Momentos jocosamente embarazosos de la TV en directo

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MasQueAmigos

La televisión en directo es una profesión de riesgo y tiene el serio inconveniente de que cualquier cosa inesperada queda registrada por las cámaras, por imuy inconveniente que resulte. A veces se trata de sucesos trágicos, o violentos… pero puestos a hacer confesiones admito que mi sentido del humor es sumamente chorra y me divierte especialmente contemplar aquellos instantes sonrojantes por motivos que generalmente no tienen gran importancia, pero que producen consecuencias inesperadamente hilarantes. Vamos con una pequeña selección —y si no me echan de Jot Down por esto, en el futuro habrá más—, en este caso extraídas casi todas de la TV estadounidense. No resulta muy necesario entender inglés para captar el humor de las situaciones, y en el caso en que sí se requiera ya les traduzco yo los diálogos con tal de que nadie se pierda la esencia del momento. Bueno, vamos allá con un poco de humor intelectual para el exigente lector de nuestra revista:

Esa cosa estaba subiendo por mi pierna”

Comienza la sección de pronóstico del tiempo. Todo está en su sitio: el mapa computerizado mostrando el clima del sudeste de los EEUU, un pulcro y elegante meteorólogo diciéndonos que va a llover en Orlando y en Daytona Beach… perfecto. Cada cosa en su sitio. Pero detrás de tanta profesionalidad se oculta un pequeño problema, y es que un plató de TV no es un quirófano sino un espacio abierto a visitas indeseadas que puede esconder unas cuantas sorpresas. Entre ellas, pequeñas formas de vida que habiten por los rincones. Y así, de repente, una simpática cucaracha decide pasearse por entre los pies de nuestro hombre del tiempo. Y bueno, la forma en que el meteorólogo afronta este insignificante incidente es… no estamos hablando de Rambo precisamente. Su reacción ante la Inmensa Bestia Con Patitas que —al parecer— pretende acabar con su vida no podría resultar más histérica e hilarante. De acuerdo, es un meteorólogo, no hace falta que sea capaz de cazar leones a pecho descubierto, pero…

¿Toda esa tormenta es tuya?

Más meteorología: en este caso nuestro hombre del tiempo se encuentra repentinamente con una delicada tarea, la de explicarnos el pronóstico con total seriedad ante un mapa en el que aparece una tormenta ¡en forma de genitales! En descargo de nuestro protagonista hay que decir que consigue sacar adelante su sección manteniendo una perfecta compostura y sin dar la más mínima muestra de sentirse afectado por ello. Quizá es que sencillamente no se dio cuenta del chocante efecto óptico, pero le guste o no, ahí ha quedad inmortalizado para siempre junto a un flamante pene gigante. Aunque, la verdad, a quien me gustaría ver reaccionando ante esto es al meteorólogo anterior, al de los grititos, quien probablemente se asustaría menos que con la cucaracha… aunque es posible que reaccionase igual de histéricamente.

Dáselo todo, John

Para terminar con los hombres del tiempo, diremos que parece existir una extraña relación entre meteorología y el fascinante mundo de los falos. Nuestro siguiente meteorólogo también aparece junto al mapa, como es de precepto, hablándonos acerca de la futura evolución de una gran tormenta que va a aparecer sobre la costa del Pacífico. Muy entregado a su trabajo, nuestro meteorólogo describe con gestos bien expresivos el progresivo crecimiento —o deberíamos decir hinchazón— del ciclón… aunque en su afán profesional quizá no elige las posturas más convenientes. Eso sí, lo mejor viene al final, cuando justo después de que el meteorólogo diga que “no hay nada de lo que preocuparse”, la crecida tormenta se corr… ehhhm… riega repentinamente todo el Oeste del país en lo que solo podemos calificar como un verdadero “acto de amor”. ¡Pues claro que no hay nada de lo que preocuparse! Si eso es también lo que yo les digo a todas.

Menudo par de acciones

Quizá crea usted, amigo chupatintas, que lo peor que puede ocurrirle es que su jefe lo sorprenda mirando pornografía en el ordenador de la oficina durante las horas de trabajo. Pues bien, amigo mío, hay algo peor: que lo sorprendan a través de la televisión en directo. Eso es lo que sucedió durante la conexión en vivo con el experto en bolsa de una gran corporación: mientras el tipo daba su  opinión sobre el mercado de valores, uno de los empleados que aparecen en segundo plano se dedica a alternar su programa de análisis de “stock” bursátil con fotografías de señoritas ligeras de ropa. Aunque lo más hilarante es el momento en que alguien le dice que está saliendo en cámara… glups!

