Marc Bernabé y Oriol Estrada: «Si no hubiera habido Dragon Ball, el manga en España hubiera sido algo más esnob»

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Para adentrarse en terrenos extraños siempre hubo la figura del guía, el nativo del lugar que hacía del tránsito del explorador un recorrido más afable. Es cierto que Marc Bernabé (Barcelona, 1976) y Oriol Estrada (Mataró, 1980) no son japoneses, pero han invertido tanto tiempo y estudios en conocer, entender y divulgar la cultura de dicho país que nosotros no somos capaces de distinguir la diferencia. Bernabé es traductor, fundador de Daruma Serveis Lingüístics y autor de Japonés en viñetas, un exitoso libro para aprender japonés usando el manga como herramienta didáctica. Estrada es coordinador en el Manga Barcelona y Cómic Barcelona, además de formar parte del equipo de Espai Daruma, punto de encuentro para los amantes de la cultura japonesa. Amigos desde hace bastante tiempo, han llevado a cabo la titánica tarea de escribir el libro 501 mangas que leer en español para poner en relevancia todas las obras con valor histórico y representativo del medio, que ya se encuentran publicadas en nuestro país.

Oriol, Marc, vamos a empezar por la pregunta del origen: ¿cómo os surge el interés por Japón y especialmente por el manga? 

Marc: Para mí es una cosa que podría decir que es innata, no te puedo dar una respuesta concreta porque siempre, desde muy pequeño, había sentido atracción por Japón y por todo lo que representa el mundo japonés. No sé por qué, no te puedo dar una explicación. Fue más tarde, cuando todos los de mi generación nos enganchamos al anime, sobre todo Dragon Ball, Dr. Slump, Kinnikuman (Musculman), y todas estas series que estaban en televisión a finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando esta fascinación que yo tenía desde pequeño con Japón se incrementó todavía más, porque en estas series dejaban los rótulos y las letras en japonés. Por ejemplo, Son Goku tenía una letra en el mono de entrenamiento… que ahora sabemos que significa «tortuga». Yo me preguntaba «¿esto qué es?» y me llamaba poderosamente la atención hasta el punto de pensar que un día podría aprender este idioma, visitar Japón y saciar esta curiosidad que tenía de pequeño.

Oriol: En mi caso también es algo que siempre me ha tirado hacia allí. Es decir, yo empiezo también con el anime como niño de los ochenta y casi todo lo que veíamos era producción japonesa. Capitán Harlock empezó a llamarme muchísimo la atención, porque eran dibujos muy diferentes. Eran unos dibujos animados tristes, melancólicos, y para niños… me marcó mucho. Por supuesto después, Dragon Ball, Akira… Todo es muy bestia y durante los noventa estoy muy, muy enganchado al manga. Pero es que después me paso al mundo de la música y nada que ver con Japón… Trabajo en una revista de metal extremo hablando de bandas europeas y americanas. Y tarde o temprano llego a bandas japonesas y empiezo a interesarme por ellas. Al mismo tiempo llega la New Wave of Japanese Horror Cinema y me interesa el cine japonés. Y luego todo: música, cine, cómics… todo me llevaba siempre a lo japonés y no sé por qué… pero ahí está. Y al final, acabé haciendo un máster sobre lo oriental de Estudios de Asia Oriental realmente por el interés en Asia en general, pero sobre todo por Japón. Hay algo ahí. Supongo que el anime y el manga son el germen que hace que todo empiece. No sé, todos los caminos llevan a Japón. 

Marc: Exacto, no es porque fuéramos superfans del manga y el anime desde muy pequeños, es más por una cuestión generacional. Toda nuestra generación, habiendo crecido en Cataluña, todos los que tenemos una edad entre treinta y cinco y cuarenta y cinco, más o menos, nos hemos criado con animación japonesa en la televisión. Entonces a mí me ha dado más por el idioma, por estudiar japonés y traducción y especializarme en este campo, y Oriol desde la sociología y cultura popular.

Oriol: Sí, es que he llegado a Japón por tantas vías distintas y en momentos tan diferentes de mi vida, que es como, bueno, será una señal, tendrá algo que ver. Y claro, todos tenemos este background de la animación japonesa. Pero algunos tiramos más hacia allí, porque encontramos algo diferente, creo yo, en lo japonés: el cine es diferente, la música es diferente, el cómic es diferente… y supongo que es eso lo que nos atrae, en parte.

¿Cuál fue el primer manga que leísteis?

Oriol: El primero, el primero seguro que leí fue Dragon Ball. Si no es que leí algo antes, sin saberlo, yo que sé. Porque no tenía la edad, pero mis tíos tenían El Víbora ahí en casa de mi abuela, tenían montañas de «víboras» y a saber. Yo me los llevaba a casa e igual leí a Yoshihiro Tatsumi sin tener ni idea de que eso era un manga, ni yo ni casi nadie.

Marc: Yo en mi caso Akira, porque cuando estudiaba segundo de BUP, el padre de un compañero de clase viajaba a Japón y se trajo un tomo de Akira de esos de A4, así gordos. Lo trajo a clase y fue como «hostia, esto qué es, es increíble», y me dijeron que dentro de poco iba a salir la edición española y me enteré por esto. Claro, pensando fríamente fue Akira, y poco después ya Dragon Ball.

Habéis publicado este año el libro 501 Mangas que Leer en Español. ¿Con qué objetivo decidís hacer este enorme libro-lista?

