Política y Economía

La democracia según Alexis de Tocqueville

Alexis de Tocqueville, por Théodore Chassériau (DP)
Alexis de Tocqueville, por Théodore Chassériau (DP)

El retroceso de lo político frente a formas blandas de tiranía ha sido una obsesión para los intelectuales y académicos desde que existen regímenes democráticos. En ese sentido una de las reflexiones más recientes es la que nos dejó Peter Mair en su libro póstumo Gobernar en el vacío. La idea general es que en las democracias occidentales la participación electoral está en caída libre, igual que la afiliación a los partidos o sindicatos. Esto es el síntoma de una inevitable erosión de todo tejido de solidaridad grupal, una inevitable crisis de los cuerpos intermedios. Estaríamos avanzando hacia unas élites políticas cada vez más profesionalizadas las cuales quedan siempre al albur de un votante cada vez más caprichoso y alejado de este sistema. Un sistema en el que el poder está en otra parte. Un sistema privado de poder de autogobierno, pero que garantiza al ciudadano su seguridad y capacidad para consumir.

Aunque parezca muy contemporánea, esta obsesión tiene un nítido precedente en uno de los padres del republicanismo liberal, Alexis de Tocqueville. Este académico y político de origen francés estableció en una de sus obras más influyentes, La democracia en América, uno de los pilares fundamentales del pensamiento político de su época. En su obra se mezcla la resignación ante la llegada de un mundo nuevo con un análisis concienzudo del espíritu que lleva la emergencia de la joven democracia de Estados Unidos. Para él hay una inevitable tendencia hacia un mundo en el que la pasión por la igualdad estará para siempre en el centro de todas las cosas. A caballo entre filosofía y sociología, su pregunta central es si esa pasión nos arrastra inevitablemente a un tiránico egoísmo individualista o la democracia podrá tener redención que nos haga ser a todos ciudadanos libres.

La igualdad y el individualismo

Entre las muchas acepciones del término democracia, en la obra de Tocqueville pueden destacarse dos sentidos: la democracia como régimen político, que conforma la primera parte de La democracia en América, y la democracia como estado social analizada en la segunda. Según la primera acepción, la democracia sería un conjunto de determinadas formas políticas, entre las cuales cabe destacar el principio de la soberanía popular. Pero la noción tocquevilliana de democracia apunta sobre todo a un estado social cuyo hecho generador, cuyo principio único, es la igualdad de condiciones tras la destrucción del Antiguo Régimen. Esta última implica que no existen ya diferencias hereditarias de condición y que todas las ocupaciones, honores y dignidades son accesibles a todos. La igualdad de condiciones trae consigo la movilidad social.

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33 comentarios

  1. Pingback: La democracia según Alexis de Tocqueville

  2. Disappointed

    Gran artículo

  3. Woaw… me ha dejado muy pensativo y un poco preocupado. Me lo voy a volver a leer a ver si se me ha escapado algo, que es denso y no conocía las posiciones de Tocqueville.

  4. Un artículo muy bien logrado, con una excelente síntesis actualizada del pensamiento tocquevilliano. Le reenviaré con el permiso del autor.

  5. Excelente

  6. Tsk… hay cosas que se me escapan, a ver si alguién con más luces me puede ayudar a entenderlas:

    – la dicotomia entre igualdad y libertad. Porque son tan contrarias, entiendo la parte de igualdad pero no tengo claro a que libertad se refiere, y porque es tan dura de mantener. ¿Libertad de ser distinto, para lo bueno y lo malo? ¿Libertades básicas como asociación o manifestación? A que se refiere con «Libertad como deber» enfrentada a libertad como derecho que es la forma que me parece más intuitiva de entenderla. ¿Estoy ya demasiado contaminado por el indivualismo que preocupaba a Tocqueville y por eso no lo entiendo? La última frase parece referirse justamente a esto, pero parece que la definición de libertad se vuelve lo contrario de la apatía cotidiana o la pereza.

    – «Y para el autor francés el antídoto más efectivo contra el individualismo es, sin duda, la participación en los asuntos colectivos. Si no se quiere que los hombres se retiren por completo a sus propios círculos domésticos, si no se quiere que se desvanezca por completo el espíritu público, habrá que enseñar a los hombres que por un ilustrado interés en sí mismos necesitarán ayudarse constantemente unos a otro, sacrificando una parte de su tiempo y riqueza al bienestar de la comunidad.» Esta frase me encanta especialmente, pues expone claramente distintas inquietudes que tenía y posibles soluciones. Sin embargo la materialización de esta idea me lleva a pensar en los mormones, cienciólogos o testigos de jehová que dedican tiempo y dinero a su causa por obligación religiosa. ¿Signifa esto que el resto de grupos tenemos que aprender de ellos para fortalecer nuestro compromiso con «la libertad», asociarnos y participar activamente casi por obligación en al menos una organización de caracter generalista?

