Luis María Anson: «Urdangarin ha hecho un daño infinito a la monarquía»

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Luis María Anson para Jot Down (15)

Sin duda el modelo de periodista decano en España, Luis María Anson (Madrid, 1935) esconde bajo notable erudición su papel de eminencia gris, no poco sagaz, de la causa de Juan de Borbón. Conversador astuto, que pasa rápido del silencio a la respuesta instruida, ha sido un referente inexcusable del periodismo conservador a través de la dirección de ABC en los años 80 y su fundación de La Razón como proyecto personal en 1998. Ahora, director de El Imparcial, todavía disfruta como un adolescente contando anécdotas de esa pequeña Corte en Estoril que bien merecería un Foxá.

¿De dónde viene su vocación periodística? ¿Cuáles fueron sus influencias para dedicarse a la prensa?

No tengo ninguna tradición familiar; periodística tampoco. Por lo tanto, se trata de una vocación espontánea. Estudié en el colegio del Pilar, empecé a escribir unos artículos en la revista de los curas que se llamaba El Pilar, con 11 años o 12. Luego había una revista de los chicos llamada El Pilarista, que por cierto dirigió Juan Luis Cebrián durante unos años. En esa revista empecé a trabajar, fui subdirector, y me di cuenta de lo que quería: había nacido para el ejercicio del periodismo, y es una profesión de la que llevo más de 60 años viviendo. No he aceptado nunca ni puestos políticos ni empresariales, algunos muy suculentos que me han ofrecido, y me he mantenido en el ejercicio de la profesión.

¿Cómo llegó a ser monárquico? ¿Influencia familiar?

Pues no creas. Soy una persona de la clase media española, sin títulos, y cuando tenía 16 años en conversación con amigos llegamos a la conclusión algunos de que había otra fórmula para evitar la colisión. Se quería evitar la guerra incivil entre un Ejército que no quería el cambio y una sociedad que quería el cambio —sobre todo nosotros los jóvenes— utilizando el parachoques de la monarquía. Era lo que permitiría al Ejército establecer que las verdades esenciales, la bandera o la unidad de la patria, no se iban a tocar, y sin embargo permitiría hacer todo lo que se hace en las monarquías europeas. Los países más libres del mundo, no lo olvidéis, más justos y económicamente desarrollados, culturalmente más progresistas eran las monarquías europeas: Suecia, Noruega, Bélgica, Holanda, Dinamarca… como sigue ocurriendo ahora.

Llegué a esa conclusión y yo, que no he pertenecido a ningún partido político, que he estado al margen de cualquier actividad política, lo que sí trabajé mucho es en la defensa de una institución que podría evitar un trauma nacional, como pasó en Portugal. Después, con mucha sangre y muchos disgustos en este sentido, estoy muy satisfecho: por aquel entonces éramos muy pocos, apenas centenares de personas en España. Y de la clase media española menos. Y la monarquía ha proporcionado a España grandes épocas de prosperidad y de seriedad. Estoy satisfecho de haber trabajado por la monarquía que encarnaba don Juan en su exilio de Portugal.

Emilio Castelar, en su biografía de Lord Byron, tiene una frase agudísima que define de manera brillante las libertades de la monarquía inglesa: “Es el país donde las libertades políticas están más aseguradas; pero donde la tiranía de las costumbres es más acusada”.

No digo que no. Esto puede que fuera así en aquella Inglaterra de la reina Victoria, que era muy severa en todas las cuestiones de costumbres, y respondía a lo que quería la sociedad. Eso no es así en el resto de monarquías europeas. Las monarquías que han sido las más libres respecto a costumbres han sido la noruega y la sueca. Mucho más que otros países, que repúblicas como la francesa o como la finlandesa.

¿Cuáles fueron sus compañeros de pupitre en el colegio del Pilar? ¿Es una matriz de hombres poderosos en España?

No, más bien creo que en el colegio del Pilar daban una educación que en aquella época no era la dada en los demás colegios; tenía más libertad e independencia. Eso hizo que se formasen personalidades acusadas, aparte de que era un colegio muy exigente en los estudios. Tuve de compañeros en clase a gente como Antonio Garrigues —hoy una de las grandes figuras de la abogacía—, con otros compañeros de no menos relieve como Rafael González Gallarza, Juan Bielza y algún jugador de fútbol de primer orden como Juan Ramón Marsal, que luego sería célebre.

Luis Antonio de Villena nos dijo que la educación era un poco más liberal que en el resto de colegios del franquismo.

Sí, eso es así. Solo jugábamos al fútbol y al tenis; yo era muy aficionado al tenis. Fuimos campeones nacionales escolares de fútbol incluso. Antonio Garrigues era un jugador espléndido, mucho mejor que yo. Ganamos a su equipo con el nuestro, a pesar de todo… en fin, son viejos recuerdos.

Cuéntenos algo sobre el premio extraordinario del franquismo por su bachillerato.

Eso era una fórmula… creo que no se ha mejorado ese bachillerato. Lo creó Pedro Sainz Rodríguez, en el año 38-39, y significaba que lo sustancial en ese tipo de educación era crear un cuerpo atlético. Es decir, todas las disciplinas que se realizaban tenían como objeto que el chico tuviera un cuerpo atlético y luego eligiera lo que quisiera: Derecho, Arquitectura o Ingeniería. Era una formación absolutamente integral. Para que el Estado supiera que los colegios estaban haciéndolo de manera adecuada, se estableció un examen de Estado, lo que ahora es la selectividad, pero una cosa muchísimo más rigurosa y exigente.

Y, efectivamente, se hacía un examen con catedráticos de universidad, y ahí el colegio el Pilar, el año en el que yo salí, tuvo 25 premios extraordinarios de los 40. Tuve la suerte de quedar el primero.

Villena nos defendía también algo curioso: que la educación en el último franquismo era mejor que en democracia.

Yo no lo creo. La educación en dictadura nunca es mejor que la educación en libertad; que a lo mejor fuera más exigente, y la gente aprendiera más historia o más matemáticas no lo discuto. Pero el conjunto de la educación en los chicos que ahora salen de bachillerato como ciudadanos libres, conscientes de sus derechos, es mejor a lo que salía en la época de Franco, que era una catástrofe. Discrepo totalmente. No creo que nada sea peor para un pueblo que una dictadura, más si es una dictadura larga y producto de una guerra incivil, lo que hace que todo sea peor todavía.

La gente joven no se puede creer lo que fue esa dictadura, no tenéis idea. Jacinto Benavente, que era premio Nobel, pasó la guerra neutralmente. El régimen, al llegar, lo consideró enemigo por vivir en Madrid. Y Franco le dejaba estrenar las obras, pero no usar su nombre. En el Teatro Lara había carteles como El alfiler en la boca por el autor de La Malquerida. Al día siguiente el crítico del ABC utilizaba esta fórmula de eufemismos. Franco, hasta que Picasso rompe su carné de comunista luego de lo de Hungría, no permitió hablar del pintor malagueño, no existía.

Cosas más concretas: el suicidio no existía en España. Cuando se suicidó Juan Belmonte, Luis Calvo dio la noticia, pero la censura lo tachó. Tuvo que inventarse “… mientras limpiaba un revolver se le disparó” ya que la España de Franco era demasiado feliz para que alguien se suicidara en ella. La gente no tiene idea de lo que fue aquello, y lo padecimos especialmente los medios de comunicación. Llevabas el periódico con un gran esfuerzo hecho a las tres de la madrugada, y la censura te deshacía medio periódico: te tachaba los artículos.

Nos tacharon un anuncio de la cafería Iowa, quizá por ser el nombre en inglés. La censura eran dos exseminaristas, Juan Aparicio y Juan de Dios, y luego llegó Adolfo Muñoz Alonso que era lo mismo. Se habla de eso, y la gente dice “batallitas de los abuelos”, porque no te puedes creer que fuera censura. Don Juan un día me llamó y contaba que en una regata en Brighton quedó tercero, y la censura llegó a tachar el nombre de Juan de Borbón: solo salían el uno, el dos y el cuatro. 

Es el tiempo del célebre anunció que rescató Carandell de una sombrerería: “Los rojos no llevaban sombrero”.