Marc: Pues nosotros siempre hemos tenido una vocación de divulgación. Creo que puedo hablar también por tu parte, Oriol. Siempre nos ha gustado todo lo que hemos descubierto, que nos ha llamado la atención: la idea es compartirlo. «Buah, he descubierto esto y tengo muchas ganas de que otra gente también lo conozca». En el caso del manga, cada vez hay más mangas publicados, hay quien contabiliza unos dos mil títulos, otros tres mil… no queda claro de cuántos títulos de manga estamos hablando. No estamos hablando de tomos, estamos hablando de títulos diferentes que hay publicados… y no había ningún libro que sirviera de guía. «Pues me gusta tal manga y me gusta tal tipo de manga, pero… ¿qué más podría leer de esta misma línea o saliéndome un poco de esta línea?». Por eso creemos que es un libro muy pertinente y muy útil, no solo para los fans más acérrimos del manga, sino también para el lector casual y para el público que no tiene por qué conocer el manga. También para bibliotecas, cosas así. Es un libro que es muy útil para este tipo de personas.

Oriol: Sobre el tema de la divulgación yo soy muy pesado [se ríen]. Cuando me gusta algo soy muy pesado, y es algo que sale de dentro. Me pasa mucho con mi pareja. Cuando me gusta algo mucho, intentó por todos los medios que ella también lo lea, lo vea, o lo que sea. Y me cuesta, porque ni le va el manga ni el anime. Pero bueno, yo lo intento y con la otra gente también. Y siempre he estado metido en el mundo del cómic en general. Hay mucha gente que cree que leo solo manga, pero yo leo todo tipo de cómic, aunque manga muchísimo más. Y veo que hay también muchos prejuicios. Después de treinta años de historia, prácticamente, de publicación de manga, sigue habiendo prejuicios, unas ideas preconcebidas de lo que es el manga. Y no es posible que se siga pensando así. Publicando un libro así podemos ayudar un poco a cambiar esa imagen. No hemos hecho un libro de los mejores mangas publicados, eso está clarísimo, de hecho.

Marc: Nosotros no tenemos tampoco autoridad para decidir cuál es mejor.

Oriol: Bueno, podemos decir nuestros favoritos. Y son muchos menos que quinientos uno, ¿no? Tenemos que decirlo, pero la idea es mostrar la diversidad, porque hemos puesto títulos aquí que no es que sean buenos.

Marc: No, de hecho hay algunos que son directamente malos, evidentemente desde nuestro punto de vista subjetivo, pero que aportan esta visión de que el manga es mucho más que lo que piensa gran público, que se sigue teniendo esta imagen de violencia, de Son Goku, superpoderes… Sí, hay muchos mangas que son así, ciertamente. Pero también hay infinitos que son de todo tipo de temáticas, de todo tipo de estilos de dibujo. También la gente asocia al manga con un estilo de dibujo. Tampoco es eso. La única cosa que realmente diferencia al manga de otros tipos cómics del mundo es la forma en la que se publica, la prepublicación en revistas, el papel del editor… Pero no es un estilo de dibujo, no es una temática, y no es una serie, que es lo que la gente piensa. «Esto es manga, porque es estilo manga: ojos grandes y pelo de punta». Pues hay muchos cómics japoneses que no se adhieren a esta imagen, y claro que son manga. Con este libro queríamos dar un poco esta idea y hacer un retrato de cuán grande, de cuán variado, puede llegar a ser el mundo del cómic japonés, dentro de nuestra selección y nuestro mercado.

Oriol: Si quisiéramos hacer una guía con todo el manga publicado, aparte de que es inabarcable, podríamos poner todavía más variedad. Pero es que dentro del mercado español de manga ya hay una variedad de enorme de autores, de historias, de estilos gráficos, de narrativa, todo… Aunque podría haber más, claro.

Parece una cuestión del cómic en general, no solo el manga, que siempre arrastra prejuicios. Que si los tebeos son para niños, que si los cómics de superhéroes son de una forma muy determinada…

Oriol: Eso es lo que me jode, porque el mundo de cómic ya sufre estos prejuicios. Pero que dentro del mundo del cómic también haya gente que tenga estos prejuicios respecto a un tipo de cómic o una procedencia de cómic. O que la gente tenga prejuicios contra los cómics de superhéroes… ¿Cómo puedes hacer lo mismo que a ti no te hace gracia que te hagan desde fuera?

Marc: «Oye, que los superhéroes son tíos en pijama» [se ríen].

Oriol: Nada más, nada más.

Otra cosa que has comentado ahora es lo del volumen de obras que se estaban publicando, ¿ha cambiado mucho el panorama editorial en los últimos diez años?

Marc: Radicalmente, porque es que hace diez años se publicaba sobre todo manga de tipo shonen y de tipo shojo. Para el que no sepa de qué va esto: son demografías, son cómics pensados para un tipo de público. En el caso de shonen es para público juvenil masculino y en caso de shojo es para público juvenil femenino, en principio. Es lo que se publicaba hace diez años: un porcentaje muy, muy alto era esto y esto ha contribuido a esta imagen del manga como ojos grandes, pelos de punta, lo que decíamos. 

Oriol: En realidad empezamos mejor en los noventa que durante ciertas épocas, porque al principio se publicó bastante variedad de seinen y shonen en España, y durante una época incluso bastante shojo, y después cuando ya se fue creando un mercado más coherente y ordenado, las editoriales empezaron a tirar de lo que tenía más éxito: el manga juvenil. Y ahora se ha quedado esa imagen para el gran público, que el manga es para gente joven. 

Una cuestión que me parece interesante: ¿creéis que tiene algún sentido, alguna explicación, que precisamente el manga entrara en España con publicaciones underground, nada mainstream, que en vez de entrar directamente como lo hizo después, con el boom?

