Así es como Stephen King proyecta su sombra

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Fotografía: Cordon Press.

En este momento de mi vida me encuentro con muchos intelectuales que han perdido la capacidad para disfrutar con ciertos libros. Me refiero a personas obsesionadas con una noble preocupación: el estudio profundo de la magia literaria. No digo que los lectores de esta clase estén equivocados. Admiro el rigor que se desprende de sus palabras y sus textos. Pero tengo la suerte de no haber recibido una educación literaria demasiado exhaustiva, y eso me permite acercarme a los libros como un naturalista que observa animales vivos en su entorno. Sé que nunca podré comprender al cien por cien cómo funciona el organismo de uno de esos bichos, pero es que para averiguarlo, como hacen los rigoristas, habría que matar al bicho.

Abrir una novela de Stephen King y disertar sobre sus puntos débiles es un entretenimiento al alcance de cualquier lector medio. Haciendo este ejercicio, se puede despotricar con conocimiento de causa sobre uno de los autores más vendidos del planeta, lo que le reportará al despotricante miradas de complicidad y un desahogo capaz de liberarlo de horas de psicoterapia. 

Hasta un cierto punto de mi vida, consciente de mis limitaciones en el estudio de la literatura, quise los libros para jugar a este juego de acomplejados. Compraba aquellos de los que me habían hablado personas que ahora reconozco como pedantes, subrayaba las páginas, tomaba anotaciones y me reía con altivez de la gente que leía best sellers en el metro. Esta risa de superioridad no demuestra que yo leyera mejor, sino que el éxito me confundía. Sin embargo, un día que no tenía nada que leer agarré una novela de King. Mi idea era pasar el rato con un best seller. Rebajarme, como cuando entro a comer a un antro de hamburguesas. Recuerdo que soplaba una brisa fresca en la terraza de mi casa de Águilas y yo pretendía pasar la tarde primaveral con un libro ligero.

Cuando me descubrí temblando de miedo y cubierto de relente a las seis de la mañana, después de haber huido junto a un padre y una hija de las garras de una pandilla de sicarios, miré la portada del libro, releí el nombre del autor para cerciorarme de que seguía siendo Stephen King, y empecé a preguntarle telepáticamente cómo lo había conseguido. 

Fotografía: Celine Jeanjean (CC).

Era pronto para saber que esta abducción dentro de las páginas de la novela Ojos de fuego tenía que ver tanto con mi forma de leer como con la novela en sí. Ya entonces supe que algún día escribiría esto.

Más tarde averigüé que yo había leído Ojos de fuego de Stephen King como se supone que hay que leer a los clásicos: rebajando al máximo la ambición intelectual y dejándose llevar. Este lujo, la verdadera lectura, solo se lo permiten ciertos amigos cultos con obras que gozan de un respaldo intelectual. Pero un gourmet que solo come en establecimientos con más de una estrella Michelin posiblemente se pierda ese placer indiscutible que representa untarse de grasa hasta los codos para despachar unos huevos fritos con patatas y chorizo.

Decidí que no volvería a leer como un intelectual, salvo las novelas escritas para ser estudiadas o, en otras palabras, esos libros que muchos presumen de haber leído. Y, de paso, me abrí las puertas de una de las bibliografías más imprevisibles, largas e irregulares de toda la literatura contemporánea.

A medida que avanzaba por la obra de Stephen King establecí una relación de familiaridad con este autor. Cada nuevo libro suyo que ha caído en mis manos me ha servido para profundizar en esta relación. Cuando descubro una escena calcada de otra o el viejo King empieza a desbarrar con pretensiones de estilo, sonrío y me digo: «como si te hubiera parido».

Con Carrie, su primera novela publicada, Stephen King se hizo millonario. A partir de entonces le ocurrieron tres cosas: se hizo alcohólico y cocainómano, siguió escribiendo novelas de éxito a un ritmo de industria pesada y conoció el destino de cualquier autor sin pretensiones literarias pero con unas ventas abrumadoras: ser sistemáticamente machacado por la casta intelectual.

El mundo de los escritores funciona como el mercado antiguo de los griegos: en la confusión de talentos y trabajos. De estas dos magnitudes emanan las leyes en un universo donde la comparación de las riquezas ocasiona la envidia en los pobres y el desprecio en los ricos. Puesto que los pobres siempre son más que los ricos, se extiende sobre los ricos el nubarrón de calumnia. No nos engañemos: los intelectuales, hasta los más esnobs, están impregnados de lucha de clases hasta el mismísimo esqueleto.

Si uno lee a Stephen King sin prejuicios, si se sienta ante el libro dispuesto a mirar el espectáculo de magia sin intentar averiguar el truco, descubre a base de disfrute el motivo de su éxito: la imaginación truculenta e inagotable y el manejo del ritmo narrativo se combinan en un sinfín de novelas de estilo muy asequible para cualquier lector. Pero hay una particularidad: King no decepciona a los lectores acostumbrados a la alta literatura, a ese selecto millón de lectores de todo el planeta que leen a Milan Kundera o a Cormac McCarthy, cosa que difícilmente ocurrirá con otros autores de best sellers como Ken Follet o Robin Cook. Y es que resulta que King no es un escritor de novelas de terror. O no del todo, al menos.

Fotografía: Phozographer (CC).

King trabajó en una fábrica, una lavandería y dando clases en una escuela de Maine. Tiene un origen muy humilde y siempre fue una persona observadora. Cuando leo Cementerio de animales no me impresiona tanto el hecho de que los muertos vuelvan arrastrándose desde su sepultura como el retrato de la vida en los suburbios de una capital de provincias americana.

