Cuando se detengan las estrellas

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Don Marcial Lafuente y sus altísimos vaqueros

Aquellos libritos valían, si la memoria no me falla, 5 o 6 pesetas, pero era mucho más económico cambiarlos que comprarlos. La fórmula era la siguiente: por la primera novelita se pagaba un duro, que mi padre me daba sin renegar, porque en mi casa no se regateaba el dinero para lectura, aunque había poco —había poco dinero en mi casa y en el país, allá por 1972 o 1973, antes de la democracia, la movida, el boom del ladrillo y la vida a crédito—. Lo de novelita era literal, cabían en el bolsillo del pantalón, solían extenderse por unas 100 o 150 páginas, estaban escritas en un papel ceniciento, sobadísimo de tanto cambiar de manos. Las había de tres tipos. Románticas, del oeste y de ciencia ficción. A mis trece años, las novelas románticas me traían sin cuidado. Las del oeste, que firmaba el entrañable don Marcial Lafuente Estefanía, me aburrieron pronto. Decía Borges que todas las historias de la literatura universal eran más o menos iguales —alguien nace, alguien muere, un forastero llega al pueblo—. En las novelas de Estefanía, siempre llegaba un forastero —altísimo— al pueblo, acribillaba a los malos y se casaba con la chica, que iba alternando entre ser la maestra, la hija del ranchero arruinado, o la puta arrepentida en sus obras más arrebatadas.

Pero las novelas de ciencia ficción eran otra cosa. Aún no consigo explicarme el extraño mecanismo que hizo posible que aquellas obras, casi todas procedentes de los pulp magazines norteamericanos, se tradujeran al castellano y acabaran en aquella colección de tapas negras, con dibujos brillantes y futuristas de cohetes espaciales, planetas con anillos y monstruos alienígenas. Cada sábado compraba (no, canjeaba, ya lo he dicho, pagando 2 o 3 pesetas y dando la novela anterior) una nueva, que normalmente me había acabado el domingo por la tarde o como muy tarde el lunes. Algunas veces me daba tiempo a leerla dos veces antes de ir al quiosco.

Una de las pocas que no cambié, invirtiendo en ella cinco pesetas que me rentaron durante años se llamaba Cuando se detengan las estrellas. He perdido la cuenta de cuantas veces la leí, pero apenas recuerdo ya el argumento, cuarenta años no pasan en balde. Era más o menos así —o así lo estoy reinventando mientras escribo—: el prota moría en la primera página, pero era una muerte de mentirijillas. En la segunda página despertaba fenomenal de salud en un sitio extraño, un mundo confinado en cuyo cielo se movían, velocísimas, las estrellas.

Cuando se detengan las estrellas.

Aquella idea de las estrellas móviles no podía ser más intrigante. ¿Qué podía hacer que las estrellas, fijas desde la Tierra, se desplazaran a toda velocidad en el cielo? A lo largo de la historia, se repetía una y otra vez un oráculo: la vida será menos dura y más tolerable —el mundo al que había despertado nuestro héroe era un lugar asfixiante y autoritario— cuando las estrellas se detengan.

Y al final se detenían y se revelaba el misterio, el mundo de la novela no era sino una gigantesca nave espacial que viajaba a velocidades siderales hacia un planeta virgen, donde empezar de nuevo. No eran las estrellas las que se movían, sino la nave. El efecto era, supuestamente, parecido al de un AVE que pasa a toda velocidad por delante de una hilera de farolas. El observador en la ventanilla cree ver luces corriendo contra su ventana y si el ferrocarril se moviera lo bastante suavemente y el viajero acabara de despertar, amnésico, en el vagón, no tendría manera de saber que es él quien se mueve, en realidad, a bordo de un tren bala.

Si lo pensamos mejor, no obstante, la idea hace agua. ¿Por qué? Porque la nave no podía viajar más deprisa que la luz y las estrellas están muy separadas entre sí. En nuestra metáfora ferroviaria, necesitaríamos cuatro años para llegar desde la primera farola (por ejemplo la Tierra) hasta la farola más cercana (Alpha de Centauri). Así que la luz de ésta nos parecería siempre fija, como fijas nos parecen las estrellas.