Oriol: Es que es una mezcla. Yo cuando hice el documental de Songokumanía, hablé con Estudio Fénix (Barcelona), con Alex Samaranch, que fue uno de los fundadores del club de fans de Akira Toriyama en su momento. Él decía que el fenómeno Dragon Ball no fue un fenómeno manga. Y es verdad, le doy la razón. Fue un fenómeno social, cultural, porque todo el mundo veía Dragon Ball; y ahora tienes un montón de fans de Dragon Ball que no son lectores de manga… Y el manga, sin Dragon Ball, habría llegado. Y estoy de acuerdo también, porque ya estaba llegando, llegó con Akira. Y en realidad, cuando se publica Dragon Ball al mismo tiempo se estaba publicando Crying Freeman y El Puño de la Estrella del Norte, aparte de que había más planes de Planetade mangas que venían de Estados Unidos. Y los primeros lectores de cómics que conocen el manga —aparte de los que leían El Víbora, pero eso ya es otra historia, porque no creo que hubiese consciencia—, eran lectores de cómic americano a los que llegó Lobo solitario y su cachorro por las portadas de Frank Miller. A los que les llegó también Masamune Shirow… Eran los mangas que llegaban de Estados Unidos. De hecho se traducía del inglés, y ese fue el público más experto en cómic que empezó a leer manga e interesarse por Akira.

Pero entonces llega Dragon Ball que es un fenómeno paralelo y la puerta entreabierta del manga revienta, porque entra un montón de gente nueva al mundillo. Primero a la animación y después al manga. Había mucha gente que no se había comprado un tebeo en su vida y que se compró Dragon Ball. Y un porcentaje de esos, que no será ni el cincuenta, ni el cuarenta, seguirá leyendo manga después. Yo creo que habría sido distinto si no hubiera habido Dragon Ball: el manga hubiera sido una cosa más esnob, si quieres [se ríen]. Sería en plan «para el lector de cómics entendido», un lector al que le gusta el cómic que se hace en Japón y del que nos llegan unos títulos determinados pasados siempre por el filtro norteamericano. Eso es algo que yo creo que se nota en los primeros títulos que nos llegan: Crying Freeman, Santuario, Battle Angel Alita, El puño de la Estrella del Norte… Es un caso de estética. Es una estética que podía gustar mucho a Estados Unidos y en cambio Dragon Ball, no tanto.

Marc: Las ediciones en español y catalán de Dragon Ball son las primeras ediciones que hay en todo occidente. O sea, que antes que Estados Unidos, Francia, Italia… se publicó el manga original de Dragon Ball aquí. Y bueno, retomando la pregunta anterior, en estos últimos diez años hemos visto una explosión de que se está publicando de todo tipo de cómic, de todo tipo de manga, incluso tienes mangas sobre gastronomía como Oishinbo.

Oriol: También está subiendo el BL, el boys love, que es un género que, bueno, no sé hasta qué punto vende mucho, pero se habla mucho de ello y todas las editoriales están apostando ahora por él. Incluso las mainstream, que parecía que no iban a apostar por el BL/Yuri, ahora empiezan a hacerlo. 

Y esto ha llegado hasta el punto de que ya hay algunas editoriales que se especializan o que se asocian a un tipo de manga en concreto. Por ejemplo, no es lo mismo el manga que publica Ponent Mon, que el que publica Fandogamia, que el que publica, no sé, Panini.

Oriol: Exacto. Bueno, Panini es un caso aparte, porque publica cosas muy, muy extrañas. Desde cosas muy, muy mainstream a clásicos y mangas como El marido de mi hermano… Panini es un poco raro, pero sí, ves unas líneas y Fandogamia tiene una línea. Norma tiene una línea, aunque sigue siendo una de las más grandes y puede hacer apuestas de cosas distintas, pero sigue teniendo una línea concreta… Milky Way es una editorial que parece que todos sus mangas estuvieran en un mismo saco, ¿no?

Marc: Si, tienen como un sello. Es muy merecido y se lo han currado mucho, la verdad. Hay gente que se fija en sus licencias, simplemente por ser suyas. Tienen muy buen criterio seleccionando los títulos; y hay un grupo importante de gente que probablemente no haya oído hablar jamás de ese manga nuevo que van a sacar, pero si lo publica Milky Way, «tengo que darle una oportunidad».

Oriol: Exacto. Ahora están Gallo Nero también, que se han especializado en sacar gekiga, autores de Garo, básicamente, los autores que habían pasado por Garo. Pues es una editorial que está publicando prácticamente solo esto.

Marc: Es que hay cambiar el nombre a «Garo Nero» [risas].

Y Tomodomo también es otra editorial muy pequeñita pero con carácter propio.

Oriol: Claro, Tomodomo es un sello que aparece especializado prácticamente en BL, después han sacado otras cosas, pero suelen destacar por esto. Y dices «ostras, qué fuerte» y, además, que sigan ahí después de tantos años.

Marc: Tienen muchísimo mérito todas estas iniciativas con el BL, hubo unas primeras iniciativas con EDT-Glénat que lo intentaban pero no funcionó. Ivrea sacó algún título en su momento pero no funcionó nada. Y ahora parece que en los últimos tres o cuatro años… No tenemos cifras de ventas, que aunque estemos dentro de la industria tampoco lo sabemos nosotros, pero viendo que siguen publicando, deben al menos cubrir gastos seguro. Igualmente sigue siendo muy positivo que estos nichos puedan seguir siendo nichos y mantenerse. Es muy positivo para el mercado, porque cuanta más variedad mejor.