“Oh fff…. shit” o cómo gestionar el patrimonio cultural

Todo un pequeño clásico. Nuestro protagonista acude a un programa de TV para presumir bien ufano de su anticuado fonógrafo y sobre todo de un objeto único en el mundo, un tesoro cultural, una pieza de museo de esas que apenas quedan porque no sobreviven a los avatares del tiempo. Hablamos de un modelo particular de cilindro, sobre el que la gente de cuando Napoleón perdió el gorro podía registrar sonidos. Una joya preindustrial de la era antediluviana de la grabación, que nuestro amigo sostiene orgullosísimo en sus temblorosas manos (¿nervios? ¿la edad?). El caso es que después de hacernos partícipe de la naturaleza única del valiosísimo cacharro y cuando se dispone a hablarnos de sus fantásticas virtudes… bueno, ya saben: shit happens.

Dignidad ante todo

Uno de los vídeos más chorras de la historia.. y por lo tanto uno de mis favoritos. La situación no puede resultar más formal: un solemne representante del Parlamento de Sudáfrica acude a un noticiario matinal para comentar las importantes labores que realiza como miembro del Comité de Finanzas. Todo muy serio, sesudo e institucional… hasta que de repente se escucha un misterioso crujido y la mirada de nuestro político parece mostrar signos de inquietud. Sin embargo, la entrevista continúa durante unos segundos más aparentemente sin problemas… pero no, finalmente descubrimos que la emisora compra su mobiliario en el mercadillo. Un video increíblemente estúpido que, lo digo desde ya, se disfruta mucho más la segunda vez que se ve. Y la tercera, y la cuarta… la felicidad, amigos, viene con las cosas simples.

Confesiones

Nuestra pareja de presentadores de las noticias se disponen a comentar una nota sobre el castigo corporal a los niños. El presentador, que al parecer tiene bastantes ganas de dárselas de simpático, le pregunta a su compañera “Estoy seguro de que a ti te hacían falta, Annie… ¿te dieron muchos azotes cuando eras niña?”, como queriendo decir que cree que fue una niña revoltosa y que la castigaban a menudo. Pero la presentadora no parece tomar la alusión por ahí, ya que se queda un instante pensando y después responde como si tal cosa: “Ah, ¿cuando era niña? No”. Después, claro, intenta explicar su pequeño lapsus ante la hilaridad de su colega (y de todo el plató), pero para entonces ya es tarde. Sí, nena, has sido muy mala…

“¡Ese ruido!”

Es habitual que horas antes de la celebración de un gran concierto, los técnicos prueben el sistema de sonido emitiendo música a todo volumen —y estoy queriendo decir a todo volumen— por las enormes torres de altavoces del recinto. El nivel de sonido que se alcanza puede llegar a ser literalmente inhumano, especialmente con el recinto todavía vacío, sin un público que ejerza como colchón sonoro. Así pues, no resulta extraño que nuestra reportera no pueda escuchar ni siquiera lo que le dicen por el “pinganillo” e incluso parece comprensible que se asuste cuando los técnicos encienden los altavoces. Pero eso no el quid de la cuestión. Lo importante aquí es la manera en que reacciona al repentino aluvión de ondas sonoras, desplegando un deliciosamente hilarante repertorio de gestos faciales dignos de un teleñeco.

El alma de la fiesta

Si es usted un reportero y se dirige a cubrir en directo una jacarandosa convención electoral, lo mejor que puede hacer es estar preparado para la música, el jolgorio y las chispeantes demostraciones de alegría del personal. Sin embargo, nuestro periodista no parece —por decirlo de algún modo— la clase de individuo que disfrutaría sirviéndose ponche y poniéndose a bailar la conga. Un hombre decididamente alegre para un entorno de fiesta…. me extraña que no lo contratasen como miembro de Monty Python. La alegría de la huerta.