Hay una noción que siempre se me ha antojado inquietante. Si todas y cada una de las estrellas de la galaxia excepto el sol se extinguieran de golpe, tardaríamos cuatro años en que nos llegara la primera pista (Alpha de Centauri desaparecería del telescopio) y harían falta 20.000 años para que contempláramos apagarse la Vía Lactea.

Otra forma de decir lo mismo. El universo que contemplamos cada noche ya no existe. El cielo estrellado es una foto fija del pasado, en realidad de muchos pasados superpuestos. La luz que nos llegue esta noche de Sirio, partió de la estrella un año antes de que naciera mi hijo Héctor. La que nos llega del centro de la galaxia empezó su viaje por la época en que el hombre de Cromagnon se extendía por Europa. La fotografía que contemplamos hoy de Andrómeda fue tomada antes de que el Homo Sapiens pisara la Tierra.

Y es que las estrellas se mueven, como quería el autor de la novelita de mi infancia, pero lo hacen relativamente, como pasas en un pastel que se hincha al horno, separándose unas de las otras a medida que la masa se infla. El universo se expande y a medida que lo hace las galaxias —las pasas en el pastel cósmico— se separan entre sí.

Y como pasas en un pastel o lunares en un globo que se hincha, cuanto más distantes están las galaxias más deprisa se separan. La luz, incansable, viaja entre una y otra, agotándose por el camino, corriendo su frecuencia cada vez más al rojo a medida que la distancia a recorrer aumenta.

El tono de la sirena de una ambulancia, o un coche de bomberos suena cada vez más agudo a medida que el coche se aproxima y luego cada vez más bajo a medida que se aleja, un fenómeno que llamamos el efecto Doppler en honor del físico Austriaco del mismo nombre, el primero en caer en la cuenta, allá por 1842. El cambio relativo en frecuencia puede explicarse así. El sonido de la sirena es una onda que se mueve con la ambulancia que lo emite. Cuando la fuente de ondas se mueva hacia el observador —ese héroe de los físicos, armado hasta los dientes con reglas y relojes—, cada una de las sucesivas crestas se emite desde una posición mas cercana (al observador) que la anterior. Por tanto, el tiempo entre la llegada de dos crestas se reduce. Pero el tono de un sonido no es otra cosa que el número de crestas que nuestro oído percibe por segundo, una cantidad que llamamos frecuencia de la onda. A mayor frecuencia, más agudo el tono. Lo contrario ocurre cuando la sirena se aleja. Nuestro oído recibe menos ondas por segundo, la frecuencia baja y con ella el tono del sonido.

Pero la luz también es una onda, o para ser más exactos la descripción de onda le encaja bien en muchas circunstancias (no siempre, como ya veremos un día de estos). Se parece al sonido en el hecho consistir en una sucesión de crestas y valles que se propagan por el espacio. La frecuencia de propagación, eso sí, es mucho más alta. La de las ondas de radio varía, típicamente entre de 10 y 100 MHz (megahercios), o lo que es lo mismo: el oído recibe diez millones de crestas por segundo. El espectro visible está alrededor de los 50 millones de MHz, esto es, el ojo recibe 50 billones de crestas por segundo. También podemos medir la onda en términos de su longitud (que no es sino la inversa de su frecuencia). La longitudes típica de radio se miden en la escala de metros (la longitud de la AM es del orden de 100 metros, la frecuencia modulada unos pocos metros). La longitud de la luz azul es de unos 425 nanómetros (un nanómetro es una millonésima de milímetro), a medio camino entre el tamaño de un virus y el de una bacteria.

Así que la luz que nos llega de una estrella distante también sufre efecto Doppler. A medida que la estrella se aleja, su longitud de onda aumenta. El ojo percibe las longitudes de onda mayores como colores más cálidos, esto es, la luz se va desplazando hacia el rojo. Cuánto más lejos está una estrella más se desplaza al rojo la luz que emite. Y ese desplazamiento al rojo puede medirse en el laboratorio. Lo que observamos en realidad son las líneas de emisión atómica de ciertos elementos, que se van desplazando hacia frecuencias más bajas a medida que observamos la luz de estrellas más distantes.

