Entrevistas Sociedad

Koro Castellano: «El mayor competidor del libro es el Candy Crush»

Koro Castellano para JD 0

Koro Castellano (Madrid, 1963) es licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU. Comenzó su andadura profesional en 1982 como becaria en el semanario Cambio 16. En 1987 entró en la revista Fotogramas y un año después participó en el equipo fundador del semanario El Globo. Posteriormente realizó entrevistas y grandes reportajes en El País Semanal, donde permaneció nueve años, hasta su paso a Vía Digital como responsable de compra de derechos de cine español y más tarde directora de comunicaciones. Ha sido directora general de internet de Unidad Editorial y directora general de Tuenti y de BuyVips. Actualmente es directora de Kindle en español desde el desembarco de Amazon en España en 2011.

Nos recibe en la sede de Amazon y nos conduce a la última planta del edificio donde está la cafetería. Como único elemento diferencial, las paredes están decoradas con las huellas de las manos de los trabajadores de la empresa. No hay rastro de mesas de ping-pong ni espacios futuristas como uno intuye que deben de ser las zonas de relax de los grandes de internet, quizás ejemplificando una de las máximas de Jeff Bezos: «La austeridad y sobriedad potencia la innovación, como cualquier otra limitación».

¿Vale más pedir perdón que pedir permiso?

[Ríe] Sí, y en Amazon también. Yo creo que una de las cosas más importantes es «hacer» y muchas veces si esperas a que te pasen la autorización de si puedes o no puedes hacer algo, eso al final te para y no haces, que es lo importante.

Empezaste como becaria en Cambio 16, ¿cuáles eran las condiciones económicas de aquella época?

Las condiciones económicas eran estupendas… [ríe]. El primer año de becaria iba por las tardes y no cobraba nada y el segundo año, que iba también de becaria en el mismo horario, cobraba la gasolina de la moto.

Parece que cualquier tiempo pasado fue mejor. ¿Tienes la sensación de que los periodistas actuales están un poco instalados en la queja?

Cuando yo empecé como becaria justo coincidió con un ciclo de hundimiento del periodismo, en ese momento la situación era como ahora. Realmente era dificilísimo conseguir un trabajo y el simple hecho de poder ir a una redacción, ver lo que se decía allí y estar con gente que eran periodistas de verdad, de raza, y poder aprender de ellos… Yo hubiera pagado si hubiera tenido dinero, aunque evidentemente no tenía un duro, por poder estar allí en ese momento.

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16 comentarios

  1. Esta pregunta a una mujer sobra, sobre todo si no se las hacéis a los hombres
    Y como curranta en empresas tan potentes, ¿cómo has llevado la conciliación laboral?

    • Conciliando que es gerundio

      A quien sobra es a los hombres, porque salvo excepciones las que tienen que conciliar son ellas. A ver si por ser políticamente correctos la realidad se nos escapa de las manos.

  2. Lo que tiene que hacer Kindle es eliminar la multitud de malísimas ediciones de clásicos, revisar un poco más la calidad de los textos de lo que venden, y mejorar en general la calidad del producto. Sigue siendo mejor un libro impreso que cualquier libro en kindle. Por poco que se pague es una estafa la venta de clásicos reducidos, mal traducidos o con errores de puntuación, o hechos a partir de ediciones copieteadas. Una edición más cuidada de los libros, como los que se imprimen en papel, y seguro que las ventas subirían.

  3. Candy Crush funciona mucho mejor que muchos libros de kindle. No le pongáis pegas, como producto no tiene comparación, sabes cómo funciona, para qué lo quieres y como utilizarlo y no esos libros baratísimos de kindle, y aún los caros, que tienen errores a porrillo, están mal editados, son refritos, no se menciona el original del que está copiado.

  4. Al momento me sigo quedando con mis libros en físico. Eso sí, los compro en internet por tener una amplia variedad.

  5. Cide Hamete

    Sólo he leído el titular y me he lanzado a comentar:¡¡¡¡SSSIIIIIIII!!!!!!

    Joder, claro que sí. No he perdido tiempo estúpidamente con el Candy Crush, y remordiendome la conciencia por la cantidad de cosas que quiero leer..