King y Jonathan Franzen comparten más de lo que a Franzen le gustaría admitir. Son dos pintores de mural y tienen una capacidad asombrosa para construir personajes complejos y atados a su escenario. King inventa fenómenos paranormales y criaturas terroríficas, pero su punto fuerte es el retrato psicológico y la descripción del ambiente en que viven sus personajes. La mayor parte de su obra transcurre en los pueblos donde él ha vivido, y sus protagonistas suelen ser gente tan normal como sus vecinos y sus familiares. En este sentido, King no es tan imaginativo. Escribe sobre lo que conoce bien.

Es un autor de lo que yo llamo «Método Alien». La película Alien no es terrorífica porque una nave enorme flote perdida en mitad del espacio, con una criatura depredadora y fuera de control amenazando a los pasajeros. Eso lo hemos visto en mil películas malas de ciencia ficción. El efecto de Alien se debe a que, hasta que el bicho aparece, la vida dentro de la Nostromo es similar a la que podemos encontrar en cualquier oficina corriente. Los personajes fuman, beben café y tienen relaciones laborales, como cualquier hijo de vecino. Si Ridley Scott nos hubiera puesto a unos astronautas como los de 2001 de Kubrick en el brete de luchar contra el extraterrestre, el truco no hubiera funcionado.

Es lo que ocurre con las buenas novelas de King. El terror funciona porque sus locuras surrealistas se desarrollan en una masa humana perfectamente descrita y confeccionada. Lo sobrenatural aterriza en el costumbrismo, y el costumbrismo está descrito con un grado de humanidad propio de los grandes escritores. 

Siendo tan prolífico, King tiene muchas novelas flojas y algunas realmente malas. El resplandor, por ejemplo, es posiblemente una de las peores: larga, tediosa y eclipsada por una adaptación cinematográfica muy superior. Creo que El resplandor es una maldición: muchos lectores se acercarán a su obra abriendo a este libro y posiblemente se larguen decepcionados para no volver. 

Para que no le ocurra esto a usted, llega el momento de la hoja de ruta. Las mejores novelas de Stephen King son, para este que escribe: Ojos de fuego, La zona muerta, Cementerio de animales, 22/11/1963, Rabia, Carrie y Misery. Empezando por cualquiera de estas, el resto de la obra será una tentación, y posiblemente usted llegue al grado de familiaridad propicio para perdonarle bodrios como Maleficio o Eclipse total

Y para los paladares más exigentes, un relato corto que condensa lo mejor de King y lo pone a un nivel de estudio psicológico que ya quisieran para sí muchos escritores contemporáneos: «Moralidad» (editado dentro del volumen Blockade Billy, en Random House Mondadori). Si después de leer este cuento hay alguien que se atreva a decir que King es un escritor ramplón, le daré el derecho a elegir arma y lugar para el duelo.

Una escena de El resplandor. Imagen: Warner Bros. / Hawk-Films / Peregrine / Producers Circle (CC).

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67 comentarios

  1. El Resplandor me parece su mejor novela, y el film de Kubrik una patochada sin gracia. Por lo demás muy buen artículo. No concibo mi vida como lector sin las obras de Stephen King

    • andresleot

      Totalmente de acuerdo, gran libro y mala peli. La continuación, Doctor Sleep, ya no es tan buena. Pero lo que disfruté releyendo El Resplandor antes de empezar la continuación no tiene precio!

  2. Josele

    El ka es una rueda.

  3. Pingback: Así es como Stephen King proyecta su sombra

  4. Stephen King fue, para mí, el motivo principal de mi pasión por la literatura; de adolescente devoré muchos de sus libros, desde sus clásicos hasta algunos de sus bodrios más recientes: está claro que es capaz de lo mejor (‘It’, ‘Carrie’, ‘Cementerio de animales’), de lo regulero (‘Saco de huesos’) y de lo peor (‘Insomnio’, ‘El cazador de sueños’).

    Es cierto que se trata de una carrera irregular, pero supongo que es lo que tiene ser un escritor tan sumamente prolífico (desconozco si emplea ‘negros’ o no, aunque no me sorprendería en absoluto…)

    Me gustaría también destacar ‘Mientras escribo’, una apasionante guía sobre la escritura.

    Gracias por el artículo.

    • Pues tengo que discrepar en algún punto con Pablo, para mi Insomnio está entre las mejores, junto a It, Carrie y Misery, así como también me gusto mucho el Resplandor…
      Mientras escribo me encanto también….

  5. Áuryn

    Al hablar de cómo King retrata los pueblos y el costumbrismo de lo que conoce bien, me viene a la mente automáticamente «La Tienda» (Needful Things), donde justamente lo sobrenatural sólo enfatiza lo que unas personas son capaces de hacerle a otras cuando se fomentan las rencillas simplonas y mayoritariamente irrelevantes que siempre surgen en cualquier comunidad. Creo que justamente por eso es la única que realmente me acojona.

  6. Stephen King es a mi adolescencia lo que Twin Peaks o los primeros besos furtivos. No tuve que ir a buscarlos muy lejos: estaban en la estantería de casa. Mi padre los leía, mi hermano mayor los leía, yo los leí. El primer libro que compré en mi vida fue Christine. El primer libro que leí en inglés fue Hearts in Atlantis. El primer libro que regalé fue It. Me quedo con la dedicatoria de este último, a sus hijos: «Kids, fiction is the truth inside the lie. And the truth of this fiction is simply enough: magic exists». Desde entonces he pasado media vida buscando la magia y la ficción y hace tres años las descubrí en los ojos de mi hija recién nacida.

    • Luis Gutiérrez

      ¡Grande!

    • Totalmente de acuerdo contigo. Creo que muchos empezamos a leer vorazmente gracias a los libros de King que encontrábamos en la estantería de casa.

      Yo mantengo un grato recuerdo de «La Larga Marcha» y de sus recopilatorios de relatos. «La Balsa» tenía todo para un adolescente! Jóvenes, aventura no permitida, chicas, sexo y un poco de gore :)

      Ni recuerdo cuántas veces lo he leído.

