Rookie Camp: reglas de urbanidad para novatos

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El Rookie Camp intenta que los nuevos jugadores de la NBA no generen escándalos con su vida privada.

«¿Quién quiere tener sexo hoy con Mutombo?”
(Dikembe Mutombo, dirigiéndose al público antes de los partidos en Georgetown)

Muchos jóvenes de todo el mundo sueñan con la NBA. No ya por jugar en la mejor liga de baloncesto del mundo, sino por todo lo que conlleva: dinero, fama y excesos. Estamos hablando de una competición deportiva en la que, aunque no seas muy prometedor, te aseguras un primer contrato de varios cientos de miles de dólares. Si tenemos en cuenta que la edad media de los rookies (novatos) es de unos 20 años, obtenemos un cóctel explosivo: juventud y dólares. La liga norteamericana, fiel a la filosofía del país en lo referente a mantener las apariencias, ha decidido adoctrinar a estos nuevos ricos con unas jornadas de convivencia y charlas sobre protocolo y saber estar en sociedad. Es el llamado Rookie Camp.

En Jot Down siempre estamos dispuestos a ayudar, así que vamos a echar una mano a la NBA para que en la próxima edición del Rookie Camp utilice alguno de los siguientes ejemplos ilustrativos de cómo hay (y no hay) que hacer las cosas.

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Póntelo, pónselo

Entre actuaciones memorables fuera y dentro de la pista, Wilt Chamberlain también compartió protagonismo con Arnold Schwartzeneger en Conan El Destructor.

Voy a comenzar fuerte: Kobe Bryant es uno de los dos mejores escoltas de la historia de la NBA. Y esto es así. Pero es prácticamente imposible que en los años venideros se le reconozca como The best there ever was, the best there ever will be, aunque gane cinco anillos más y anote cuarenta puntos de media en las Finales. Haga lo que haga, nunca saldrá de la sombra de Michael Jordan; entre otras razones, porque cometió el error de calzarse a una joven recepcionista de hotel. En aquel momento, Kobe estaba casado y la chica echó más leña al fuego denunciando que las relaciones sexuales no fueron consentidas. El resultado de esa ecuación es siempre el mismo: para el público, estás moralmente condenado. La demanda fue retirada —todo parece indicar que por un acuerdo (económico) entre las partes—, por lo que siempre quedará un poso de sospecha sobre Bryant. Por otro lado, durante el proceso judicial quedó bien claro que la demandante portaba semen de dos hombres más, aparte del jugador laker, en su vagina.

Moraleja: muchachos, hay que ser cuidadosos, que Magic Johnson no pescó el SIDA recogiendo flores en el campo.

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Menos lobos, Caperucita

Kobe tiene en su haber la segunda puntuación más alta en un partido de la NBA, con 82 puntos. El primer puesto lo tiene el legendario Wilt Chamberlain, que llegó a los 100. Hablamos de puntos, porque si hablamos de mujeres, Chamberlain anunció en una biografía autorizada que había copulado con unas veinte mil (20.000).

A ciencia cierta nunca se supo si esa cifra era real o si a Wilt le traían la droga a casa en un camión de tres ejes. Sea como sea: discreción.

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Creced y multiplicaos, NO; mejor, todo lo contrario

A otra escala tenemos a Shawn Kemp. Era el jugador franquicia de Seattle Supersonics en los años 90 y fue capaz de llevar a su equipo al subcampeonato de la NBA. Mientras plagaba los high lights semanales con jugadas llenas de fuerza y plasticidad (era el Blake Griffin de aquellos tiempos), iba abriendo pequeñas sucursales de su persona por todo Estados Unidos: en el último recuento oficial del que tengo constancia tiene reconocidos 20 hijos con más de una docena mujeres distintas. Poco después de tocar techo jugando las finales, el hombre se descuidó y comenzó a ganar kilos de grasa pura. Pasó de lucir unos tobillos finos de saltador a tenerlos gruesos como el cuello de una ballena azul; de competir espectacularmente en el concurso de mates a arrastrar una no menos espectacular barriga. De hacer deporte y dieta a meterse farlopa y devorar hamburguesas. De la gloria a la miseria, en definitiva.

