Cine y TV

Los llamamos antihéroes, pero son hijos de puta. Y nos encantan

Al Swearengen. Imagen: HBO.
Al Swearengen. Imagen: HBO.

The beast in me
Is caged by frail and fragile bars
Restless by day
And by night, rants and rages at the stars
God help the beast in me.

Mentía Jean Paul Sartre cuando decía que lo más aburrido del mal es que uno se acostumbra. Porque es exactamente al contrario: no existe generador de pereza más grande que la bondad, por previsible. Al menos, en ese suspenso de la realidad tan conveniente que nos proporciona la ficción, lo otro ya es otra historia más laberíntica. Pero de este lado el hecho es incontestable: los hijos de puta no solo nos divierten, nos caen bien. No hace falta una disección muy profunda para constatarlo, basta con un repaso a quiénes acaban concitando nuestras simpatías en el panorama audiovisual: criminales, usureros, mendaces, viciosos, crispados, corruptos, machistas y una miríada de atributos que a buen seguro no mencionaríamos si cualquier perito del diván nos solicitara una relación de cualidades exigibles a nuestro arquetipo ideal. No pidamos las sales, que en esta idolatría por el capullo compartimos asiento todos, aunque cumplamos con Hacienda o exudemos bondad deteniéndonos con cada profesional solidario que nos reclama atención o firma en la puerta de un gran almacén.

La literatura lleva siglos regalándonos este retorcimiento de nuestros esquemas morales, conminándonos no solo a empatizar sino a simpatizar —el matiz es importante— con el malvado, con quien tiene conductas que exceden los límites socialmente establecidos. Ya decía André Gide que con buenos sentimientos no se hace buena literatura, y en el personal ranking de afectos de cada cual a buen seguro figurarán unos cuantos personajes frívolos, absurdos, faltos de escrúpulos o directamente malvados. Rellenen ustedes los espacios a placer, porque la malevolencia desborda las estanterías: desde el Juan Pablo Castel de Sábato, al Anton Chigurh de McCarthy, el Long John Silver de Stevenson, pasando por las sibilinas féminas shakesperianas.

En los últimos diez años, la televisión ha experimentado ese fenómeno de maduración que consiste en pulverizar el ajado esquema del maniqueísmo del héroe y el villano para sentarnos ante un panorama mucho más repleto de sombras en el que, curiosamente, acabamos irremediablemente escogiendo umbría. Ahí están Tony Soprano, Walter White, Vic Mackey o Dexter Morgan. Con algunos hemos tomado su mano en el proceso de corrupción moral, a otros empezamos a venerarles con el alma ya emponzoñada; pero con todos disfrutamos como gorrinos en la charca de su maldad. Sin ser nosotros nada de eso, claro.

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38 comentarios

  1. Bárbara, si no has visto Fargo, la serie, no sé a qué esperas. Es una pena que en esta lista no aparezca Lorne Malvo. Es tan perverso que uno llega a dudar de que sea humano. Te va a encantar.

    • Bárbara Ayuso

      La he visto, la he visto. De hecho, se me ha quedado descolgada una de las citas más chulas de Malvo: «Tu problema es que te has pasado toda tu vida pensando que hay reglas. No las hay. Éramos gorilas. Todo lo que teníamos es lo que podíamos coger y defender». Maravillosa.

      • Hola Barbara, casualmente, no es familiar tuyo aquel Juan Ayuso, jefe del destacamento de la guardia civil, en la placita de Almagro en ciudad Real. Hace varios ayeres?

        De donde nació la expresión «quedó como Cagancho en Almagro»…

        Saludos.

  2. ¡Qué pasada! ¡Qué buen rollo esta movida malota!¡Cómo mola!¡Estáis en la onda, tí@s!
    ;)

  3. Pingback: Los llamamos antihéroes, pero son hijos de puta. Y nos encantan

  4. 1) nos gustan los malos porque en el fondo también somos malos, aunque aparentemos no serlo.

    2) nos gustan porque somos buenos en el fondo y en la forma y así podemos ser malos sin serlo

    ¿Cuál es la respuesta? Yo creo que las dos en parte

  5. El mayor hijodeputa de la historia de los videojuegos: Kefka.

    No es muy relevante para el artículo pero tenía que decirlo.

  6. Pocos personajes detestables de la pantalla me han resultado tan simpáticos como Al Swearengen de «Deadwood».¡Qué pedazo de actor Ian McShane!

  7. Ralph cifaretto( joe pantoliano) en los soprano tmb fue un hijodelagran y m reí mucho cn sus burradas sacando de quicio a tony.

  8. Nos gustan los malos en la ficción porque ellos son los que generan los conflictos en las historias. Sin su presencia, éstas serían mucho menos atractivas. O mucho más aburridas. La historia de un profesor de química enfermo de cáncer puede parecer, a priori, poco interesante, pero cuando éste empieza a escarbar en su lado oscuro la cosa cambia, claro.