Oriol: Además yo siempre me acuerdo de que hice un post en mi blog con el título Inio Asano: cuando el manga es arte (y se come los mocos). Y hablaba de Inio Asano como un autor que era buenísimo y que aquí había aparecido su Nijigahara Holograph con Ponent Mon y ya está.

Marc: Está pasando con Akiko Higashimura, que dices ¿por qué no se publica a esta mujer? Porque cuando se publique, ostras, probablemente pasará a ser una autora que venda, pero que por algún motivo pues no se está apostando por Akiko Higashimura.

Oriol: Por Asano sí se había apostado y su manga sí era de los menos accesibles, pero ya el dibujo era espectacular y era una obra realmente potente… Pero ahora toda su obra está prácticamente publicada, y te preguntas qué ha pasado en estos últimos cinco o seis años. El mercado ha cambiado un poco. El mercado del manga en Japón, y en parte aquí, sabe renovar al público, es una de sus virtudes. Cosa que no pasa tanto en el cómic de superhéroes. Empieza a pasar, creo, pero no tanto. La media de edad parece que va subiendo, pero en el manga, quieras que no, se mantiene y siempre hay gente joven que va entrando.

Marc: Lo ves en el Manga Barcelona. Siempre hay público nuevo y joven. Y luego estamos los viejos también [risas].

Oriol: Pero los viejos hubo un momento que muchos lo dejaban. De hecho, yo en algún momento leía manga de una manera más puntual y no de forma tan asidua. Y llegó un punto que nos rebotamos, les decíamos a las editoriales «venga, publicad cosas más arriesgadas». No digo que sea mérito nuestro, pero algunas editoriales vieron que había un público mayor que probablemente seguiría leyendo manga si ofrecieras títulos que le interesan. Porque siempre ha habido un público manga, veterano que seguía leyendo shonen. Y eso creo que era algo que hacía un poco de daño, un público que seguía ahí…

Marc: Creo que es una cosa que pasa y que pasaba un poco con los superhéroes.

Oriol: Pero es distinto, porque con los superhéroes, sí que las historias han ido, a lo largo de las décadas, haciéndose mucho más adultas, en cambio con el manga no, ¿con el shonen?

Me acuerdo de un texto de Álvaro Pons, de hace tiempo, cuando criticaba el tema de las continuidades en el mundo de los superhéroes, que se hacen eternas y por ello irreales. Y van repitiendo temas y ciclos. En cambio, en el manga tienes una serie que empieza y acaba. Manga con continuidades interminabes hay muy poquito: Naruto, Bleach y poco más, creo. 

Oriol: Como lector es una cosa que está muy bien para empezar. Y eso es muy bueno para el público juvenil. Los números uno del cómic de superhéroes sabes que son falsos: no hay números uno. Y además ahora ya sin pudor te meten números uno cada seis números. ¡Pero si esto está más que empezado! En cambio, con un manga, el número uno es el número uno. Y eso para enganchar a la gente es mucho más fácil, especialmente al lector joven, el número uno era esto. Y aparte, en Japón, siguen trabajando con la idea de la demografía. De que este manga va dirigido al público de una edad, incluso de un género concreto. Y eso hace que atraiga más al público. Leerte depende de qué cómics de superhéroes ahora con doce años es como muy farragoso, no entiendes nada. En cambio el manga da facilidad y eso hace que el público se vaya renovando. Además de que el shonen va repitiendo esquemas siempre, porque el público se renueva. 

Marc: Sí, porque si tú lees un manga shonen, dices «si esto lo he leído como siete veces», para nosotros que ya llevamos muchos años leyendo manga..

Os quería preguntar precisamente si creéis que la cultura del cómic, del manga en Japón, se parece a la que hay en Francia, que abarca a toda la población, o eso dicen. Que leen niños, adultos, ancianos… Lee todo el mundo, ¿En Japón es igual?

Marc: En Japón más que en Francia. Japón es, con mucha diferencia, el país donde más cómics se publican, se crean y se leen. Estamos hablando de que un treinta y cinco por ciento de todo lo que se publica en Japón, y se publica mucho en Japón, es manga. Con lo cual, casi cuatro publicaciones japonesas de diez son de cómic. Y hay de todo. Claro, los primeros lectores de manga contemporáneo son de los años cincuenta, que ya tienen setenta, cerca de ochenta años y ellos no han dejado de leer manga. Y hay autores que crean incluso para ese público. Y al otro extremo, muchos de los mangas más exitosos para público infantil están basados en videojuegos tipo Pokémon, Profesor Layton y cosas así o Inazuma Eleven, Splatoon… Desde público infantil hasta gente mayor, directamente mayor. Hombres y mujeres. Ricos y pobres. Quiero decir, abarca todo.

Oriol: Entrevistando a una japonesa, me dijo que «el manga está muy cerca de nuestro corazón». Todo japonés ha leído un manga alguna vez. Pero eso no significa que sean otakus todos y que lean manga a partir de los veintipico años…

Marc: He ido muchas veces a Sudamérica, de conferencias y tal, mandado por el gobierno Japonés. Y he hablado con muchos diplomáticos. Y muchísimos me han dicho «yo es que no leo manga, me gusta Golgo 13 pero no leo manga», pues coño, tío, esto es un manga [risas]. Quiero decir, no es exagerado decir que los japoneses no son otakus todos, evidentemente, pero todos han leído manga; están al mismo nivel que el cine o que la narrativa.

Oriol: La diferencia con Francia es que quizás en Francia todavía se tiene la visión del cómic como algo artístico-artístico. En Japón se ve más como un producto de entretenimiento. Hoy en día, eso lo ven los editores, muchos autores y lo ven muchos lectores. La forma de consumo está cambiando, porque nos pasamos al formato digital, pero el famoso formato de la revista es de usar y tirar. Hay gente que, probablemente, simplemente se compra la revista que le gusta y después no se compra los tomos. Ya está. Se la compra, se la lee en el tren o en el metro y adiós. Es una forma de consumir muy distinta al boom europeo… Que sí, que en Francia también había revistas, por supuesto, pero es distinto.