El efecto Doppler.

De estrellas más distantes. Cuanto más lejos de nosotros está un astro (sea éste un sol como el nuestro o toda una galaxia), más rápido se aleja también. ¿Por qué? Porque el universo está en expansión. Dos lunares en la superficie de un globo que se hincha se alejan uno del otro tanto más velozmente cuanto  más separados están.

Y cuanto más lejos la galaxia, más tiempo tarda la luz en llegar, más remota la fotografía. La luz de algunas de las galaxias que observamos ha pasado 7.000 millones de años viajando y nos trae la información de un cosmos en el que se empezaban a formar las estrellas. Y la luz que llega desde el confín del universo ha viajado por casi 14.000 millones de años cuando aún no se habían formado las galaxias. El cielo nocturno es una fotografía de toda la historia del Cosmos, desde la Luna que fue hace un segundo, hasta el jardín de fiera radiación donde jugaban los Dioses niños.

Así que las estrellas nunca se detendrán. El cielo de estrellas fijas que nos maravilla cada noche —o que nos maravillaría, si no viviéramos en ciudades demasiado iluminadas que nos impiden admirarlo— es en realidad un globo que se expande, alejando a cada estrella de su vecina, precipitando lenta, pero inexorablemente cada isla de luz a la soledad. Aunque eso sólo ocurriría si las estrellas vivieran para siempre, pero ni siquiera ellas son inmortales. La mayor parte de las que ahora vemos en el cielo se apagarán, como nuestro propio sol, en unos cuantos miles de millones de años. Pero si no se apagaran jamás el efecto sería el mismo. Cuando la distancia relativa entre las estrellas las haga desplazarse una con respecto a las otras más rápido de lo que pueda viajar la luz, los heroicos observadores que las habitan (impasibles, inmortales, insensibles) las irán viendo desaparecer, una a una, hasta quedarse solos, sin nada que observar.

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16 Comentarios

  1. Siendo ciencia-ficción, quizás si podría considerarse que la nave puede viajar más rápido que la luz. ¿O decían en la novela que no lo hacía?

    Me gustan estos artículos en los que uno empieza hablando de un suceso personal y en apariencia trivial y termina hablando de otra completamente distinta.

  2. Me ha encantado el artículo. Cómo comienzas narrando ese episodio personal y lo llevas al terreno sobre el que pretendes hablar. Es algo que suelo hacer también, porque me gusta la proximidad que transmite, y me ha fascinado en tu caso porque a mí me ocurría igual.

    De hecho, dedico uno de mis blogs a hablar de estos libritos (aunque mis preferencias lectoras son más amplias, claro), y me ha gustado la anécdota.

    En cuanto al resto del artículo, la ciencia hace acto de presencia y lo llena todo para terminar con una reflexión que tiene mucho de humano y de poético.

    Me has enganchado y (sin que suene a amenaza :)) volveré.

    Saludos.

  3. Si se trata de una nave que pliega el espacio tiempo a su paso tal y como propuso Alcubierre si podría ser posible, incluso viajando a menor velocidad que la luz.

  4. Pues qué quereis que os diga, el artículo me parece totalmente incorrecto. Habla de un universo Newtoniano. Se ha pasado «por el forro» las leyes de la relatividad. Me explico de la forma más breve posible:

    El que viaja a velocidades cercanas a la de la luz, sufre dilatación temporal y por tanto su tiempo pasa más lento, de aquí viene lo de la paradoja de los gemelos de einstein que el que viaja más rapido envejece menos. En teoría si llegas a viajar a la velocidad de la luz el tiempo se te congela y puedes viajar al confín del universo en menos de un segundo, todo el universo se concentraría en un punto. Por eso el fotón es una partícula atemporal, no tiene dimensión temporal!.

    Así que sin saltarnos las leyes del universo, si uno viaja muy muy cerca de la velocidad de la luz, verá como todo su universo se contrae, las estrellas estarán mucho más cerca de otras y en teoría podría viajar en minutos de una estrella a otra y por tanto ver las estrellas moverse velozmente. Pero claro, el gemelo que se queda estático, ese no sufre dilatación temporal (recordar que el tiempo es relativo) y envejecería mucho más rápido, tanto que un minuto entre las estrellas será toda una vida para el gemelo estático.

