
De Nápoles se ha escrito tanto que el personaje amenaza con devorar a la persona. No es que se haya exagerado —muchas veces sí—, es que hubo un tiempo en el que se hicieron tantas crónicas, artículos y entradas de blogs sobre Nápoles y ‘O Sistema (más conocido como la Camorra), que por el barrio de Secondigliano se empezaron a ver coches de frikis cámara en mano para retratar lo que habían visto por la tele. El fenómeno lo conocen bien los vecinos de Corleone, en Sicilia.
Culpa —o mérito— de tal atracción la tuvo el omnipresente Roberto Saviano, que hipotecó su vida para contarnos en un libro bestial llamado Gomorra qué ocurría en Nápoles. Y no solo qué ocurría con la Camorra, sino cómo la Camorra es parte —o motivo— de un paisaje mucho más completo y asombroso: cómo en la tercera ciudad del noveno país del mundo (por PIB según el FMI) hay barrios donde apenas entra la policía, donde la basura se acumula en las calles, los clanes venden droga en los edificios sometiendo a los vecinos, o donde tres niños sin casco van en moto por una avenida. Hay una parte del libro de Saviano en la que el periodista habla de los gritos y lamentos de los familiares de los camorristas asesinados cuando llegan a la escena del crimen. Es casi como un ritual de dolor especificado: cada vez que aparece un camorrista baleado, los allegados en la escena gritan, maldicen, se agarran y desvanecen, protagonizan tremebundas muestras de dolor. Y Saviano lo analiza con frialdad, como una parte más de la estética napolitana. Hay hasta un estilo camorrista para afrontar la muerte en público. Muestra clara de que el asunto ni mucho menos es un tema puramente criminal: se trata de un acontecimiento sociocultural.
Este acontecimiento descrito con maestría por Saviano (quien, por cierto, fue condenado a muerte por la Camorra y desde entonces su vida transcurre entre escoltas y secretismo: él mismo ha dicho que ojalá no hubiera escrito el libro), este acontecimiento, decíamos, atrajo el foco mediático: durante los años 2004 y siguientes los amantes de este fenómeno disfrutamos de un grifo abierto de noticias, reportajes, documentales, libros y hasta de una versión de Gomorra llevada al cine por Matteo Garrone con notable resultado. Coincidió esta época, además, con la guerra entre los scissionisti («secesionistas») y el clan Di Lauro. La llamada faida di Scampia («guerra de Scampia») tuvo lugar en el barrio del mismo nombre y entre 2004 y 2005 dejó un muerto al día en el norte de Nápoles (imaginen tal media en, por ejemplo, Valencia o Sevilla). Lo que comenzó como una guerra interna entre el clan y los separatistas se extendió pronto a otros grupos y salpicó de balas todo el norte de la ciudad. Fue entonces cuando salió el libro de Saviano y el fenómeno Camorra se desparramó. Por cierto, Saviano, una vez desbordado por el éxito, repitió lo que los periodistas locales napolitanos ya sabían: que no había contado nada nuevo, que todo lo relatado en el libro ya había sido publicado o contado por periódicos, informativos y radios napolitanas en los últimos años. Gomorra no es más (ni menos) que una magnífica recopilación ordenada y embellecida de todo ese torrente de información. Una recopilación de apabullante éxito que desembocó en lo temido: el clan de los Casaleses (una especie de corleoneses de la Campania, una mafia local del pueblo de Casale di Principe, en la colindante provincia de Caserta cuyo boss, Francesco Barbato, fue detenido en 2010) amenazó al escritor.
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La serie es bastante buena, aunque recomendaría mucho antes y sin duda Matalobos, emitida por la TVG. Excepcional la interpretación de Iglesias como capo de una familia del narcotráfico gallego.
Por cierto, gracias por el aporte de que la serie está rodada en napolitano. Gracias al TDT se puede ver en VO y me extrañaba no entender mejor el italiano :)
El numero de tu dealer si puede ser amigo.
+1
Decente la de Matalobos si señor! bastante digna y creible …
‘Son barrios que hace unos pocos años padecían un abandono institucional y estatal asombroso y que hoy intentan dejar atrás tal condición. Pese a ello, todavía las carreteras están mal asfaltadas, la basura se acumula por todos los rincones, la hierba crece salvaje en las medianas, las paradas de buses están rotas y las paredes y muros invadidos de pintadas.’
¡HOSTIA, IGUAL QUE EL CENTRO DE MADRID!