Marc: Aquí si se habla del noveno arte, en cambio en Japón… A un mangaka, cuando vienen aquí de invitados, se les trata como artistas y muchos de ellos se sienten abrumados, como diciendo «pero si yo solo dibujo tebeos»…

Oriol: «Es un curro, es mi curro» [risas].

Marc: Pero ahora ya están más acostumbrados. Ahora les dices que quieres hacer una exposición y no les parece marciano, pero hace unos pocos años, les decías «quiero hacer una exposición» y te contestaban «pero, ¿de qué? ¿de estos dibujos?». Les extrañaban, incluso, estas proposiciones.

Oriol: Y claro, que a algunos nos les gustan los originales, porque consideran que no es la forma final. Es decir, la forma final de su arte es el tomo o, incluso, la revista. Los originales son material de trabajo y ya está; en cambio aquí, para nosotros, ver un original es…

Marc: Sí, para nosotros tiene ese fetichismo. Pero ya ellos, los japoneses ya lo están viendo, lo están entendiendo sobre todo por Angouleme, por Francia, porque ahí montan exposiciones que «guau», ni en Japón [risas].

Vamos a hablar un poquito sobre vuestros trabajos anteriores. Marc, tú tienes un libro muy célebre que es Japonés en viñetas. ¿Cómo surgió la idea? ¿Te esperabas el éxito que tuvo el libro?

Marc: Empezando por la segunda pregunta, no, ni de coña. Sorpresa total. Mira, salió una edición en 2001 y ahora diecinueve años después se sigue imprimiendo, sigue vendiéndose… Gran sorpresa. Surgió en una revista de manga llamada Dokan, una revista de información sobre manga y de anime. Entonces me propusieron hacer un curso de japonés. Y dije «voy a utilizar ejemplos de manga». Y así surge una sección en esta revista, donde yo voy enseñando japonés a través de las páginas de la revista. Cuando pasan dos o tres años, digo «ostras, de aquí puede haber material para sacar un libro». Voy a Norma, le llama la atención a Óscar Valiente, dice «vamos a probar» y la primera edición se agotó en dos meses. Dices «¿qué ha pasado?». Y a partir de aquí sigue el libro, y a día de hoy se sigue imprimiendo, se sigue vendiendo y hay ediciones internacionales. Una enorme sorpresa, la verdad, y me siento muy honrado, porque sé que mucha gente ha empezado a estudiar japonés, porque se compró este libro, porque lo cogió en la biblioteca o lo que sea, le llamó la atención. Luego, se han desarrollado su carrera, de una forma u otra, relacionada con Japón, pero esa primera chispa que les despertó esta inquietud fue este libro y para mí esto es el mayor premio que podría tener, la verdad.

Como didáctica es muy buena idea utilizar el manga para enseñar. También hay casos de gente que ha aprendido a leer o a leer en otros idiomas gracias al cómic, porque el elemento visual es un apoyo

Marc: Es un poco mi caso, con las aventuras gráficas de PC de los noventa, que yo quería jugar con tanta ansia a esos juegos que tanto me gustaban, como Monkey Island y tal. Conseguía copias pirata, evidentemente en inglés, y ostras, no me estaba enterando. Yo ahí con el diccionario aprendí mucho inglés. Me parece muy plausible, muy natural, que haya gente que le guste el manga y que, a raíz de esto, quiera aprender un poco de japonés o de cultura japonesa. Y así surgen libros como Japonés en viñetas y otros que hay o iniciativas como la de Espai Daruma que no solo enseñamos japonés, sino también hacemos cursos y seminarios sobre cultura japonesa. Oriol lleva la japonología manga, sin ir más lejos… son todas cosas muy positivas. Que tanta gente se interese por Japón, en esta cultura que tanto nos fascina… Como hemos dicho antes, nos gusta la divulgación y somos muy pesados. Pensamos que esto vale la pena, que otra gente lo conozca. 

Oriol, tú tienes el Songokumanía, y ya has hablado un poco de la serie, pero ¿cómo se te ocurrió hacer el libro sobre esto precisamente? Realmente, ¿tuvo tanta influencia la serie sobre la población en general? Porque no todos son lectores de manga, pero es cierto que parece un fenómeno.

Oriol: Es un fenómeno, yo lo llamo fenómeno social más que cultural. El libro empezó siendo un documental que tenía que ser sobre los veinte años de historia de manga y anime en España. Pero cuando estaba haciendo las entrevistas, estaba viendo una parte, que era hablar de Dragon Ball, que era muy importante, que valía la pena centrarlo en eso. De ahí sale el documental y poco después sale el libro, con más información. Hay gente que se piensa que soy un supermegafan de Dragon Ball. Para mí es un manga y un anime muy importante, que me gusta, pero no soy un fanático de Dragon Ball. Lo que sí me interesa es el fenómeno; especialmente en Cataluña, todo el mundo conocía a Son Goku, incluida gente mayor que sabía de ello, que se podía ver la serie… Con Dragon Ball Z, que la gente estaba muy enganchada y era una droga, ponían la serie en los bares, como ahora ponen fútbol, bares donde iban chavales a merendar viendo Dragon Ball. Esto no se ha visto con ninguna otra serie.

Recuerdo que se hacían minutos de silencio en partidos de fútbol cuando murió el Follet Tortuga. De la Liga no, claro, de divisiones inferiores.

