
La rumba catalana es la música propia, característica y original de la Barcelona urbana. Ha nacido de una comunidad marginada pero netamente barcelonesa y muy arraigada y posee un sello atractivísimo, entre gitano, flamenco y centroamericano, que no se puede comparar con nada conocido. (Gato Pérez).
Sóc un argentí, sóc un fill de puta. (Gato Pérez).
Dijo Picasso aquello de que los grandes artistas copian, pero los genios directamente roban. El Gato Pérez se situó en una categoría intermedia. Él, con mucho respeto y educación, pidió prestado. Y los gitanos catalanes, con gentileza, correspondieron. Así fue el primer acercamiento del hombre blanco a la música más genuina de Cataluña: la rumba. Detrás de él vinieron muchos, pero el Gran Gato fue el pionero en introducirse en un mundo que por cuestiones raciales le era ajeno. Sin embargo, aunque ha recibido sus justos homenajes y reconocimientos, nunca ha sido Xavier Patricio Pérez Álvarez un músico muy recordado o, mejor dicho, porque muchos nunca le olvidan, alguien cuyo testigo haya pasado a las nuevas generaciones.
Pero la cuestión es preguntarse qué llevó a este hombre menudo llegado de Buenos Aires, de cara redondita y por ello apodado «El Gato», a investigar la música local barcelonesa. Si seguimos la biografía que de él escribió Marcos Ordóñez y la película que sobre su leyenda filmó Ventura Pons, encontramos varias pistas.
En primer lugar, suponemos que pesarían sus dificultades para pertenecer a alguna parte. Sus abuelos paternos eran de Asturias y La Rioja; los maternos, de León y Burgos, pero él estaba en Argentina. Le pasó como a muchas familias en aquellos años tremendos. Su padre era el hijo del propietario de una flotilla de taxis que alquilaba en Madrid al cuerpo diplomático. Empezada la guerra, tuvo que huir a Barcelona, donde trabajó en una fábrica aeronáutica dirigida por rusos y de ahí pasó a los campos de refugiados del sur de Francia, donde cogió tuberculosis y regresó de milagro, reclamado por la familia, de derechas de toda la vida. Aunque en 1948, recuperado, cogió los bártulos y, el que sería el padre del Gato, partió a Buenos Aires. Allí este hombre conoció a la que sería madre del artista, una pianista que tuvo que abandonar su carrera por las deudas familiares.
El niño llegó prematuro y por cesárea, de modo que fue un hijo único mimado y sobreprotegido. Creció en un barrio de clase media en la capital argentina. Entonces casi un paraíso. Como en aquellos años, los sesenta y principios de los setenta, los argentinos no han vuelto a vivir jamás. El caso es que al Gato, por si acaso no albergase pocas dudas sobre su identidad, le llevaron al colegio inglés y en el libro de Ordóñez dejó claro que aquello no le gustó, demostrando prematuramente que lo suyo era la bohemia.
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Pingback: Gato Pérez, músico único que solo pudo darse en una Barcelona que ya no existe
Pues musiclamente sí es una pena. Aunque eso de la » Barcelona que ya no existe » suena a mensaje de catalanófobo inadaptado que vive en Catalunya en plan colono erspañol quer no soporta nada de lo catalán.
Porque no es por nada, pero en esa Barcelona vivían 700.000 personas en barracas.
¿ Lo vamos captando ?
«mensaje de catalanófobo inadaptado que vive en Catalunya en plan colono erspañol quer no soporta nada de lo catalán»
Vaya ojo que tienes, tío. Ni es catalanófobo ni está inadaptado ni vive en Cataluña.
Las barracas las debieron traer de Madrit, seguro.
Si en esa Bcn vivían 700.000 personas en barracas y ya no, entonces el titular es correcto: Era «una Barcelona que ya no existe». A lo que le suene, eso ya se lo pone usted al autor de su propia cosecha.
Joer, que susceptible. Se puede ser nostálgico de aquella Barcelona sin ser catalanófobo. No todo el mundo gira en pos de lo catalán, ni de tv3.
