
Chica conoce a chico. Ella es guapa, independiente y un poco marisabidilla. Él es guapo, seguro de sí mismo y con cara de que todo lo que no es él huele mal. Ambos están solteros y nada más conocerse estarían encantados de ver al otro morir de forma dolorosa. Pero según va avanzando la historia cada uno descubre en el otro algo que no había visto en un primer momento y ¡oh! surge el amor.
¿Conocen esta historia?
No, no hablo de Cuando Harry encontró a Sally ni de Pijama para dos ni de Ninotchka ni de La maldición del escorpión de jade ni de Sucedió una noche ni de Star Wars ni de Indiana Jones ni de Lo que el viento se llevó ni de Shrek ni de Ocho apellidos vascos ni de tantas y tantas otras. Me refiero a Orgullo y prejuicio, escrita en 1797 por Jane Austen pero no publicada hasta 1813. Una novela que, debido a esa trama, podríamos considerar la madre de todas las comedias románticas. No es un argumento muy original, pues Shakespeare ya había planteado uno similar en Mucho ruido y pocas nueces (que sería, por tanto, la abuela de todas las comedias románticas), pero es la novela de Austen la que ha servido de modelo para esas películas de sobremesa protagonizadas por Julia Roberts o Jennifer Aniston. Vaya usted a saber por qué y cómo ha sucedido eso, pues mientras que la mayoría de esos filmes se caracterizan por estar cortados por el mismo patrón divertido pero insustancial, la grandeza de Orgullo y prejuicio radica en la prodigiosa radiografía social de la época. Pero quién sabe, quizás dentro de varios siglos se estudiará Tienes un e-mail como ejemplo de lo que eran las relaciones de pareja a principios del siglo XXI. O quizás no, claro.
Todo comienza cuando la vida apacible y monótona de la familia Bennet se ve alterada por la llegada de Charles Bingley, un joven rico y encantador a quien todas las madres del pueblo pretenden convertir en su yerno. La señora Bennet decide que al menos una de sus cinco hijas casaderas tiene que ser para el nuevo vecino, que enseguida se ve atraído por la mayor de todas ellas, lo que forma la trama secundaria de la novela. ¿Por qué la secundaria? Porque si los dos se aman desde el principio y la madre está de acuerdo porque él es rico y tienen dinero suficiente para ser felices y comer perdices deconstruidas en El Bulli todos los días, se acaba el libro enseguida. Así que nos hace falta una trama con más chicha: junto con Bingley ha venido su mejor amigo, Fitzwilliam Darcy, bastante más rico que él pero también bastante menos encantador. Elizabeth (la segunda de las hermanas Bennet, llamada cariñosamente por su apodo, Lizzie), no tarda en considerar a Darcy como un ser detestable y arrogante. Pero él, ¡ay!, no tarda en descubrir aterrorizado que el hastío que le provoca oír a la provinciana señora Bennet es inversamente proporcional a la fascinación causada por los ojos de su hija Lizzie.
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Es probable que Joe Wright atinara con su adaptación y se acercase más a la esencia de la escritora con esos planos secuencia y un reparto memorable, pero nada como la novela original para evocar la denuncia a través de la inteligente, apasionada y socarrona Lizzy, «alter ego» de la novelista.
Sr. Filardi, un artículo imprescindible.
PD. Suscribo la recomendación de «Bodas y Prejuicios».
Bah. Nada que la Neurociencia no pueda explicar. Prejuicios, miedo, amor, sexo: actividad neuronal que cualquier neurobiólogo podría explicar con un ligero ademán de su bolígrafo. ¡Y va de un millonario, hoy en día, en plena crisis!
El acabose.
Un apunte: Death comes to Pemberley es una novela de P.D. James (parecida, pero no igual a la inefable Agatha), en la que se basa la mini serie.
Entro por curiosidad a IMDB y Jane Ausen aparece como autora de ¡62! productos cinematográficos o televisivos basados en su obra. Y lo que te rondaré. Son libros relamidos en su lenguaje y morosos en su desarrollo, con la acción adelgazada al mínimo, pero tan agudos y bien escritos que seguirán siendo actuales siempre. Magnífico artículo muy gustoso de leer. Como no todo ha de ser azúcar, discrepo en que sean «novelas de amor» son «novelas de matrimonio» donde la búsqueda no es la felicidad sino el candidato idóneo para que te coloque adecuadamente en tu nicho social.
Colin Firth es el último actor que soy capaz de recordar capaz de expresar amor, atracción, sin resultar cargante, relamido o poner cara de dolor de muelas. Otros han habido, pero no después de él… El mejor Darcy para siempre.
Gracias!!
Necesitaba hoy escuchar eso. Me tienen mal con que Mathew ese del 2005 y que muy buena la peli y demas.
Gracias!
Si ves esto y no entiendes, escribeme a mi correo [email protected] y me haces un resumen del libro, la peli, la miniseri. Tu opinion, que debian tener la peli y la miniserie, que no. Cosas asi.
Por favor.