Era terrible. Aunque es verdad que lo que sí es cierto es que la educación en algunos colegios era muy exigente, y los alumnos aprendían.

Por los textos del tiempo, era difícil entrar en la Escuela Oficial de Periodismo. ¿Cuáles fueron los profesores que más calaron allí en su forma de ver el mundo? 

La escuela de periodismo tenía un examen de ingreso con una media de tres años, lo que unido a la carrera eran seis años. Todos los catedráticos de la escuela de periodismo eran profesores universitarios. Entre ellos había algunos extraordinarios, excepcionales, y me referiré a uno solo: José Luis Sampedro. Daba economía para periodistas, y luego ha sido compañero mío en la Academia de la lengua. Ha sido un escritor formidable, un novelista extraordinario y un ensayista de primer orden: le tengo una admiración total. Ideológicamente estábamos totalmente separados, pensábamos cosas muy distintas, pero era un hombre honrado, un intelectual de primer orden y una persona cabal. Disfruté mucho con sus clases.

Luis María Anson para Jot Down (22)

A los 20 años, llega al ABC de los Luca de Tena, que guardaba todavía ese prestigio de gran diario literario gracias a Azorín, Foxá y otros autores. ¿Cómo era el ambiente?

Es algo también ininteligible para las nuevas generaciones. ABC era todo. Ahora hay televisión, radio, etc. Entonces solo había el parte de la radio y todos los periódicos eran menores, quitando La Vanguardia en Barcelona. El ABC en aquel tiempo era todos los diarios actuales combinados más TVE y la SER: era la referencia. Quien no figuraba en ABC, no existía en la vida periodística. Durante muchos años fue así, aunque luego surgió un periodista brillante, Emilio Romero con el diario Pueblo, y comenzó a hacerle frente a lo que significaba el ABC. El ABC de Luis Calvo era un diario crítico con la dictadura, y lo que hizo fue incorporar firmas hostiles a la dictadura con artículos intrascendentes: Pérez de Ayala escribía sobre Horacio, y Julio Camba sobre sus experiencias en Alemania. Las firmas eran elegidas por las posiciones ideológicas.

Es un tipo de “posiblismo” parecido al de Castelar en el diario El Globo, que publicaba escritores críticos con la Restauración en artículos literarios en el tiempo de la ley de prensa restrictiva. Respecto a este tipo de artículo literario, tan liberal, ¿sobrevivió a la Guerra Civil? ¿Cómo llegó a él?

Sí, es parecido. No conocía el método de Castelar, lo he leído poco. Sobre los textos literarios, tuve mucha influencia de don Juan que era un hombre educado en la Inglaterra liberal, y su objeto era una monarquía como la inglesa. Eso me influyó mucho en mi formación más que cualquier posición escorada a la derecha. Eso sí, por ciertas razones psicológicas, como he sido tan amante de la poesía, de la pintura, del teatro, aprendí a reconocer el mérito allí donde se daba. Jamás me ha importado si el poeta era comunista, de extrema derecha o lo que fuera… No te digo ya los músicos: yo lo que quiero es oír la música y que me guste, ver un cuadro y lo mismo; al margen de ideologías.

Eso hizo que se formase periodísticamente en mí, profesionalmente, un espíritu liberal que he llevado a lo largo de mi vida. En los medios donde he estado he reconocido el mérito allí donde se ha producido, y siento una enorme satisfacción de haber publicado a Marcelino Camacho —líder de CC. OO.— que estuvo diez años escribiendo para ABC. Lo mismo hizo Rafael Alberti o Paco Rabal. Venían porque no se sentían bien acogidos por otros medios; veían rápidamente que el ABC les reconocía el mérito que tenían y les dejaba libertad completa.

Quizá también llegué por el estudio de la historia: a mí Castelar no me ha influido nada, pero Cánovas del Castillo sí. Yo hubiera sido canovista a finales del siglo XIX, y su legado ideológico luego de su asesinato en Santa Águeda en 1897 llegó hasta 1923. España era uno de los países más libres de Europa comparativamente por aquel tiempo. Un país como Suecia era más restrictivo en libertades que la España de 1910.

Raymond Carr suele citar algo totalmente desconocido en su célebre Historia de España: el sufragio universal masculino se aprueba antes en España que en el Reino Unido. Adulterado, eso sí, pero con unas libertades altísimas.

Era verdad, eso. Cánovas del Castillo tuvo una visión muy profunda del mundo que venía, y procuró adaptarse a él: montó un tinglado bipartidista con Sagasta que funcionó divinamente, y dio gran prosperidad a España.

¿Cómo se decidía la legendaria “Tercera de ABC”? 

Eso nace de don Torcuato, el fundador, que se dio cuenta de la gran importancia que tenía el mundo intelectual, y especialmente la literatura. Consideró siempre que el periodismo es un género de la literatura, y la literatura es la expresión de la belleza por medio de la palabra que produce un placer puro inmediato y desinteresado. Este placer puro se sintió en el siglo XVI español, especialmente con la poesía, en el XVII con el teatro, en el XVIII con el ensayo, en el XIX con la novela y en el siglo XX ha sido con el periodismo. Una buena parte de los escritores españoles, de Azorín a Unamuno pasando por Ortega y Gasset o Ramiro de Maeztu, han hecho una parte sustancial de su obra en los periódicos.

Esto le llevó a don Torcuato a destinar la página noble del periódico, la tercera, a la expresión intelectual, literaria por supuesto, buscando que fuera lo más actual posible. Ahora, no es verdad que se expresara “la derecha”; lo hacía más bien todo el espectro ideológico, desde la derecha a la izquierda más avanzada. Allí estuvieron Ramón Pérez de Ayala, Mariano de Cavia, Azorín, Unamuno… es decir, eran gentes de lo más diverso en el espectro. Es verdad que José María Pemán ocupó en la primera época del franquismo esta una y otra vez, pero también lo hacía Pérez de Ayala.

El Manifiesto de Sandhurst (1874), pergeñado por Cánovas, finaliza con esta frase: «Sea la que quiera mi propia suerte ni dejaré de ser buen español ni, como todos mis antepasados, buen católico, ni, como hombre del siglo, verdaderamente liberal”. Su carta en ABC (de 1966): «De cara al futuro no hay más monarquía posible que la monarquía de todos, al servicio de la justicia social y de los principios de derecho público cristiano». ¿Se incluye usted en esa tradición monárquica consensuada?

Sí. De aquel artículo, “La monarquía de todos” —que me llevó al exilio durante un año y pico—, lo esencial era la defensa de que la soberanía nacional no reside en el rey, reside en el pueblo. El papel de esa soberanía había sido secuestrado por las fuerzas armadas en la guerra incivil. Por lo tanto, el esfuerzo que había que hacer era devolver la soberanía nacional al pueblo español.

Después había dos cuestiones muy complejas que no se pueden reducir en poco tiempo: una de ellas es que eso había que ponerlo al servicio de la justicia social, el signo de nuestro tiempo. ¿Cómo se interpretaba esta justicia social? Esto puede interpretarse como lo hacían Marx o Lenin, como se hacía en la Inglaterra victoriana, pero creo que la más certera interpretación, la más inequívoca, era la Rerum Novarum de León XIII, y toda la obra legislativa posterior de Juan XXII, Pablo VI y Juan Pablo II. Por otro lado, “al servicio del derecho cristiano” era un método de definirse como católico sin ser tan intransigente como Cánovas. En el tiempo de Cánovas probablemente sería así, pero en ese tiempo estaba fuera de la juventud.

La juventud está fuera del viejo dogma cristiano, pero no del derecho público cristiano. Este es el que aplicamos en Occidente, que lo ha creado el cristianismo. Ese derecho público, nacional e internacional, está totalmente vigente en la actualidad, está vigente en la declaración de derechos del hombre y es el que está vigente en la ONU.

En los discursos del Sexenio, donde Cánovas está fuera del juego político, defiende contra la Internacional la necesidad de utilizar la caridad cristiana para evitar la desigualdad. A final de la Restauración, llega a establecer una comisión efímera de asuntos sociales.