    Pensarlo otra vez, el que viaja a la velocidad de la luz a alpha centauri, tarda 4 años en llegar para el gemelo que está en tierra, y tarda 0 segundos en llegar para el que viaje a la velocidad de la luz.

    Y no solo eso. Las estrellas no se verán más rojas, lo que ocurriría con el efecto dopler es que lo que ahora vemos rojo lo veríamos en colores de mayor frecuencia (azul por ejemplo), y podríamos ver el infrarojo de las estrellas con nuestros propios colores (y los colores normales serían ultravioleta).

    Me habeis dejado de piedra, este artículo leído por einstein se tiraría de los pelos

    • ¿Totalmente incorrecto? No seas arrogante; habla de efecto Doppler, espectro electromagnético y una breve descripción de las ondas, todo, repito, todo, es totalmente aplicable en la cienta práctica de hoy en día, desde estudios astronómicos a radares de velicidad para conductores incautos. De lo que tú hablas es de teorías, no de leyes, a pesar de que también me parecen muy interensantes, así que no caigas en la estúpida arrogancia de tacharlo como incorrecto. Ya que citas a Einstein, te recuerdo lo que decía: «No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela», y este artículo está en esa categoría.

      • por dio, por qué me llamas arrogante? No he faltado al respeto a nadie.

        El articulo me parece una aberración porque no toma en consideracion la relatividad, que sea teoria o no, son echos probados. A mi me duele en el alma que me digan que si viajo a la velocidad de la luz tardo 4 años en llegar a alpha centauri. Eso es mentira por la dilatación temporal del que viaja a esa velocidad y aquí hablamos de los que viajan en una nave. Ademas el titulo de la entrada va sobre el movimiento de las estrellas segun viajas sobre ellas, junto con la dilatación temporal tienes la contracción espacial (el espacio se contrae). El autor dice que no es posible verse navegando entre las estrellas a toda velocidad y eso es incorrecto, totalmente incorrecto.

        Yo tengo sentido crítico y si resulta que una «eminencia» dice algo, no tengo porque creermelo a pies puntillas, y si no comparto las ideas ni me gusta el articulo porque dice cosas erroneas, que yo explique porqué es erroneo no significa que soy arrogante.

        Si el tío quiere hacer una explicación para que la entienda hasta la abuela y saltarse la relatividad, me parece bien, pero no tiene porqué decir cosas incorrectas.

        Ah y tio cuidadin porque estas hablando de las teorias de einstein y son las que prevalecen hoy dia. El autor del artículo se ha quedado en una mezcla de física de einstein (no viajar más rapido que la luz) y de newton (no hay dilatación del tiempo). Y repito por enesima vez. No digo que el autor no lo sepa, digo que el artículo me parece incorrecto diciendo cosas incorrectas.

        El parrafo del autor que para mi hace agua por todas partes y que se salta la teoría de la relatividad, la dilatación temporal y la contracción del espacio es esta:
        Si lo pensamos mejor, no obstante, la idea hace agua. ¿Por qué? Porque la nave no podía viajar más deprisa que la luz y las estrellas están muy separadas entre sí. En nuestra metáfora ferroviaria, necesitaríamos cuatro años para llegar desde la primera farola (por ejemplo la Tierra) hasta la farola más cercana (Alpha de Centauri). Así que la luz de ésta nos parecería siempre fija, como fijas nos parecen las estrellas.

        Me duele leerlo porque es totalmente falso.

  5. Hola a todos y gracias por vuestros comentarios. Veo que la metafora ferroviaria ha despertado bastante interes.

    Unas aclaraciones al texto. Escribo:

    En nuestra metáfora ferroviaria, necesitaríamos cuatro años para llegar desde la primera farola (por ejemplo la Tierra) hasta la farola más cercana (Alpha de Centauri). Así que la luz de ésta nos parecería siempre fija, como fijas nos parecen las estrellas.

