Arte y Letras Historia

Bañistas de Satanás

oie 8UQg31inFLA8bn
Bañista en la playa de la Concha, 1920. Fotografía: Ricardo Martín / Kutxa Fototeka (CC BY 3.0)

Mucho cuidado con reírse de lo que venga del underground. En mi colegio, cuando se debatía en clase sobre la tauromaquia, a los dos chavales de treinta y pico que estaban a favor de prohibirla se les miraba como si fuesen auténticos y genuinos zumbados. Ahora su postura si no es ya mayoritaria en la sociedad española, poco le falta. 

Nuestros padres nos aconsejaban ir a la mili, no buscarnos líos. Insumisos e incluso objetores eran tratados como cantamañanas. En muy pocos años, hubo que abolir el servicio militar obligatorio. Fue a cambio del apoyo catalán a Aznar, sí, pero fundamentalmente porque ya no quería ir ni Dios. 

Tuve amigos que se hicieron veganos en los noventa. Cuando lo contaban, los miraban como si propusieran cagar hacia dentro. La gente hasta dejaba de relacionarse con ellos como antes con una mezcla de pena y desdén. Ahora los veganos, si bien generalmente siguen sin ser bien recibidos donde abren la boca, ya forman parte del paisaje. 

No hablemos de la vivisección. De pronto el tema empezaba a salir en letras de canciones y levantando el meñique ideológico todos estábamos muy indignados. Cómo olvidar los fanzines con fotos de monos con extraños cascos con electrodos incrustados en la cabeza. A quien preguntaba se le decía que las cremas y maquillajes que nos ponían se probaban antes en animales a los que se les arrancaba la piel. Había un placer morboso pasivo-agresivo en hacerles ver que una costumbre cotidiana los convertía en responsables y culpables de torturas escalofriantes. Sea como fuere, en 2013 se aprobaron leyes en España y en la UE que prohibían probar productos cosméticos y estéticos en animales. 

En décadas anteriores, todo lo relativo a la libertad sexual tuvo que abrirse paso bajo una lluvia de burlas e insultos de toda clase, incluido fuego amigo de los compañeros de izquierdas. Hasta que se ha logrado, al menos en España, que quien esté en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo sea visto como un integrista católico preconciliar. Lo dicho: mucho cuidado con reírse de lo que venga del underground.

Pongamos un ejemplo asumible por todos: bañarse en verano. Lo que hace todo el mundo en cuanto llega el calor y otorga pingües beneficios a España con la visita masiva de turistas en su día fue una extravagancia. Una locura de unos pocos que imitaban las noticias que llegaban del extranjero. Ir a la playa o a una piscina a tomar el sol era cosa de los hipsters y gafaspastas de principios del siglo XX

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

3 comentarios

  1. Sí, hombre. Tú dale más ideas a Vox…

  2. Partiendo de la premisa de que todo cambia, y que la evolución biológica y social siempre buscarán formas más simples y menos conflictivas, y teniendo en cuenta el asomar del feminismo, (si no nos extinguimos antes) conjeturo que el problema del nudismo en épocas a venir desaparecerá por completo ya que la humanidad será toda femenina. (lo sé, soy repetitivo. Tengan paciencia) Y así como nosotros no nos escandalizamos cuando nos encontramos desnudos, así ellas sentirán en la misma situación. Continuarán a procrear con los cromosoma X que amigas, admiradoras, amantes o, porque no, rivales o desconocidas les donarán para que la raza humana continúe con sus ciclos biológicos. La falta de fuerza física será reemplazada por el póstumo regalo nuestro de haber puesto al alcance de la mano de cualquiera la tecnología. Forzudos robots harán los trabajos más duros. Ya estoy garabateando algo sobre las peripecias de los últimos de nuestro género, residuos de la inevitable disminución por muerte natural, confinados en un espacio delimitado, con todas las comodidades: porno shops, armas sofisticadas con guerras y muertos humanoides, lucha libre, judo, boxeo, rugby, fútbol por supuesto, corridas de toros, gimnasios para el físico, oratoria inflamante, bares, motos, etc. etc., completamente gratuito, se entiende. Todo esto creo sea factible por natural intuición, como que uno más uno es dos que es en su forma más simple el devenir, y por mi eterna falta de asombro de frente a la ambigüedad del sexo de los invasores marcianos que la ciencia ficción nos ha regalado: nunca supe de qué género eran. Me parecía normal y necesario de que fuesen todos iguales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*