  9. Decían los antiguos psicologos que para evitar uno mismo cometer algún tipo de atrocidad, era bueno sublimar nuestros impulsos a través de personajes que estimularan nuestra fantasía:
    Si miras un asesinato en TV te quitas un peso de encima, y evitas hacerlo en la vida real.

    Hannibal Lecter parece el prototipo del siniestro, pero culto y refinado, antihéroe.
    Todas las sagas de mafiosos italianos.
    Pete Townshend
    El narrador de memorias del subsuelo.
    Liam Neeson en «infierno blanco».

    Los antihéroes nos mueven al interior, esa humanidad descarnada que todos padecemos.

  10. liberrty valance

    Vamos a ver si es que hemos visto series diferentes;si Walter White es malo yo soy la madre Teresa de Calcuta. Los hijoputas de Breacking Bad son Tuco Salamanca y Gustavo Fring (Los Pollos Hermanos), y con esos empatizamos poco.
    Lo que si creo que es verdad es que simpatizamos con los poderosos,en la acepción que se cita arriba «Tu héroe puede hacer un montón de cosas malas, puede cometer todo tipo de errores, puede ser perezoso y parecer estúpido, siempre y cuando sea el tipo más listo de la habitación y sea bueno en su trabajo. Eso es lo que le pedimos a nuestros héroes» aunque sea un cabronazo.

    • Gracias por tu comentario. Por fin un poco de coherencia

      • No gustan los malos puros, más bien nos dan lo que nos deberían dar, bastante asquete.

        El personaje que gusta suele ser el más bueno de los malos, o el más malo de los buenos, que es el que termina dándole lo suyo al malo puro, mientras se echa unas risas a costa de los buenos.

        • Creo que, en esta respuesta esta el resumen perfecto de todo esto. Almenos a mi me ha gustado mas esta definicion que todo el articulo entero.

    • Bueno, yo creo que el artículo lo deja bien claro…
      No sentimos simpatías por tipos como Tuco Salamanca o Gustavo Fring porque son los «malvados», es decir que sus cuestionables actos no persiguen un objetivo moral «bueno», y que por lo tanto para nosotros como espectadores sus actos no justifican sus fines. En cambio Walter White es un «maldito» no un «malvado», porque pese a hacer los mismos actos reprobables que los otros, como el supuesto fin que persigue (el bienestar de su familia) es loable, sentimos una cierta admiración por él…
      De ahí a decir que Walter White no es «malo»… (A PARTIR DE AQUÍ HAY SPOILERS PARA QUIEN NO HAYA VISTO BREAKING BAD)… Es decir, un tipo que envenena a un niño pequeño con ricino, que deja morir a una chica ahogándose en su propio vómito, que disuelve en ácido a un traficante, o que no tiene reparos en hacer matar a un químico que lo único que ha hecho es aprender a cocinar metanfetamina con su método (por citar sólo algunos ejemplos de los muchos más de este tipo que comete), no se puede decir que no es una mala persona, la verdad…
      Lo que el artículo (muy bueno, por cierto) deja muy claro es que aún siendo malo, nos sentimos atraídos por él porque en parte hace todo eso persiguiendo un objetivo admirable, que es el bienestar de su familia, al contrario que los otros dos «malos» (Tuco y Gustavo) que no tienen en mente un objetivo moralmente bueno al hacer las mismas cosas que hace él…
      Pero vamos, que malo sí que es, Walter White

    • Si. Porque envenenar a un niño con ricino o dejar morir ahogada en su propio vomito a la novia de tu socio son actitudes super positivas. Qué malo Gus Fring vendiendo droga!

  11. ¿Seguro que Omar Little es un malo? Porque en su contexto es más bien lo contrario.

  12. No estoy para nada de acuerdo, como fan absoluto de Batman puedo decir que he disfrutado viendo como acababa con todos los villanos, jokers, pingüinos y demás.

    Jamás ningún villano me va a despertar más simpatía ni empatía que el traumatizado multimillonario y playboy de Batman.

  13. Eso es. Nos gustan los listos y los triunfadores porque somos primates: el vizconde de Valmont, Francis Underwood, Michael Corleone… Son gorilas alfa en un mundo observado, eso sí, desde una mirada cínica donde todo se da la vuelta y por tanto todo es relativo.

    Por el contrario, no hay posibilidad de que te caiga bien Sauron en un relato exento de cinismo como ESdlA, o los malos en las películas de Jack Ryan, que lo son desde la mirada de «un boy scout», como lo llaman en alguna.

    Buena tesis. Daría para una serie de artículos: si no lo has pensado, yo lo consideraría en deferencia a los lectores.

  14. Aparentemente, esta moda de los «héroes malos» (yo no los llamaría antihéroes) se desató con el Hannibal Lecter de «El silencio de los corderos» en 1991, que todavía sigue muy vivo en una excelente serie.

    Pero si lo miras bien se inició mucho antes, miles de años antes, desde que se inicia la literatura. Los héroes antiguos tenían todos rasgos reprochables: Gilgamesh, Aquiles, Ulises, Teseo, Edipo, David, Salomón, Lancelot… Un héroe, entonces, no era alguien ejemplar, sino alguien extraordinario, desmesurado, para bien y para mal. Ahora vuelve a ser así.