Oriol: Sí, sí, es que fue… es que todo el mundo sabe quién es Son Goku y, además, fue un fenómeno muy nuestro, de aquí, sobre todo en Cataluña. Hay un famoso grafiti que ponía «Son Goku és català». Siempre ha gustado mucho y corre por internet todavía, una foto en muy mala calidad del «Son Goku és català». Y ese fenómeno social que sigue vivo treinta años después, porque hay renovación generacional, sigue habiendo niños de seis, siete u ocho años que siguen viendo la serie por culpa de sus padres. Pero, además, el impacto que tuvo en la industria fue que todo el mundo, el resto de editoriales, buscaban su Dragon Ball, lo que hizo avanzar el mercado del manga aquí. Y lo que vendió Planeta de Dragon Ball, esos primeros años, es algo irrepetible, seguro. Probablemente sea el cómic, o uno de los cómics, más vendidos en la historia de España. Lo que pasa es que como no nos dicen números… pero sabiendo las tiradas que nos dijo Antonio Martín que tenía al principio está claro que fue así: un cómic semanal con doscientos mil ejemplares de tirada, eso es una brutalidad; ciento cincuenta mil en catalán, eso es lo más bestia y da cuenta de su trascendencia en Cataluña.

Marc: Me costaría encontrar otro ejemplo que pueda rebatir un poco el decir algo como «no, el cómic más vendido fue»… como no te remontes a El Capitán Trueno o cosas así… A saber, difícil al menos en los últimos treinta o cuarenta años.

¿Mazinger Z pudo ser un precedente? No de ese boom, pero, por lo menos, ha quedado en el imaginario de la gente…

Marc: Sí, pero ese es un público un poquito mayor que nosotros, a mí me pilló muy, muy pequeño…

Oriol: Yo lo vi por reposición.

Marc: Conozco gente de tres o cuatro años mayor que yo que son de Mazinger, no les hables de Dragon Ball

Oriol: Pero Mazinger es un fenómeno muy de nostalgia pura y dura, porque no hubo tantas reposiciones y es una serie de animación que la ves ahora y… Dragon Ball aguanta el paso del tiempo y Mazinger Z, no. Lo siento mucho, pero no. Yo incluyo Mazinger, como incluyo Heidi y Marco… Es decir, Mazinger tenía ese punto más guay, porque eran robots mecha gigantes pegándose de hostias, pero lo que nos extrañaron en todos estos dibujos, y Mazinger menos que Heidi y Marco, fue la continuidad, que era algo a lo que no estábamos tan acostumbrados en nuestros dibujos animados. Normalmente, eran episodios autoconclusivos. Es decir, Las Tortugas Ninja eran episodios autoconclusivos en su mayoría, no había una continuidad de esto que si te perdías uno perdías el hilo, esto no pasaba.

Marc: Muchos de los que sí tenían continuidad eran coproducciones japonesas, Willy Fog

Oriol: D’Artacan y todas estas que vinieron un poco de ahí. Ya te digo que Mazinger fue un fenómeno importante, prueba de ello es la estatua de Tarragona. Yo siempre saco el ejemplo de un burro o una cabra vestido de Mazinger, en Els Tres Tombs, en La Vanguardia en los setenta. Eso es que había entrado en el imaginario popular, que alguien disfrace a un burro o una cabra de Mazinger. Esto está ahí, pero no tuvo continuidad digamos… el fenómeno fue un boom y ahora se recuerda más de lo que fue. Es decir, en los noventa y los dos mil ¿quién se acordaba de Mazinger? Creo que casi nadie.

Marc: Fíjate incluso cuando estuvo Go Nagai de invitado en el Salón del Cómic de Barcelona se asumió con toda lógica del mundo que sería increíble, cogieron el auditorio, incluso. Y el auditorio estaba una tercera parte lleno. Era un poco extraño, es decir, tengo aquí una superestrella del cómic, el autor de Mazinger y como que el público no le hizo demasiado caso en general.

Oriol: Y ahora que conocemos más a Go Nagai…

Marc: Ahora, probablemente sí que se llenaría.

Oriol: Ahora conocemos más, Devilman, conocemos otras obras suyas. Antes era el tío de Mazinger y ya está.

Marc: Pero imagínate si viene Akira Toriyama, es que sería inimaginable el pollo que se montaría.

Oriol: Si alguna vez pasara, porque no pasará nunca, pero si alguna vez pasara, tendrías que alquilar el Palau Sant Jordi, porque te vendría gente de toda Europa para ver un Q&A con él, seguro. De toda Europa y Estados Unidos, probablemente.

Marc, empezaste a traducir mangas con veintiséis años, ¿cuáles fueron tus primeros trabajos?

Marc: La primera de todo fue empezando a medias Record of Lodoss War: La leyenda del Caballero Heroico que es un manga de fantasía heroica. A la traductora, María Ferrer, que era la encargada de estas series le dieron una beca para ir a Japón y contactaron conmigo por recomendación de ella. Y bueno, hice mi primera traducción profesional. Muy poco después, fue casi todo muy paralelo, tuve una reunión con Glénat. Yo iba a conocerlos y de aquella reunión salí con CardCaptor Sakura, con Dragon Head y con Blame! para traducir. Y con pocas semanas de diferencia había mandado un currículum a Planeta y me llegó una prueba. La hice y poco después me encargaron Fénix de Osamu Tezuka y Monster de Naoki Urasawa, con lo cual en el espacio de tres meses, paso de no traducir nada a trabajar, de repente, con tres editoriales. Esto sería un ejemplo de entrar en la industria en el momento adecuado. Y esto hablando de manga.

