
Hemos oído hasta la saciedad eso de los tipos Peter Pan, que no crecen y quieren seguir siendo niños, pero poco se dice de los que sí crecen pero sienten que incluso han crecido más de lo que debieran. Ya que tienen la deferencia de leer esto seamos sinceros desde el principio: no voy a decir que es algo que le pasa a un amigo, ustedes ya me entienden. Ya puestos, voy a caer en la grandilocuencia más pedante al asociar esto a la historia de España con la siguiente tesis: la modernización acelerada de este país ha producido un cambio tan rápido que a aquellos que ha pillado en medio les ha hecho envejecer antes de la cuenta. Hablo de la percepción propia, claro. Para decirlo de forma gráfica, yo me he llegado a sentir el abuelo Cebolleta, contando batallitas, antes de cumplir los cuarenta.
Un ejemplo. Cuentas que de pequeño pasaba el lechero con su tinaja por el séptimo piso de tu edificio de vecinos, que todos dejaban la cazuela en la puerta para que se la llenara y luego hervías la leche, y sacabas la nata. Los que tienen ya solo algunos años menos te miran como alguien venido de las cavernas, pero quien te saca hasta veinte o treinta años sabe perfectamente de qué estás hablando y recuerda algo parecido. Quienes fuimos niños en los setenta nacimos en un mundo aún antiguo que se dejó atrás de un salto, de modo que aterrizamos en el actual un tanto descolocados, o más que el resto. Hay ahí un tajo generacional muy acusado, de forma que desde siempre me siento mucho más cerca de los que son bastante más mayores que yo que de aquellos de quienes apenas me separan unos años.
Que esto tiene que ver con la modernización de España es aún más evidente si sales al extranjero, a países europeos vecinos: ya ni te identificas con los de tu edad, porque sus países se desarrollaron en los años cincuenta, y tus experiencias se parecen más bien a las de la infancia de sus padres. Allí el cuento del lechero es algo que ocurrió incluso décadas más atrás. No creo que nuestros padres se sintieran viejos o tan superados por los tiempos a los treinta o cuarenta años. Solo mayores, padres de familia, hombres hechos y derechos, que es lo que se suponía que eran.
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Muy bueno el articulo. Yo me identifico totalmente como nacido en el 71. Lo que hecho en falta, por aquello de seguir con la costumbre de nuestra generación de opinar de todo sepamos o no, es q fuimos la primera generación de niños que vivimos con excedentes. Me refiero a que ya muchos pertenecíamos a familias a las que les sobraban recursos. Si ya sé, a muchas no. Y también lo de sobrar es relativo. Me refiero a no tener que ponerse a trabajar desde niño y a poder tener adolescencia para pegarte todas las fiestas que quisieras y, aún así, continuar estudios porque estaban detrás tus padres pagando. Fuimos los hijos de la 1a generación en España con una clase media mayoritaria. Eso posibilita,como en esas películas que citas, empezar a tener cultura pop. En Europa norte y en USA fue en los 50 y luego tuvieron los 60. Aquí fue, como bien dices 20 años más tarde. Y nosotros fuimos los primeros.
Gracias de nuevo por el artículo. Lo disfrute mucho.
Hechar de menos?
Aaayyyy…Ya me vale….
muchas gracias por lo escrito y que comparto.
Comparto la sensación, muy bien descrito. Pero para salto, el de los que como mis padres salieron de la aldea -no el pueblo, no, la aldea, que es muy distinto- siendo jóvenes pero no ya niños, o sea, con la -yo también voy a ser pedante- cosmovisión ya formada y aterrizaron en unas ciudades en las que la vida era radicalmente distinta a la que conocían… Ninguna experiencia nuestra se aproxima a eso.
Muy interesante.
Lo del lechero, hervir la leche y la aparición de la nata muy bueno.
La sociología barata del último párrafo antológica.
Mi año de nacimiento: 1951.
¿El lechero pasaba con una tonada? Debía ser Supermilkman.
Felicidades por el articulo.
Supongo que la referencia respecto a la carga de juegos Spectrum 48k y su duración de 30 minutos, sea una figura literaria para añadir énfasis al escrito. Precisamente estos días es bastante «mainstreaming» ese concepto de que las cargas eran eternas, cuando difícilmente pasaban de los 5 o 6 minutos, eso a velocidad normal, sin que fuesen protección turbo de carga, cuyo tiempo bajaba entonces a entre 3 y 4.