    Lo raro es la idea del héroe como alguien irreprochable, generoso y sacrificado, tiene algunos antecedentes en la «virtus» romana, se justifica teológicamente con el cristianismo y termina en el Supermán del siglo XX. La verdad, si lo piensas, no ha dado demasiados personajes interesantes, porque la perfección nunca ha sido creíble.

  15. Juan Miguel

    Qué es un malvado? Qué es un antihéroe? Creo que se mezclan cosas que no tienen relación.

    Considero que un personaje malvado es aquel que usa el mal a propósito en su propio beneficio. Sin dudas éticas. Ahí está el personaje de GAEAR del filme «Fargo» interpretado por el actor Peter Stormare (quien por cierto esta ligeramente encasillado ya que hablamos de ello). O por ejemplo el asesino de «No es pais para viejos» CHIGURH interpretado por un Bardem en alza. Por cierto, parece que a los Cohen les encanta este tipo de personajes.

    Por otra parte y ya sin salir de la esfera de los hermanos, tenemos que el Antihéroe es un personaje que distingue el bien y el mal, lo que ocurre es que se ve abocado por la situación (a veces impulsivamente, a veces reflexivamente) a tomar el «camino del mal». Ahí está ese ladrón de «Arizona Baby» (Nicholas Cage) o los casos ya mencionados de Walter White y Dexter.

    Otra opinión merecen algunos personajes como el de Omar de The Wire, que juegan a caracolear entre ambas cuestiones según el interés del guionista para confundir o matizar al personaje.

  16. Jose Serralvo

    ¡Excelente artículo! Me ha encantado una de las conclusiones del penúltimo párrafo: «…la forma en la que conectamos con ellos nos revela mucho más de la naturaleza humana de lo que podríamos estar dispuestos a asumir. Las barreras que retienen al monstruo bajo custodia son realmente frágiles.»

    Alguien debería escribir una secuela centrada en personajes literarios, con Martin Amis, Irvine Welsh y, sobre todo, Easton Ellis, entre otros. Cuando leí American Psycho me quedé de piedra. Personalmente, me enganchó mucho más que los abusos de Tony o Walter o Omar Little. No me paré a pensar en los mecanismos que justificaban esa adicción, pero sí tenía muy claro (lo escribí en una reseña, que comparto por si a alguien le interesa: http://unlibroaldia.blogspot.com/2013/12/colaboracion-american-psycho-de-bret.html) que lo que me atraía, por mucho que, como bien dices, no esté/estemos dispuesto a asumirlo, es la forma en la que el protagonista se regodea «en esa parte animal que la cultura ha domeñado en (casi) todos nosotros».

    En fin… ¡gracias por el artículo!

  17. yo prefería a Jesse Pinkman

    A mí esta literatura en forma de artículo o ensayo periodístico me parece una auténtica maravilla, ojalá siga igual de inspirado el autor en sus próximos trabajos. Felicidades y muchísimas gracias.

  18. La diseccion psicologica de intenciones y motivaciones q mueven nuestra fascinacion por ellos es brillante.Queda analizar la escabrosa y permanente cuestion tabu d por que las mujeres no elegimos heroinashijas de puta y la escasez d las mismas en el cine…a excepcion de la odiosa Cruela de Vil…

  19. Cersei Lannister merece una mención y hasta un artículo entero. Me encantan estos artículos que sobre todo provocan dudas.

  20. Estoy de acuerdo con la segunda teoría, la que se expone al final del artículo. Yo interpreto esa admiración que muchas personas sienten (sentimos) hacia los antihéroes entendiendo que son lo que nosotros querríamos ser. Ellos tienen el valor, o los pocos escrúpulos, según se mire; de ir a por lo que quieren cuando quieren caiga quien caiga.
    Por otro lado, no deja de ser curioso un hecho: lo mucho que admiramos a estos personajes ficticios y lo mucho que despreciamos por lo mismo a personas reales, de carne y hueso, que hacen cosas similares. Creo que la clave de ese desprecio es la envidia: les envidiamos y admiramos lo mismo que nuestros héroes de la ficción, sin embargo, hay algo en nuestro interior, no se implantado socialmente o inherente a la mentalidad humana, que no nos deja reconocer (en muchos casos) ese sentimiento hacia estos villanos de la realidad.
    Por último, una pregunta: yo admiro mucho a Tony Soprano, más de una vez he querido ser como él. ¿Qué tipo de relación tendríamos ambos de existir él? Da miedo, al menos a mí.

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  23. Ramón Floresy

    Creo que no ha mencionado nadie la inteligencia mayúscula de todos los personajes que se ponen como ejemplo, y que creo que está en el centro del fenómeno fandom que despiertan.

  24. Nos encantan, nos encantan. Yo también publiqué un articulo en ese sentido:

    http://missplumtree.blogspot.com.es/search/label/Nos%20gustan%20los%20malos

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