      • Gracias… Otra densa lectura, pero muchas dudas han quedado aclaradas. Aunque sospecho que si me atreviese a una segunda pasada nuevas dudas surgirían.
        Creo entender que mi incomprensión inicial proviene del marco dado por el estado de derecho que complica que la mayoría pueda abusar de su posición. Aún así desde la perspectiva actual sorprende la fe de Tocqueville en el avance de la igualdad cuando parece que es justo al contrario: sólo cuando se intenta garantizar la libertad se progresa hacia la igualdad, y cuando la libertad disminuye, la igualdad también suele retroceder rápidamente.

    • Lo que viene a decir el libro de Tocqueville, es que la libertad expresada como la democracia política dirigida desde el estado, promueve una anestesia de las capacidades del hombre para conseguir una libertad efectiva y la canaliza hacia una libertad resumida en un consumismo lacerante. es un fenómeno que podemos ver claramente en las sociedades actuales y que comienza en EEUU. Un extremo que pasa desapercibido, es como Tocqueville apela a la religión como elemento dinamizador de las potencias sociales y aqui hay que distinguir entre sociedades católicas o la de EEUU que hunde sus principios en las teorías protestantes filtradas a través de sectas pietistas, mormones y demás que contribuyen a la destrucción del sentido de comunidad y fomentan una culpa interna del hombre, que le lleva a la adoración del trabajo como medio de encontrar el único modo de sentido a la vida, el dinero. Este modo de vida nos ha transido y actualmente la democracia, en lugar de ser una acción del hombre contra la tiranía del estado, se ha convertido en el opio del pueblo, suministrado por el propio estado.

    • José María Jiménez

      Libertad con responsabilidad…

  7. Money for Nothing

    El hombre que aparece en la última fotografía es Alphonse de Lamartine.

  8. Esto viene a confirmar un hecho que se está agravando con la consolidación de los gobiernos de eterno consenso y que no es más que: «La democracía se ha convertido en el moderno opio del pueblo»

  9. Pingback: La democracia según Alexis de Tocqueville - Coruña Daily News

  10. Hace años que leí Democracia en América. Es largo, pero fácil de leer.

    Lo que yo entiendo del dilema Libertad e Igualdad.

    Si damos IGUALDAD de CONDICIONES «materiales», es decir, se quita todos los privilegios «materiales» y todos los individuos parten con IGUALDAD «material». Y si además les das LIBERTAD a la larga las cualidades INNATAS de cada individuo le harán diferenciar. Es decir, el inteligente tomará decisiones más inteligentes, la persona con espíritu de sacrificio será más trabajadora, el que esté mejor dotado para las relaciones sociales sabrá ganarse a la gente, etc… Pero el que no sea tan listo tendrá menos acierto, el que sea más perezoso le costará más sacar las cosas adelante, el tímido… Es decir, a partir de IGUALDAD de CONDICIONES «materiales» y añadiendo LIBERTAD, acaba volviendo a aparecer DESIGUALDADES, en este caso, fruto de DESIGUALDADES innatas de cada ser humano (inteligencia, belleza, simpatía, género, etc…) dejadas en LIBERTAD, que conllevará a que haya DESIGUALDADES MATERIALES. Estas desigualdades conllevan FRUSTRACIONES hacia la mayoría menos «afortunada» al carecer de CUALIDADES INNATAS «sobresalientes» para competir «libremente», y ante ello, qué hacen?? Usan su MAYORÍA «cuantitativa» en democracia para poner al frente de los estados, gobiernos, administraciones, etc… PODEROSOS que también vayan CONTRA esas DESIGUALDADES fruto de de las cualidades INNATAS puestas en acción en LIBERTAD, por lo que parar ir contra esas DESIGUALDADES INNATAS «restringen» la LIBERTAD para «igualar» a todos. Que el listo sea igual que el bobo, el perezoso al trabajador, el simpático al tímido, etc…

    Es decir, en América, saliendo de la «vieja» Europa donde nacías MUY CONDICIONADO «materialmente» (si eras pobre morías pobre, si nacía aristocrata morías aristocrata). Primero trataron de defender eso de TODOS SOMOS IGUALES y LIBRES. Luego vieron que unos con esa «IGUALDAD DE PARTIDA» y LIBERTAD «progresaban» más que otros… Y como los que NO PROGRESABAN TANTO eran MAYORÍA, dijeron y si en vez de ser IGUALES de PARTIDA , lo somos PERMANENTEMENTE? Cómo se hace «democráticamente»? Como al menos válido no le puedes hacer más válido (al feo guapo, al tonto listo, al tímido simpático, al bajo alto, etc…), pues se trata de IGUALAR por ABAJO, al que destaque, lo cogemos y le «rebajamos» y al que se hunda le ayudamos a «flotar». Y la mayoría lo apoyará por que la mayoría sabe que son los que serán ayudados a «flotar» y no los «rebajados»

