la complejidad, biológica también, de las mujeres, establece desde el principio unas diferencias innatas (inmutables) entre ambos sexos que demarcan las desigualdades entre ambos géneros. Precisamente, una de las ideas más fuertes del discurso antifeminista acerca de “la ideología de género” es que existen unas diferencias biológicas entre hombres y mujeres que establecen las demás diferencias en otros campos y se extrapolan al ámbito de lo social. Si somos biológicamente diferentes, dicen, debemos ser socialmente diferentes. Cada cual en el papel que la naturaleza le ha dado. Suficiente que no hemos hecho caso a Dios, ahora a La Ciencia hay que respetarla. Las mujeres tienen que ser madres, para eso están capacitadas. Los hombres, que son más fuertes, deben realizar el trabajo que exija mayor esfuerzo físico. Esta diferencia no es solo variedad, esta diferencia en este caso, es desigualdad. En mi caso, por ejemplo, apenas me satisface sexualmente que me chupen la polla. Me gusta cien veces más que me chupen la oreja por todos sus recovecos. Y no creo ser la excepción sofisticada.
    Con “Aquellos que han aprendido a bucear en los placeres de la carne femenina y saben sumergirse en nuestros bosques” utiliza unas metáforas -bucear, sumergirse, bosques- que hablan del órgano femenino como algo oculto, prohibido y de difícil acceso. Casi privado. Tan físicamente invisible como socialmente invisibilizado. Con la expresión “la carne femenina” la autora reduce la feminidad a lo corpóreo. Las mujeres son un cuerpo. Y los hombres deben follárselo.
    Cuando dice “aquellos que han aprendido (…)” se refiere a los barones blancos heterosexuales, a quienes va dirigido el texto. Podría decir “aquellas personas (…)”. En todo el texto se entiende que él le come el coño a ella. Y esa es la única o la mejor opción.
    “Solo sirve para arruinar el orgasmo”. El orgasmo como meta, fin último del acto sexual, imprescindible para el amor. Refuerza las expectativas sociales que estigmatizan a quienes, por infinitos motivos, no alcanzan el orgasmo o son incapaces de proporcionárselo a las personas con quienes tienen relaciones sexuales. El orgasmo es indisociable del placer sexual. Que no haya orgasmo es una ruina. Según la RAE, ruina es destrozo, perdición, decadencia y caimiento de una persona, familia, comunidad o Estado. Y también: pérdida grande de los bienes de fortuna. Los hombres, en su sencillez, siempre se corren. Ellas no. Y el motivo es que son complejas de por sí.
    “Por último, no olvides rebañar bien el plato”. Se entiende que “plato” es intercambiable por “coño”. Ahí la gracieta. Estamos hablando de comer. Y no hay que olvidar que el plato es un objeto casero, doméstico. Como el coño, en este caso, según esta comparación.
    Es curioso que este manual seguramente cause irritación en los varones heterosexuales por posicionarlos directamente en una situación de desinformación, inexperiencia e incapacidad de satisfacer a las mujeres.
    Me ha parecido el manual de uso de un juguete sexual para hombres blancos de clase media y heterosexuales. Con un simple texto se crean ideas en torno a debates de actualidad que acaban generando realidades como el machismo.

  33. Ay señor, me encanta leerte. Ojalá más de uno (y una) pusiera en práctica estos sabios consejos. Aunque en estos menesteres lo más importante son las ganas que uno le ponga

  34. Guay el artículo, me ha gustado mucho, aunque no estaría de más hacer otro de comer una polla, que por cierto, la mayoría tampoco sabe.

    Que aunque el artículo lo apunta como fácil, pues no,

  35. Genial el artículo y gracias por los consejos, al fin y al cabo no lo estaba haciendo tan mal por lo visto.

    Hay una cosa que me ha llamado la atención, y es eso de con el pene basta con rechupetearlo. Oye sí, nos acabamos corriendo igual, pero no se basa en darle cuatro lametones y ya está, por el amor de Dios. Que luego incentivamos el que te hagan una mamada peor que ver un capítulo de Cuéntame. Hay formas y formas y a algunos nos gustarán algunas cosas más que otras. A ver si va a haber que escribir un decálogo de como hacer una mamada también.

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