
Por eso se la llamó Babel, porque fue allí donde
Yahveh confundió la lengua de los hombres y los
dispersó por toda la faz de la tierra.
Génesis 11:9
Tal y como se narra en el Leabhar Ghabhála Érenn —o Libro de las invasiones irlandesas—, uno de los 72 idiomas que nacieron cuando los hombres fueron condenados a no entenderse entre ellos por haber intentado alzarse hasta el cielo fue el gaélico. Cuando su depositario, el legendario Gaedel Glas, fundador epónimo de los Gaels y nieto de Fénius Farsaid —poderoso rey de Escitia y uno de los próceres que, en número igual al de lenguas, levantaron la Torre de Nimrod—, fue expulsado de Egipto junto a su mujer Scota, hija del Faraón de la que toma su nombre la región de Escocia debido a que en Argyll y Caledonia se instalaron siglos después sus descendientes irlandeses, se inició un éxodo de características bíblicas que semejaría terminar con el asentamiento de los hijos de sus hijos en el noroeste de la península ibérica.
Uno de ellos, de nombre Breogán, construyó allí la majestuosa ciudad de Brigantia y levantó en su costa una torre tan alta que desde ella sus hijos Ith y Bile podían atisbar la orilla de una tierra lejana y desconocida. Tentado por la curiosidad, Ith navegó hasta ella con intención de explorarla, pero sus habitantes, los Tuatha Dé Dannan, le dieron muerte y enviaron su cadáver de vuelta a Brigantia.
La venganza era inevitable. Los hijos de Míl Espáine, nieto del rey Breogán y sobrino de Ith, comandaron un ejército de 1000 hombres que partieron de Brigantia rumbo a la tierra desconocida dispuestos a conquistarla. A su llegada, el druida Amergin pisó tierra con el pie derecho y entonó un himno. Las diosas Banba, Fodla y Ériu, reinas de los Tuatha Dé Dannan, aparecieron entonces ante ellos y les dieron la bienvenida. Preguntaron si saldrían victoriosos de la batalla y, tras saber que así sería, pidieron que la isla en la que se encontraban fuese nombrada en su honor. Amergin accedió y llamó a aquella tierra Ériu —origen de Éire—. A su llegada a Tara, donde se hallaba la corte, los milesianos fueron recibidos por Mac Cuill, Mac Cecht y Mac Gréine, los tres reyes de los Tuatha Dé Dannan, quienes pidieron que se les concediesen unos días para organizar a su ejército. Los hijos de Míl Espáine aceptaron y se retiraron en sus barcos a una distancia de nueve olas de la costa, pero los druidas de los Tuatha Dé Dannan convocaron una tormenta para que jamás pudiesen regresar. Amergin realizó entonces la «Invocación de Ériu» —o «de Amergin»— y la tormenta se disipó. Divididos en dos grupos liderados por Eber Finn y Éremón, los hijos de Míl Espáine y sus hombres entraron en la isla por Inber Scéine —la bahía de Kenmare— y por Inber Coltha —la desembocadura del río Boyne— y derrotaron a los Tuatha Dé Dannan en las batallas de Sliabh Mis y Tailtiu, donde Mac Cuill, Mac Cecht y Mac Gréine fueron vencidos en tres combates cuerpo a cuerpo contra Eber, Éremon y el mismísimo Amergin, quien dividió Irlanda entre sus hermanos, correspondiéndole a Éremón el norte y a Eber Finn el sur.
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Vaya inspiración con reminiscencias de etnias tan lejanas como asimismo añoradas. Excelente sensibilidad para la narración y el orgullo. Y el todo dentro de la luz salvadora de ese faro de mal agüero. Qué contradicción! Muchísimas gracias por la lectura.
Tan hermoso como ficticio: una agradable lectura con excelentes recomendaciones.
Gracias.
https://www.independent.co.uk/news/uk/this-britain/celts-descended-from-spanish-fishermen-study-finds-416727.html?amp
Jeje,… Interesante aínda que pouco concluínte artigo. Supoño que habería que botarlle unha ollada ao estudo ou ao libro que se menciona. De todos os xeitos, non vexo a relación coa saga de Breogán e demáis. Que os finisterres atlánticos están vinculados? Acabáramos, vaia descubrimento!
O artigo é marabillosamente ficticio por varios motivos: toma como fontes históricas o Libro das Invasións ou o himno de Pondal, menciona sen pudor a destrución de Babel e recomenda unha ruta de fin de semana que vai de Viveiro a Compostela pasando por Coruña e a Costa da Morte… Isto último supoño que sería posible se gustamos de chegar-baixar-facer selfie-marchar…
Por outra banda, creo que o autor é consciente do ar nebuloso e mítico do seu texto, xa que comeza cunha cita do Antigo Testamento.
En todo caso, repito: todo isto non resta nin fermosura nin galeguidade a un artigo que, ademáis, inclúe unhas recomendacións excelentes. Agardo impaciente a segunda entrega.
Gran artículo. Lo único, pedir al autor que se guarde las loas a Viveiro, no sea que alguien las lea y quiera ir. Ya lo hace mucha gente, a la que no frena que esté a más de 30 minutos de la autopista.
Non é punta nanga.
É Punta Nariga, unha construcción maravillosa, ainda que bastante nova comparada co resto de faros.
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