    En cuanto a la libertad de expresión y la igualdad. Ya no importa quien tiene la razón o mejores argumentos, sino quien vende más periódicos, y tiene más audiencia y la tendrá… el que le diga a la MAYORÍA lo que quiera OÍR, y si la MAYORÍA prefiere MENOS LIBERTAD a costa de MÁS IGUALDAD, pues la libertad de expresión se convierte en IGUALDAD DE EXPRESIÓN y las opiniones libres discordantes son tachadas de…. (antisistema o cosas peores).

    Explicado mal. Pero es lo que yo he entendido de este texto y más o menos lo que recuerdo de mi lectura.

  11. Si de lo bueno poco, ¿por qué los muchos gobiernan? Ya no hay regreso al pasado. La figura del filósofo rey que tanto soñaba Platón jamás será. La única salida de este letargo es la unión bajo causas, como sugiere Tocqueville. Nos hemos sentido demasiado especiales por demasiado tiempo, la mayoría sin hacer algo para merecerlo. El mayor invento de la humanidad es la excusa. Da gusto leer artículos que disuelvan este romanticismo de alabar palabras como «democracia». Hicimos el pacto con el diablo hace muchos años, y estamos pagando con nuestra alma. En diferido.

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  14. Excelente! buena lectura de Tocqueville

  15. Pingback: Democracia Desbocada | Contrapeso

  16. alfonso vila

    ¡Tocqueville! ¡Cuánto tiempo!
    Te recuerdo esto…
    http://www.jotdown.es/2013/10/teoria-y-practica-del-poder/

  17. Roberto Ruiz

    Curiosamente Alexis de Tocqueville fue uno de los primeros que llamó democracia a un sistema que no lo es. Tradicionalmente, el voto estaba asociado a sistemas aristocráticos. El sorteo a la democracia.

    Aunque eso no quita que tuviese razón en muchas de las cosas que dijo, como alertar contra el excesivo individualismo.

  18. Pingback: LA VILLA DE LAS TALAYAS | Las Talayas

  19. Pingback: Principio de Mayoría | Contrapeso

  20. Pingback: Tocqueville y la democracia – Desahogo

  21. Estamos algunos tan individualistas que nos quedamos algunos en el comforte y no participamos de aportar a ser mejor mundo para los demás.

  22. Pingback: El individualismo y el arte – Cambio de tercio

  23. Pingback: Individuo y sociedad (I) – CAMBIO DE TERCIO

  24. Buen artículo y que me ha hecho apreciar mejor a Tocqueville (lo conocía, pero muy poco) pero hay una parte que me produce una sensación desagradable, la de las asociaciones.
    Según Tocqueville la asociación entre ciudadanos fortalecía la democracia, y es cierto que puede hacerlo tal como lo que describe.
    Pero ¿no vio nunca que las mismas asociaciones pueden acabar usadas también para aplastar la libertad de otros y controlar al Estado?
    Y aunque él no pudiera verlo hoy deberíamos verlo y ponernos en guardia contra este fenómeno. El derecho de asociación es un arma de doble filo: si no va acompañada de responsabilidad, respeto a la libertad del que es diferente y una conciencia moral individual fuerte puede convertirse en un instrumento para la opresión.
    Tocqueville quizá no podía ver ejemplos de esto, pero nosotros los tenemos el pasado, en la historia del siglo XX (el ascenso del fascismo y nazismo; la revolución rusa de octubre; mayo del 68) y en el presente (por ejemplo Podemos; el independentismo supremacista; o el feminismo totalitario del 8 de marzo que ya chantajea al Estado de igual a igual) No tenemos disculpa para ignorarlo.
    *Por cierto uso «feminismo» e «independentismo» acompañados de un adjetivo calificativo para indicar que mi crítica va dirigida sólo a sectores determinados dentro de esos movimientos, y no al movimiento o ideología en general

  25. Pingback: Un día perfecto para el Perú: Filosofía para la Revolución Digital del Poder Judicial – Ciencia & Tecnología Tv

  26. Manuel-Damián

    Excelente. Genial, Tocqueville. Yo lo pongo a la misma altura que Nostradamus.

  27. Pingback: Hace 100 años…Krazy Kat (21/11/1919) – Construyendo Historias

  28. Pingback: Cinco abogados que cambiaron el mundo – Jenny Carina Bastidas Ohep

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