  7. Jose Lui Uclés

    Leyendo «Mientras escribo» de descubren muchas de las pequeñas y grandes obsesiones que hace de sus libros ese ejercicio de costumbrismo que acaba torciéndose en algo terrorífico. En el fondo, el mosntruo de su novelas suele ser realmente el ser humano.
    Dicen que su aportación a la literatura es el equivalente a las hamburguesas para la gastronomía. Quizás tengan razón, pero qué gusto dar zamparse una enorme hamburguesa sin remordimientos de vez en cuando.

  8. ¿Y qué pasó con It, una auténtica maravilla? ¿Y la saga de La torre oscura????

  9. Yo le tengo un cariño enorme a Stephen King. Es uno de los autores que me inició en la lectura. Para mí, con sus errores y aciertos, es un clásico de la literatura contemporánea. Me he reencontrado con él hace poco con la lectura de la maravillosa 22/11/1963. Hay muchos libros y cuentos inolvidables. Por ejemplo me viene a la memoria «El coco». Verdaderamente aterrador.

  10. Rodrigo

    Y qué me dicen de The Stand? Queda fuera de recomendación por ser demasiado larga? Es grandiosa.

  11. Santiago

    Qué corto.

    Qué pena.

    Yo tuve la suerte de hacerle caso a Almudena Grandes, que escribió que Stephen King era un escritorazo, y yo entonces le hacía caso a Almudena Grandes. Paradójicamente, sigo leyendo a Stephen King, y a Almudena Grandes, no.

    Juan, lee IT. Ni te acerques a la versión televisiva, pero lee IT.

    ( Y «Mientras escribo» me ha enseñado más sobre cómo escribir que todos los cursos, cursillos y cursetes a los que he asistido en mi vida).

    Un abrazo

  12. Edmond Rostand

    Yo nunca he conseguido comprender qué o quién establece las líneas y criterios para distinguir la buena literatura de la buena; por qué una determinada persona es encumbrada como escritor y a otra se le denigra como simple juntaletras.
    Si algún alma caritativa, como el autor del artículo o el gran Ernesto Filardi, tuviesen a bien aclarármelo, le estaría eternamente agradecido.

    PD: Disfuté «It» como pocos libros de King. Y ya es decir.

    • Edmond Rostand

      «la buena literatura de la mala», quise decir.

      Saludos.

    • Hola Edmond,

      se puede decir que existe un tipo de literatura llamada «de género» (terror, suspense, histórico, negro, etc.). En este tipo de literatura se utilizan unos planteamientos a nivel de trama «que funcionan» y, por tanto, las obras del mismo género se parecen bastante entre sí a nivel de trama, al margen del decorado en que transcurran. Es la literatura típica de bestsellers y frecuentada por el lector medio.

      Existe otra literatura (que algunos llaman «de ficción») que suele ser leída por ciertas élites de la literatura. Suelen ser obras difíciles de clasificar, en las que el autor propone algún planteamiento distinto a lo normal. Por este motivo a veces ocurre que aburren al público medio, y solamente gustan a esa pequeña parte de lectores (a menudo escritores también) que pueden apreciar estos matices que diferencias a la obra y la hacen grande. Un ejemplo es «Ulises» de James Joyce, un extenso libro en que todo sucede durante un único día.

      Otra diferencia es que la literatura de género a menudo cuenta con correctores de estilo. Son profesionales que reescriben la obra de algún escritor, y la convierten en un éxito de la mano de los grandes grupos editoriales (véase «La catedral del mar»). La narración es perfecta, y muy neutra, cuesta más ver la personalidad del escritor. Por este motivo muchos bestsellers de éste tipo parecen escritos por una misma persona, apenas gozan de estilo.

      No solo sucede en la literatura. En el cine podemos ver las películas para hacer taquilla, en que todas las tramas y arquetipos de personajes son siempre los mismos (cambiando, como siempre, el decorado y los poderes del superhéroe y villano). Y luego hay un cine en que se proponen cosas distintas, solamente apreciadas por entendidos del mundo del cine. Por ejemplo (ya que ha salido Kubrick en el artículo), la película «Barry Lyndon» suele ser demasiado pesada para el público normal, pero para los expertos es una obra de arte, ya que no se utilizó iluminación artificial y las cámaras con que grabaron fueron manipuladas artesanalmente para ello. A nivel técnico es una obra de arte muy citada en los cursos de fotografía.

      Espero haber respondido, aunque el debate sobre qué es mejor y qué es peor es algo con opiniones tan variopintas como el eterno debate sobre «si la calidad del arte puede ser objetiva».

      Felicitar al redactor de este artículo, que he leído con interés.

      J.Escobedo

  13. Echo de menos en el artículo alguna mención al hecho de que, desde hace años, la mayoría de los libros que aparecen con el nombre de Stephen King son obra de esforzados ‘negros’, y que él sólo se limita a poner su firma y a cobrar el cheque. Claro que su hijo, Joe Hill, va por el mismo camino, clonando el estilo de su padre en sus novelas hasta extremos dignos de un estudio psicológico…

    • Clemente

      ¿Y cómo has tenido acceso a esa privilegiada información, si se puede saber?

  14. Raponcio

    A mi me gustaron tanto el libro como la película de el resplandor. Cada uno con sus virtudes y defectos,pero ambos igualmente disfrutables.

  15. josemi

    En los ultimos años veo que se esta revindicando a King. Eso es bueno. No hay que olvidar que en su tiempo, a Hithcock le consideraban un director «comercial» (en el peor sentido de la palabra), y tan comercial que nunca se acordaban de el para los premios «artisticos» como los Oscars (cof cof). No fue hasta el final de la carrera donde los franceses mas snob y mas culturetas le revindicaron como el autor maximo.
    De la obra de King, no hay que olvidar los libros no sobrenaturales que firmo como Richard Bachman, especialmente Rabia, La larga marcha y El fugitivo (The running man). Misery tambien iba a ser un libro de Bachman.
    Quizas, si como todos sabemos nunca daran el Nobel a King, deberian darselo a Bachman.