No estoy muy seguro. Creo que el conjunto del pueblo español buscó lo que en esa época se podía, y se ensayaron muchos proyectos políticos. Prim buscó otra dinastía, y propuso en inicio a los Hohenzollern Sigmaringen que quedaron en el habla popular bajo “Ole, ole, si me eligen…” [Risas]. Recabaron en un hombre muy modesto, muy honesto, llamado Amadeo de Saboya, pero a Prim lo asesinaron, y no se pudo hacer nada. Efectivamente, Cánovas presidía una minoría dado el odio popular que se tenía a Isabel II.

Cánovas llega a prohibir a Isabel II la vuelta a España.

Se lo prohibió, sí. Ni siquiera le permitió asistir a la coronación del hijo. Las cartas que publicó Melchor Fernández Almagro son inteligentísimas, y son de puño y letra de los dos. De tonta no tenía nada Isabel II: Cánovas le dice “… aquí la opinión dice que…”. Y ella responde “Canovitas, a mí no me hables de opinión: la opinión se cambia” [Risas].

¿Es cierto que Franco llegó a decir por su artículo “Anson es el mayor enemigo del régimen”?

Sí, es cierto. Está en el diario que publicó Francisco Franco Araujo. Esto salió el día 21 de julio, y el 22 se escribió en el diario “Luis María Anson es el mayor enemigo del régimen”. En esa época ya sabes lo que significaba literalmente: el exilio.

¿Cómo llega a la causa juanista, a este nuevo alfonsismo político?

La idea de la monarquía está en Ernest Renan, en ese libro La reforma intelectual y moral de Francia del XIX. Ahí Renan dice una frase que a mí me impresionó una barbaridad: “La monarquía es una concepción tan profunda que no está al alcance de todas las inteligencias entenderla”. Pensé “caray, yo tampoco lo entiendo”, ya que pensaba que la república es mucho mejor. Renan defiende que el rey ejerce una función de arbitraje y moderación que no se da en la república, donde el más válido puede ser no elegido por la política de los partidos. Y no era tan reaccionario: su Vida de Jesús la metieron en el índice de libros prohibidos, y era un escritor ateo. A mí me interesó mucho aquello, y mira lo que son las cosas: jugando al tenis con gente muy elegante les pregunté “¿quién me puede hablar de esto?”.

Me dijeron: “Está de vuelta Eugenio Vegas Latapie, que había sido secretario de don Juan, también perteneciente a la clase media española y de una gran honradez. Él fue el que me explicó, luego de llamarle por teléfono, la idea de la monarquía y le escribió a don Juan diciéndole que yo había formado un grupo, y así es como fui. Latapie me comentó que tuviera cuidado con pensar que los favores fueran agradecidos por la aristocracia, pero don Juan estaba hecho de otro modo, era un hombre muy humano y muy sólido, el exilio le había enseñado muchas cosas; era muy distinto de un príncipe reinante.

Luis María Anson para Jot Down (4)

¿Estaba tan decidida la partida por la monarquía en las últimas etapas del régimen? ¿Pudo Franco llegar a consolidar una dictadura militar sin usar la baza monárquica?

No. Franco tenía un endiosamiento de tal calibre, era Dios, uno y trino, que no concebía ni un regente, ni concebía a un general, ni a un político: solo concebía a un descendiente de los Reyes Católicos, especialmente Felipe II. Ahí no hubo nunca duda: Franco iba a nombrar un monarca. Pero podría haber prescindido de don Juan Carlos, o usar al propio don Hugo Carlos: eso es distinto. Él siempre jugó con bolas malabares al aire con varios nombres: don Juan, don Alfonso, don Juan Carlos, Hugo Carlos, etc. Pero nunca tuvo en la cabeza algo que no fuera una monarquía.

Solo tenía esa idea la Secretaría General del Movimiento, que jugaron mucho con la regencia, una regencia que recayera en José Antonio Girón de Velasco. Pero la idea que tenía Franco de la monarquía era como la de Marruecos o Irán.

¿Qué posibilidades tuvo la candidatura de Alfonso de Borbón al trono de España?

Inicialmente tenía muy pocas. Franco no quería mucho a Alfonso XIII, pero sí mucho a la reina Victoria Eugenia. Era una cuestión del hijo y el nieto, a ver quién salía bien para sus ideas. En mi libro de don Juan reproduzco una cita fidedigna: “si el hijo nos sale rana, como nos ha salido el padre, tendremos que pensar en don Alfonso de Borbón Dampierre”. Don Alfonso habría sido una solución si don Juan Carlos no hubiera sido dócil como luego lo fue.

Pero claro, luego vino una circunstancia, la boda con Carmencita, que volvió otra vez a traer esta candidatura, pero ya era tardía. Si llega a hacerlo antes de 1969 con ella quizá el trono habría sido para él. La familia en los 70 presionó otra vez a Franco para cambiar la candidatura y que diera marcha atrás, pero Franco nunca daba marcha atrás: él pensaba que no se equivocaba nunca. Pedro Sainz Rodríguez esto lo explicaba muy bien: “… cualquier día tenemos un accidente de helicóptero, muere don Juan Carlos, y queda don Juan el apestado y don Felipe con apenas tres años, con más de 25 años para llegar a ser rey según la ley de sucesión, y el regente sería don Alfonso de Borbón o un posible rey”.

No creo que los pistoleros de Falange, de Arias Navarro, estuvieran muy lejos de perpetrar una operación así. El libro de Girón de Velasco, que era un hombre honrado desde su punto de vista, cuenta cómo los pistoleros de Falange dejan matar a Carrero Blanco. El argumento era que era que “querían coger a todo el comando”; no lo hicieron y volaron a Carrero Blanco. Porque Carrero era la continuidad del juancarlismo, y cuando muere Franco dice esa frase que solo Paul Preston ha entendido “No hay mal que por bien no venga”. Y es que Franco se estaba dando cuenta ya de que su familia no estaba siendo bien tratada por los príncipes, y que muerto Carrero tenía muchas más posibilidades.

Muere Carrero y Franco descabella a todo el juancarlismo (López Rodó, López Bravo, etc.) y no nombra a Torcuato Fernández Miranda; nombra a Carlos Arias Navarro, que era el responsable del asesinato como ministro. Carlos Arias nombra todo un equipo de falangistas puros menos a Herrero Tejedor, cercano a don Juan Carlos. A este se lo cargan a los tres meses en un accidente sospechoso que ha investigado Campo Vidal.

Es muy difícil… pero es cierto que Franco se murió antes de que llegara el “accidente” del príncipe. Pedro Sainz Rodríguez lo veía perfectamente posible.

Los falangistas solían corear no queremos reyes subnormales” en los mítines. La extrema derecha era fuertemente antimonárquica.

No ha habido una campaña ni en la República, ni en los últimos años de Alfonso XIII… que se pueda comparar ni la décima parte a lo que era la Secretaría General del Movimiento pergeñando textos contra la monarquía. “Don Juan era masón, no sabía español, era un borracho…”: era la denigración constante. Solo ha habido un jugador de balonmano que ha hecho más daño que aquello… y se llama Urdangarin. Franco quería la monarquía pero no una alternativa monárquica: dejaba que eso saliera adelante.

¿Cree que Urdangarin puede acabar con la institución?

Urdangarin ha hecho un daño infinito a la monarquía, un borrón que tardará mucho en ser olvidado. No creo que les haya hecho daño al rey y al príncipe; el rey cuando dijo que la ley está por encima de su familia, y que avala las decisiones de los jueces y magistrados recibió la mayor ovación que ha recibido en el Congreso. El príncipe también ha evitado resultar provocativo. En fin, ellos no van a salir perjudicados… pero a la institución monárquica le ha hecho un daño enorme.

Cuéntanos algo sobre el mundo de Estoril, que Alfonso Ussía nos contaba mediante tipos tan curiosos como el mismo Pedro Sainz Rodríguez.

