Oscar Tusquets nos recibe en Villa Andrea, la casa-estudio que él mismo proyectó entre finales de los ochenta y principios de los noventa, en el barrio de Pedralbes. «Un sencillo cubo de tres plantas», según leemos en tusquets.com, el eficaz memorial donde este artista total tiene alojada (y perfectamente ordenada) toda su obra. La vida la ha ido desmigando en sus libros, pródigos en opiniones irreverentes sobre lo divino y lo humano. El último, escrito al alimón con su hermana, la escritora y editora Esther Tusquets, es Tiempos que fueron, una conversación a dos aguas colmada de barcelonía en la que los Tusquets levantan acta de su infancia. Antes de comenzar la entrevista, le pide una Coca-Cola a su secretaria con un gracioso palmoteo sobre la mesa. Dice ‘la’ Coca-Cola, como si se tratara del jarabe o no bebiera otra cosa. Fuera, frente a la vivienda, el recoleto jardín de aire medieval parece estallar de luz. Una alberca negrísima abre en canal el suelo, de albero sevillano, sobre el que se alinea un huerto que parece salido de las manos de un orfebre. La casa entera es un homenaje tranquilo a Andrea Palladio, aunque eso solo Dios lo ve.
En algunos instantes, la conversación con su hermana encierra algo parecido a aquel «desencanto» de los Panero.
Puede ser, sí, quizá tenga un aire. Lo que no hay en el nuestro es la mediación de un director de cine. «Los Tusquets», en este sentido, es un diálogo algo más directo.
También los Tusquets son una familia del bando vencedor.
Sí, pero ojo, no tan vencedor como sugiere mi hermana en sus libros. Es cierto que mis padres estuvieron en la Diagonal saludando la entrada de los nacionales (¡como tantísima gente!), pero no fueron muy fervorosos. De hecho, mi padre acabó haciéndose comunista.
No creo que fuera muy corriente, ni siquiera entre las familias del bando vencedor, que el amante de la madre fuese un miembro más, como parecen sugerir ustedes.
No era corriente, no. Como ya contamos en el libro, los Tusquets éramos bastante peculiares. Yo no sé si este hombre era amante de mi madre, pero mi hermana y yo llegamos a esa conclusión. Lo que con el tiempo me fue llamando la atención es que este señor, que se llamaba Antonio, jamás dijo nada que fuera ocurrente, o gracioso, o ingenioso… Nada. El hombre se sentaba a nuestra mesa (¡que, de hecho, era la suya!), se nos unía en los viajes, veraneaba con nosotros en Playa de Aro… Era como uno más, en efecto. Piense que la cosa llegó a un punto en que mi padre no solo tenía en cuenta los gustos o las apetencias de mi madre, sino también los de Antonio.
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Palladio, Andrea Palladio. Un grande en la composición de los elementos arquitectónicos, es básico en Tusquets. Como un par de pilonas, como el par de eles de su apellido. Lo mejor de la entrevista es lo que ha dejado ver entre líneas, mérito de quien fue a visitarlo, gracias.
Otra entrevista que se me hace corta. Unos tanto y otros tan poco
Gran entrevista y magníficas fotos.
Coincido. Una entrevista estupenda.Por el entrevistador y el entrevistado. Enhorabuena,
Magnífica entrevista. Pero como siempre, el interés en España por la arquitectura, nulo. 4 comentarios, si fuese una entrevista a cualquier personaje televisivo ya tendríamos unos 50.
Interesante vida la de este señor, e interesante obra.
Pingback: Una especie en extinción | DEM
Lo mejor que os leído en los últimos dos meses (En la sección de entrevistas, me refiero).
Quizá sean este tipo de personajes los que aporten un poco de aire fresco a tanta retahíla y maniqueísmo.
Saludos
Sólo es reprochable la brevedad, al menos en comparación a otras entrevistas en este medio…
Gran entrevistador, gran entrevistado, gran química entre ambos. Enhorabuena.
Yo sigo echando en falta que se indique la fecha de la entrevista. No entiendo la reticencia a dar ese dato. Por lo demás, fenomenal. Gracias y un saludo.
No soy arquitecto ni lo pretendo (aunque ganarme la vida dibujando ha sido siempre mi sueño frustrado) pero creo que tampoco hace falta serlo para apreciar lo interesante que es este señor,de una familia ya interesante de por sí y con un círculo de amistades también con mucho mundo.Y lo más enriquecedor de todo es ver esa otra parte de la intelectualidad nacional,muchas veces relegada a un segundo plano por esa otra intelectualidad que parece que tiene el monopolio del saber al igual que sus opuestos lo tienen en temas como la economía,la política,etc.Parece que haya habido un reparto preacordado de flujos de influencia y el que haya gente como este señor para romper un poco la tendencia es de agradecer.
Enhorabuena por la entrevista; es brillante porque Tusquets es brillante. Lástima que se hable poco de lo que el tanto sabe: de arquitectura. Y puestos a escoger, prefiero la ampliación del Palau al auditorio de Las Palmas que es, dicho sea de paso, sino el mejor, uno de los mejores del torrente de auditorios que se han construido en España. Pero su trabajo en el edificio de Domènech i Montaner es sencillamente magistral.
Gracias maestro.
Cárgate mas paisajes.
» Un arquitecto tiene la obligación de que la naturaleza no le guste demasiado».
Creo que se equivoca con esa reflexión, los arquitectos están obligados a respetar la naturaleza, trabajar con ella y aprovechar los recursos inagotables que nos ofrece, como el sol.
Se ve al entrevistador muy puesto en Tusquets; seguro que se le podía haber sacado más jugo, mucho más, especialmente en el terreno arquitectónico.
Las fotos me han encantado.
joer al ver la foto pensé que era un entrevista con Spielberg…
:-)
Respecto a la frase que se ha resaltado en el titular: estoy muy de acuerdo. Creo que Poe escribió sobre como la naturaleza no podía igualar la belleza meditada que propone el hombre. Lo hacía, en parte, para meterse con el trascendentalismo y sus nociones panteístas que estaban tan de moda en su época.
Pero es cierto que cuando miramos un paisaje natural (y aquí estoy hablando de belleza) siempre podremos encontrar algo que no queda bien, que podríamos quitar o alterar con la mejora de la estampa.
Palladio, por favor. A este paso acabaré leyendo da Vinchi o Janfri Bogart.
Sigo con asiduidad la revista y a menudo me sorprenden errores como éste. Si una revista se autodenomina cultural, como mínimo debería preocuparse de detalles como escribir correctamente los nombres de los personajes históricos a los que hace referencia, o la búsqueda de sinónimos con el fin de no repetir el mismo término una y otra vez. Todavía tengo empacho de «colmatada» a causa de leer el artículo sobre urbanismo publicado hace poco.
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