    • kilgore

      Si yo nunca he leído entero un libro de King, y reconozco que es porque sencillamente paso miedo con sus historias, si calleron en mis manos El fugitivo y La larga marcha. Y me parecieron joyitas de ritmo y tensión. Verdaderos precursores de los realitis, cunado por aquí no sabíamos lo que eran. Me pregunto cuanto falta para verlos en la tele.

  16. Isaías

    Me leí prácticamente todo lo que escribía hasta que tuve veintitantos. Luego se me pasó. Pero sí, me lo pasé en grande leyéndolo: Carrie, Misery, Cementerio de animales, Ojos de fuego, It, El misterio de Salem’s Lot (no necesariamente en este orden) son mis favoritas. Cuando se habla de maestros del terror siempre de cita a Lovecraft: respetando, por supuesto, a quienes lo admiren, me parece un coñazo, con una prosa recargada que ha envejecido bastante mal, para mi gusto. No es el caso de King y los motivos aducidos en este buen artículo me ahorran el esfuerzo de explicar por qué, aun no leyéndolo como antaño, me sigue pareciendo un escritor más que recomendable para algo tan aparentemente fácil como pasarlo bien con un libro.
    Y en cuanto a El resplandor, me gustó mucho leerla en su día y la adaptación de Kubrik es más que aceptable, si bien no creo que sea su mejor adaptación (para mí, ese título lo ostenta Misery). Eso sí, sólo si se ve en versión original. Y no lo digo por pedantería, es simplemente que el doblaje al español que se hizo en su día es espantoso: creo que es por eso que a más de uno se le atraganta. Y es raro lo ocurrido con ese doblaje. Por un lado, porque no es ningún secreto que en España está probablemente una de las mejores, si no directamente, la mejor escuela y tradición de doblaje del mundo, con profesionales realmente notables: la lista tanto de actrices como actores de doblaje de gran nivel es larga. Por otro, porque Kubrik era famoso, entre otras cosas, por ser muy maniático y querer controlar sus películas hasta en sus más mínimos detalles, entre otros, el doblaje. Por razones que desconozco, se fió del doblaje que hizo una empresa que tenía, si los datos no me fallan, el cineasta español Carlos Saura y, la verdad, maldita la hora: la voz del que dobla a Jack Nicholson no tiene nada que ver con quien lo dobló durante años, el gran Rogelio Hdez., y eso se nota, vaya si se nota. Y ya la actriz que dobla a Shelley Duval… uff, mejor dejarlo: menuda voz de pendeja que le pusieron…

    • Si no recuerdo mal -y quizá sí recuerde mal, mi cabeza no es lo que era- fue el propio Kubrik el que dio luz verde a Verónica Forqué para que doblara a la protagonista.

      • Maestro Ciruela

        No se equivoca usted en absoluto, Don Pablo. Kubrick siguió al milímetro – como no podía ser de otra manera tratándose de él – el proceso de doblaje como lo hacía en todos lo países en los que se doblaban sus películas. No solo escogió a Verónica Forqué, también a Joaquín Hinojosa y ambos bordaron el doblaje; el doblaje que quería Kubrick, naturalmente. Y aquí deberíamos diferenciar entre el doblaje que se hizo siempre en España – excelente – y digo «se hizo» porque ahora ya te puedes encontrar cualquier cosa y lo que quería Kubrick. Stanley quería que la voz y el estilo de los dobladores se ajustara al máximo al de los actores y eso se consiguió plenamente como puede comprobar cualquiera que escuche la versión original. Recuerdo muy bien cómo me chocó y me desagradó en su momento allá por el año 80 si no recuerdo mal, las voces puestas a Nicholson y Duval. Bueno, y en el cine, el cachondeo y la chirigota fueron generalizados; cada vez que Shelley abría la boca la gente se desternillaba. Eran otros tiempos y no estábamos acostumbrados a oír a los actores con sus voces originales de gilipollas porque los doblaban portentos como Rogelio Hernández – Isaías dixit – o Manuel Cano, por citar las dos mejores voces prestadas a Nicholson. ¡Anda que no ganaba nada Marlon Brando con el trabajo de Rogelio! Y estoy hablando solo de voz. ¿Alguien recuerda cómo es la voz original de Brando? Lo que pasa y es algo que me pasó a mí concretamente, es que con los años y a pesar de la gran afición que siempre tuve por el doblaje y sus extraordinarios profesionales, valoré cada vez más el aceptar el trabajo global de los actores con sus voces incluídas aunque estas fueran destestables. Pero eran las suyas, al fín y al cabo.

        • Isaías

          Es cierto que en más de un caso la voz de doblaje es, o era, mejor o le da más empaque al actor. El caso de Brando, efectivamente, sería uno, pero, por ejemplo, la voz original de Clint Eastwood tampoco tiene la fuerza de la del tristemente fallecido Constantino Romero. Que Kubrik eligiera a Hinojosa y Forqué porque se ajustaban más a las voces originales de Nicholson y Duvall, pues bueno, él sabrá, que para eso es su película, pero que la cagó hasta el fondo me parece indudable. Seguro, entonces, que también eligiría las voces de doblaje de sus otras películas, pero no recuerdo que en esos otros casos los resultados fueran tan risibles o catastróficos

          • Manitu69

            Lo siento, creo que usted no ha escuchado la voz de Clint Eastwood.

            • Maestro Ciruela

              Yo sí, y es la de un muchachito tímido, ¡qué se le va hacer!

              • Alberto

                ¿Muchachito tímido? Tú no has oído la voz de Eastwood. Lo que ocurre es que vas ebrio cada vez que pones el DVD, y te confundes de disco, claro. Seguramente, tendrás algún tipo de predilección por Constantino y ese ‘sentimiento’ provoca la confusión sobre los muchachitos y su timidez.