Alfonso Ussía era todavía demasiado joven, llegó más tarde, iba su hermano Pedro. Su padre tardó todavía en entrar en el consejo privado, lo hizo en la última hornada. Alfonso cautivó a don Juan, fueron muy amigos, y cuando iba a Madrid se quedaba en casa de este. La hermana de Alfonso fue la verdadera amiga, Rocío, que fue secretaria, enfermera, asistenta… una chica estupenda que se desvivió por atender a don Juan. Alfonso era una persona muy lúcida y se hizo alguien totalmente leal a don Juan; lo conoció en las comidas, en las cenas, donde se metía a todo el mundo en el bolsillo.

Pedro Sainz Rodríguez era el mentor áulico de don Juan, y tuvo una gran política de alcance profundo. Engañó a don Juan, este se murió sin saberlo, ya que su posición era más leal a la monarquía que a su persona. Se consideraba un Jano bifronte: por un lado era leal a don Juan, pero por el otro lado pensaba en la monarquía a largo plazo. Tenía la idea, inicialmente, de que Franco no duraría mucho tiempo, de que moriría en un atentado, y luego viró a esa posición. Efectivamente, en el 67-68, con la mayoría de edad de Juan Carlos, hace gestiones para volver a España. Franco estuvo de acuerdo en su vuelta, pero le dijo “no haré nada hasta que muera la reina Victoria Eugenia”. La reina muere el 15 de abril de 1969, y para junio Pedro Sainz está de vuelta, contribuyendo a las jornadas de jura como heredero del príncipe de finales de julio.

Era de una gran sagacidad. Cuando fue ministro en Burgos, con una gran mesa de despacho y un gran cuadro de Franco con gorro cuartelero, entró una vez un capitán llamado Ochoa. Y una vez tiró su gorra al cuadro de Franco diciendo “se lo voy a colgar de un cuerno”. Don Pedro se levantó diciendo “Protesto, protesto, eso es injusto, ni siquiera en eso se parece a Napoleón” [Risas].

Le llegaba la gente y le decía: “Pero hombre, don Pedro, ahí está Franco, los pantanos, los 100 millones de toneladas de acero, 30 años en el poder”. Él respondía: “No me cuenten Vds. cosas. Ahí tienen a Somoza, un gánster, un tirano, 35 años en el poder. Trujillo otro gánster. Eso es como si Vds. me dicen que hay una roca al lado del mar y encima de la roca hay un filósofo, y pegada a la roca hay una lapa. Viene un golpe de mar y se lleva al filósofo. ¿Quién es más inteligente?” [Risas].

Era un tipo con cosas formidables: cuando ya le acosaban con los éxitos económicos del franquismo y no sabía cómo defenderse, decía: “Señores, ¿qué se puede esperar de un hombre cuya poesía favorita es «Oigo patria tu aflicción» de Bernardo López García?” [Risas].

Ussía nos comentaba que era experto en mística… y en meretrices.

Él era un experto en literatura mística, lo sabía todo, y ganó el Nacional de literatura. Además, le gustaban mucho las mujeres, siendo un señor gordo y muy especial. Por ejemplo, en el cine cogía dos butacas: la suya y la delante para que no le taparan la proyección [Risas]. A Carrero, cuando este le reprendió por su actitud le dijo “hombre, no me voy a pasar el día cascándomela”, cosa que al almirante le impresionó mucho. Doña Carmen una vez le pilló saliendo de un chalé con el coche oficial, y pensó que era un buen restaurante, “seguro que ahí se come muy bien, tenemos que ir un día…”. Franco investigó y era una casa de fulanas. Franco lo contó en el Consejo de Ministros, abroncándole, y don Pedro le respondió “hombre, no iba a ir andando…” [Risas]. Era un tipo fantástico.

¿Fue realmente un demócrata convencido Juan de Borbón? ¿Podría haber llegado a producirse la restauración democrática con él?

Sí, sin ninguna duda. Don Juan tenía una idea de la monarquía que era la británica, no concebía otra cosa.

Aprendió de los errores de su padre.

Él defendía siempre a su padre, nunca le oí hablar mal de él, aunque sabía que se había equivocado. Y el día 23 de febrero recordó a don Juan Carlos que Alfonso XIII había aceptado el golpe de Estado de Primo de Rivera y fue eso lo que le hundió. Tenía las ideas muy claras, aunque era respetuoso con la memoria de su padre. Él se había formado en Inglaterra, en la marina británica, y creía en una monarquía parlamentaria, no constitucional. Fíjate la diferencia: la constitución puedes hacerla como quieras, pero en una parlamentaria está en el Parlamento, no en el rey. La hubiera llevado a toda costa.

¿Representa la monarquía en España el consenso o es un mito canovista?

No… La monarquía la tienes que ver en relación con las distintas épocas. La monarquía ha sido una copa: el pueblo necesitaba alimentarse, leche; el pueblo necesitaba divertirse, coñac. No se puede hablar de la monarquía de Felipe II o Carlos V en relación con la actual. La monarquía era aquello de “… el mejor alcalde, el rey”. Era real. La gente de todas las condiciones pensaba que el rey representaba la ley y la justicia. En principio, y salvo alguna excepción como el caso de Fernando VII, los reyes actuaban como poder moderador al estar por encima de los partidos. El rey no tiene nada porque lo tiene todo, y tiene la ventaja de aunar en el consenso a todas las gentes en uno. Eso es así históricamente en sus diversas etapas.

Alfonso XIII tuvo la excusa de ser demasiado joven, y probablemente cualquiera en esa edad se habría equivocado. Él no hizo más que cometer errores, enfrentarse a lo que opinaban los ministros creyendo que había que hacer otra cosa, como en el caso de la guerra de Ifni. Al aceptar el golpe de Primo de Rivera es cuando se terminó todo.

Luis María Anson para Jot Down (3)

Robespierre acepta la monarquía en la Revolución francesa como un marco legal hasta que Luis XVI se fuga a Varennes, y viola la ley.

La monarquía en un Estado moderno es una cosa muy pequeña, lo que pasa es que no se ve así. Lo más lejano a una cosa nostálgica en muchos sentidos es la corona. En estos momentos en el mundo hay 198 países, y ahora mismo la ONU ha hecho un informe de los países por calidad de vida y desarrollo. Entre los diez primeros países hay siete monarquías parlamentarias. Entre los 15 primeros hay 11: España ocupa el lugar 19. Entonces, la monarquía como fórmula de gobierno está entre los mejores países del mundo. Y también hay repúblicas, pero si me preguntas si prefiero la república austriaca o la monarquía del vaina de Arabia Saudí, prefiero la primera.  La clave está en que el sistema sea un sistema de representación que resida en la mayoría, que resida en el pueblo. Existen tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, pero existe un cuarto poder titulado, el poder histórico. Este poder tiene una persona a la que ha sido otorgado por convencimiento histórico, y se establece que lo que haga está bien hecho.

Os voy a poner algunos ejemplos: el tres de agosto de 1945 EE. UU. lanza una bomba atómica sobre Hiroshima y tres días después sobre Nagasaki. Japón tiene un poder histórico, el emperador; 126 emperadores de padres a hijos desde Jinmu-Tenno en el 360 a. C. hasta nuestros días. Quiero hacer una salvedad sobre nuestras dinastías, en comparación, que no pasan de 300 años: ahí las concubinas valen [Risas]. El emperador coge el micrófono y se dirige al pueblo: a cualquier persona que hubiera dicho en Japón que había que rendirse la habrían fusilado por alta traición, pero era el emperador. El pueblo tenía la idea de que el emperador solo podía decir aquello que convenía a la nación, así que la rendición se produjo. Otro ejemplo: estamos en el año 1957 y los norteamericanos retiran el apoyo al Reino Unido en Suez. El Imperio británico, que era global, se empieza a desmoronar. Dimite Anthony Eden, que era el primer ministro, y la reina tiene que convocar elecciones. Los consejeros le dicen que no lo haga, que hay mucha inestabilidad, y llama a Churchill. Este le dice “a Butler, que tiene la mayoría en los comunes”. Llama al marqués de Salisbury, y este le dice “No, Butler es una persona de sangre, sudor y lágrimas: debemos buscar a alguien que acepte lo que ha ocurrido”. Así que elige a MacMillan: la única decisión que ha tomado en sus 60 años de reinado. Ningún británico pensó que lo hizo a favor de un partido: lo hizo porque era lo que convenía a Inglaterra.

