
Alicia Kopf (nombre artístico de Imma Ávalos Marquès, Girona, 1982) ha desarrollado a lo largo de los últimos cinco años el ciclo creativo multidisciplinar Àrticantàrtic. La edad heroica de la exploración polar (1890-1920) es el centro irradiador del que brotan una serie de narraciones historiográficas, reflexiones estéticas y escrituras autofictivas que hablan sobre las distancias afectivas, las penurias del artista emergente y el trastorno del espectro autista. Las exposiciones Seal Sounds Under the Floor (Galeria Joan Prats, 2013), Diario de conquistas (La Capella, 2014) y Un turó, una tenda, una bandera (Trastero 109, 2016) y las colectivas Fuga (Sala d’Art Jove/Fundació Antoni Tàpies, 2014) y Nonumento (MACBA, 2014) han sido los espacios principales de este proyecto, también presentado en la edición más reciente de ARCO. La editorial Alpha Decay publica ahora la traducción del catalán de su novela Hermano de hielo, galardonada con los premios Documenta y Llibreter, que resume y culmina este itinerario.
Hiperbórea y hogareña
Los exploradores que en el cambio de siglo se aventuraron en los extremos ignotos del planeta escribían, sobre las nieves eternas, el más extraño epitafio a la era de los grandes descubrimientos geográficos. Buscando un hito imposible, conquistando un palmo de hielo improductivo, conducidos por perros extenuados, y guiados por la resignación de los inuits, izaban banderas indecisas y, al final del día, en el mísero cobijo de las tiendas, escribían:
Todos los perros devorados. En el diario
no queda una hoja en blanco. La foto de la esposa
se cubre de palabras a modo de rosario,
clavado en su mejilla el lunar de una fecha dudosa.
Le sigue la foto de la hermana. Tampoco la respeta:
¡se trata de la latitud alcanzada! Y, cada vez
más negra, por la cadera trepa la gangrena
como la media de una corista de varietés.
El explorador polar, Joseph Brodsky (1).
Los diarios, notas y testimonios de los aventureros, repletos de recuerdos y de interpelaciones a los familiares, ofrecen el contrapunto intimista de las narraciones expedicionarias. Las latitudes últimas ofrecen una perspectiva inaudita para considerar, desde la calma blanca y en la vecindad de la muerte, las relaciones genealógicas. Esta dinámica entre la lejanía hiperbórea y la inmediatez hogareña constituye la base de Àrticantàrtic. Se rastrea en numerosos textos de Historia Polar, así como en escritos posteriores, como el ensayo de filosofía del paisaje Estética del Polo Norte, de Michel Onfray, que es una de las múltiples fuentes del proyecto. Como nos explica el autor, la dureza del permafrost hace imposible practicar entierros en él: es, por tanto, un espacio donde la memoria está siempre presente. Él mismo lo visitó acompañado por su padre, quien a los ochenta años, al final de una vida de dura labrantía, salió por primera vez de Normandía para realizar el sueño estoico o zen de vivir el Polo. Allí, rodeados de placas tectónicas «apreciables tan solo por el ojo del geólogo inspirado o del poeta presocrático» (2), sintiéndose ambos como «pulgas metafísicas» (3) en la extensión desolada, supieron encontrar la comunicación silente que tan difícil les había resultado hasta entonces.
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¡Hola! Diría que el nombre real es Imma
Había puesto «Inma», ¿verdad? Aunque parece que ya lo ha cambiado y lo ha puesto en catalán que es como ella supongo querrá.
Mmm cuando leí el artículo todavía ponía «Alicia» :o
Eloy Fernández Porta escribe mucho más de lo que aparece en el libro, ¡y lo hace mejor! Reflexiones súper interesantes. El libro de la autora, en cambio, es pobre, aburrido a ratos. Da el pego de entrada, por la apariencia erudita que exhibe, pero el fondo resulta insustancial. Mucha egoficción, en vez de autoficción.
Totalmente de acuerdo con María Luisa.
La materia de la q parte Alicia, aunque no original, es potente por si sola (muchas de las alabanzas -imposible llamarlas «criticas»- q se han escrito sobre Hermano de hielo lo demuestran más q no el libro). Pero con esto solo no debería bastar. El libro en si no deja de ser una mezcla no homogenizada de fragmentos de un simple diario (cuyas observaciones pueriles no van más allá de la superficialidad) con relatos históricos y recortes de periódicos. Por no decir q literariamente (desde la «literariedad», el lenguaje) no pasa de la mediocridad.
pues no le costaba nada a Fernandez Porta explicar que fue el tutor elegido por las becas de la Sala d’Art Jove para el proyecto Articantàrtic de Alicia Kopf, y miembro del jurado… lo digo por ser honestos con el lector. seguramente es el mas preparado para hablar del proyecto o no… pero no estaba de más comentarlo.
Vaya, eso explicaría su entusiasmo ante tanta frialdad.
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