                Todos los doblajes suponen falsificaciones a pequeña escala de las películas. Y no lo digo porque sienta una especial querencia por el inglés o animadversión por el español. Nada más más lejos de la realidad. De lo que no cabe la menor duda es del jirón que tiene lugar cuando se dobla una película. Porque, por seguir con el ejemplo anterior, el Sr. Romero no tenía la capacidad interpretativa que tiene el Sr. Eastwood. Como tampoco la tiene la persona o personas que doblaron a Nicole Kidman en Eyes Wide Shut o en The Hours. Porque ese jirón que se desgarra y se pierde en el camino del doblaje, también es fruto de la idiosincrasia de cada idioma, no forzosamente desde el inglés al español, sino también viceversa, y que todo buen traductor admite. Ponte en VO la escena en la que Newman insta a un jovencísimo 007 a disculparse por el asesinato que acaba de cometer en Road to Perdition. Y póntela ahora en español. Demostrarías un grado de estupidez supina, si crees que el doblaje aporta algo a esa escena. ¿Acaso tenemos en España asesinos que obliguen a sus súbditos a disculparse por matar? Ya te contesto yo: no. Y, ¿de ese modo? Menos todavía. El doblaje no puede aportar nada. Al contrario, resta, merma. Empobrece.

                ¿Crees que una escena de Belle Époque de Trueba (como la que protagonizan Fernando Fernán Gómez y Jorge Sanz, cuando el primero le pregunta al segundo, si no será más bien que merodea por aquellos lares al olor de sus hijas), puede ser doblada al inglés, sin sufrir una seria mutilación de su esencia?

                El doblaje mata las películas.

                Deja de decir sandeces sobre la fuerza de las voces.

                • Maestro Ciruela

                  Ay, Alberto, me parece que el que se acerca ebrio a estos foros es usted… Si hubiera leído mi nota algo más arriba, hubiera sacado la conclusión de que hace ya mucho tiempo que no soy partidario del doblaje. Prefiero de largo que Eastwood hable en sus películas con su voz de MUCHACHITO TÍMIDO que es la que ha tenido siempre, aunque a usted le joda. No tiene ni ha tenido nunca la voz de Harrison Ford o Roger Moore por poner dos ejemplos; pero es igual, ya digo que prefiero oír a la gente con su voz aunque sea ésta una mierda. ¿Está claro ahora?

            • Isaías

              Lo siento, la tengo más que oída. Tengo su filmografía prácticamente íntegra. No quiero decir que no me guste su voz original, sino simplemente que la de Constantino Romero le daba una fuerza especial.

          • Maestro Ciruela

            He estado investigando un poco en la web «eldoblaje.com» y parece que Kubrick empezó a ponerse finolis con esto de las voces españolas en sus películas después de «2001». Este film tuvo un doblaje de los de la época -excelente- efectuado en «La Voz De España» de Barcelona en 1968, con Arsenio Corsellas, Manuel Cano, Elsa Fábregas, José Luis SanSalvador y el inconmensurable Felipe Peña como HAL, entre otras muchas voces de primera. Pero ya con «La naranja mecánica» pareció establecerse una sólida unión entre Stanley y Carlos Saura como director de doblaje. En ella y junto a un plantel de estupendos dobladores de Madrid, el protagonista, Alex (Malcom McDowell) era incorporado por el actor Pedro María Sánchez que habitualmente no se dedicaba a ello, aunque lo había hecho en dos o tres ocasiones. Y siguiendo con «Barry Lyndon», pues que a Ryan O’Neal me lo doblaba el estupendo actor José Luis Gómez que ni antes ni después dobló a nadie más, según «El doblaje.com». A Marisa Berenson la dobló ¡Tina Sainz! popular actriz de televisión que solo efectuó éste y otro doblaje en su vida. El resto del reparto se compuso de habituales mezclados con no tan habituales. Y así llegamos al denostado «El Resplandor» del que ya se han mencionado sus protagonistas tanto españoles como originales. Hay que hacer notar que en las tres películas el director de doblaje fue Carlos Saura. En las dos que restaban por llegar, «La chaqueta metálica» y «Eyes wide shut», Saura no está acreditado y eso puede hacernos pensar que quizá el aragonés influyó más de lo previsto en Kubrick aunque cueste creerlo.
            Mi conclusión es que Stanley huía de voces demasiado conocidas por el gran público para sus personajes principales y seguramente insistió a Saura para que buscara actores inhabituales en el doblaje, pero que se parecieran – sus voces – a las de los protagonistas.

      • josemi

        En efecto, los doblajes tambien eran supervisados por Kubick, y sin duda elegir un actores no de doblaje para el Resplandor fue un error

  17. Soy un ex lector intelectual reconvertido a lector mayoritario de fantástico. Por eso creo que jamás iré al Cielo.
    Stephen King no es santo de mi devoción; los hay mejores dentro del terror (pues es este género en el que ha dado sus mejores libros). Pero seré justo con el señor King: ha escrito más buenos libros que la mayoría de medianías que se publican ahora y le son contemporáneos. Más buenos libros que muchos que copan las páginas de las revistas literarias de postín. Y sin duda más buenos libros que la abrumadora mayoría de los escritores españoles actuales (salvando las excepciones honrosas de Juan Marsé, Pilar Pedraza, Rafael Chirbes, Juan Goytisolo y Enrique Vila-Matas, entre los vivos; a mí siempre me encantó Javier Tomeo. Podéis llamarme raro).
    Un último apunte: me parece imperdonable toda omisión, en el artículo y los comentarios, a Salem’s Lot. Sospecho que es una novela poco leída. Si es así, envidio a sus próximos lectores por tener que descubrirla. Es una maravillosa novela de vampiros. Con momentos de auténtica pesadilla, que permanecen en tu memoria.
    Algo que difícilmente pueden poder decir los Murakamis de la vida…

  18. Madre mía, la de saliva que he gastado yo defendiendo a este hombre en las típicas sobremesas con amigos o familiares.