Otro ejemplo que viví yo: se puso enfermo Miquelarena, que se ponía enfermo a cada poco con cada problema, y Luis Calvo me envió el año 58 a París. El Gobierno de Pflimlin había dicho que entregaba Argelia, mientras los militares se oponían, estableciendo rumores de coup d’etat. El Gobierno había llegado a montar sacos terreros por la Concorde y los Champs Élysées, con soldados con la ametralladora detrás. A los periodistas nos decían que no nos iban a disparar, lo cual era un alivio. Guy Mollet, viendo las amenazas de las facciones golpistas, se dio cuenta de que había que buscar el poder moderador, el poder histórico, y contactó con De Gaulle, pactando condiciones (elecciones democráticas, leyes, etc.) para frenar la escalada. Los franceses, por la circunstancia excepcional de la resistencia, veían en De Gaulle una figura comparable a la de un monarca: lo que decía era el bien de Francia. Eso y no otra cosa es la monarquía.

Aquí en España esto ha pasado una vez, recientemente: cuando la monarquía actúa el 23F. El ciudadano medio dice “… este tipo podía tener más poder con el golpe, y no lo ha querido. Lo hace por el bien del país”. Ahí es donde empieza la monarquía en España. No es una forma de Estado, es un poder histórico.

Ruth Benedict, discípula de Franz Boas, analizaba muy bien el sentido histórico de la monarquía japonesa en El Crisantemo y la espada: el emperador actúa como elemento de estabilidad y cohesión del país, a imitación de las monarquías del Pacífico.

No conozco esa obra, y es una pena porque el tema de Japón me apasiona.

Poca gente conoce su proyección exterior, en los 60, cuando fue periodista de guerra y sacó un libro olvidado, La negritud. ¿Fue una experiencia decisiva en su vida?

Sí, desde luego. He recorrido 128 países: primero por ABC y luego como corresponsal de la Agencia EFE. Siempre en situaciones de crisis, guerra, etc. He sido corresponsal de guerra siete veces en Vietnam, dos en Israel y una en Camboya. Era una época donde no había móviles, época de tribus, y te la jugabas, pero estoy muy satisfecho. Ahora me horroriza cualquier viaje porque los que yo hacía no eran de turismo: eran de padecimiento y sufrimiento. No he conocido el viaje turístico. Pero profesionalmente me siento muy orgulloso: contribuyó a formarme y a tener un entendimiento global del mundo. En esa época de los 128 países solo había 142 en el mundo, y ahora hay 190. Luego había un club de los 100: los que habíamos estado más de 4 días en 100 países distintos. Éramos muy pocos, la mayoría eran gente de turismo, fuera del periodismo.

Usted y su hermano son elementos clave en la Transición: Agencia EFE y RTVE ¿Existió un plan mediático para intentar calmar los ánimos, no alentar posiciones encontradas, en estas cadenas oficiales? De eso acusaba Hermano Lobo, en el tiempo, a actuaciones como la entrevista de Solzhenitsyn.

No sé si fuimos tan claves: mi hermano Rafael tenía amistad con Adolfo Suárez, y fue una cosa fugaz. Nunca se dedicó del todo a eso, y se centró luego en la gastronomía, sin tener una gran incidencia en la vida pública. Yo la he tenido por los siete años en la Agencia EFE y 15 en ABC. Y eso fue una presencia social, cultural y política… pero en fin: yo no he querido ser más que un periodista, y siempre que me han puesto entre los diez más influyentes de España me reía. He ejercido el periodismo lo mejor que he podido, y no he querido aceptar las ofertas políticas que me han ofrecido. Si llego a aceptar ser ministro de Información y Turismo, como Andrés Reguera, nadie se acordaría de mí ya. Menos mal que dije que no [Risas].

¿Era factible un referendo monarquía-república en la Transición? ¿Cree que la monarquía está refrendada con la aprobación de la Constitución del 78?

Yo creo que está refrendada. Y un referendo monarquía-república no significa nada, si no dices qué monarquía y qué república. ¿Qué república? ¿Una república como la República Democrática Popular de Corea? ¿Como China? ¿Como Cuba? Yo la república finlandesa la voto. Una monarquía como la de Noruega también. Pero no una como Arabia Saudí. Significa muy poco… Se tiene que encuadrar un referendo en una Constitución en la que esté la libertad de expresión, de manifestación, de reunión, el laicismo, etc.

Todos aquellos predicamentos sustanciales en una Constitución que definan y defiendan todos los derechos del hombre. Luego podrá a usted gustarle más que haya un presidente o un rey, pero fíjense bien en eso: en Australia un 79% votó a favor de la monarquía, siendo una de las naciones más avanzadas del mundo. En un sistema parlamentario si el jefe del Estado no hace nada más que la moderación y la representación no resulta tan molesto. Con Felipe González, Narcis Serra habría sido presidente; con Aznar es posible que Federico Trillo. ¿Habrían sido mejores árbitros que el rey? Es evidente que no.

En un sistema parlamentario la monarquía funciona muy bien. En una conferencia que di en la Universidad de Murcia cuando expliqué esto, ante las críticas, pregunté: “¿Cómo se llama el presidente de Alemania?”. Y no respondió nadie. Entonces dije: “¿Y si les pregunto quién es la reina de Inglaterra?”, todo el mundo soltó una carcajada. En las dos funciones de arbitraje y moderación de la representación el sistema ha inventado la herencia precisamente para eso, para que no dependa de la elección cuando tienes que arbitrar o moderar.

¿Llegará a contar su versión del 23F? Confirmó el libro crítico de Jesús Palacios, que veía en el golpe un encubrimiento «gaullista» de la crisis política.

Jesús Palacios se ha aproximado un 70% a lo que realmente sucedió. El otro 30% queda pendiente. Creo que él habló con Alfonso Armada, que todavía sigue vivo con más de 90 años, y es el único que se ha aproximado. No creo que lo llegue a contar: soy un profesional del periodismo, y el off the record es una realidad. Si rompes esto nunca jamás vendrá nadie al despacho a contarte una historia. Hay que trazar mecha ahí.

Cuando publicamos en el ABC los Sonetos del amor oscuro de Federico García Lorca tuve un problema similar. Ahora ha muerto Juan Ramírez de Lucas, crítico de arte y arquitectura de ABC, y la familia ha dicho que los sonetos están dedicados a él. El día que se publicaron los sonetos en el ABC Ramírez de Lucas se presentó en mi despacho y me dijo: “Nunca se lo he contado a nadie, pero fui el último amante de Lorca”. Me contó pelos y señales de su relación con él. Luego le pregunté “¿Todos esos sonetos están dirigidos a ti?”. Y me dijo “No, hombre no, esos están dirigidos al vaina de Raúl, que era un cretino que le trajo por la calle de la amargura, un cretino que lo despreciaba…”.

Y este off the record lo he mantenido hasta la muerte de De Lucas, para que se pueda conocer su versión. Frases como “tu desdén era un Dios” no se referían a esa relación, miren ustedes, ya que De Lucas era un muchachito de 17 años que le hizo inmensamente feliz. En fin, que no puedo hablar del 23F [Risas].

Luis María Anson para Jot Down (8)

En 1982 llega a la dirección del diario ABC. ¿Fue una decisión consensuada o hubo tensiones con los Luca de Tena? Creó en ese diario un estilo tremendista, muy polémico, con esas portadas contra el felipismo. ¿Influencia de los tabloides británicos?

Esto es muy fácil: Guillermo Luca de Tena tenía el periódico hundido, vendía menos que Diario16, pero aquello era el ABC, mantenía su espíritu. Me llamó para decirme que no quería enterrar el periódico, como había pasado con el Arriba. “Como director de EFE lo harás muy bien”, me dijo. Yo me quedé atónito con las ventas, y dije “¿Pero esto…?”.

Acepté porque me había formado en ABC y porque era el bombero que llaman en un incendio que no se puede apagar. Me enalteció mucho personalmente ya que era un hombre de ABC. Al empezar, en enero-febrero del 83, me di cuenta de que aquello era un cadáver, y necesitaba un shock, no había nada que hacer. Por eso empezamos a hacer unas portadas muy fuertes, muy tremendistas, para buscar la atención del público. Me favoreció mucho que estaban ya los socialistas, y que nadie les criticaba.