Siempre recordaré al Gato en un local cerrado con una docena y media de personas conversando y tocando con Diego Cortés hasta las 8 de la mañana.Pura magia.Gran humanidad la del Gato.Ahí va mi homenaje.
Al del primer comentari, disparar » catalanòfob!!» cada cop que algú expressa qualsevol cosa que no sigui una entusiàstica adhesió al catalanisme com a pensament únic denota certa mania persecutòria. Perquè l’article parla de tantes i tantes coses que em resulta difícil entendre la teva rèplica ni tan sols assumint que «la Barcelona que ya no existe» s’hagi dit en el mateix to que Vargas Llosa. Barcelona ja no existeix, és cert: s’ha convertit en un Saloufest desproporcionat, i l’efervescència cultural d’aleshores ara és impensable.
Viví en esa «Barcelona que ya no existe» a finales de los años 70. Recuerdo unas jornadas de «El Viejo Topo» en el Montjuic, la genuina efervescencia cultural, los tugurios del Gótic, la multiculturalidad, la atmósfera increíble que se desvaneció en los 80′ con la llegada de los «normalitzadores llínguístics». Soy sudamericano, y fui a la Generalitat a proponer una iniciativa cultural. El Conseller me dijo que si no era en catalá , res. Consecuentemente me largué de allí, en buena hora.
A esto se refería Tremntermpaito en su primer mensaje, aunque yo también creo que se equivoca en este caso. Al igual que la mitificada movida madrileña hay un discurso monotemático sobre lo vibrante, moderna y multicultural quer era la Barcelona de los años 70 y cómo se convirtió en una ciudad provinciana y aburrida en los ochenta mientras Madrid despegaba.
Resulta sorprendente que la Barcelona de los 70, habitada casi exclusivamente por españoles, donde menos de la mitad tenía estudios primarios y más de medio millón de personas vivían en chabolas fuese «moderna, multicultural y culturalmente vibrante» y que la Barcelona moderna, con el triple de inmigrantes de todas partes del mundo y un nivel de estudios, espectáculos y acontecimientos sea mucho más provinciana. Y cuando arañas un poco bajo la superficie del escritor queda claro que lo que quiere decir es cuando Barcelona era una ciudad netamente castellanoparlante era la hostia, y en cuanto el catalán volvió a oírse en público toda esa caterva de escritores de la gauche divine, de Arcadi Espada a Félix de Azúa, salieron cagando hostias para Madrid. Porque claro, para que una ciudad sea cosmopolita y multicultural, los inmigrantes que llegan deben hablar una lengua de prestigio, como el castellano. Ceuta y Melilla se parecen mucho a la Barcelona de los setenta, pero no oirás decir a nadie que son modernas y cosmopolitas. Los inmigrantes árabes no cotizan lo mismo que los inmigrantes andaluces.
La multiculturalidad de aquella Barcelona, entendida como que todo el mundo habla en castellano, al menos en público, murió en los 70 y mucha gente como usted, que residía en un país extranjero quién sabe cuántos años sin haberse molestado lo más mínimo en hablar el idioma local, se largaron. Por desgracia, no se llevaron al resto que tenía la misma actitud pero se quedó allí igualmente, ni a los miles que han seguido llegando después.
Hay una diferencia obvia entre aquella Barcelona y la que vino después (y hasta hoy). En la primera, a nadie se le pedía un certificado de catalanidad (ni de españolidad, por cierto). En la posterior, sin eso no se va a ningún sitio (a ningún sitio al que valga la pena ir, porque al insulto y la descalificación personales sí, y muy fácilmente). Claro que hay quien está del «buen lado», y de lo otro no se entera, o no quiere enterarse. Pero eso no hace que no exista.
Joder si se pedía un certificado de españolidad. La Guardia Civil te lo pedía a hostias, el certificado de castellanidad. Claro que hay quien estaba del «buen lado» y de lo otro no se enteraba, o no quería enterarse. Pero eso no hace que no existiera.