    Para mi Stephen King es uno de esos autores que si no existiera, habría que inventarlo. Es el típico escritor al que se suele despreciar o ridiculizar, pero no se tiene en cuenta que sus libros han dado a la literatura millones de lectores que de otro modo quizás no hubieran tenido jamas un libro en sus manos.

    Solo por eso se merece todo nuestro respeto. Probad a discutir con alguien que lee, lo que sea, y con alguien que no ha tocado un libro en su vida y sabréis de que os hablo.

    Yo de todos su obra me quedo con «It». No lo leí, lo devoré. Recuerdo que durante su lectura solo hice tres cosas; comer, dormir (poco) y leer.

    Me precio de leer de todo (hasta el puto «Ulises» de Joyce), Kundera, Tolkien, Dios (osea García Márquez), King, Kafka o Dennis Lehane…de todo…Y jamás ningún libro me ha enganchado tanto como «It». Se convirtió en algo físico, NECESITABA acabar ese libro.

    ¿Hay autores mejores? Seguro
    ¿Hay libros mejores? Indudablemente.

    Pero alguien capaz de crearte esa sensación, no jodamos, no puede ser un mal escritor.

  19. Hola lectores,
    es mi primer texto en esta revista que llevo leyendo tanto tiempo y quería agradeceros a quienes comentáis vuestro entusiasmo con King. Mucha gente me ha dicho por twitter y por aquí que cómo no pongo IT entre los imprescindibles, y os diré que no he puesto IT ni El misterio de Salem’s Lot, que me parecen novelas muy buenas, porque personalmente disfruté más con las otras que pongo. Son las que recomiendo siempre a amigos recelosos, y funcionan. Pero tanto IT como El misterio podrían estar en la lista, así que me alegro de que aparezcan en los comentarios. De hecho, me habéis dado ganas de leer otra vez esas dos novelas, que tengo un poco más erosionadas por el tiempo.
    Respecto a El resplandor, por más que lo he intentado con esa novela, no he conseguido encontrarle el perdón. La deriva de Torrance hacia la locura y su investigación de las tramas del hotel me parecían un proceso lento y recargado.
    De cualquier manera, entiendo que estas son cuestiones personales de lectura y me alegra muchísimo que vosotros hayáis contribuido a completar el artículo.
    Un abrazo a todos.

  20. No tengo la impresión de que King sea un autor especialmente maltratado. Que un tipo como Kubrick escoja una de tus novelas para adaptar al cine me parece el mejor halago posible. Por otra parte lo que es bueno y malo en la literatura parece un camino demasiado lleno de barro y mierda como para poder avanzar con el suficiente garbo. Buen artículo.

  21. A mi lo que siempre me impresiono de King es la facilidad con la que te lleva del tipico pueblo «donde nunca pasa nada a nadie» a una espiral de locura, violencia, miedo…sin que te des cuenta. Poco a poco. Y de repente, «que demonios es esto???» jajaja
    Me encantan especialmente «Needfull Things» y «Rage»

  22. Maestro Ciruela

    En lo que se refiere a King, lo descubrí allá por el 76-77 con su estupenda «La hora del vampiro» («Salem’s Lot») que con «El Resplandor» y «La Zona Muerta»considero que son sus mejores trabajos. Además, las dos últimas son, para mí, las mejor adaptadas al cine junto con «Misery». En cambio, mi cansancio con King- había leído prácticamente toda su producción hasta ese momento- llegó con la aquí tan celebrada «It» y que a mí me costó un mundo acabar. Con «La Tienda» tuve que abandonar directamente cuando llevaba más de medio libro, abandonando el mundo literario de Stephen durante todos estos años hasta que cayó en mis manos y por casualidad, la estupenda «11/22/63» que no pude soltar hasta terminarla en cuatro días. ¡Y así vamos tirando…!

  23. mesilla de noche

    Al leer este artículo, me he dado cuenta accidentalmente de que soy un intelectual; he leído a Kundera y no a King. Y para más inri, el comentario de otro lector así lo confirma cuando dice que la literatura «de ficción» es leída por una élite. Lo cierto es que no pretendo diseccionar las novelas que leo, solo las disfruto. Y no critico a las que no me hacen disfrutar, como no critico el sushi. Simplemente no las consumo. ¿Es malo el sushi? ¿Lo es King? ¿Son buenos Kundera y el champagne? Sinceramente, no lo sé. Yo solo puedo separar lo que me produce placer de lo que no.

    Si ampliamos la perspectiva, y en lugar de enfocar solo a la literatura, incluimos la música, a Pavarotti se le asigna una cita que me parece especialmente reveladora en esto de la calidad y la clasificación: «Quien sabe hacer música la hace, quien sabe menos la enseña, quien sabe menos todavía la organiza, y quien no sabe la critica». Quizá en la literatura ocurre algo similar.

  24. Israel

    Bueno, pues tendré que objetar yo mismo. Sé algo de la vida de King, el tipo me cae de puta madre. Es más, me reconforta que se pueda triunfar desde donde él ha triunfado. Y he leído dos o tres novelas suyas. Y me parecen un soberano coñazo. Qué le voy a hacer.

    No se engañen: ahora lo intelectual es ciscarse en lo intelectual. Pasará. Y volverá.

    Rescatando lo que comenta «mesilla de noche» preguntaría en voz alta si alguien daría el mismo valor a la opinión de Luciano Pavarotti sobre un tenor que a la mía. ¿Qué me dicen? Pues sí, la opinión de algunos vale más que la de otros. Más al menos que la mía, la que he escrito aquí, que no vale nada. Y en literatura, o en pintura, lo mismito.

