
Hace unas semanas se lanzó un manifiesto, apoyado ya por gran cantidad de personalidades de la ciencia, promovido por la APETP. El título de la carta abierta y su objetivo motivan de manera natural a apoyar la iniciativa y firmarla. Pero antes de firmar es importante leer lo que firmamos. Y aquí llegan los problemas.
La carta comienza con la frase «Seamos serios: las pseudociencias matan». Contundente, directa, pero, siendo serios, excesiva. El agua es necesaria para vivir pero una cantidad excesiva provoca la muerte. Al seguir leyendo, otra frase llama la atención sobremanera: «la gente que recurre a las mal llamadas terapias alternativas […] tiene más posibilidades de morir, llegando a ser un 470% más altas en algunas patologías». Esta cifra, la del 470%, se ha repetido en muchos otros foros y artículos. La fuente que origina este dato no aparece directamente entre las referencias de la carta abierta, que son unas cuantas, por cierto. Buscando un poco se puede encontrar el artículo original de Yale, del que se pueden ver la mayoría de los datos en abierto aquí.
Revisando dicho artículo, los datos que nos encontramos son los siguientes:
- el estudio se hizo a partir de los registros de 1.901.815 pacientes,
- obtenidos de la base de datos nacional del cáncer de Estados Unidos (National Cancer Database o NCDB),
- esta es una base de datos clínica que se estima captura el 70% de los nuevos cánceres diagnosticados en los 1500 centros acreditados por la Comisión contra el Cáncer (no todos),
- en el periodo de tiempo del 1 de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2013 (diez años),
- seleccionando únicamente pacientes con uno de los cuatro cánceres más comunes en EE. UU. (de mama, colon-recto, pulmón y próstata) y sin metástasis,
- no teniendo en cuenta pacientes en fase IV, paliativos o con datos desconocidos relativos a estado del tratamiento, estado clínico o demográficos,
- teniendo en cuenta únicamente pacientes que habían pasado por un tratamiento clínico contra el cáncer, ya fuera quimioterapia, radioterapia, cirugía o terapia hormonal,
- y que han pasado también por un tratamiento del tipo «otros no probados: tratamientos de cáncer administrados por personal no médico», que es el entendido como pseudoterapia,
- no detallando si el motivo para no desear seguir con el tratamiento clínico es puramente económico (es decir, si el seguro no cubría el total del tratamiento y el paciente no podía pagarlo, siendo este el motivo por el cual acudió a esa otra terapia no probada)…
La muestra total resultante con estos condicionantes arroja la cifra de 258 pacientes que abandonaron el tratamiento clínico por la terapia alternativa.
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¿Cómo es posible que este artículo no tenga ningún comentario? Mis más sinceras felicitaciones por el artículo.
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