Y en Valencia se sigue en esa misma situación, supongo que por eso muchos españoles la prefieren a Cataluña.
Dice usted que en Valencia se sigue la misma situación.
Con todos los respetos, yo soy de Alicante y usted no tiene idea ni de lo que habla. Para trabajar en la administración, educación, etc. se pide el certificado que acredite el dominio del valenciano (catalán o como usted quiera llamarlo). Otra cosa es que halla pueblos donde no se habla ni por espejeras. Y eso es así, guste a quien guste.
La zona de la Vega Baja, la zona que linda con Albacete, parte de Alicante capital, son castellano parlantes «en la calle» aunque en la escuela se estudie el programa en la línea en valenciano.
Eso es así, sin ninguna imposición desde hace ya más de 30 años. No me venga ya con relatos del abuelo cebolleta, que Paquito esta enterrado y bien enterrado, y mal que pese a los payasos que gobernaban hasta la semana pasada la comunidad, el valenciano está ya bien instaurado en la educación y las instituciones. Con todos respetos, llevamos ya más de un cuarto de siglo de normalización lingüística.
Otra cosa es que aqui hay zonas en las que pasa como pasaba con en latín y las lenguas romances. En el gobierno se trata de mantener el valenciano, en la calle la gente habla castellano.
Tampoco digo que toda Alicante sea castellano parlante, ojo. Pero hay zonas que lo son netamente.
Personalmente mi nadie me obligó ni hablar castellano ni valenciano. Mi lengua materna es la de mi entorno familiar y mi lengua vehicular la de mi entorno social, y en ambas es el castellano. En la Comunidad Valenciana.Y le hablo de muchos pueblos con más de 80.000 habitantes. Y se sigue estudiando el valenciano.
Eso de los Països Catalans es una quimera, baja al Sur y te dirán «lo cualo», ;)
Enga saludos Valhue y relájese.
Con ninguno de los respetos, yo soy valenciano (de ahí lo de Valhue: soy VALenciano pero vivo actualmente en HUEsca) y se perfectamente de lo que hablo.
Para la administración pública se pedía el valenciano por aquello de que fíjese usted, si yo voy a la administración y hablo en mi lengua, que es oficial, lo mínimo es que me entiendan. Ahora mismo, para muchos puestos de la administración pública el valenciano «da puntos», pero no es obligatorio. O sea, que puedo acudir a ella hablando en valenciano y que no me entiendan – me ha pasado personalmente, me atendió una chica de aspecto latinoamericano.
Paquito está enterrado y bien enterrado y sus leyes y disposiciones vigentes y bien vigentes, que para algo dejó al enemigo «cautivo y desarmado». ¿30 años sin imposiciones, dice? ¿O sea, que desde hace 30 años ya no es obligatorio el conocimiento del castellano, como dice la Constitución del 78? ¿La lengua castellana no es contenido obligatorio en todos los programas educativos? Anonadado me hallo, caballero. Si digo que en Valencia se sigue en la misma situación que en la Barcelona de los 70 es porque fue en Valencia, en 2002, cuando un agricultor valencianoparlante acudió a presentar una denuncia a la guardia civil y acabó muerto en las dependencias policiales. Porque tengo amigos y conocidos que han tenido choques con la policia (por sus pintas de perroflauta, fundamentalmente) y en todos los casos hablar en valenciano se considera un agravante que te acredita para un par de hostias «bien dás», como al seguidor del Barça al que apaleó la policia en Mestalla al grito de «¡te vas a enterar por catalán de mierda!». Y «catalán» y «valencianoparlante» son sinónimos no solo en Valencia. Algún problema he tenido yo hablando en valenciano por las españas por ese motivo – incluyendo mi propio tropezón con la guardia civil, y eso que me dirigí en castellano a ellos en todo momento.