Mucho antes que Antonio Herrero, no había nadie diciendo nada malo de los socialistas. Así, empezó a subir el periódico y lo conseguimos salvar. Había unos equipos profesionales muy buenos, y tuvimos mucha suerte.

Hablamos con Diego Manrique de la polémica respecto al grupo punk Las Vulpes en TVE, de la que fue usted dedo acusador ¿No fue esto un poco exagerado en perspectiva?

Seguramente sí. Aquello era una cosa que se cantaba, ¿no?

Cantaban “Me gusta ser una zorra”, y se las acusó de salir diciendo ordinarieces en un medio público.

Hubo mucha polémica en el tiempo, y seguramente exageramos, como muchas otras cosas. Era el momento en que me di cuenta de que teníamos que ser muy provocadores en cualquier aspecto: el social, el político, el cultural, para ir recuperando lectores. Luego ya no, y a los tres años de hacer el periódico se volvió al ABC clásico, con su tono literario, sereno y tranquilo.

¿A quién hubiera preferido de director de ABC después de su marcha? ¿A Zarzalejos o a Jiménez Losantos?

No, yo hubiera preferido a Joaquín Vila. Pero hubo una intervención, no diré de quién, me puse de acuerdo con Luca de Tena y nombramos a Paco Jiménez Alemán, que creo lo hizo muy bien.

Luca de Tena le llamó “desagradecido” después de su marcha de ABC en el 97. ¿Se llegaron a arreglar estas relaciones?

Mantuve unas relaciones a distancia, de serenidad. Luego, cuando una de sus hijas dijo algo cuando murió Guillermo que no me gustó publiqué un artículo de respuesta. Créeme: el desagradecimiento fue de él. Yo le enriquecí a él, y le saqué el ABC adelante.

¿No le apenó el cierre de Blanco y Negro? La gran gaceta ilustrada, nuestro particular Life.

Yo dirigí Blanco y Negro, lo llevé a 200.000 ejemplares, le cogí una simpatía tremenda… y cuando fui director de ABC, que ya no existía la revista, lo convertí en suplemento dominical, para rescatarlo y por todo aquello que había significado. Pero luego estos vascos que llegaron lo volvieron a liquidar. Son cosas que pasan: la vida periodística es así.

La Razón, creada en 1998, fue ante todo una iniciativa suya. ¿Se siente orgulloso de su creación?

Sí, mucho. Fue una cosa muy difícil de hacer, y es un periódico que sigue con vida. Ten en cuenta que en el reinado de don Juan Carlos han desaparecido 16 periódicos; queda el ABC, El País y La Razón. Y yo he estado en dos de ellos: en un 50%. Me falta citar El Mundo también.

¿Cree que hay muchos diarios de derechas en España? Especialmente tras el cierre de Público.

Después del cierre de Público, puede que tengas razón. Lo que pasa es que los diarios de derechas, salvo los de extrema derecha que son muy pugnaces, suelen dar coba a la izquierda. No creo que la izquierda sufra demasiado por esto.

¿Por qué abandonó La Razón?

Eso lo expliqué en una carta a Lara, con el que me llevo a partir de un piñón. Mira, yo presidía el Consejo Editorial del Grupo Planeta y, por lo tanto, de mí dependía todo en cuanto a orientación ideológica. Y al pobre Lara no le quedó más remedio, se lo impuso la Generalitat, que comprar el Avui. Me encontraba, entonces, cada mañana con un periódico que defendía la unidad nacional y otro que defendía la independencia de Cataluña. Para un empresario como Lara no pasa nada, pero para un periodista era insostenible. No te puedes imaginar las cartas que recibía.

¿Recibía cartas críticas?

Era terrible, no te lo puedes ni imaginar. Hizo un concurso el Avui en el cual daba 10.000 euros al catalán que matase más españoles en una Cataluña del 2100 en un juego de ordenador. Eso lo conseguí cortar. Luego salió un editorial diciendo “… cuando vengan a Barcelona los militares españoles no pueden venir con sus madres porque aquí la prostitución está prohibida”.

Esto, que parece nuevo, es estrictamente igual que lo que se publica en los diarios y semanarios vinculados a la Lliga para 1900. 

Bueno, exacto. Llegué a recibir cartas de 150 militares, que estaban preparadas, ya que coincidían en un mismo final “… también la reina es madre de militar”. Se referían al príncipe Felipe. El problema de Lara no era el Avui: el problema es que tiene una compañía de seguros, una compañía aérea, unas editoriales… no le quedó más remedio que estar a bien con la Generalitat; pero yo no.

No puedo seguir en esas condiciones. Había hablado con la Revista de Occidente para recuperar El Imparcial, y vincularlo al mundo digital de Internet —como El Mundo digital—, y pensé que era el método de apartarme sin ruido ni problemas del periódico que he fundado, y que se ha asociado a mi nombre. Siempre he mantenido una muy buena relación con Lara, porque hicimos el periódico de común acuerdo, y ahora que tiene cáncer de páncreas me escribió una carta preciosa.

¿Qué pasó con su colaboración en el concurso de Miss España? Últimamente ha estado vinculado a diversas corruptelas y favores.

Te lo explico, porque no puede ser más fácil: Miss España fue un concurso que creó Torcuato Luca de Tena, fundador de ABC. Lo crea en el año 1928, y luego Franco lo prohíbe. Torcuato le llegó a dar tres portadas, cuando ganó una chica llamada Pepita… Pepita Sañer o algo así…

Todos tienen nombres de La Codorniz, es fantástico.

Bueno, Franco lo prohibió… pero cuando lo autoriza los que crean el concurso invitan a Torcuato Luca de Tena nieto. Torcuato no pudo ir y me dijo: “¿No te importaría ir? Te lo vas a pasar genial: chicas guapas, y esto lo hizo mi abuelo” [Risas].

Y la verdad es que me divirtió muchísimo el concurso. Luego me hicieron presidente del jurado unos años, y me mantuve un tiempo, seis u ocho. Pero de pronto entró la televisión y ahí me di cuenta de que más que un concurso se convertía en un negocio. Escribí una carta donde decía que me iba por la aparición de la retransmisión en directo en televisión, y de los enjuagues que yo empezaba a ver que había… esa chica de Alicante que pagaba el padre para que saliera. Yo no quiero saber nada de esto.

¿Qué pretende con el diario El Imparcial que ha fundado con Varela Ortega y el apoyo de la Fundación Ortega-Marañón?

No, no pretendo yo: es una idea de la Fundación Ortega-Marañón. Ellos buscaron esta cosa de los headhunter y se decidieron por mí para hacer un periódico impreso… y les dije que no: hay que hacer un periódico digital, que ya es absurdo hacer un periódico impreso. Lo intentaron, y el periódico es un periódico muy intelectualizado, vinculado al mundo de la Universidad, y que no habla de Belén Esteban [Risas].

Tiene la idea de la Fundación Ortega, que se ha unido con la Marañón, de crear un órgano “en español” no “español”. Con 500 millones de posibles lectores como hispanohablantes, y ya tenemos muchos colaboradores de Argentina, México, Colombia, etc. Tenemos la mala suerte de que se nos ha ido la publicidad a un 40%, y estamos hasta aquí económicamente. Pero si la Fundación quiere continuar con el periódico, continuará, vamos ya para seis años.

El periódico ha conseguido sus objetivos, impacto de visitas, y en Colombia tenemos más de 20.000 personas que nos pinchan todos los días, y es la gente de la Universidad, las profesiones liberales vinculadas a ella. Sigue los principios de Ortega y Gasset.

Entrevistamos a Fusi, hace poco, muy vinculado a esta Fundación.

Es un gran historiador, bastante ecuánime, y muy canovista. Un gran defensor de don Juan también. Sobre el periódico, en fin, esperemos a ver lo que pasa.