Armonía laboral en directo

Todo un mini-clásico de minuto y medio. Nunca me canso de ver este video… ¡es como el argumento de una novela en noventa miserables segundos! La cosa empieza con aparente normalidad: un reportero neoyorquino acude a un edificio donde existe un serio conflicto entre los inquilinos y la empresa propietaria. Primero entrevista brevemente a una vecina, que expone su postura. Después entrevista al representante de la empresa de administración del edificio, que se explica con brevedad y convicción, refutando la versión que ha dado la mujer. El reportero da las gracias a ambos entrevistados y los despide. Pero desde el estudio central el presentador del noticiario le recrimina al reportero que haya finalizado tan apresuradamente la entrevista. El resultado es un edificante diálogo repleto de buenas intenciones, de buena sangre y de buena leche entre dos supuestos “compañeros”. Para quienes no entiendan inglés, traduzco el diálogo, así podrán ustedes comprobar que nos hallamos ante todo un ejemplo de compañerismo y espíritu de equipo que debería ser mostrado en cursillos de relaciones interpersonales en el entorno laboral. Esto es lo que soltaron ante las cámaras y en riguroso directo… eso sí, sin decir ni un taco ni una palabra más alta que otra, pues lo cortés no quita lo valiente. Porque más importante que las palabras, es la expresión con la que ambos mantienen la conversación (¡y la cara que se le queda al presentador al final!). Buen rollito:

REPORTERO: “OK, tenemos que irnos ahora. Muchas gracias a los dos, gracias. Muy bien, te devuelvo la conexión, Jim.”
PRESENTADOR: “Ollie, ¡no la dejes ir! Esto, esto es… ¿ha respondido ella? ¿Está ella todavía ahí?”
REPORTERO: “¿El qué?”
PRESENTADOR: “¿La señora se ha ido?”
REPORTERO: “Sí.”
PRESENTADOR: “Oh… qué mal. Deberíamos haber mantenido esa discusión.”
REPORTERO: “Ha vuelto, si aún la quieres.”
PRESENTADOR: “¡Sí!
REPORTERO: “¿Qué te gustaría saber?”
PRESENTADOR: “Me gustaría saber su respuesta a lo que dijo el caballero, que es un muy buen portavoz de la empresa, aunque obviamente la gente que vive ahí no está satisfecha con sus explicaciones.”
REPORTERO: “Correcto. Así que, ¿qué es lo que quieres que haga?”
PRESENTADOR: “Bueno, si tengo que enseñarte cómo ser un buen reportero, Ollie, lo haré en otro momento.”
REPORTERO: “Lo haremos en otro momento, Jim, pero creo que la señora se ha expresado y… tú no estás aquí, tú estás allí, así que ¿hay alguna pregunta que te gustaría que le haga?”
PRESENTADOR: “No. Yo… ya te daré lecciones sobre cómo ser un reportero más tarde.”
REPORTERO: “Sí, y yo te daré algunas lecciones sobre cómo ser un redactor porque yo fui tu jefe.”
PRESENTADOR: “Sí, lo fuiste. Pero ahora ya no lo eres. ¿Cómo lo explicas?”
REPORTERO: “Bueno, no lo sé, Jim…”

Y el presentador da directamente paso a otra reportera. Todo esto, en riguroso directo, ante la mirada atónita de los espectadores. Encantador.

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19 Comentarios

  1. este es otro de los motivos por los que en ee.uu necesitan ir armados

    hay en españa ejemplos similares de meteduras de pata que por motivos desconocidos no se recopilan y muestran. Hubo una hace años de traca. Un reportero de tve en una estación de servicio informando de la huelga de camioneros decía en vivo y en directo que allí había 50 camiones aparcados. Salen de la cafetería un grupo de camioneros fornidos a recriminarle la “información”, el reportero sale por patas diciendo que no quiere problema y cuando ve que los camioneros vuelven al bar les pregunta que cuantos camiones hay: 500 le dicen

  2. Creo que el último de los vídeos sirve como base para un gag recurrente del Saturday Night Live, en el que Bill Hader hace de reportero cuasi senil…

  3. Aunque me he divertido mucho leyendo el artículo y, aún más, viendo los vídeos, creo que este texto no encaja en Jot Down

    • intelectual, cabróoooooon!

      mi favorito es este: matías prats, el epítome de la flema, perdiendo los papeles. lo vi cuando sucedió y casi me escondo en el wc de la vergüenza ajena que sentí. lamentablemente el vídeo escamotea su reaparición posterior, con el rostro más verde que el de bruce banner diez segundos después de que le pisaran el juanete.

      http://www.youtube.com/watch?v=SrryYvw01v0

      j

  4. Divertido, pero me da la sensación que es un artículo enganchado de una web americana o de un collage de webs…

    ¿Momentos embarazosos y no hay ninguno de la televisión a la que se tiene acceso desde aquí? La gracia definitiva de estos momentos es el ridículo al alcance de todo un país. La posibilidad de comentar al día siguiente con los compañeros de la oficina o de la cola del paro el ridículo que hizo el periodista ese que conoces desde hace años.

    No le encuentro sentido a un artículo así que no se base en las vivencias del autor. Aunque no haya visto todas las meteduras de pata en directo.

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