Claro ejemplo a no seguir.

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No es más rico el que más tiene, sino el que menos cadenas de oro necesita

A pesar de manejar muchísimo dinero, hay que cuidarse de hacer ostentación y evitar desafortunadas declaraciones, como las de Latrell Sprewell (famoso entre otras cosas por su peinado de trencitas y por haber intentado estrangular a su entrenador) que, en el 2005, rechazó un contrato de 21 millones de dólares porque con eso no le daba para “dar de comer a sus hijos”; reflexión que puede que hiciera asustado tras ver lo que zampaba Shawn Kemp. Cuatro años más tarde, ya retirado, se declaró en bancarrota, lo que da cuerpo a la teoría de que sus hijos comen más que una plaga bíblica de langostas.

Puestos a sacar ejemplos de jugadores que se arruinan, hablemos de Antoine Walker, un tipo que ganó el anillo en el 2006 y tuvo que empeñarlo tres años después porque no tenía ni un duro de los más de cien millones de dólares que ganó como jugador profesional; fortuna dilapidada en casinos, vida de lujo y una cuadrilla de varias decenas de personas a cargo de sus tarjetas de crédito.

No son hechos aislados, porque según la Asociación de Jugadores de la NBA, el 60% están arruinados a los 5 años dejar la liga. Así que mucho ojo con los dólares, que se acaban.

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La mujer: el reposo del guerrero

Allen Iverson sin pistola

Lo mejor para evitar malas compañías y salidas nocturnas es encontrar una buena pareja y hacer vida familiar. Pero hay que ser maduro y no acabar las discusiones como Allen Iverson (MVP de la liga regular en el año 2001 y que actualmente languidece en la liga turca), que tras una pelea conyugal echó a su mujer a la calle, semidesnuda. Al día siguiente, Iverson fue a buscarla a casa de un primo, donde se refugiaba; la chica, resabiada, no quiso salir. El jugador perdió nuevamente los papeles y exigió, a gritos y con una pistola en la mano, que abriera la puerta. Finalmente, la policía apareció y se llevó al polémico base al calabozo para que se tranquilizase.

Otro caso conocido es el de Jason Kidd (dos medallas de oro en Juegos Olímpicos, tercer jugador con más triples-dobles en la NBA y aún en activo), que con regularidad se cruzaba denuncias de malos tratos con su mujer, teniendo como punto culminante el “Incidente de las Patatas Fritas” en Phoenix, donde montaron un circo en mitad de un restaurante por causas nunca aclaradas del todo. También hay que decir que Kidd tiene que soportar las críticas de toda la Red a su hijo, donde se le considera una de las personas más feas de todos los tiempos. Es evidente que esto desequilibra emocionalmente a cualquiera.

También hay que cuidar el lenguaje y no hacer como Charles Barkley (MVP en 1993, dos medallas de oro en Juegos Olímpicos, Hall of Famer…) quien, tras remontar un partido en el que llegaron a perder de veinte puntos, dijo: “éste es un partido que, si lo pierdes, te vas a casa y le pegas a tu mujer y a tus hijos”. Como contestación ante la gran cantidad de demandas interpuestas por asociaciones feministas tras esa última declaración, sentenció: “me meo en esas mujeres.”

Mal.

Eterno candidato a Winner del mes.

Hasta ahora solo hemos destacado anécdotas de jugadores americanos, pero en todas partes cuecen habas. El alemán Dirk Nowitzki, primer europeo que ganó el MVP de la liga regular, recibió una llamada de la policía cuando se encontraba de gira con su equipo. Al parecer, habían encontrado a una mujer en su casa robándole dinero; posteriormente ésta se había identificado como la novia del jugador. Lamentablemente para ella, la policía también la identificó, pero como una estafadora, ladrona y falsificadora a la que llevaban tiempo con ganas de echar el guante.