    • Sin entrar a valorar si la opinión de unos vale más que la de otros. El ejemplo de Pavaroti no es precisamente el más adecuado, ya que siendo una de las voces más portentosas de la lírica, ni tan siquiera podía leer una partitura, ya que no había estudiado música nunca.

      Por lo que su opinión sobre un tenor tampoco sería la mas relevante, ya que el talento para realizar una determinada actividad no se identifica necesariamente con el conocimiento de la misma. ( ejemplo futbolero, Maradona).

      • mesilla de noche

        Mira si eres [pon aquí el insulto que más rabia te dé], que infravaloras la cita de Pavarotti sin criticar el argumento en sí mismo, sino apoyándote en que era incapaz de leer una partitura. Qué pasa, ¿que los argumentos sobre la música son menos válidos si son vertidos por gente que no sabe leer partituras?

        Pero, por si esto fuera poco, te atreves a decir que su opinión sobre un tenor tampoco sería válida porque (mátame camión) el talento para realizar una determinada actividad no se identifica necesariamente con el conocimiento de la misma. ¡Justamente una sentencia implícita en lo dicho por el italiano!

        Anda a paseo [pon aquí el insulto que más rabia te dé].

  25. JoseFco

    Utilizo a King como el rasero con el que medir a los lectores. La opinión que sobre él tenga un lector, me dará una medida muy exacta sobre qué esperar de dicho lector.
    Para mí es un escritor infravalorado, muy irregular, pero que en sus momentos buenos, que son muchos, proporciona el precioso tesoro de agarrarte por el cuello y arrastrarte inmisericorde hasta el final de la lectura. Todo ello sin perder la perspectiva de que sus obras carecen de calado intelectual, así como de pretensiones al respecto. Lo cual no es un defecto, por cierto.

  26. Manitu69

    El resplandor mala? dios mío, con lo bien que iba el artículo. En fin de acuerdo con todo lo bueno que se diga de Stephen King, para mi dentro de 150 años se hablara de él, en las escuelas al igual que hoy en día se habla de Charles Dickens o para nosotros españoles de Lope de Vega. Una pena que el autor no se haya molestado en mencionar The Stand (Apocalipsis creo que se titula en español) o It, junto con Misery mis favoritos.

  27. Eddy Felson

    Me uno al club de los que dicen disfrutar del caviar y de los huevos con chorizo; y no sólo con King y García Márquez, por seguir un ejemplo ya expuesto, soy capaz también de disfrutar con la misma fruición de Kurosawa y los Goonies en sesión doble ¿Por qué no?
    Para terminar un par de apuntes: La milla verde y Cadena perpetua me parecen sus mejores adaptaciones al cine (sí, también son suyos los relatos originales). No me gustan los payasos, no me gustan los pasillos de hotel, cuando me duermo no miro a la ventana no sea que me pidan entrar… Tengo 42 años y la magia existe, claro que existe.

  28. José Antonio

    Hace poco terminé de leer el ‘tocho’ de 22/11/1963, que tenía un poco atravesado en la parte del baile, pero que luego consigue de nuevo tomar vuelo y terminar decentemente. Yo también soy de los que piensa que El Resplandor es una buena novela, y es sabida la lacra de la película, con ese doblaje que parece hecho por el enemigo, pero que incluso así, sigue siendo una buena adaptación para un original demasiado complejo.
    Otras de sus novelas imprescindibles creo que es Salems Lot (horrible adaptación cinematográfica), donde hace ese retrato de personajes tan magnífico al que se refiere el autor de este artículo.

  29. Maestro Ciruela

    Tiene usted razón, Mr. Felson. Siempre tiendo a olvidar que la estupenda «Cadena pepetua» está basada en un cuento de King; debe ser porque nunca lo leí. Creo que «La milla verde» no consigue el pleno como la anterior. Demasiado arrope en su elaboración…

  30. «Eclipse Total» me parece estar lejos de ser un bodrio, igual que «El Resplandor», que sí pienso peca de ser demasiado largo.

    He leído unos cuantos y coincido con el hueso del artículo y sus argumentos. Y a quien no le guste o no sepa disfrutar de literatura ligera pero tremendamente imaginativa, pues eso que se pierde.

  31. La primera novela que leí de King fue Cementerio de Animales. Tendría yo unos 13-14 años, y claro, pasar de los libritos de barco de vapor y la literatura ligera para pre-adolescentes a una novela como esa fue una auténtica bofetada que me hizo despertar del país de la piruleta y devorar todo lo que veía de King en cualquier librería. Leí mucho libro flojo o directamente malo pero también tuve la inmensa suerte de disfrutar de It, El Misterio de Salem’s Lot, El Resplandor, La Mitad Oscura….. Luego lo dejé, un poco aburrido ya de la temática de terror para retomarlo ya de adulto y…oh sorpresa¡¡¡ volví a disfrutar como un niño de la saga de La Torre Oscura , Apocalipsis, La Larga Marcha……

    Pienso que no se trata de pasar a la historia como un magnífico literato o crear un estilo innovador o ganar un nobel, se trata de ver sus libros en la estantería y pensar «joder, que bien me lo pasé con este libro».