    EN NUESTRA METAFORA FERROVIARIA, es decir si la nave fuera un tren y le aplicaran las leyes de la fisica newtoniana entonces las estrellas nos parecerian siempre fijas.

    Observad que una vez establecido este punto, el tema de si las estrellas se mueven o no (desde el punto de vista del observador a bordo de la nave) se abandona, o mejor dicho se pospone, ya que todavia no queria hablar de la dilatacion relativista del tiempo y de como esto afecta a los observadores a bordo de la nave.

    ¿Pero como modifican los efectos relativistas la metafora ferroviaria, esto es el punto de vista puramente newtoniano?

    El tiempo que se tarde en llegar a Alpha de centauri si se viaja a la velocidad de la luz depende, por supuesto del observador. Einstein dice:

    t = t0 x Sqrt (1 – (v/c)^2)

    Donde, para simplificar, t0 es el tiempo que mide un reloj en la tierra y t el tiempo que mide el reloj de a bordo de la nave espacial.
    un e

    Si nuestra nave viaja exactamente a la velocidad de la luz

    v=c –> t = 0

    Esto es, el tiempo a bordo, literalmente se detiene. El viajero de la nave espacial cree llegar en cero segundos a Alpha de Centauri y tambien a Andromeda y al confin del Universo. Notad que en este caso, TAMPOCO SE MUEVEN LAS ESTRELLAS, ya que la sensacion subjetiva es la de recibir toda la luz del universo a la vez.

    Pero, naturalmente, nada viaja a c, excepto la luz. Supongamos que la nave viaja «casi» a c.
    Por ejemplo, al 99% de la velocidad de la luz. Entonces

    t = t0 x Sqrt(1-0.99) = t0 x Sqrt(0.01) = t0 x 0.1

    Es decir, la dilatacion relativista es un factor 10. Por tanto, a bordo de la nave que viaja a 0.99 c nos parece que llegamos a Alpha de Centauri en 0.4 años (esto es, unos 5 meses) y necesitamos (segun nuestro propio reloj) 200,000 años para llegar a Andromeda.

    Asi que al 99% de la velocidad de la luz, las estrellas siguen fijas, ya que incluso Alpha de Centauri no parece moverse (la vemos cada semana un poco mas cerca, esto es, un poco mas brillante, pero no tenemos la sensacion subjetiva de movimiento) por no decir Andromeda, a la que nos cuesta todavia una eternidad llegar.

    Incluso si viajamos a al 99.99 % de la velocidad de la luz, el factor de dilataion temporal es 100 y el tiempo subjetivo en llegar a Alpha de Centauri es 0.05 años (15 dias), o 20,000 años para Andromeda… todavia seguimos percibiendo las estrellas como fijas (imaginad la torre de un campanario, que puede distinguirse a varios kilometros de distancia y nos parece fija a pesar de que solo nos cuesta un par de horas, a pie, llegar hasta ella).

    Asi que la metafora ferroviaria, despues de todo, es bastante correcta, en lo que se refiere a las estrellas.

    • Hola JJ,

      Gracias por la respuesta. Lo que dices es totalmente correcto, ahora sí, sinembargo tu última apreciación está pendida de un hilo: «Asi que la metafora ferroviaria, despues de todo, es bastante correcta, en lo que se refiere a las estrellas.» perdona pues, no quiero ser un «metomentodo» pero una cosa no puede ser «bastante correcta», a mi me parece incorrecta.

      Yo digo que hagas el cálculo del revés, la vía láctea mide 100.000 años luz de diametro. Imaginemos que las etrellas están a 4 años luz de cada una (que no es verdad pero nos sirve de cálculo aproximado porque todos conocemos a alpha centauri), eso significaría que te cruzas directamente con 25.000 estrellas y eso te da casi 2 estrellas por minuto si lo haces en 10 días de viaje, por tanto calcula la velocidad que necesitas para cruzar la galaxia en 10 días.

