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Trampantojo

Key of C trompe loeil mural by John Pugh
Key of C (2012). John Pugh

Parrasio de Éfeso, uno de los más grandes pintores de la historia, puede considerarse como el Tino Casal de la Grecia antigua a efectos estilísticos. Una figura pública respetada y acaudalada que gustaba de pasearse por las calles de Atenas luciendo prendas de exóticas tonalidades púrpuras, sandalias de cintas doradas, corona opulenta y bastón de oro. Sobre el lienzo, el hombre demostraba una técnica tan extraordinaria para recrear contornos como para arrimar sus pinturas hasta el hiperrealismo. Plinio el Viejo sentenció que Parrasio fue el primer artista capaz de trasladar las emociones y la simetría del rostro a la pintura, una afirmación certera corroborada por una leyenda urbana clásica: lo expresivo de la producción del pintor provocó que Séneca le acusase, cuatrocientos años después y como quien no quiere la cosa, de haber comprado y torturado esclavos para utilizarlos como modelos en los retratos de héroes fustigados al estilo de Prometeo. Su obra, entre la que se encontraba un cuadro de Teseo que embelleció el Capitolio de Roma y la personificación pictórica del pueblo de Atenas, no sobrevivió al paso de los siglos del mismo modo en el que lo hizo su fama.

Zeuxis, contemporáneo de Parrasio, fue otro de los pintores más reverenciados de la época. Un artista de mucha maestría a la hora de utilizar luces y sombras para crear volúmenes, entregado al detallismo exhaustivo en la pequeña escala y obsesionado por recrear el desnudo ideal. Plinio contaba que cuando a Zeuxis se le encargó un retrato de la legendaria Helena de Troya, la supuesta mujer más bella del mundo, el artista declinó utilizar a una sola modelo y seleccionó los mejores rasgos de cinco mozas diferentes para construir a la mujer soñada. Al igual que Parrasio, Zeuxis también gustaba de lucir los modales propios de una opulenta attention whore de la época clásica: en sus apariciones públicas lucía modelitos llamativos, como una capa con su nombre bordado en oro, y alardeaba de riquezas al mismo tiempo que regalaba sus cuadros asegurando que no existía dinero suficiente para pagarlos. Sus creaciones se perdieron a lo largo de la historia, aunque por fortuna la maravillosa leyenda sobre su muerte sobrevivió hasta nuestros días: se dice que la palmó como consecuencia del ataque de risa provocado por la manera cómica y grotesca en la que retrató a la diosa Afrodita. Y que la culpa de todo la tuvo la anciana que encargó el retrato, por insistir en posar como modelo para el mismo.

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Un comentario

  1. Excelente aporte… buen trabajo

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