Tuve un Amstrad 464 (rival del Spectrum). De media, los juegos tardaban en cargar justo eso, 30 min y luego había otros que algo menos, tal vez 15, pero jamás jamás se me cargó un juego en 5 minutos. Y tal y como dice el autor, rezando para que por favor cargara bien. Hablo de juegos como «La abadía del crimen», el «Ikari warriors» o el «Fernando Martín». Y en los últimos tiempos de mi ordenador teníamos que cargar las cintas al mismo tiempo que hacíamos presión con la mano (o con el codo, que al final era más cómodo) durante la dichosa media hora o más que tardaba en cargar cada juego.
¡Qué suerte!Vuestro lechero iba hasta vuestra puerta. El nuestro daba un grito y los niños(la gran mayoría) teníamos que bajar corriendo con la lechera. Yo vivía en un tercero y a las ocho de la noche en invierno no apetecía. En verano venía un hombre sobre las tres de la tarde que vendía helados hechos por él y que estaban riquísimos(o por lo menos así lo recuerdo). Soy del 64.
Cuando era un criajo, pensaba que mi abuela era una anciana. Para empezar, porque se supone que las abuelas son ancianas, pero es que además la mía se vestía como tal, y tenía el pelo canoso. Aunque resulta que por aquellos entonces apenas llegaba a los sesenta, que cumplió cuando yo entraba en la adolescencia. Es decir, no era una anciana, pero era una anciana porque lo parecía, y porque actuaba como tal.
Actualmente mi suegra tiene algo más de setenta, y qué queréis que os diga, no soy capaz de verla como una anciana. Tiene achaques, claro, pero está la mar de guapa con su pelo teñido de rojizo y un corte moderno, con ropa que le queda estupendamente y una actitud vitalista (y sí, es abuela).
Lo que decía el anuncio aquel de Antonio Banderas es cierto, la juventud está en gran medida en nuestra cabeza. Siempre he pensado que si a mis cuarenta tacos me siguen gustando cosas que me gustaban a los quince (las camisetas frikis, los cómics, los bocadillos de Nocilla, los videojuegos ochenteros) es porque esas cosas me gustan de verdad, no porque sea infantiloide ¿Ha dejado de estar buena la Nocilla por arte de magia? ¿Dónde reza que ser un adulto implique que te dejen de gustar las cosas que antes te gustaban? Supongo que en el mismo lugar donde reza que hay que leer el Quijote y La Celestina, porque si no, eres un un garrulo (aunque la mayoría de los «adultos» ni se acerquen a dichas obras por considerarlas un peñazo, si es que llegan a dignarse a leer algo). O en ese sitio que donde reza que hay que vestir con traje de chaqueta, que es cosa seria, por mucho que todo dios, salvo Barney Stinson y Arturo Fernández, esté más cómodo con camiseta y deportivas.
Pues no lo compro.
Ser un infantiloide es tener una actitud infantil ante la vida. Comportarse como un inmaduro, dejar de lado las obligaciones porque te acucian las ganas de divertirte, esquivar una conversación sobre temas peliagudos, huir de los compromisos. No tiene nada que ver con la ropa que usas ni con las cosas con las que disfrutas.
Muy bien expuesto. Además, ¿el lechero subiendo por los pisos a dejar la leche de su tinaja en los años 70…? ¿Pero dónde era esto? Soy de Barcelona, nacida en el 53 y no recuerdo que jamás subiera alguien a traernos la leche, ni tampoco conocí a gente adscrita a este régimen de suministro. En fin…
Qué gran artículo!
Gracias, María (1975)
Antes todo esto era campo.
Salto el que dio mi suegra, que se vino a Madrid desde un pueblo donde no había electricidad y ahora ve a sus nietos con el iPad arriba y abajo. Y tan feliz.
Buen artículo
En vuestro arrebato emocional habeis pasado de largo el detalle de q antes del 15M ya habia quien proponia un cambio para el pais, fuera del bipartidismo y con muchos valores q luego fueron asumidos por otras fuerzas. Me refiero a UPyD. Politica limpia y al servicio de la democracia…así les fue, preferimos q nos cuenten batallitas de rojos contra fachas
Ya en 1986 (referendum de la OTAN) y antes, algunos nos dimos cuenta que el PSOE no era lo que nos imaginamos. Eso sí, no decíamos eso de PSOE y PP la misma mierda es porque el PP no se fundó hasta el 89.. Eran los tiempos de AP y el llamado techo de Fraga.
Claro que yo inauguré los 70 con 5 años y en el 1986 podía votar…
¿No habrás visto por casualidad este artículo del 24 de julio en LinkedIn? La idea se parece bastante, incluyendo la viñeta al principio…
https://www.linkedin.com/pulse/los-jóvenes-esto-y-aquello-román-ramírez-giménez