Eros Ocio y Vicio

Sexo sin aliento

Empire des sens 2-300 DPI.tif
El imperio de los sentidos, 1976. Imagen: Argos Films.

Spectarum nuptas hic se Mors atque Voluptas – Unus fama ferat, quem quo, vultus erat.
(Se miraron un día a la vez la Muerte y la Voluptuosidad, y sus dos rostros eran uno solo).
Gabriele D’Annunzio, Le Vergini delle Roccie.

1. El último suspiro

La noche del 3 de junio de 2009 se presentaba aburrida para David Carradine en su hotel de Bangkok. Los productores de Stretch, su última película, le habían dejado tirado yéndose a cenar a un restaurante de lujo sin esperarle, una decisión que más tarde les traería una demanda judicial y muchos dolores de cabeza. Nunca sabremos con exactitud qué ocurrió entonces, pero a la mañana siguiente el cadáver de David fue encontrado desnudo en el armario, con las manos atadas y una larga cuerda apretándole simultáneamente los testículos y el cuello. Marina Anderson, su cuarta exesposa, acabó convencida de que hubo ahí un robo con asesinato; Mark Geragos, abogado de la familia, achacó la muerte a una misteriosa secta de asesinos kung-fu. Sin embargo, los análisis forenses apuntaron a un estrangulamiento accidental durante la práctica de autoasfixia erótica.

No fue esta la primera muerte asfixiófila de un personaje conocido. En ocasiones existe una duda razonable sobre si el fallecimiento fue en realidad un suicidio, como en el muy debatido caso del cantante Michael Hutchence. En otras ocasiones el contexto de la muerte parece evidente, como cuando el reverendo presbiteriano Gary Aldridge fue hallado muerto con una cuerda atada al cuello mientras vestía máscara de gas y ropa interior de látex negro. Un estudio estadístico en la estadounidense Journal of Forensic Sciences atribuye a la asfixia erótica entre doscientas cincuenta y mil muertes anuales, lo que es una manera educada de decir «muere gente de vez en cuando pero no sabemos muy bien cuánta».

2. De la hipoxifilia considerada como una de las bellas artes

En el mundillo del BDSM (Bondage, Dominación/sumisión, Sadomasoquismo) en el que me muevo habitualmente, a morir en un desgraciado accidente relacionado con la falta de oxígeno se le suele llamar «hacer un Carradine». Difícilmente podría considerarse un término técnico. Pero hipoxifilia es una palabra horrenda, asfixiofilia suena fatal, autoasfixia excluye los juegos en que participa más de una persona… Los términos ingleses breath play o breath control parecen más precisos, especialmente el segundo: para entender por qué la privación de oxígeno puede resultar enormemente placentera o acrecentar otras sensaciones de placer, el control parece un buen punto de partida.

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9 comentarios

  1. Ufff, muy interesante…pero vaya estrés!!¡

  2. José Antonio

    La hiperventilación ha causado muchas muertes a personas que realizan apnea, puesto que al disiminuir la necesidad de tomar aire, y debido a las distintas presiones parciales de los gases a profundidad respecto a superficie, justo cuando se está volviendo a la superficie el apneista queda inconsciente, y esto, si no va acompañado por alguien que lo vigile, es casi siempre mortal.
    Por lo demás, interesante artículo.

  3. Muy bien escrito, ameno y informativo.

  4. Institutriz inglesa

    Desde el desconocimiento de todo este mundillo, un par de preguntas, al articulista ( o a quien sepa la respuesta ):
    – ¿ Se sabe qué porcentaje de la población se dedica a estas pías actividades ?
    – ¿ Se realizan siempre con el conocimiento y consentimiento de ambas partes ?

  5. Como decía mi padre: «Mira que hay gente rara andando por el mundo…». El autor confiesa que «en su infancia» presenciaba el «juego del desmayo». Tenía amigos muy perversos. En fin, los oscuros recovecos del deseo.

  6. No solo el artículo es muy interesante y está bien escrito, sino que, además, el tema se explica con inteligencia y delicadeza, y por eso (si es que das la mano y se toman el brazo) creo que podría ir más allá. ¿Qué es, en el fondo, la erótica del poder? ¿Por qué es tan fascinante la dominación o la sumisión? ¿Qué se juega en el juego, en el fondo? ¿Por qué, si no se presenta esta situación, es menos apasionante? No propongo una respuesta sesuda, teórica ni moralista, sino una conclusión razonable de quien sepa y razone más allá de la suposición. ¡Gracias por el artículo!

    • Y una última pregunta, ¿qué diferencia hay, desde un punto de vista exclusivamente erótico y pasional y perceptivamente irracional entre la violencia consentida y la impuesta contra la voluntad del otro? (Y sigo sin pretender una respuesta determinada.)

  7. Pingback: Artículos, radio, shibari y libros: haciendo el ganso en 2016 – Josep Lapidario

  8. Pingback: La asfixia erótica – Sexualittle

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