Sin desmerecer en absoluto a Drive: un western sin oeste ni caballos con un sugerente final feliz; ni al cuento gélido con mucha protagonista desnuda que es Sleeping Beauty, o al actualísimo mundo de adolescentes japoneses post-terremoto/maremoto ocurridos este año —sin caer en el docureality en ningún momento— que se representa en Himizu, destacaré tres largometrajes protagonistas en el festival de Sitges que están haciendo de las suyas en cada certamen que participan, dos de ellas recien presentadas en el festival de cine europeo de Sevilla.
Estas tres películas tienen en común ser perfectos juguetes bola de nieve, cada una de ellas tiene márgenes muy claros y visibles, son burbujas con reglas evidentes que no huyen de lo que te están contando en sus primeros minutos, las tres superficialmente clasificadas para públicos muy concretos que se venden con premisas directas, una de ellas, por ejemplo como: (a) arriesgada propuesta en el auge del cine 3D, una película MUDA y en blanco y negro: “arriesgadísima, valiente”; otra se te venderá con su (b) Nietzsche en Torino se lanza encima de un caballo al que están golpeando; después de esta traumática experiencia Nietszche se vuelve loco… un momento ¿pero qué sucedió con el caballo?, y la tercera (c) un planeta llamado Melancholía que estaba escondido tras el sol se aproxima hacia la Tierra y… ¡veremos a Kirsten Dunst en bolas! Ay, es lo que tiene la publicidad.
También se parecen en que sus finales te los pueden contar antes de que veas la película y no pasa nada; no están fabricados para provocar sorpresa alguna. Son caprichos que se conceden sus realizadores porque lo que están contando así lo permite. Pero lo más importante de todo es que las tienes que ver apenas puedas.
Melancholía
Estreno en España: 4 de noviembre de 2011.
Advertencia: es recomendable leer este artículo posteriormente a ver la película.
Una de las tantas definiciones que tiene la palabra melancolía es la cancelación del interés por el mundo exterior, la pérdida de la capacidad de amar, otros lo ven como un estado de gracia en que conectamos en algún nivel con nuestra propia naturaleza. La melancolía es un estado anímico enigmático, un anhelo destructor y un dolor silencioso. ¿Qué trataba de transmitir Wagner con su prólogo de Tristán e Isolda? Sea lo que fuere, funciona perfectamente en esta impresión. La película comienza con el rostro afeado de Kirsten Dunst en un profundo estado de melancolía, ese estado en que las cosas pasan más lento, utiliza hojas que caen para exagerar esa sensación. Luego vemos al planeta Melancolía acercándose a la Tierra, también claras alusiones a la imagen de Ofelia suicidada, pero aquí la que yace en el agua mira fijamente a la cámara podría perfectamente recitarse de fondo el poema Ofelia de Arthur Rimbaud. Mezcladas con escenas que veremos al final de la película donde sólo aparecerán tres personajes: Justine, Claire y su hijo. Los planetas chocan y las luces se apagan.
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¿Y On Vampyres and Other Symptoms? ¿Merece la pena?
Ve el trailer, ya está en youtube. Con eso te digo todo.
The Turin horse no es pesada, es lo siguiente, no la supera ni una mutación con alelos de Dreyer y Tarkovsky.
Jejeje, ¡si hasta hace actuar a un caballo!
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