Luis María Anson para Jot Down (29)

Fotografía: Guadalupe de la Vallina

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40 comentarios

  1. Hay algo que se llama la polla redimitoria e implica que la fulana Ansón a la que le trae al pario la realidad que defiende siempre que venda la justificación de su vida, no saldrá bien parada porque defiende lo indefendible. Yo también me posicioné en el bando aristocrático hace dos siglos y me divertía emulando a los ingenuos incultos que al servicio de la corona estaban,más que por voluntad propia, por mero miedo e ignorancia. nos reíamos muchos sabedores de su incapacidad.Este mameluco servil incapaz,por naturaleza, de ser el mEsmo, «cree» que puede seguir arramblando con majaderias nada intelectuales, con el mantenimiento de una monarquía que no es tal, pues para serlo hay que tener, al menos, majestad. Y ciertamente, el resultado de la evolución de los borbones no la tiene.

  2. Menuda felatio. Se han lucido señores. Una, al menos una pregunta incómoda, no habría estado de más.

  3. pijus magnificus

    Excelente entrevista al miembro del jurado de miss españa. Y no me vengan con que hay que hay que entrevistar personajes de toda tendencia porque este hombrecillo mediocre no tiene interés periodístico alguno. Espero ansioso la siguiente esntrevista. Propongo a Álvarez del Manzano

  4. Gran entrevista. El entrevistado es un cortesano, pero también un tipo cultísimo y un excelente contador de historias.

  5. El Marqués

    Julito, tendrías que haberle preguntado por las correrías en los prostíbulos de Madrid de Ansón y Lázaro Carreter. Vox Populi y mucho más interesante que el canovismo.

    • Edmon Rostand

      Supongo que no habrás dado más nombres por la limitación de caracteres en los mensajes. Y no deja de ser curioso que los más fanáticos de misa y sotana gusten tanto de la compañía de las meretrices. Será porque las tienen por samaritanas del amor.
      Con los tiempos que corren, están a punto de calificar a Benny Hill como pornografía…

  6. Y ahora resulta que Ansón es un antifranquista de los de toda la vida… En la siguiente entrevista Aznar desvelará su pasado como militante del PCUS y su paso a la clandestinidad durante los años de la Transición, ocultándose tras el sobrenombre de ‘Pepe el Rojo’… En serio, ¿de verdad alguien paga por leer esta revista en papel? La versión digital de El País parece el New York Times en comparación. Esto huele a entrevista con preguntas pactadas modelo Urdaci a la legua.

  7. Isaías

    Interesante entrevista, pero no deja de ser Ansón en estado puro.
    Escribo su apellido con tilde a propósito porque siempre se escribió así, pero parece que a este buen hombre no le gustaba, debe ser que no era suficientemente «chic», y se las arregló para cambiarle la ortografía, de paso obligando a los demás a escribir las cosas según su leal capricho y entender. Un poco como lo del amigo Trillo-Figueroa y de no sé cuántas hierbas más…
    Por otras entrevistas suyas que he leído o escuchado siempre me ha parecido un buen conversador, alguien que ha conocido a todo dios y que conoce a fondo un sinfín de entresijos, desde los más elevados a los más plebeyos. Pero como articulista me parece un coñazo. No deja de ser significativo que en su momento le dieran a la vez silla en la RAE tanto a él como a Cebrián, mal bicho donde los haya y mediocre escritor a más no poder. Sin duda había que premiar los servicios prestados tanto por uno como por otro al desastre nacional que tenemos hoy día.
    Ronnie James Dio, el mejor cantante de la historia del hard rock y el heavy metal, se cagaba de risa con Gene Simmons, el de Kiss, porque es un tío con un ego a la altura de su estatura (mide cerca de 2 m el fulano): si te vas a creer lo que dice Simmons, no hay cosa que merezca la pena ser mencionada no ya en el mundo del rock duro sino de la música en general de los últimos 40 años que no la haya creado él. Según Dio, Gene Simmons había inventado incluso la respiración y caminar hacia delante. Pues con Ansón pasa más o menos igual: no hay sarao en el que él no haya estado ni circunstancia histórica de la que él no haya sido testigo o partícipe. No retransmitió la crucifixión de Jesús porque ese día estaba en la cama con un fiebrón del carajo, que si no… Insisto, seguro que buena parte de lo que cuenta será verdad, pero vaya, tanto autobombo acaba cansando.
    Por último, lo que más me fastidia de este hombre es la defensa a ultranza que hace de Juan de Borbón, insistiendo en esa majadería de que él lo que quería era una monarquía como la británica. Está más que demostrado, hay cartas y testimonios a mansalva al respecto, que Don Juan estuvo dispuesto a aliarse literalmente con quien fuera, nazis, fascistas o aliados, con tal de recuperar para sí el trono de España, con lo que sin duda habríamos vuelto a ser una monarquía; que esa monarquía fuera democrática y parlamentaria… no sé, no sé…

  8. Armand d' Hubert

    Así que no le invitaron a irse si no que fue él el que se marchó. Vaya como se cuentan las historias.

  9. Armand d' Hubert

    Y sobre el Imparcial, cada vez que leo o escucho alguien en España atribuirse la palabra liberal es para ponerse a temblar. ¿Gente como Anson que está en la RAE no sabe la diferencia entre liberal y conservador?

  10. Pingback: Bitacoras.com

  11. Jeremías

    De esta entrevista saco como principal conclusión que el entrevistador ha leído a Cánovas.

  12. José Manuel

    Que se recupere en el exilio. Y puede Ansón acompañarlos.

  13. Estoril Lirotse

    Yo creo que sí ha habido una pregunta incómoda, pero hecha para el lector intrépido: »¿Qué pasó con su colaboración en el concurso de Miss España? Últimamente ha estado vinculado a diversas corruptelas y favores». ¿Se refieren al concurso de Miss España o están tratando de uste al entrevistador?

  14. viruela

    el entrevistado menciona sin que le pregunten a Undangarín y el entrevistador no le pega el tiro al palomo preguntándole por Botswana… mala puntería!

  15. Inocencio

    La madre que os pario. Con la de gente interesante que hay por ahí y se os ocurre entrevistar al pájaro este.

  16. Cotorrita

    Faltó preguntarle por qué se quitó la tilde del apellido. Lo de «esos vascos», con el tonillo asquerosito que se adivina, lo mejor. Por cierto, en el despacho del susodicho también había frufrú de faldas locuelas, como Mar Flowers, Inés Desastre, Sofía Mazagatos y otras gatas. Trabajé en Abc («verdadero» y falso) muchos años, por el ala Blanco y negro, y se escuchaba cierta jarana…

  17. Viriato

    A LuisMari ya le conocíamos, pero lo de Julio Tovar es alucinante. Me ha recordado la entrevista a Franco en «Franco, ese hombre».

  18. Marcel Duchamp

    Muy buenos los comentarios. Me he reído muchísimo, es lo mejor de esta entrevista light.
    ¿Por qué en Jot down se trata con tanto tacto a este tipo de personajes?

  19. manuel

    España está llena de personajes de reconocido prestigio como Ansón. Siempre caen de pie, siempre quedan bien, siempre lo saben todo pero…. siempre tienen que callar algo por prudencia. Si ellos hablan el mundo se cae. Algún día sabremos toda la verdad sobre el 23f.

  20. Miguel

    Hasta hoy me gustaba este magazine por su variedad en las entrevistas y artículos pero lo de Anson ha sido sonrojante. En especial la laxitud del entrevistador en las preguntas, todas caricias a una persona que intenta pasar como demócrata de toda la vida cuando fue una de las cabezas importantes de la prensa del régimen.

    Debería preguntarle a Anson cuando habla de sus presuntas cuitas con la censura sobre el famoso artículo que publicó el 20 de mayo de 1975 acusando de «ratas que se bajan del barco» a todos los franquistas que hablaban en secreto con la Plataforma/Junta Democrática o se cambiaban al otro bando (en el documental La Transición de Victoria Prego se habla del mismo). ¿Entonces que podemos decir de Anson 40 años después pasando por liberal demócrata monárquico?

    Y ya no hablamos de defender el canovismo, la Restauración o a Don Juan de Borbón como demócrata. Este señor desató en su día el amarillismo de la prensa de derechas que sirvió de acicate contra Felipe y luego contra Zapatero. ¿Por qué no habla de lo muy subvencionada que está la prensa de derechas cuando le preguntan si sobran periódicos?

