Futuro Imperfecto #37: A la economía por la maría

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Imagen: Pixabay.

Ya es agosto y seguimos sin beber suficiente cerveza. Es al menos lo que hemos podido deducir de esta dato: en plena temporada de cosecha los agricultores están almacenando la cebada en lugar de venderla, porque su precio está por los suelos. Resulta absolutamente insólito en un país que es a la vez un gran productor mundial y uno de los mayores importadores de este cereal. Pero con un 60% menos de clientela en locales de ocio, bares, restaurantes y hoteles, las cerveceras simplemente no lo necesitan. 

No tenemos turistas, no salimos, no bebemos, y tampoco compramos ropa, cuyas ventas han descendido un 20% respecto a la pasada temporada veraniega. En el resto de sectores las cosas no van mejor. El lunes El Confidencial estimaba que apenas hemos recuperado el 40% de la actividad previa a la cuarentena. La consecuencia es un perjuicio individual y empresarial, que también sufrirá la hacienda pública. Menos impuestos, menos ingresos, y una deuda que por las ayudas de los ERTE y el cese de actividad de autónomos, entre otras medidas, puede dispararse por encima del 120 %.

Quizá ha llegado el momento de ponernos a cultivar maría.

La carrera por el cannabis

No, este redactor no se ha fumado nada. Europa es uno de los grandes consumidores de cannabis, y España destino deseado para el cultivo por inversores canadienses y estadounidenses. Por clima, condiciones y tradición en el mercado del cáñamo reunimos las condiciones para ser líderes en el continente, además de puerta de entrada a la Unión Europea. 

Por el momento no se piensa en abastecer el consumo recreativo, sino en el mercado de los tres medicamentos comercializados hasta la fecha: Cesamet® (nabilona), Marinol® (dronabinol) y Sativex®. Se prescriben, donde son legales, para aliviar a pacientes de cáncer sometidos a quimio y radioterapia, para tratar la anorexia despertando el apetito, aplicación equivalente para enfermos de sida, y para alivio del dolor en cuadros de fibromialgia. 

Ya existe un país en nuestro continente, Macedonia del Norte, que aspira a generar el 1 % de su PIB a través de la exportación de marihuana y sus derivados. Para lograrlo ha dictado una serie de medidas que ya han atraído a grandes inversores estadounidenses. Porque además del cultivo libre pretenden avanzar en la investigación de usos médicos y científicos de esta droga. Su gran desventaja frente a España, que no forman parte de la UE.

¿Pero hay tajada o solo humo?

No es fácil informar con rigor sobre la marihuana. Sus defensores prometen la luna y sus detractores recuerdan que es una droga análoga a la heroína o cocaína. Pero la pregunta que yo quiero plantear hoy en este newsletter es si resultaría rentable legalizarla imitando los modelos de Estados Unidos, Canadá, u Holanda. Tenemos el 12% del PIB generado por el turismo en riesgo y a nuestros agricultores sometidos a un recorte en las ayudas de la PAC. 

Veamos las últimas cifras. Según el banco de inversión Cowen el mercado global del cannabis podría alcanzar en 2026 un volumen de 50 000 millones en Estados Unidos. El fondo de inversión canadiense Marijuana Horizons ETFs calcula 174 000 millones como cifra mundial. Este mes de abril informó además que en Canadá la cifra de negocio del cannabis había alcanzado los 180 millones de dólares

Canadá podría ser un modelo de comparación para España porque tiene un número de habitantes similar al nuestro, y allí la marihuana es legal para consumo propio —puede comprarse en tiendas en internet y cultivarse en casa— y también emplearse para uso medicinal. Su cifra de negocio de abril es interesante, porque en nuestro país una de las primeras empresas dedicadas al cultivo medicinal, Linneo Health, facturó en 2018 58,7 millones de euros. Esta compañía cuenta con la autorización más amplia por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, AEMPS. Tiene permitido el cultivo, producción, fabricación, distribución, importación y exportación de cannabis, y esa diversificación explica en parte su volumen. Las otras ocho empresas se dividen entre las que investigan el producto con fines médicos y científicos, y las productoras. El caso de CAFINA es interesante, porque fue adquirida el año pasado por Canopy Growth, el mayor productor de marihuana del mundo, y porque ha sacado su know-how del tradicional cultivo español de cáñamo.

Habría que triplicar la cifra de Linneo Health para alcanzar el volumen canadiense, y ese es un objetivo ambicioso pero no imposible en el medio plazo. Y especialmente fácil de alcanzar si legalizamos su consumo. Somos el país europeo que más cannabis consume, y en donde más incautaciones de hierba y resina se producen. Por tanto, y sin entrar en consideraciones de salud o sociales, tenemos un mercado potencial con grandes posibilidades de negocio. Los que son consumidores y compran en el mercado negro podrían adquirir su producto, caso de legalizarse, en los estancos, si el precio fuera inferior al de la calle.

Más del 50 % de jóvenes españoles entre catroce y dieciocho años consumen cannabis de forma regular.

Cuántos euros ganaríamos con la legalización

Hace dos años la Universidad Autónoma de Barcelona estimó que los ingresos derivados de la legalización del cannabis podrían ser de 3312 millones de euros anuales entre impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social. En su estudio aparecían otros datos interesantes, como que la demanda legal sería de 820,5 toneladas. 