En anime empecé seis meses antes y fue con Shin Chan. Con lo cual mi primera traducción profesional en japonés es Shin Chan con toda la repercusión que ha tenido. Todas las expresiones más icónicas de Shin Chan las adaptamos Verónica Calafell y yo, por ese primer encargo de TV3 en un dos de agosto del año 2000, hace veinte años ya. TV3 había comprado esta serie, porque la querían estrenar con la vuelta al cole y supongo que todos los traductores de japonés debían de estar de vacaciones, porque estaban buscando traductores. Nos llegan las voces, mandamos el currículum y al día siguiente nos mandaron ya las cintas, pongo Shin Chan y yo, «buah, esto ya lo conozco», porque ya había vivido en Japón y ya lo había visto en la televisión y pensé «esto va a ser un desastre, no lo va a ver ni Dios».

Oriol: Y había sido un desastre, al menos en formato manga. Planeta había lanzado el manga en el 1995 y lo compramos yo y tres personas más. 

¿Cómo es la adaptación de cosas de la cultura japonesa a la cultura catalana?

Marc: La adaptación del humor es de las más complicadas, porque traducir palabra por palabra muchas veces no funciona. Es decir, la intención ahí es que haga risa. Se está haciendo un chiste o la situación es divertida, pero si lo trasladas palabra por palabra, como son conceptos muy japoneses, pues no tiene gracia. Por ejemplo, cuando Shin Chan liga con alguna chica, muchas veces dice que si le echa cebolleta al natto. Claro, si tú lo traduces tal cual, «oye guapa, ¿tú le echas cebolleta al natto?», no estás reaccionando, no sabes de lo que estoy hablando. Pero si en vez de esto buscas un ejemplo universal… Porque si lo circunscribes ya a España, por ejemplo, una traducción buena en el contexto español sería «¿tú la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla?». Pero un niño japonés no diría eso, entonces tienes que buscar un ejemplo universal y buscamos algo como «¿tú a la pasta le echas queso rallado o no?». Entonces adaptas las bromas, los chistes, las situaciones, el «culete, culete, culito, culito» que originalmente es «buri, buri», es una onomatopeya de «cagar». Nosotros no tenemos una onomatopeya de «cagar», como mucho tenemos la del pedo «prr, prr» (risas). Pero si cuando el niño enseña el culo y haces que diga «prr, prr», no tiene ninguna gracia, entonces buscas el «culet, culet», en este caso. O la «trompa, trompa», que el original es «elefante». Pero esto es para televisión y «elefante» tiene cuatro sílabas. Buscas algo de dos sílabas que pueda funcionar y «trompa» suena perfecto.

Tienes que tomar decisiones de estas. A veces, últimamente, estos días, se me está criticando en Twitter por la traducción de Dragon Ball. Muchas de las cosas que se dicen son decisiones de adaptación, de interpretación, porque tú lo que tienes que trasladar es la intención del autor original, no necesariamente tienen que ser las mismas palabras. Porque si usas las mismas palabras no hace gracia, el chiste no funciona o la situación no se entiende, entonces tienes que jugar un poco y adaptar. Este es uno de los cometidos del traductor: trasladar la intencionalidad, los matices, los registros. Todo esto hay que trasladarlo, no es palabra por palabra, frase por frase. Y esto hay gente que realmente considera que es un error. Si ahí ponía «pie» y tú has puesto «pierna», pues probablemente hay un motivo y no necesariamente es un error. 

Oriol: También a la gente le cuesta entender la dificultad de traducir el japonés. No es lo mismo traducir del inglés, la traducción de japonés es más abierta… Coges tres traductores de japonés, tres traductores de inglés, y lo más probable es que tres traductores de inglés acaben con la misma frase o muy parecida, en cambio, tres traductores de japonés tendrán muchas variaciones, serán muy diferentes, y todas serán válidas.

Marc: Incluso hay veces que me he despistado y vuelvo a traducir la página que acababa de traducir, por lo que sea, y digo «hostia, si esta página ya la había traducido y es diferente, ¿cómo es posible?». Es decir, siendo la misma persona, han pasado pocos minutos entre una traducción y otra, y se dice lo mismo, pero expresado de una forma un poco diferente. Eso es porque el japonés tiene una estructura muy diferente a la nuestra. Con el inglés o idiomas similares te puedes acercar más a la forma original. Pero con el japonés tienes que montar el puzle. Es decir, tienes un puzle, lo desmontas y lo vuelves a montar. Casi siempre saldrá diferente, aunque la intencionalidad, los matices, todo esto se mantiene. Las palabras usadas, la forma de utilizarlas puede variar con respecto de un traductor a otro, o incluso, con el mismo traductor y unos pocos minutos de diferencia. Y las dos son traducciones válidas y buenas.

Hablando un poco de este espacio que habéis creado, ¿por qué se llama Espai Daruma? Y, tú, Marc eres el fundador Daruma Serveis Lingüístics, ¿es una coincidencia?

Marc: El nombre de la empresa viene de que queríamos un nombre que sonara, que tuviera algún tipo de significado, pero que no fuera ajeno al catalán y al castellano, es decir, que se pronunciara exactamente igual. Después de dar bastantes vueltas, se me ocurrió Daruma que es perfectamente pronunciable en catalán y castellano, y te da la posibilidad de jugar con toda esta simbología, de la buena fortuna, de «siete veces te caes, pero ocho veces te levantas». También tiene otra particularidad, el muñeco Daruma. Cuando te venden un muñeco Daruma en un templo, te los venden sin ojos pintados. Entonces, la cosa funciona que cuando tú expresas un deseo, le pintas un ojo y cuando ese deseo se ha cumplido, le pintas el otro.