      Tomando la ecuación que has dado:
      t = t0 x Sqrt (1 – (v/c)^2)
      Despejando para calcular la velocidad:
      v = c x Sqrt (1 – (t/t0)^2)
      Y con las variables como hemos definido da:
      v = 0.999999933c
      Y por tanto a esa velocidad verías perfectamente las estrellas moverse. Ahora bien, llegar a esa velocidad el efecto dopler sería inmenso en los colores y de hecho si miras hacia atrás posiblemente esté muy oscuro (que no negro).

      Llegar a esa velocidad es «teóricamente» posible y por tanto yo sí que veo pausible el título de «cuando se detengan las estrellas» en una obra de ciencia ficción «de la dura» y no la encuadraría en «fantasía», no sé si me entiendes, para mi la obra no hace aguas en ese sentido (no me he leído la obra pero la buscaré).

      Por eso a mi el artículo que has escrito no me ha gustado, me rechinan los dientes, pero no es mi intención faltar al respeto, respeto mucho a las personas que como usted hacen la divulgación científica tan amena. Es solo una crítica constructiva. Espero que lo entendais.

      • Añadir:

        Y bueno, recuerdo que entre 0.999999933c y 1c hay infinitos valores de velocidad, es solo una escala logarítmica. Si algún día la humanidad llegase a esos valores posiblemente usarían otra escala ;)

        Por cierto, a esa velocidad, debido a la compresión espacial la vía láctea la veríamos comprimida en 9.9 días luz :-D, una vía láctea en miniatura. Brutal pero yo no lo quiero probar porque me quedaría sin familia

  6. Ay, la relatividad! La de pizarras que emborronamos con estas cuentas alla por los años de la facultad…

    El caso es que de todas estas cosas queria hablar mas tarde (en el blog todavia no he introducido ninguno de estos conceptos) asi que la discusion se esta adelantando a algunos de los argumentos que queria dar mas tarde.

    Pero bueno. Quedamos de acuerdo en que a v/c de 0.99
    no vemos moverse las estrellas y a v = 0.9999999 si la veriamos moverse.

    Pero veamos, cuando opino que:

    La metafora ferroviaria, despues de todo, es bastante correcta, en lo que se refiere a las estrellas.

    Lo que quiero decir es que para un objeto macroscopico es poco menos que imposible alcanzar velocidades a las que veamos moverse las estrellas.

    La razon es que la masa de cualquier objeto que acelera aumenta con el factor gamma = 1./sqrt(1 -beta**2).

    m = m0 * gamma

    Para beta de 0.99, la masa de la nave es 7 veces mas grande que su masa en reposo. Para beta de v = 0.999999933c es casi 3000 veces mas grande.

    Para que nos hagamos una idea, el LHC del CERN, el acelerador mas potente del mundo acelera cada haz de protones hasta 3500 GeV lo que supone una gamma de 3500, muy parecida a la que lleva la nave que va a
    0.999999933c .

    Es decir, nuestra tecnologia consigue acelerar protones individuales hasta gammas del orden de 3000. Para ello se requiere un acelerador de 27 kilometros de perimetro, lleno de imanes superconductores que almacen una energia equivalente a 24 toneladas de dinamita.

    Ahora bien, un gramo de hidrogeno tiene 6 x 10^23 protones. La nave de la novela era muy grande, tanto que la gente no sabia que estaba en una nave, pero tomemos como referencia una nave mas chica, digamos la Enterprise, que pesa unos 3 millones de toneladas, o
    sea 3 x 10^12 gramos y por tanto unos 10^35 protones, proton arriba, proton abajo.

    Entonces, de donde sacamos la energia para acelerar nuestra nave un factor 10^35 lo que sabemos hacer hoy en dia?

    Hagamos una cuenta rapida. La masa de la nave, incluyendo el factor relativista es unos diez mil millones de toneladas o unos 5 x 10^42 MeV.

    Supongamos que la nave funciona con motores de fusion, que es la fuente energetica mas potente que conocemos hoy en dia. Cada fusion nos da unos 20 MeV (o, exagerando para que me salgan numeros redondos 50 meV), por tanto necesito 10^41 protones para acelerar la nave, que a su vez pesan medio billon de toneladas, esto es, muchiiiiiisimo mas que la nave.