Hay dos novelas que me dieron un sopapo y me quitaron, ya que estamos, los prejuicios que tenía frente a ellas. Una fue el Conde de Montecristo (nada que ver con los bodrios de adaptaciones televisivas) y otra Orgullo y Prejuicio. Novela mucho más profunda de lo que la historia aparentemente da a pensar y, pese o gracias a ello, una delicia para leer. Como diría Camilo, mola mazo.
Una pregunta algo «off the record», quizá, pero…
El dibujante del último grabado, ¿se esforzó al máximo para representar a dos engendros? ¿De verdad la gente era TODA así, hace poco más de dos siglos? ¡Me niego a creerlo, pero a tenor de las fotos y grabados de antaño, voy a tener que claudicar y admitir que la especie ha mejorado muchísimo!
No se sabe quién fue el ilustrador del grabado, pero data de la década de 1830, es decir casi 20 años después de que se publicó la novela, por lo tanto NO retrata del todo bien por lo menos la forma en que vestían las personas en la época de Jane Austen. Además, los canones de belleza también han diferido en todas las épocas. Creo que te sorprenderías todavía más si ves el retrato que se cree representa a la señora Bingley.
Muy de acuerdo con el artículo. También hay una webserie The lizzie bennet diaries. Es una adaptación moderna como si Lizzie fuese youtuber, cada capítulo es cortito y es graciosilla.
Es una novela maravillosa, una de mis favoritas en general. Nunca está de más releerla, voy a tener que hacerlo que ya ha pasado mucho tiempo de mi última relectura. Y además me apunto algunas de las sugerencias de películas y otros relatos y libros.
Pues no sé si realmente purista sea el término más adecuado para denominar a quienes, de entre todas las adaptaciones, preferimos en efecto la miniserie de 1995, y aunque detestamos la película del 2005, nuestra segunda adaptación predilecta es la versión moderna que menciona Pal, la del vlog The Lizzie Bennet Diaries.
ando de acuerdo contigo en eso.
Ame la del 95, no me gusta del todo la del 2005 ( admito que es una buena peli, pero como adaptacion me deja mucho que desear) pero The Lizzie Bennet Diaries me prendo. Amo esa version, esta tan bien hecha que me causa agrado verla una y otra vez, risas y demas.
Si pudieras, me mandarias tu opinion de estas tres versiones??? mi correo es [email protected]
por favor, no cuesta nada. Que debian hacer, que no debian haber hecho, los personajes.
Pingback: 05/05/14 – Clásicos que deberías leer aunque te digan que deberías leerlos : Orgullo y prejuicio | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real
Muy ilustrativo. Me apunto a todos.
Muchas gracias y un cordial saludo.
Álex
Pingback: Clásicos que deberías leer aunque te digan que deberías leerlos: Cándido | MANHAS & MANHÃS
Yo recomendaría también «The Jane Austen Book Club» donde la comedia romántica se entrelaza con un club de lectura que comenta los libros de Austen (el título no engaña, je je).
Yo tenía muy alta expectativa cuando empecé a leerlo. Lastimosamente, después de unas 200 páginas me aburrió abrumadoramente. Estaba «bien», pero no consideré que fuera nada del otro mundo. Tampoco fue que decidiera suspender cualquier otra lectura en beneficio de ‘Orgullo y Prejuicio’.
Quizás es que soy muy joven o algo, pero este libro no fue para mí.
En mi opinión la preferencia por un Darcy u otro tiene poco que ver con la calidad de los actores (que los dos me parecen muy solventes) y más con cómo interpreta el lector a Darcy al leer la novela (porque ésta se centra mucho más en cómo ve Lizzy a Darcy exteriormente que en lo que siente Darcy o en cómo es Darcy en realidad). Si el orgullo que transmite el personaje y que se ve exteriormente viene de ser, efectivamente, un poco borde, algo prepotente y de sentirse muy superior a los demás (algo que podría ser hasta normal dada su «posición») prefieres a Firth, si leyendo la novela te preguntaste si esa apariencia de ser muy orgulloso y de no «rebajarse» a relacionarse con cierta gente, no venía también de ser una persona un poco introvertida, tímida y que no disfruta mucho de las reuniones sociales, entonces Macfadyen lo clava. Yo siempre vi a Darcy de este modo último, y por eso prefiero al Darcy de MacFadyen, pese a que me gusten los dos.
«la muerte llega a Pemberley“ es una novela de PD James de la que después hicieron una peli. Los amantes de Jane Austen pueden disfrutar de todas sus novelas en las series adaptadas por la BBC y todas estan muy bien. Para mi, the best es «persuasión». También recomiendo la casa museo de Jane Austen en Chawton, la de Bath no, és horrible. Y leer también «Orgullo prejuicio y zombies» porque hace mucha risa!
Nunca he pensado que ‘Orgullo y Prejucio’ fuera machista, más bien todo lo contrario. La novela desprende una mala leche notable y es precisamente esa mala leche lo que da la vuelta a la tortilla y hace que se convierta en un libro más bien feminista. Como bien apuntas la pobre Jane Austin lo sufrió en sus carnes.