En los 30 años de «normalización lingüística» que llevamos yo no pude estudiar en valenciano ni en el colegio, ni en el instituto ni en la universidad, más allá de las dos horas semanales de valenciano – las mismas que de inglés y con idénticos resultados: los castellanoparlantes tienen un nivel de valenciano parecido al del inglés, o sea, son completamente incapaces de comunicarse en ese idioma. Por lo que de «comunidad bilingüe», nada de nada. En la Comunidad Valenciana hay un subconjunto de la población que somos bilingües y otro que solo sabe hablar en castellano. Por lo que evidentemente, a esa gente no queda más remedio que hablarle en castellano. Por lo que evidentemente, en cualquier pueblo donde haya más de un 10% de castellanoparlantes el valenciano ya no se oye en la calle. Si se reunen quince valencianoparlantes y un castellanoparlante, se hablará en castellano. Poco sorprendentemente, en ese cuarto de siglo de «normalización lingüística» el valenciano ha retrocedido entre un 10 y un 15% de uso social.
Como los castellanoparlantes ya son mayoría abrumadora ya se están empezando a quitar la careta. Basta de fingir conceptos como «tolerancia» y «bilingüismo». Ahora lo que se oye es «modernidad», como en la frase «el castellano es un idioma moderno», así como diciendo sin decrilo que el valenciano no lo es, o comparándolo como el latín. El valenciano, pobrecito, está condenado a extinguirse… por alguna especie de tara que no se sabe muy bien cuál es pero que no tiene nada que ver con que los castellanoparlantes no tengan por qué molestarse en hablarlo y los valencianoparlantes sí tengan que hablar el castellano. ¡Qué va, qué va, qué cosas dice usted!
Y si el 99,92% de las emisiones de televisión, el 100% de la radio, el 100% de la prensa escrita o el 98,5% de los libros están en castellano no es porque los valencianos estén obligados a saberlo y por tanto, para qué molestarse en traducir, nooooo. Lo que ocurre es las cosas es castellano suenan más bonitas y por eso la gente las prefiere a las hechas en su propia lengua. ¿Qué por qué no pasa eso en Finlandia, por ejemplo? Pues oiga, porque los del norte son gente muy rara.
La estrategia es la misma para toda España. No se prohiben las otras lenguas, no, que igual se rebotaría la gente. En lugar de eso se ponen todas las condiciones necesarias para que la presión del castellano las ahogue, y se aborta mediante leyes y decretos cualquier medida que pretenda paliar o ¡Dios mío!, contrarrestar ese hecho, como la inmersión lingüística catalana. Porque claro, el hecho de que cuando uno se va a vivir a un sitio tenga que aprender y usar la lengua de allí está muy bien para obligar a los moros o los rumanos a aprender castellano, pero si yo me mudo a Euskadi en Galicia yo hablo en castellano y más les vale que me hablen a mí en cristiano o haré valer mis derechos ante los tribunales. Que me darán la razón, no lo dude. La ley Wert obliga a la Generalitat catalana a escolarizar en castellano si lo piden los padres. Cuando un padre valenciano pidió acogerse a la ley Wert para que la Generalitat valenciana le pagase los estudios privados en valenciano para sus hijos se le dijo que esa ley solo era para castellanoparlantes en Cataluña. Tal cual. Y sin ponerse colorados ni nada. Haber nacido de la raza superior, se siente.
Se entiende y respeta su discurso, que pese a los datos objetivos que aporta, no deja de ser fruto de sus experiencias y vivencias.
Yo personalmente, como bien ha dicho, veo éste fenómeno equiparable al latín. Si es cierto que los que tienen el poder dominan medios culturales y de comunicación.
Por juventud no viví la dictadura, y siento que siga habiendo individuos retrógrados que sigan pidiendo que «les hablen en cristiano» o que se sientan superiores de «ser españoles». Pero no me siento culpable de hablar mi lengua materna y si esta por proceso natural, mire lo que está pasando en algunas zonas de USA (no es equiparable, lo sé) se merienda a otra lengua en cuestión de uso, pues es lo que hay. Que yo mantenga conversaciones en castellano con amigos catalanes mientras ellos hablen catalán, me parece estupendo si cada uno se siente mejor y más cómodo en su lengua. Que he de hablar con un agricultor valenciano que sólo entiende el valenciano, pues no tengo problema en cambiar de registro. También mis amigos catalanes entienden que aquel que viene de la Mancha, etc. de primeras no va a entender y también cambian de registro.