Pero incluso si se cumplieran las predicciones de la UAB, debemos considerar que los ingresos por IRPF de Hacienda en 2018 fueron de 82 859 millones de euros. Tres mil millones más producidos por la maría no es una cifra enorme, aunque casi cubre lo calculado para implantar el Ingreso Mínimo Vital. Ahora bien, si lo comparamos con el resultado fiscal del cannabis en las economías donde hace años que se legalizó, parece un cálculo más que optimista.

Y siendo honestos, con este panorama estamos muy lejos de cubrir los 176 000 millones que el turismo aporta a nuestra economía, o los 25 000 millones de la agricultura. Quizá debemos fijarnos entonces en los posibles ingresos para Hacienda si fomentamos este sector empresarial. Porque desde luego si de algo vamos a estar necesitados en esta crisis es de ingresos vía impuestos. 

Tomemos de ejemplo países y Estados con un largo período de legalización. California esperaba obtener 643 millones de dólares de su regularización pero obtuvo 345, Canadá ha llegado a 32, a Holanda le resulta difícil calcularlo, los cálculos optimistas esperaban 400 millones, y actualmente no existe un dato fiable. Claro que la legalización holandesa es o bien un absurdo, u otro de esos esquemas propios del país para evadir impuestos, de los que hablé en el anterior Futuro Imperfecto.

El problema o la ventaja de una legalización esquizofrénica

La situación del cannabis en Holanda es un absurdo. Puedes adquirir marihuana legalmente para consumo propio en los coffe shops, sobre una carta con diferentes precios y calidades. En teoría debes fumarla allí, pero no tendrás problemas si te la llevas porque la cantidad que te venden entra en la de posesión legal. Pero todo esto no significa que el cultivo y venta sea legal. Las coffe shops adquieren el producto en el mercado negro a las mafias y lo lavan vendiéndolo con autorización. 

Holanda tiene además un enorme problema entre sus agricultores, muchos de los cuales viven al borde de la bancarrota. Ello ha provocado un cultivo generalizado ilegal del cannabis, que ya alcanza un volumen de 4800 millones de euros. Es una cifra que corresponde a la provincia de Brabante, y de la cual 800 millones se generan en la ciudad de Tilburgo. En la UE es un secreto a voces que ese territorio es el principal proveedor de semillas ilegales de cannabis además de exportador ilegal de maría por el continente. De hecho si en España es más común la resina de cannabis es porque llega de Marruecos, geográficamente más cercana a nosotros. Cuando más al norte viajas, más hojas, menos resina.

Lo relevante de todos estos datos es que si Holanda se decidiera a legalizar el cultivo, imitando a Canadá o EE. UU., pasaría a ser el líder indiscutible del mercado europeo. Ya tiene la infraestructura, solo necesita hacerla legal y comenzar a recaudar. Ahora bien, si no se ha decidido a hacerlo puede ser por la impopularidad de la medida, o porque entonces sus agricultores irían definitivamente a la quiebra, al perder la ventaja del cultivo de un producto que no paga impuestos. 

En España no avanzamos

De momento el gobierno no reactivará nuestra economía por la maría, porque para hacerlo necesitaría modificar la Ley de Normas sobre estupefacientes de 1967, actualmente en vigor. Esa legislación responde a la adaptación de España al Convenio de la ONU de 1961, también vigente en todo el mundo. Y resultado además de la posición hegemónica de EE. UU., que en aquel momento exigió que se igualaran las prohibiciones para la heroína, cocaína, opio, hojas de coca, oxicodona y cannabis. De ese modo opiáceos, drogas duras y blandas han acabado teniendo restricciones muy similares. El objetivo final era que solo se usaran con fines médicos y haber acabado con el consumo recreativo en un plazo de veinticinco años. Lo que se consiguió para 1986, más bien, es que los mafiosos se convirtieran en narcotraficantes —ver El padrino III—, que la Yakuza japonesa alcanzara su esplendor, y que el consumo de heroína difundiera el sida —Trainspotting, cine quinqui español—, además de otros muchos problemas sociales.

Nuestro país no tiene intenciones de legalizar la marihuana, más allá de la inclusión de intenciones en el programa de Podemos. El resto de partidos ni lo mencionan. Sí ha habido un camino para la aplicación médica, ahora más prometedora, pues a las aplicaciones de los principios activos del cannabis se ha unido la capacidad para reducir la respuesta inflamatoria del COVID-19, y por tanto evitar la neumonía asociada. Pero las promesas de sus defensores no se corresponden, de momento, con sus proyecciones reales. Si la marihuana puede aportar felicidad al mundo, de momento seguirá haciéndolo como solía, y no reactivando nuestra maltrecha economía. 

Futuro Imperfecto se despide hasta el 29 de agosto

Esta semana me he saltado todas las normas del newsletter, en parte como despedida temporal, en parte como homenaje a la persona con que comencé este proyecto, Guillermo de Haro, y a su otro impulsor, Ángel L. Fernández. Pero también para aliviar a los lectores de tanta realidad atosigante, espero que despertando además alguna sonrisa cannábica. Esta anomalía semanal se publicará otra vez a partir del 28. Hasta entonces, apuesten por la evasión.


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2 comentarios

  1. El precio del cereal (cebada, trigo) baja al margen de la crisis porque hay mucha producción. ha sido un gran año agrícola. Cualquier año así, baja el precio. Es verdad que la crisis ayuda a poner las cosas peor, pero normalmente cuando hay buena producción ya baja, sin necesidad de que pase nada.
    Que a España la viene bien legalizar el cannabis, es indiscutible. Y más ahora con la crisis. Lo va a precipitar creo yo.

  2. Carlos

    Eso de que en resto de partidos ni lo mencionan es falso, Más País tiene proyecto.

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