  32. Hastaelgorro

    Yo lo que no sé es por qué para defender que a uno le gustan las novelas de King (a sabiendas, por lo que se describe en el texto, de su relativo valor literario) uno tiene que contraponer siempre la imagen despectiva de un «intelectual», pedante y gilipollas, que solo lee a Joyce y fuma en pipa. Complejos supongo, porque de otra manera no se comprende. A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar, porque entre otras cosas ,de esa «alta literatura» (por abreviar) uno pude disfrutar en los mismos términos en que se reclama disfrutar de la obra de este autor. En los mismos, sin más historias. Solo que, a parte de los «ambientes», hay libros que te dan muchas más cosas (el placer estético es también un valor muy apreciable en literatura, como en cualquier arte). El asunto está, como siempre, en cultivar esos gustos, es decir, en la práctica. Otra cosa es que un exceso de intelectualización, por decirlo de alguna forma, haya cargado a cierta literatura con un plus de responsabilidad (mal entendida) que acabe provocando desafectos. En el otro extremo, también se puede dar que uno, acostumbrado a ciertas cosas, se aburra soberanamente leyendo esas obras tan populares (¿es posible esto?). O se entretenga (lo cual es lícito), pero poco más. Por cierto, que hay comparaciones que deberían dejarse a un lado por las ideas que provocan. Yo cada vez que he ido a un «antro de hamburguesas» he acabado mal, literalmente, yéndome de cagaleras. No voy a estrellas Michelin, porque no puedo, pero desde mi modesta situación económica, prefiero el material del charcutero del mercado que tengo cerca de casa que el jamón de Mercadona. Da asco y, en ocasiones, huele mal.

  33. Descubrí a King con «La Larga Marcha», cuando tenía 12 años y seleccioné un libro aleatoriamente de la estantería de mi padre. Me parece mucho mejor el King que escribe relates no sobrenaturales. Su carrera es muy irregular por necesidad, ya que con la cantidad de libros que escribe la basura debe existir por simple probabilidad.

    Sin embargo, dudo que alguien no pueda encontrar al menos dos o tres obras que no le atrapen totalmente, ya que tiene temáticas para todos los gustos.

    Recuerdo que con 16 años me atrapó con El Pasillo de la Muerte (La Milla Verde). Creo que fue el primer libro que acabé del tirón.

  34. Sus últimas novelas, «Doctor sueño» y «22/11/63» están muy bien, sobre todo la segunda, una preciosa historia de amor a través del tiempo.

  35. Entro en Jot Down atraído por las fotos que comparte cada mañana una amiga en Facebook. Y éste es el primer artículo que encuentro, justo ahora que empiezo a leer mi primera novela de Stephen King con 40 años: IT.
    Me ha parecido genial la apreciación sobre leer para disfrutar y no para analizar clásicos.
    Enhorabuena.

  36. No he leído algunos imprescindibles como It o Carrie, pero estoy completamente de acuerdo con la defensa de Stephen King que hace el artículo.

    Recomiendo muchísimo a todo el mundo «La Tienda», la construcción y degeneración del pueblo y sus personajes es increíble

  37. Pingback: De la lectura sin corazón (y la enésima teoría del best seller)

  38. Federico Bonansea

    Esto lo sabe poca gente. Cuando King ve «El Resplandor» en el cine, se acerca al estudio donde está Kubrick, y se acerca para darle la paliza que merece. Tuvieron que contenerlo. Luego dijo que alguien tan cerebral como Kubrick no podía nunca hacer terror visceral; algo así.
    Y hablando de libros, nadie nombra «Salems Lot» o tambien traducida como «La hora del vampiro»? Y «Cujo».
    Cuantos buenos ratos, mi amigo, cuantos.
    Pura magia.

  39. Pues a mí el Resplandor novela me parece un cagarro (ese final de buen padre es totalmente anticlimático) y la película de Kubrick me parece genial. Al leer el libro, descubrí que los momentos más terrorificos son invenciones de Kubrick, el guionista o quien fuere y no estaban en el libro. Y esto ejemplifica para mi los grandes males de King: es un hacha para crear argumentos muy buenos pero la suele cagar en los desarrollos y sobre todo al rematarlos. Como si fuera un delantero que se regatea a medio equipo rival y al encontrarse ante la porteria mandase la pelota a tomar por saco. Y no sé si es su obsesión por dotar a las novelas de realismo (se pone muy pesado con las familias, es como Spielberg con los putos niños sin padres que salen en todas sus puñeteras películas), que cobra por página (a casi todas sus novelas les sobra la mitad) o yo que sé, pero es así.

  40. rooman t.

    Para mi, los mejores libros de king (los que he leído hasta el momento) son: It, Dolores claiborne, la milla verde y misery. :)

  41. FerGer

    «Es lo que ocurre con las buenas novelas de King. El terror funciona porque sus locuras surrealistas se desarrollan en una masa humana perfectamente descrita y confeccionada. Lo sobrenatural aterriza en el costumbrismo, y el costumbrismo está descrito con un grado de humanidad propio de los grandes escritores»

    Totalmente de acuerdo. Gracias por el estupendo artículo.

  42. Dereck

    Yo comencé a leer a Stephen king con el resplandor. Si bien puedo valorar la opinión ajena, digo que ese libro es el mejor de todos los de ese escritor. Leí ojos de fuego, fue buena,pero no sentí ningún escalofrío con él, caso contrario con el resplandor. La película no me gustó, no daba la talla, era mala y al final solo parece un hombre loco dejando atrás todo lo sobrenatural que acontecía y describió Stephen en le libro, la gente dice que el guionista agregó cosas mejores, pero el guionista podía escribir su propio libro, el de king era el de king y así me gustó; la película se pasó centrándose en Jack, cuando el real protagonista era Danny. Me atrajo la lectura desde que conocí ese libro, como el primero.

    • Maestro Ciruela

      Dereck, la escena de la ducha con la cortinilla me puso los pelos de punta al leerla de noche en la cama, siendo ya un hombre «hecho y derecho». Cuando antes de apagar la luz para dormirme, me levanté para vacíar la vejiga y entré en mi baño con su cortinilla correspondiente en la ducha, juro que tuve que obligarme a retirarla para constatar que allí dentro no había nadie. Al volver al lecho conyugal, metí mis pies fríos entre los ardientes de mi mujercita y me acurruqué bien contra ella. ¡¡BRRRR…!!

  43. Pingback: Stephen King es así - LO + LIBROS

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