Yo no veo tanto drama. Si fuera al revés y la lengua dominante no fuera el castellano, pues estaría al final bien cómodo hablando en catalán porque lo usaría más. Decirle que teniendo mis raíces no me siento nacionalista de ningún tipo, sino ciudadano del mundo que nació donde le tocó.
Espero que no se le agríe el día, veo su encendida respuesta y esto es sólo un debate. Le deseo buenos días y le doy gracias por responderme. Ruego me perdone si mi tono fue un poco airado en la anterior misiva, pero vi que entraba al tema «un poco a saco».
P.D: Por aspecto yo también parezco un «perroflauta», pero veo mis encontronazos con la policía más un síntoma clasista y de prejuicios, que atisbos puramente ideológicos franquistas.
Buen articulo pero te dejas parte de su carrera, la posterior al libro de Ordóñez, discos como Gato x Gato, Ten o Fenica o la producción del disco de Estrella de Gracia, Sangre. Una iniciativa seria recopilar todas las letras en un libro.
Eso que Ud. dice lo voy constatando, pues ahora vivo en Alicante. Mi hijastro, dominicano, no ha tenido que empollar valenciano, pues estuvo en una Escuela de Adultos. Mi hija, que está en la Universidad, tampoco ha tenido problemas.
La gente alicantina que conozco es castellanoparlante y no se siente en absoluto «valenciana».
Aquí no siento esa odiosa imposición lingüística de los catalanes.
A Valhue le pregunto: ¿Dónde están esos grandes autores catalanes literarios?
Me quedo con Vila Matas, Marsé, Barral…y sí, con la «gauche divina».
Hasta Loquillo se largó de» Polonia».
Supongo entonces que desconoce autores como Josep Pla,Merçe
Rodoreda o Joan Perucho,valorados no solo en «Polonia»,también
allende las fronteras del estado vecino donde usted vive.
Y por supuesto que en Alicante no siente esa»odiosa imposición
linguistica»;eso es Valencia,y exceptuando cuatro colgados que aún dan la brasa con el tema dels Paissos Catalans,aqui poco interés sentimos en lo que hagan ahí abajo.
Respecto Loquillo lastima que no se largara antes para rodar anuncios de bancos y cerveza mala.
Soy de Madrid y creo que la canción del Gato «Tiene sabor», refleja muchísimo mejor que cualquier canción de la movida madrileña, lo que sucedió al final de la transición.
Debería ser una canción obligatoria para explicar la historia de España de aquellos años.
Sólo un pero; Ordoñez recoge en su libro la génesis de la rumba que le han contado a Gato Pérez y sin mala intención por parte de este, repite los cuentos chinos que le cuentan algunos gitanos que quieren, o bien apropiarse de la rumba «peretiana» o bien minusvalorar los logros de esta (y de Peret) arguyendo que se trata de algo que siempre ha estado ahí.
El primer músico que registra en un disco la técnica del ventilador es Peret, que no es, ni de lejos, el primero que graba de los tres (El tío Polla, Pescaílla y el propio Peret). Y a partir de esta primigenia grabación empieza a aparecer esa técnica en otros discos que no son de Peret.
Cuando se escribió el libro del Gato, Peret andaba perdido en el «culto» (evangelico) y no pudo defenderse o quizá ni se entero en su momento. En su biografía sobre Peret, Juan Puchades explica esto de manera mucho mejor y más extensa en uno de sus primeros capítulos. El libro anda semi descatalogado por problemas financieros de la editorial pero se puede encontrar copias en tiendas especializadas (lo compré en Lenoir, sin ir más lejos).
