Deportes

Manchester-Bayern: gloria y miseria en tres minutos

Jancker

Hubo un tiempo en el que la Liga de Campeones (antes Copa de Europa) solo podían disputarla los vencedores de las respectivas competiciones domésticas. Un país, un participante. La fórmula era coherente con la denominación del torneo, pero el capitalismo futbolístico se la llevó por delante en aras de expandir el producto e incrementar los ingresos económicos. La consecuencia fue la proliferación de equipos de las principales ligas del continente en el gran evento balompédico a nivel de clubes.

En la temporada 1997-98, ni el Bayern de Múnich ni el Manchester United habían triunfado en sus países. Kaiserslautern y Arsenal levantaron la copa de campeón de Liga en Alemania e Inglaterra, pero muniqueses y “Red Devils” se clasificaron para la Champions 1998-99, cuya final iba a celebrarse en el Camp Nou de Barcelona. Desde luego, pese a la pérdida del trono estatal, eran dos de los favoritos al título. Junto a ellos, una lista amplia de potencias. Barcelona, Real Madrid, Juventus, Arsenal o Inter de Milán presumían de plantillas con posibilidades para aspirar a lo máximo.

Como siempre sucede, el desarrollo de la competición colocó a cada cual en su lugar. El Barça de Rivaldo y Figo no tuvo suerte en el sorteo y despertó rápido del sueño de jugar la final en su estadio. Bayern y Manchester pasaron a cuartos y eliminaron al conjunto catalán en la primera fase. El Madrid, por su parte, defendía la copa conquistada en el Amsterdam Arena, pero el sorprendente Dinamo de Kiev de Shevchenko y Rebrov le apartó de las semifinales. Tras dejar fuera al Barcelona, el Manchester ejerció de ejecutor de las aspiraciones italianas. En cuartos superó al Inter y en la penúltima ronda venció a la Juventus de Zidane y Del Piero, finalista el curso anterior.

Juego1Su adversario en el choque decisivo sería el Bayern de Múnich. La formación bávara tuvo unos cruces más asequibles (Kaiserslautern y Dinamo de Kiev), aunque el club ucraniano, gran revelación del año futbolístico, no se lo puso nada sencillo. Ingleses y alemanes llegaban al partido sin facilitar un pronóstico claro a los apostantes. Se habían medido en la primera fase, pero los dos encuentros acabaron en empate. El Manchester realizaba un juego más técnico y vistoso, mientras el Bayern hacía menos concesiones a la brillantez estética. Sólido atrás y eficaz arriba, el bloque germano no estaba dispuesto a ceder a los encantos de los Fergie’s boys, que afrontaban una reválida histórica.

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7 comentarios

  1. La mejor final de la historia de la Champions League

  2. No, tanto la mejor final como el mejor desenlace. Saludos

  3. Un momento sencillamente brutal. Si le añades la narración, sobria y magistral, de Clive Tyldesley, es pura magia. Mi modesta historia de aquel día… http://www.xerop.com/blog/2009/05/26/united-tyldesley/

  4. Así es el fútbol, un deporte imprevisible. Finales como esta te dan más argumentos para poder disfrutar de este deporte.
    Gran artículo.
    Saludos.

  5. El dolor y la grandeza del deporte en un partido.

  6. Un pequeño inciso: el formato de la Champions League, en el que jugaban solo los campeones de cada país, podía ser más justo y hasta romántico, pero no lo convertía necesariamente en una competición más atractiva. De hecho, yo recuerdo que las antiguas competiciones de la Copa de la UEFA o la Recopa eran más disputadas. Cosa lógica: los equipos que ganaban las ligas se reforzaban menos que los que quedaban segundos o terceros, y al juntar más equipos de varios paises era facil ver varias eliminatorias atractivas de Octubre a Abril. La Champions de hoy no es más que la anterior UEFA con los campeones de cada pais de invitados.

  7. Recuerdo que más de un seguidor inglés del United me dijo años después que, paradojicamente, aquella noche, tal fue la bomba emocional que les provocó la euforia, nunca más volvieron a sentir una emoción tan fuerte por el fútbol, como si esa noche hubiesen muerto un poco como aficionados a ese deporte. Curioso.

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