En el amor, como en la vida, hay que tener suerte. No obstante, Nowitzki algo barruntaba, porque había mandado a un detective seguir a su novia. Tomad nota.

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Los teléfonos móviles, ese enemigo desconocido

Siguiendo con jugadores europeos, fijémonos ahora en Tony Parker, el base francés de los Spurs. Fue el primer europeo en ganar el MVP de las Finales, pero la mayoría de la gente reconocerá su nombre por haber sido el marido de Eva Longoria. La mujer desesperada rompió su matrimonio cuando encontró, en el teléfono móvil del base, cientos de sms subidos de tono intercambiados con una mujer, expareja de otro jugador de San Antonio. Al parecer, eso le dio mala espina a Longoria y resolvió la situación poniendo las maletas de Parker en la calle.

En descargo de Tony Parker hay que decir que le cogieron el móvil a traición. No es el caso de Greg Oden, compañero en Portland de Rudy Fernández y gran promesa constantemente lesionada, al que no se le ocurrió otra cosa que hacerse fotografías desnudo y enviarlas por el móvil a una chica. Como suele ocurrir, la imagen ha trascendido a los medios y todo Internet le ha visto el pito al jugador.

Consejo: enviad cartas de amor o autorretratos al carboncillo, pero huid de las nuevas tecnologías.

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El jugador de la NBA no sólo es profesional, sino que tiene que parecerlo

Nada mejor para reforzar la musculatura de la rodilla que cargar con una conejita a hombros, ¿verdad, Andrew Bynum?

Andrew Bynum es actualmente el pívot titular de Los Angeles Lakers y ha sido el jugador más joven en debutar en la NBA (con unos 17 años y medio), marca que no será batida porque la legislación de la liga impone ahora 19 años como edad mínima. Este verano se ha dejado ver, siempre sonriente y bien acompañado, en la Mansión Playboy y en el Mundial de Fútbol disfrutando de la vida. Lástima que, cuando se quiso dar cuenta, se le habían escapado las vacaciones entre los dedos y ¡tenía que operarse de la rodilla! Un inocente despiste que le hizo perderse el primer mes y medio de competición. La gente, que es muy mala, enseguida le echó en cara que se podía haber operado antes, por muy terapéuticas para las rodillas que sean las burbujas de los jacuzzis de la casa de Hugh Hefner.

 Amigos: evidentemente, lo primero es lo primero.

Ejem. Vuestro equipo, el que os paga millones, claro.

Pero sobre todo, nunca, NUNCA, deben sorprenderte durante el Rookie Camp, en tu habitación de hotel, con dos mujeres y envuelto en una nube de humo de marihuana, como al parecer pillaron a Michael Beasley, Darrell Arthur y Mario Chalmers. Vamos, haciendo lo que Charlie Sheen llamaría desayuno.

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7 comentarios

  1. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | Promesas o juramentos

  2. Perdón por la corrección, pero Kobe anotó 81 puntos, no 82.

    • José María Velaz

      Cierto es. Pero aún hay más:

      82 = 81+l

      Hemos encontrado la «l» de que se nos había extraviado en «púbico». Doble misterio resuelto.

      ¡Muchas gracias, Mr. Rius!

  3. Buen artículo.

    Hay una peli de Spike Lee que trata este tema un poco. MORE THAN A GAME.

  4. Pingback: Reglas que deberían cumplir los rookies de la NBA (humor)

  5. la peli que mencionas es un docu de Kristopher Belman sobre la vida deportiva de Lebron James.
    la peli de Spike a la que supongo te refieres es He Got Game una película dramática de 1998 escrita y dirigida por Spike Lee, e interpretada por Denzel Washington y Ray Allen, que trata el tema de un padre exconvicto y su situación con su hijo….promesa de la NBA……gran peli

  6. Divertido artículo ¿Le darán de nuevo Chalmers y Beasley a la maría en la sweet Miami?. Hace unos meses el plus paso un docu titulado Broke muy claro respecto a como esta gente despilfarra el dinero hasta arruinarse. ¿A que se dedicaron en la universidad el tiempo que estuvieron en ella?

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