:-)
Ya en serio, quién iba a imaginar que Mega City One, la de los cómics del Juez Dredd, estaba en Nápoles…
Es obvio que nunca has estado en Nápoles y dudo mucho que ni siquiera hayas estado en Madrid.
Big.
Grande. Supongo que en VO se hace difícil comprender el italiano por la jerga utilizada. magnífica recreación de los barrios, del poder de los capos, de la estética de los clanes. Sin concesiones, sin florituras. A pelo.
Los personajes de la serie son delincuentes y hablan en jerga, sí, pero la principal dificultad para entenderlos si no eres campano radica en que no están hablando en italiano, sino en napoletano.
Italiano estándar y napoletano son lenguas cercanas (viven en continuo contacto desde hace siglos) y están emparentadas (ambas proceden del latín), pero a veces resultan completamente ininteligibles. Los italianos son muy modestos con estas cosas y llaman a las lenguas regionales «dialetti», pero si pertenecieran a estados distintos nadie tendría dudas al calificarlas de lenguas diferentes.
Los personajes de la serie, como la mayor parte de los italianos, son bilingües y la serie refleja perfectamente los momentos en los que es conveniente cambiar de lengua (code-switching, que dicen los lingüistas) y hablar en italiano.
La serie es cojonuda en muchos aspectos, y un radiografía genial de la realidad sociolingüística italiana.
Me encanta la serie, no me la pierdo nunca,leeré el libro tambien.
Ya el primer comentario hace referencia a que se puede ver en V-O,con subtitulos, como hacemos en casa. En realidad desde que hace ya un 2-3 años descubrimos la posibilidad de V.O. y subtitulo ,nunca vemos nada doblado, el gran fraude del cine, y/o de las series las series. Nada que ver en italiano ( con acento y giros napolitanos, como dice el articulista) con su versión doblada. Siempre las mismas voces (en castellano) sea para el cine , para las series.
Al margen de esto, la serie es muy buena, muy bien hecha y, seguro, muy realista. No me las pierdo….lastima de anuncios, sobre todo esos de..»volvemos en 7 minutos»..serán hijos de….
Dos palabras: series ly.
Muy buena serie…ya estabais tarando en dedicarle un articulo a esta serie…sus creadores dieron un paso más con Gomorra, y eso que Romanzano Criminal esta muy bien(tambien es cierto que son contextos distintos y epocas distintas…) pero aqui se pasaron muy gratamente..! deseando que se estrene la segunda temporada…Hay gente que duda en verla doblada o VOS…pero bueno enfin alla ellos…yo cuando vi la premier en la sexta tuve que parar el video… menos mal que ya la tenia vista, pero maldito el dia que me pico la curiosidad para ver que voces le ponian a los personajes …
Un saludo
Muy buena serie, de momento me está gustando bastante.
Tenemos pendiente el libro, y la serie ni sabíamos que la estaban echando en la Sexta.
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P**a obra maestra!!! Una actualización cruda de el padrino. Sin esperanza. Sin honor. Ausencia total de humanidad
En wuaki.tv esta la serie completa. En versión original subtitulada y doblada; también se puede elegir en formato SD o HD. Precio grafía
si se está suscrito ( un chollo)
Tv
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La serie esta rodada en la zona olímpica, en la playa cerca del hotel Bella. Doy fe de los aires mafiosos de la zona. Dónde acercarte a una chica guapa en un club puede significar un puñetazo, pudiéndose tratar de una prostituta de «lujo» vigilada.
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La serie cuenta varias historias como círculos concéntricos que, uno a uno, va cerrando: los personajes, los grupos, las muertes y sus efectos, los sentimientos encontrados y fuertes. No hay concesiones para nadie ni para nada. Una jefa (cuestionada por su condición de mujer) llegará a decir que en la demarcación (Secondigliano) todos los niños y jóvenes son sus hijos, pero si fallan, deben pagar las consecuencias (que suele ser con la vida) Finalmente, es la regla fundamental de todo sistema social (sea capitalista o del que me digan) todos deben someterse al sistema o pagar el precio de la transgresión; hay una transgresión fundamental (real o posible) en la vida de cada persona que opera tanto como descubrir la «misión» en la propia vida. A veces ésta nunca se descubre, pero sí la transgresión. El valor de este tipo de series es que abre la puerta a identificar el verdadero poder del estado occidental: es un negocio. El resto es la narrativa de la guerra, los muertos y el encierro de los jefes del sistema: son dueños de vidas, armas y haciendas.