Arte y Letras Fotografía Historia

El héroe inventado (y IV): Capa en la retina

(Viene de la tercera parte)

André Friedmann era un actor cuya función había comenzado a principios de la década de los treinta, cuando en plena adolescencia se había colocado una máscara que una vez acabados los conflictos bélicos que forjaron su leyenda ya no sabía cómo retirar. Doce años después de la invención de Robert Capa, el joven húngaro que había recorrido el mundo entero buscando adrenalina se veía finalmente expulsado del escenario de sus representaciones. La Guerra había terminado, y con ella el motor de su existencia desarraigada y salvaje. Nunca se podrían hacer fotos bélicas como las de África o Italia, ni existiría una invasión como la de Normandía o una liberación como la de París. El húngaro lo sabía: los diez años siguientes serían, principalmente, una lucha contra sus demonios personales, sedientos de una forma de vida que había quedado herida de muerte en Leipzig.

Diez días después del armisticio y un año después del Desembarco, el 6 de junio de 1945, Capa conoció en París a la que se convertiría en el amor más tempestuoso del húngaro, Ingrid Bergman, la única capaz de hacerle olvidar el amor que había perdido en Brunete. Reina absoluta de los escenarios de posguerra, la diva sueca estaba en París formando parte de un grupo de estrellas enviado a actuar para los ejércitos desplegados en el Viejo Continente. La de Capa y Bergman fue una historia llevada en secreto que paseó a sus protagonistas por Europa y América durante muchos meses, en escenarios como París, Berlín, Nueva York o Los Ángeles, un tiempo de vino y rosas en el que resarcirse de los años pasados durmiendo en trincheras y exiguos colchones.

Ingrid Bergman y Alfred Hitchcock en un rodaje en Hollywood. Los Angeles, Mayo 1946 (CC).
Ingrid Bergman y Alfred Hitchcock en un rodaje en Hollywood. Los Angeles, Mayo 1946 (CC).

Fue precisamente en Hollywood donde Capa tomó la decisión de escapar de esa historia que amenazaba con atar su libérrimo espíritu. La idealizada ciudad americana supuso una profunda desilusión para el fotógrafo, que no conectaba con el espíritu frívolo del medio cinematográfico con el que se veía obligado a relacionarse. Durante su estancia en la Costa Oeste acompañó a Bergman en los rodajes, acudió a las fiestas de las estrellas del cine e incluso hizo sus pinitos como actor de reparto en algunas películas menores, pero siempre con desgana. Todo ello carecía de verdadero interés, acostumbrado como estaba a vivir al límite de la vida. Poco a poco sus ganas de vivir esa vida de glamour y oropeles se fueron diluyendo y dos años después se termina la historia entre ambos, instalándose a partir de entonces en Nueva York y París para poner en marcha el proyecto que llevaba madurando desde los tiempos de la guerra en Italia: Magnum.

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6 comentarios

  1. Pingback: El héroe inventado (III): Europa

  2. Ginny Brown

    La primera vez que supe de Robert Capa fue gracias a la exposición de la maleta mexicana en Madrid. Ahora sé que me hubiese quedado mucho más tiempo ahí dentro. Conmovedor y profundo, así es este relato de Robert Capa. Es una pena que se haya dividido en cuatro partes y nos haya tenido a algunos esperando impacientemente. Enhorabuena.

  3. Buenísimo. Vi este año una exposición de Cartier-Bresson con algunas fotos de Capa y Magnum en general, aquí, en Túnez, y es alucinante donde se metía este tío… Chapeau.

  4. Pingback: Bitacoras.com

  5. Dulce Germàn

    Me pareció muy interesante el conocer la vida de Robert Capa, como le apasionaba la guerra y en sus fotos mostraba la realidad de los acontecimientos, en donde la fotografía era en ocasiones manipulada por el gobierno o por las agencias, Capa buscaba hacer una diferencia al mostrar la realidad y aunque en ocasiones tuvo que retratar la visión de la empresa editora fue reconocido por su trabajo en las situaciones bélicas mas importantes, mediante sus fotografías mostraba pasión encontrando la muerte haciendo lo que más quería, y que durante 25 años de carrera lo convirtió en el húngaro fundador de la agencia magnum, en lo personal me gustó mucho saber porque la medalla por valor fotográfico lleva su nombre .

  6. Leila Moroni

    La primera vez que Capa estuvo en el lado equivocado cubriendo las acciones de un ejército colonial no fue Indochina, esa fue la segunda. La primera fue en Israel cubriendo a un ejército colonial en contra de los palestinos.

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