Peret ha despertado ciertas antipatías por parte de los flamencos defensores de la pureza y de los gitanos flamencos del sur del país (que son el alfa y el omega de todo y si algo sucede sin su intervención lo menosprecian). Encima el tío va y dice que lo suyo no es flamenco, que viene de Perez Prado y de Elvis Presley.
Al César lo que es del César.
Genial comentario. Muchas gracias.
El libro de Puchades sobre Peret es muy bueno, tiene un montón de información.
Sobre el titular del artículos, creo que la frase : «Puse el oído sobre el asfalto y te conocí» de la canción rumba cali, del disco Ten lo explica. Hay que contar lo que pasa en el momento ahora quizá pasan otras cosas pero siempre pasan cosas y siempre hay personas que lo saben contar.
Santiago Rusiñol decía que las ramblas de su juventud eran las buenas. Todo cambia y todo se vuelve a contar.
De nada, hombre. A ver si te marcas uno sobre Pescaílla. Sus escasas pero seminales grabaciones como cantante son igual de importantes o más que lo del tal Robert Johnson. Ahí en Spotify un doble con todas esas grabaciones (incluyendo alguna pieza instrumental y un par acompañando a Lola). Es más completo que las antologias que hay en Cd o vinilo que no son tan completas. A ver si alguna compañia se anima a sacarlo.
El artículo es muy bueno. Gracias. ¿Para cuándo uno tan bueno sobre Iceberg? Eran la leche, ¿no? Algún día habría que rendirles un homenaje. Un grupo tan genial no debería caer en el olvido de esta forma tan triste, sin darles nuestro agradecimiento. Max Sunyer (guitarras), Josep Mas «Kitflus» (teclados), Primitivo Sánchez (bajo) y Jordi Colomer (percusión). Impresionantes. Con la cantidad de tuercebotas que se llevan el reconocimiento de la gente y el público…, parece imposible que un grupo tan grande no esté en lo más alto. ¡Mira que somos paletos! A lo mejor voy a decir una barbaridad, pero para mí, Max Sunyer está a la altura de Paco de Lucía; tocando la eléctrica, eso sí. Creo que no le desmerece en absoluto. He escuchado prácticamente todo lo que ha hecho, con sus distintos grupos y en solitario, y pienso que su obra es colosal. Algún día tendríamos que reconocérselo, ¿no? Saludos a todos.
Max Sunyer acaba de sacar disco. Me parece muy buen guitarra pero Paco de Lucía ha hecho evolucionar una música, creo que su aportación es mayor. Otro muy bueno es Toti Soler.
Sí, por eso decía que a lo mejor era una barbaridad lo que iba a decir al comparar el nivel de Max y de Paco de Lucía. Creo que Max Sunyer ha sido un guitarrista con un técnica muy personal, muy particular. A veces, tienes la impresión de que no deja aire para respirar, una especie de «horror vacui». Pero al final, se impone la composición, las piezas son emocionantes, y suben por encima de la técnica. Creo que es uno de los músicos más completos que yo haya podido escuchar. Muchas de sus composiciones, como La Flamenca Eléctrica, Preludi i Record, A Valencia, Joguines, Alegrías del Mediterráneo… -compuestas muchas de ellas en compañía de Kitflus (otro grande)-, tienen una carga emocional que me pone los pelos de punta. Han pasado ya más de treinta años, y aún sigo emocionándome cuando las escucho. Gracias, maestro.
Respecto al debate sobre la Barcelona de los 70, que yo viví siendo niño, creo que probablemente se tiende a mitificar pero todo y así pienso que la política de normalización lingüistica y las subvenciones que otorgaba la Gene con CIU en el gobierno mataron todo aquello que no encajaba o era crítico hacia el sistema. Fué así con los músicos que se expresaban en castellano y también con aquellos que hacian música instrumental. Solo hay que escuchar la calidad y el alto nivel creativo de muchos de aquellos grupos de los 70 y compararlo con lo que no mucho más tarde se llamaría rock català, apoyado por la Gene y de un nivel musical francamente pobre. Ya no hablemos de la Barcelona actual completamente LLoretizada.
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