    Ahora, a leer la entrevista, a ver que dice

  6. Pingback: Koro Castellano: «El mayor competidor del libro es el Candy Crush»

  7. ¿Cómo se puede afirmar que el tiempo que no se emplea en algo se emplea en otra cosa concreta o viceversa? Es decir, ¿por qué el candy crush y no, por ejemplo, la colada o la burocracia? La falacia se entiende dándole la vuelta al argumento: cada minuto no empleado en el candy crush es un minuto empleado en leer. No, ¿verdad?.

    Cada minuto empleado en algo no es empleado en otro algo, pero no se puede decir en qué a menos que ambas actividades sean mutuamente excluyentes sin resquicios (por ejemplo, cada minuto que se está despierto es un minuto que no se emplea en dormir).

    • Guille Muñoz

      No hay que ser tan literal. Es una generalización para ilustrar una realidad: la cantidad de oferta cultural y de ocio actual, en la que los juegos (videojuegos) ya no son solo una cosa de niños, sino la punta de lanza de las industrias culturales.

      Y si queremos ser literales podemos, por ejemplo (muy importante entender que esto es un ejemplo, entiendo que hay otros momentos de lectura) centrarnos en los «tiempos muertos», esos períodos de tiempos en los que tu capacidad para hacer cosas es reducida. Nombro dos: viajar en transporte público y el tiempo del día que pases sentado en el WC. Dos periodos de tiempo muy variables (incluso inexistentes) según la persona. Además de las tradicionales opciones de leer un libro o revista o escuchar música, ¿qué opciones más allá de los juegos hay? No me he metido nunca en el baño de nadie a comprobar, pero sí uso el transporte público desde hace años y cada vez hay más gente que dedica el viaje a utilizar aplicaciones en el móvil.

  8. poquetacosa

    El mayor competidor del sentido común son las frases sonoras y ocurrentes. Puro postureo. Periodista tenía que ser.

  9. Cómo trata de salir del apuro de que no se están cargando las librerías resulta entrañable. Es parte de una multinacional que quiere ganar pasta y cargarse la competencia. No hay más. Y no pasa nada por decirlo. Y es positivo para los consumidores. Y los mandarines intermediarios pierden poder, por eso se quejan, en favor de las redes sociales de la plebe y estas multinacionales que saben moverlas.

  10. Antes vivía lo que cualquier otra persona que viva en Madrid y use el coche: atascos monumentales, contribuyendo a la contaminación y crispación, para ir y volver del trabajo. Las dos horas de metro alternativas (una en cada sentido) eran bastante disuasorias. Ahora bien combinando mi afición a la lectura con un servicio de suscripción (en mi caso no el de Amazon, sino el de Nubico), veo esas dos horas de transporte público desde otra perspectiva. Tengo esas dos horas al día de las que antes no disponía para devorar libros. Llegar al trabajo y a casa después de una hora sumergido en la lectura (sí, aunque parezca imposible, soy capaz de hacerlo en el metro) es muy distinto a hacerlo después de 45 minutos de atasco.
    Como aficionado a la lectura de toda la vida: bienvenidos los libros digitales y bienvenidos los servicios de suscripción. La esencia del libro no es el formato, sino la historia que cuenta. El formato es pura conveniencia.
    Otra cosa es el meneo que esta disrupción haya causado a la industria editorial, pero en fin, toca adaptarse o…

  11. Pingback: Lectura: de la cultura al ocio. Las palabras no son neutras | cambiando de tercio

  12. no es el candy crush, es la Educacion.

  13. Beruti Beirut

    Leyendo el reportaje, me da la impresión que la «socialización» del libro está en manos de monopolios que «fichan» a los mejores como las escuderías de F1 con los pilotos estrellas. Sí, ya sé, es un ejemplo tirado de los pelos pero que quieren, a mi nunca me terminan de convencer estas multinacionales de Internet, ni los argumentos de los que las defienden. No tengo razones, solo instinto virtual. Y el título de la nota tiene gancho, solo eso. La naranja Crush era muy rica.

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