    Este señor, que no es de clase media como dice ya que en su época no existía, en el fondo es un ultraconservador que defiende los privilegios de una casta social que nos ha llevado al desastre. Cánovas del Castillo era un político mediocre de un sistema mediocre y excluyente con las mayorías sociales de la época. La Restauración fue el caldo de cultivo de desigualdades perfecto para agitar la Guerra Civil. Y él fue un privilegiado que ha vivido como franquista y ahora como demócrata. Por cierto, prefiero una república como Alemania que una monarquía como el Reino Unido.

    Y a Jot Down, es difícil traer siempre alguien interesante pero al menos un poco de seriedad con las preguntas. Poco serio y bastante patético.

  21. Esta sección vuestra de «Entrevistas fáciles al gremio de periodistas» es para dar explicación de la extinción de los periódicos?

    No es más fácil entrevistar al meteorito?

    Ansón liberal? Venga ya, coño…

  22. Realmente es curioso cómo salen los antifranquistas a la luz con carácter retrospectivo. Y el ABC, resulta que fue un periódico crítico con el franquismo. Y que la educación en nuestra Democracia es mejor que la que había hace 40 años. Venga ya. Causa vergüenza ajena leer cómo resulta que nadie quería a Franco.

    Lo que no se aguanta es que un país moderno tenga que tener un Rey por Jefe de Estado. Penoso lastre y gran error de Franco el restaurarla, pero claro, era monárquico hasta la médula. Triste país.

    • Jeremías

      En efecto: la monarquía es un sistema político propio de países tercermundistas, dictatoriales, atrasados y empobrecidos como Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Japón…

      • Fortuna de nuestro querido Rey Juan Carlos I al asumir el cargo, en 1975: poca, a efectos prácticos cero.

        Fortuna de nuestro querido Rey Juan Carlos I en la actualidad: unos 1.800 millones de euros (o sea, 300.000.000.000 pesetas = 300.000 millones de pesetas = trescientos mil millones de pesetas).

        Nadie entiende cómo se ha equiparado la fortuna del Rey a la de los reyes de estos países que tan gentilmente comentas en sólo 38 años. Bueno, yo sí lo intuyo, claro, que por eso el Rey «es nuestro mejor embajador en el mundo», logrando contratos y contratos para las empresas españolas.

        Con respecto a estos países que mencionas, Jeremías, tenemos la misma Jefatura de Estado, pero no su nivel moral y/o ético. Curiosamente, estos países son fundamentalmente protestantes, mientras que España es católica. Míralo mejor por ahí.

        Y lo de esta estimación de fortuna no lo digo yo, cuidado. Echa una ojeada a este link de abajo, el primero que he encontrado al respecto. Antes, hace bastante, en mi juventud más inicial, yo era monárquico, hasta que dejé de creer lo que decía la prensa, más que nada por la censura brutal que infringe a lo relacionado de la Casa Real, y vi de qué forma actúa nuestra querida Monarquía.

        http://www.elconfidencial.com/espana/2012/10/03/a-cuanto-asciende-la-fortuna-personal-del-rey-the-new-york-times-reabre-el-debate-106569/

        Ya me gustaría que fuéramos Noruega o Suecia, con Rey (Harald o Gustavo, claro) y todo.

        • Jeremías

          ¡Busca con cuánto llegó FG a La Moncloa y cuánto tiene ahora!

          • Pero si no te discuto que el socialismo de la época de FG, que es cuando llegaron las hordas de muertos de hambre al Gobierno con ganas de igualar la balanza en lo económico tras décadas de estar en la clase baja, ha sido el latrocinio al por mayor, empezando por FG. Es totalmente cierto, pro no tiene nada que ver con el Jefe del Estado, a quien no podemos votar ni echar del poder, como sí se acabamos haciendo, por la mínima, con la izquierda, en 1996.

            Pero estoy convencido de que 1.800 millones de euros no los ha robado nadie en España, salvo el Rey, y no pasa nada. Y luego nos venden lo contrario. Y la gente se lo cree.

  23. La entrevista es interesante. No siempre se ha de ir a cuchillo, a veces cierta complicidad da para que el entrevistado te cuente anécdotas, como es el caso.

    En todo caso la entrevista, tanto por parte del entrevistado como del entrevistador, es mucho mejor que la mayoría de comentarios que esta vez son de un nivel paupérrimo. Normalmente los comentarios suelen ser bastante buenos en general, pero paracer que cada vez se apuntan más sectarios y censores en potencia que quieren imponer a JotDown a quién y a quién no pueden entrevistar. Patético.

  24. Ansón, Garci… últimamemte estáis que lo petáis!

  25. Fulanito

    Es curioso, pero no sorprendente, cómo sale toda la camada progre a insultar sin argumentos. Todo lo que se salga de su catecismo hay que atacarlo en forma de argumentario, doctrina y religión, esta religión ultraconservadora que profesan todos aquellos supuestamente progresistas que son incapaces de contraponer el pensamiento con pensamiento, las ideas con las ideas, la buena palabra con buena palabra. No estoy con Anson, sólo conmigo mismo. La entrevista es cojonuda, por mucho que digan todo estos enterados que sólo miran la vida por las gafas que un día les dijeron que había que ponerse, y que no se quitan así pasen los años. Anson tiene cosas que decir, los que le insultan no. Anson tiene una entrevista tan buena como esta, quienes le insultan a la segunda pregunta ya estarían agotados. Así de claro. Piensen y no vayan tanto a su misa, hombres de dios, amén.

    • Miguel

      Aquí lo curioso es que a los que discrepemos nos apliquéis vuestra visión sectarista de la vida para criticarnos. Por cierto, no has rebatido ni una sola de las críticas que hemos hecho a Anson. Para hacer una entrevista claro que no hace falta insultar, hace falta preguntar lo que de verdad nos interesa saber y no darle bola al autobombo complaciente y narcisista que se da. Y si tiene tanto que decir que nos cuente lo que sabe del 23F. Lo demás es pura demagogía, como tu comentario.

  26. David Fernández

    Es hilarante Ansón cuando pone a parir la dictadura franquista. Básicamente porque este señor fue subdirector de la Escuela Oficial de Periodismo durante dicha dictadura.

    • Jeremías

      Y Juan Luis Cebrián, el «arquitecto de la transición», dirigía los servicios informativos de TVE durante el Franquismo.

      • Ya tantos «hijos de», que vivieron muy y muy bien con Franco, básicamente porque eran de familia franquista hasta la médula. Y ahora aguantando que nos den lecciones de antifranquismo retrospectivo. Luego, con los vientos de cambio, se dejaron barba y levantaron el puño. Tal vez sus mismos padres, si ya chupaban poder y sabían cómo se mueven las cosas, se lo aconsejaron.

  27. Jacobo

    Decepcionante, sin más.

    Ansón se ha creado un personaje liberal, de clase media, antifranquista, luchador contra la dictadura franquista, represaliado, exiliado, … que es radicalmente distinto al que cualquiera que tenga oportunidad de conocer su trajectoria de aquellos años y leer algunas de las «joyas» que su pluma produjo, puede imaginar. Vaya mania que les ha pillado a los proceres del tardofranquismo por travestirse en lib-dem de toda la vida, fieles a la tradición democratica. No se averguencen de ser de derechas de toda la vida. Como dice Jose Mari, «Sin complejos».

    Baño, sauna y masaje al susodicho con final feliz por cuenta del entrevistador.

  28. piopio

    Lamentable entrevista . Solo hcía falta investigar un poquito para sacar alguna pregunta incomoda . Que verguenza .

  29. Descartes

    Qué triste es verle todas las costuras a quien intenta denodadamente cambiarse de chaqueta

  30. Interesante entrevista. Puede haber faltado alguna pregunta más incómoda, pero ese no suele ser el estilo de Jot Down, salvo excepciones. En cuanto al interés del entrevistado, simplemente por su papel en el periodismo español del último medio siglo, es inabarcable. De mediocre, nada.

  31. Pingback: José María Carrascal: «Un periodista no puede ser amigo de un político» - Jot Down Cultural Magazine

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