Deportes

Cuando el Barça se trajo a su propio Bill Laimbeer

David Wood en 2001. Foto: Cordon Press.
David Wood en 2001. Foto: Cordon Press.

David Wood bajó del avión, dejó sus cosas en el hotel y para cuando llegó al entrenamiento ya se había dado cuenta de que estaba en medio de una formidable guerra civil. Corría el mes de noviembre de 1989, Audie Norris acababa de lesionarse la rodilla por enésima vez y a Steve Trumbo lo operaban del hombro en Estados Unidos. Todo el plan de Aíto García Reneses para conseguir su cuarta liga consecutiva parecía venirse abajo y no se puede decir que cierta prensa barcelonesa no lo estuviera disfrutando.

Todo empezó meses antes, cuando Aíto se alejó de la fórmula de sus dos últimos títulos y prefirió que el extranjero que acompañara a Audie Norris fuera un alero, en concreto Paul Thompson, en lugar del Eugene McDowell o el Grenville Waiters de turno. Para la decisión se contaba con la madurez de la eterna promesa Ferrán Martínez, la solidez reboteadora de Trumbo y la salud de Norris, más la capacidad de Jiménez para alternar las posiciones de alero y de ala-pivot.

En cualquier caso, era una decisión arriesgada y que afectó a la relación de Aíto con medios y grada del Palau. La llegada de Thompson no solo implicaba una pérdida de poderío interior para el Barcelona sino que arrastraba la salida del equipo de uno de los grandes ídolos de los ochenta, Cándido «Chicho» Sibilio. Es cierto que el dominicano ya no estaba al nivel de sus mejores años, pero el pragmatismo con el que se afrontó su salida molestó al jugador y afiló aún más los cuchillos de un entorno que no tragaba al entrenador madrileño, afincado en Barcelona desde su fichaje como jugador en 1968 proveniente del Estudiantes.

La marcha de Sibilio al Taugrés de Vitoria no gustó, pero se aceptó en aras de un nuevo triunfo. El problema era que el nuevo triunfo cada vez se veía más lejos. Con Epi entre algodones, Jiménez tocado y el bajo rendimiento de Thompson, nada que ver con aquel Kenny Simpson que se sacó Aíto de la manga en 1986, el Barcelona acumulaba derrotas y sobre todo acumulaba tensión, nada nuevo en un equipo que acostumbraba a vivir al filo durante seis meses de competición para arrasar en el último trimestre a un nivel físico muy superior al resto.

Las bajas de Norris y Trumbo fueron un contratiempo y a la vez un alivio: la plantilla podía volver a su cordura triunfadora. Con Thompson aún en el equipo, Aíto no tuvo problemas en ir probando sustitutos temporales de Norris que pudieran compartir después pintura con él. Uno de ellos era David Wood,; el otro, Mike Gibson, llegado pocos días antes al Palau Blaugana. Ninguno era la primera opción del técnico ni de Salvador Alemany, responsable de la sección, pero es que la primera opción jugaba en los Utah Jazz, tenía complicado romper su contrato y además exigía un dinero con el que ni Wood ni Gibson soñaban. Se trataba del portorriqueño José «Piculín» Ortiz, que finalmente acabaría fichando por el Real Madrid.

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7 comentarios

  1. marcbranches

    Un jugador que dejó una enorme huella en apenas medio año. Era el complemento perfecto para ese equipo, y un martirio para los rivales: te dejabas la vida intentando parar a Epi, Norris y Jiménez y venía este y te clavaba 5 triples de 5 intentos después de arramblar con un rebote tras otro y de dejar las marcas de sus codos en todos los pivots rivales. A mí me entusiasmaba, y fue una decepción que no siguiera. Luego en su vuelta al baloncesto español su poderío físico ya era mucho menos exultante. Me encantan estos recuerdos de aquel baloncesto tardochentero.

  2. Lo curioso es que en el verano del 80 la Penya estuvo a punto de fichar a otro pívot blanco que, casualmente, también venía de disputar la liga italiana: William Laimbeer Jr. (alias Bill Laimbeer).

    http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1980/07/30/pagina-32/1054050/pdf.html

    http://hemeroteca.mundodeportivo.com/preview/1980/07/23/pagina-35/1051559/pdf.html

  3. Gracias, Guillermo, ¡Coño!, ¡Muchas gracias!, ¡Qué placer leerte!

  4. Un muy buen artículo que hará las delicias de loas aficionados al baloncesto que ya un poco entrados en años.
    Si mi memoria no me falla creo que lo primero que hizo este tío con la camiseta del Barça fue participar en un concurso de mates del antiguo All-Star y liarla pero bien con unos mates tremendos que le valieron no se si ganar el concurso pero sí estar en la final. Recuerdo verle al principio con su pinta, blanco y con la camiseta culé… no le conocía ni Pedro Barthe. Qué carácter y qué físico escondía el blanquito

  5. Esa liga con A1 y A2, la segunda fase… Una época en que los eurobasket se jugaban en Junio.
    Recuerdo una entrevista que le hicieron cuando estaba en Houston :» No volvería a jugar en equipos como el Taugrés …» acabó algo decepcionado.
    Mencionas la salida por la puerta de atrás de Sibilio en el 89, como ocurriría con Solozábal años más tarde. Un Barcelona bastante ingrato con ellos

  6. Aún me acuerdo de lo gran jugador que era, los minutos que estaba en pista casi todo lo hacía bien. Defendía como un cosaco pero cuando lo dejaban tirar las metía.
    Grandes recuerdos , salvando las diferencias con él el Barsa tenía a su propio Pinone.

  7. Mas de 8 años despues de su tan recordado periplo barcelonista, a Wood le llamaron para jugar con la seleccion USA en el Mundial 98.

    Tras el boicot de los NBA, que andaban de huelga (la temporada 98-99 fue de solo 50 partidos, la del asterisco, que diria el Tio Phil), USA decidio mandar un curioso equipo de jornaleros «europeos». Wood entre ellos.

    En un Mundial de un nivel bastante malo, consiguieron la medalla de bronce. Wood parecia el mas feliz del equipo por semejante e inesperada oportunidad a una edad tardia.

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