
En la entrega anterior vimos uno de los parámetros esenciales de toda enfermedad infecciosa, el número de reproducción básica (R0) que nos da, en promedio, el número de contagios debido a una persona que ha contraído la enfermedad y está en fase infecciosa. Como ya comentamos, lo que se pretende con la «receta de Wuhan» es reducir R0, si es posible por debajo de 1 (como ha ocurrido en Wuhan y en Corea) y por tanto ralentizar o incluso detener la epidemia.
Ahora bien, ¿cuánto tiempo va a exigir semejante hazaña? ¿Y qué pasa después? ¿Desaparece la infección y podemos continuar con nuestras vidas? ¿O bien nos arriesgamos a que rebote apenas empecemos a juntarnos de nuevo?
Para contestar a estas preguntas necesitamos entender las nociones elementales de cómo se propaga una infección. Para ello es útil construir un modelo de la enfermedad.
De hecho, el oficio de los físicos —como el que suscribe— es construir, analizar y valorar la validez de los modelos con los que tratamos de describir el mundo. Algunos de estos modelos (sobre todo los que describen sistemas elementales como el átomo de hidrógeno) nos permiten realizar predicciones muy precisas. Otras veces nos contentamos con aproximaciones más groseras. Un chiste común en el campo dibuja a un físico teórico tratando de aplicar sus técnicas a la biología: «Sea un mono (otras veces es una vaca) esférico y sin rozamiento». La ironía captura el conflicto intrínseco de todo modelo, al que pedimos que sea lo más sencillo posible (para entenderlo claramente) y tan preciso como se pueda (para que arroje resultados fiables).
Empecemos por asumir que una infección como el COVID-19 es debida a un patógeno que produce la enfermedad durante un cierto periodo de tiempo, seguido de inmunidad. Esa inmunidad no tiene por qué ser permanente (no lo es en el caso de la gripe y posiblemente no lo sea tampoco para el nuevo corona virus), pero el modelo es más sencillo —y todavía válido en el contexto de un brote concreto—, si asumimos que la inmunidad es «permanente». A continuación dividamos la población en tres grupos. «Susceptibles» (S), «Infectados» (I) y «Recuperados» (R). Esta división en tres categorías da nombre al modelo, que se denomina SIR [1]. Hablando de simplificaciones. La versión más elemental del modelo, que es la que presentamos hoy, ignora la demografía (nacimientos o muertes no relacionados con la epidemia, así como movimientos migratorios) e incluye en la categoría de «Recuperados» a las personas fallecidas.
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Gracias por aportar luz ante semejante problema.
Saludos y Salud.
PD: Considerar posibilidad de asesorar al Gobierno.
Bueno, yo no quería decir nada pero este señor lo ha dicho todo. Lo bueno es que habrá quien lea esto y aun no se dará por enterado. ¿Lo sabéis ya, verdad? Sabéis que hemos llegado al final del viaje. Sin zombies, pero al final. Aquí se acaba todo y esto es el principio del fin. Hablad todo lo que quisierais haber hablado con esos seres más o menos cercanos y que nunca hablasteis porque era mejor dejarlo para otro momento. Pues bien, los momentos se van a acabar a velocidad de vértigo cuando veáis que los que mueren no son antiguos presidentes de clubes de fútbol, o padres de políticos, sino el presidente de vuestra comunidad de vecinos, el hijo de 12 años de una conocida y esa prima de Móstoles que es 10 años más joven que vosotros.
El fin ya ha llegado.
Me guardo su comentario para poder preguntarle si sigue siendo un triste cuando los demás hayamos vuelto a la normalidad
Sin querer desmerecer en ningún caso la esmerada y acertada labor divulgativa del artículo, encuentro, cuanto menos, sesgada y tendenciosa que la única referencia a concentraciones de personas sea las manifestaciones del 8 de marzo.
Dicho esto, muchas gracias por los artículos.
Es de los argumentos mas tendenciosos que hay la verdad, ese mismo fin de semana se congregaron mas personas en el Wanda para ver el Atlético-Sevilla y durante esa semana se movieron del orden de millón y medio de personas diarias, ambos ejemplos me parecen que son mas propensos a expandir un virus que una manifestación al aire libre. Todo esto amen de innumerables eventos diferentes como conciertos y demás.
El problema es que, pese a que éstos me parecen hechos reales y fehacientes, al expresarlos me suelen tachar de defensor del gobierno actual, lo cual no es cierto, soy mas fan de la verdad que de ningún partido político xD. Me sigue pareciendo que esa manifestación es una cabeza de turco injustificada y a riesgo de repetirme, algo tendenciosa.
el millón y medio de personas diarias me refería a al movimiento en el metro de Madrid, que me lo he comio :)
un saludo a todos, y gracias por el artículo, es normal que haya gente que lo critique, pero me gusta que existan opiniones diferentes, así es mas fácil interpretar la realidad. Y pese aunque quizás no esté tan deacuerdo con alguna parte, arroja un putno de vista bastante interesante y del cual se puede rascar.
Estupenda serie de artículos que deberían difundirse y expandirse mucho más allá de este loable rinconcito que es Jot Down. ¿Para cuándo la tercera entrega?
Abrazos, JM