    Ahora bien, mi problema es que la masa de estos protones que necesito llevar como combustible tambien aumenta con el factor gamma. Acelerar la nave se hace muy, pero que muy dificil…

    Siempre podriamos recurrir a otros trucos como usar el viento del sol, claro esta, pero en ese caso nos iba a costar muuucho tiempo llegar a acelerar a velocidades relativistas…

    Es «teoricamente posible» llegar a estas energias tan estupendas? Depende de lo que entendamos por «teorico». Si, en el sentido de que no nos saltamos la teoria de la relatividad. Pero desde el punto de vista tecnologico esta tan lejos de nuestras posibilidades (insisto, hoy en dia solo sabemos acelerar 1 proton a esas energias de las que hablamos) que uno se acuerda de la frase de Clarke: toda tecnologia suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

    Por eso yo prefiero la «ficcion cientifica», a la ciencia ficcion, incluso la dura (bueno, en teoria, en la practica la SF me chifla).

    Y por eso pienso que es «bastante correcto» afirmar que las estrellas no se moveran en ninguna nave que constuyamos jamas… aunque ojala me equivoque!

  7. Hola otra vez, JJ,

    Tu último post ya se me escapa a mis conocimientos de la física. Un post muy instructivo, voy aprendiendo cosas.

    De todas formas llegar a 0.9c o 0.99c o 0.999999999999999c, todas ellas se escapan a nuestras posibilidades físicas, y prácticas y lo harán durante muchos años, siglos y milenios. De todas formas yo no me atrevo a decir que nunca lo haremos. Más que la masa del combustible hay muchas otras cosas prácticas que habría que arreglar primero.

    De todas formas no te olvides que una civilización que sea capaz de viajar a velocidades tan altas tal vez tenga la capacidad de tener material comprimido a una densidad digna de los púlsares. Para mover la masa que has dicho más problema es la propia masa que el tamaño así que es una función exponencial pero evidentemente llegar a 0.999999933c es teoricamente tan posible como llegar a 0.9c, en términos de practicidad se complican las cosas por supuesto pero todo es bastante improbable.

    Por todo ello, sigo diciendo, verse navegando entre las estrellas es teóricamente posible y si un libro de ciencia ficción lo presenta así no me parece que haga aguas pues está dentro de la teoría y física que nos rodea. ¿Que técnologicamente es muy dificil? en tu post no hablabas de que fuese tecnologicamente dificil o no, hablabas de si era posible o no, porque si nos ponemos «realistas» yo te diría que lo más probable es que todo tu post (viajar a alpha centaury a 0,5c) nunca jamás ocurrirá y por tanto todo el post es pura ciencia ficción y para qué hablar de ello si nunca pasará.

    Por eso sigue sin gustarme que digas que tu afirmación es “bastante correcta”, porque para mi es totalmente incorrecta, y encima está todo empíricamente comprobado.

  8. …viaje interestelar… a: los pasajeros suben en el ascensor-espacial hasta la nave que les espera en el asteroide Tutatis, al que colocamos hace ya tiempo en órbita geoestacionaria…LA NAVE DESPEGA►… b: 354 días a 1 G (9.8 mts/seg²) de ACELERACIÓN CONSTANTE (resuelto el problema ingravidez), la nave con sus poderosos motores cohete de Antimateria funcionando sin descanso… c1: la nave alcanza Velocidad-Luz y…desaparece…entrando en la «dimensión Supralumínica» en el «carril general» (compartido con la radiación electromagnética)… c2: la nave pasa al «carril especial Inteligencia» donde hay un vacío absoluto y perfecto, ya no hay colisiones contra nada…y sigue viaje a velocidad superlumínica… d: la nave alcanza la mitad del trayecto…»sras y sres cinturones por favor, durante unos minutos con los motores en Off estaremos en ingravidez durante la maniobra»…la nave gira 180º sobre su eje vertical…motorers On de nuevo y empieza a frenar… end: la nave baja de velocidad-luz y…aparece…desciende de nuevo a la «dimensión Infralumínica»…354 días decelerando y la nave está a velocidad cero, el pasaje desembarca en destino, un planeta de la Alpha Centauri B.

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