El último baile Opinión

Guillermo Ortiz: El día que Hingis quiso ser Steffi Graf

Martina Hingis nació en la antigua Checoslovaquia y heredó su nombre de la mítica Navratilova, quien a principios de los 80 se paseaba por el circuito femenino rompiendo records en todas las disciplinas posibles: individuales, dobles, mixtos… A los 17 años, ya convertida en ciudadana suiza, consiguió ganar el Open de Australia, Wimbledon y el US Open en una sola temporada. Además, llegó a la final de Roland Garros, que perdería sorprendentemente contra la croata Iva Majoli.

Todo ello, por supuesto, la aupó al número uno del mundo, lugar que ocupó durante 209 semanas, aproximadamente cuatro años, batiendo un record de precocidad tras otro. El fenómeno de la “niña prodigio” no era nuevo, desde luego: Evert ganó su primer grande a los 19 años; a la misma edad, Graf consiguió el Grand Slam completo más la medalla de oro olímpica. Mónica Seles se llevó Roland Garros a los 16 y ya llevaba ocho grandes cuando fue apuñalada por la espalda meses antes de celebrar los 20.

La adolescente Seles y la adolescente Hingis compartían vitola de campeonas pero diferían en el estilo de juego: donde la yugoslava era potencia y rabia, la suiza era elegancia y simpatía. La vecina de la casa de al lado. Tan tierna, tan delicada, tan frágil… Lo dicho, en 1997 jugó cuatro finales de Grand Slam y ganó tres. En 1998 ganó el Grand Slam completo en dobles, repitió triunfo en Australia, jugó la final de Wimbledon y se impuso en el Masters de final de año. Por segundo año consecutivo, acabó número uno, y para rematar su superioridad aplastante, logró su tercer Open en Melbourne en enero de 1999, aún con 18 años, quinto Grand Slam de su carrera, sonrisa eterna en la cara.

El acné de Hingis y el acné de Seles tuvieron sin embargo un mismo rival: las largas piernas y el revés cortado de Steffi Graf. Graf era la Federer del circuito femenino, un espectáculo para el aficionado al tenis: todo clase, técnica y una derecha devastadora. Graf empezó a dominar el circuito en 1987, se vio asfixiada por el huracán Seles, siguió arrasando cuando la estrella serbio-adolescente perdió la confianza y descuidó el físico tras el apuñalamiento y, con 30 años aún seguía dando guerra muy de vez en cuando.

Suyo era el record de victorias individuales en torneos de Grand Slam, con 21, repartidos casi a partes iguales entre las cuatro citas. La llegada al poder de Hingis coincidió prácticamente con su ocaso: en 1996 ganó Paris, Londres y Nueva York. En 1997 cedió el mando, en 1998 no jugó ni una final de Grand Slam, acosada por las lesiones, y 1999 se anunciaba como el año de su retirada, aún en el Top Ten, pero vista casi como una leyenda de otro tiempo cuando aún no había cumplido ni 30 años.

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6 comentarios

  1. Te alabamos, óyenos, por favor.

  2. Recuerdo aquella final, y flipar cuando vi a toda una número uno de la WTA sacando a la altura de la cintura. Jugaba al tenis por aquella época, y ni siquiera sabía que eso estuviera permitido.

    Gran artículo, como de costumbre, Guille.

  3. stephenma®tin

    Steffi Graf jugó Wimbledon 1999 y llegó a la final. Una sólida Lindsay Davenport la detuvo. Pero Graf demostró lo grande que fue. ~ stephenma®tin.

  4. Gran artículo con una rítmica perfecta, casi no acepta argumentación, sin embargo, no olvidemos que se trataba de una niña de 19 años soportando a una muchedumbre iracunda (que es la definición que se encuentra en el diccionario para el público de RG) que se la tomó contra una pequeña como revancha por los comentarios (desafortunados) sobre Mauresmo más temprano ese año, una turba que hace perder los cabales a hombres maduros, ¿Qué no podrían contra esa mujercilla a medio terminar? indudablemente Martina no era (es) un modelo de conducta pero ese día no fué sólo cosa suya, además no olvidemos comentar que Steffi tampoco actuó todo lo profesionalmente que se desearía (pero vamos Graff tampoco puede ser recordada por lo buena persona que era) ya que ella usó al público en contra de Hingis, el verdadero «ganador» de ese día fue ese público odioso que es casi una desgracia para el tenis en general.

    • De eso nada. Graf no hizo nada contra Hingis. La suiza comentó dias antes que Graf ya era vieja. La alemana le dio una lección y se comportó como una campeona. Que el público estuviera a su favor no es culpa suya. Hingis se lo ganó a pulso. 19 años no es ser una niña. Mira el vídeo completo y no digas lo que no es.

  5. La tenista con mas clase y talento que han visto mis ojos, por contra, fisicamente debil y mentalmente tambien, tuvo que enfrentar justo a 2 tifones como las Williams.

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