Oriol: Deseo, propósito… Más propósito que deseo.

Marc: Cuando hay elecciones, cuando se hace la campaña electoral, siempre sale el político de turno pintando el ojo a un Daruma, como deseando salir él como elegido. Nosotros también hacemos un poco este juego. Cuando nos piden un presupuesto, sin decírselo al cliente, le mandamos el logo sin un ojo, pero después en la factura van los dos (risas)

¿Cómo es la relación con las editoriales japonesas? En especial por las cuestiones que comentábamos sobre traducción pero también con el derecho y uso de imágenes.

Marc: Es muy complicado trabajar con editoriales japonesas.

Oriol: Yo que he hecho exposiciones… es un infierno. Primero está lo que antes contábamos sobre que no lo entienden, no entienden esta afición que tenemos nosotros por hacer exposiciones, por mostrar, ya no te digo originales sino reproducciones de las páginas de manga españolas. Y lo que tú tienes muy claro es que utilizar sus imágenes para hacer exposiciones, reportajes, libros sobre sus obras es promoción, pero ellos no lo ven así. Todo el tema del marketing está a años luz de ellos y ellos necesitan el control absoluto sobre cómo se promocionan sus productos. Sus «productos«, ahí está el tema. Y cuando algo se escapa fuera de su control, no lo ven bien, te ponen mil trabas, es complicado. Además, trabajar con ellos, ya de por sí, es difícil.

Marc: Todos los que sabemos del cómic sabemos de esto. Tú imagínate que todas las editoriales japonesas son como Moulinsart. Tienen que tener el control absoluto, cualquier cosa que se haga sin su permiso… tendríamos una demanda. Bueno, en realidad las japonesas no son de poner demandas.

Oriol: No, no son de demandas, pero son más de enfadarse mucho y ponerte en listas negras, que tengas que pedir perdón y estas cosas.

Como un protocolo ritual.

Oriol: No, pero yo, la primera, primerísima exposición que hice la cagué con algunas páginas por las que no había pedido permiso. La editorial se dio cuenta estando yo presente y esa imagen, su mirada, se me quedó clavada, una mirada de furia. Pero claro, a la japonesa, sin mostrar de forma tan explícita esa furia. Alguien occidental probablemente hubiera empezado a gritar. Pero no, mirada fulminante y yo inventando alguna excusa… 

Marc: «Esto no estaba en la lista, ¿verdad?».

Oriol: Sí, sí, y con esto ya, al día siguiente me encontraba mal.

Marc: Porque tú sabes que esto puede tener repercusiones, no solo para ti, sino también para el Manga Barcelona. Que dices «si la hemos cagado ahora, ya no nos van a dejar nada en a saber cuánto tiempo». No llega tampoco a esto, por suerte todavía, pero… «déu n’hi do«».

Oriol: Al día siguiente fui al hotel a disculparme. Fue bien. Lo bueno es que fue bien la disculpa y a partir de entonces me pusieron más facilidades.

Marc: Eso sí, una vez que te ganas su confianza… Ellos ya confían en que sabes cuáles son las normas, sabes cuáles son los pasos a seguir y por lo tanto eres de fiar. Y en este sentido estamos en bastante buena posición, desde lo que es el Manga Barcelona tenemos una buena relación, en general, por suerte y que dure.

Oriol: Que después hay editoriales y editoriales. Por ejemplo, Shueisha es de las más difíciles de todas, porque son mucho más del control.

Marc: Tú, fíjate que desde el punto de vista japonés… yo he pensado que llevamos tantos años lidiando con este tipo de problemáticas y que ya te parece que es normal, que todos los japoneses, de una forma u otra, actúan de esta forma. Pero hace poco empezamos un proyecto en el que estamos metidos con Japón en el que las personas que lo llevan no son del mundo del manga. Entonces, hubo un cambio de una persona por otra en ese equipo y la persona que entra nueva, al cabo de unos meses, confesó que estaba alucinando, porque ella venía del mundo de la música. Y en el mundo de la música en Japón, en todo el mundo más o menos, hay unas normas, pero no son, ni de lejos, tan rígidas. Estaba flipando y decía «no sé qué se han creído las editoriales de manga». Es decir, incluso para los japoneses que no son del mundillo les parece un mundo cerrado, severo, duro y complicado de trabajar con ellos.

Oriol: Me estaba acordando que en los ochenta y en los noventa, muchas empresas japonesas procuraron globalizarse un poco más y aprender un poco, ya sabes, gente que hablara un poco inglés y esas cosas. En cambio, en las editoriales japonesas, en los noventa, que alguien hablara inglés era bastante raro. Y todavía en los noventa, cuando en muchos sitios tenían ordenadores, pues todavía estaban trabajando a mano y sin ordenadores. Un mundo como más viejuno, ¿no? 

Marc: Ahora es todo más fluido, ellos se han acostumbrado a trabajar con occidentales y los de aquí ya se han habituado a las normas de allí. Entonces, para el diseño de una portada, no arriesgues, más o menos copia el original, porque ya sabes que como metas algo de innovación, lo más probable es que te digan que así no. Bueno, es un muro con el que se tiene que topar cada día.

Oriol: A no ser que seas Estados Unidos, entonces puedes hacer lo que te dé la gana.

¿Con los autores qué tal? Porque creo que habéis conocido a bastantes y quizás con alguno mantenéis alguna relación de amistad, incluso.

Marc: Los autores en general son muy buenas personas, y cuando vienen aquí se lo pasan genial, trabajan duro… Lo que pasa es que siempre vienen acompañados de los editores. Y el trabajo del editor es que aquello no se les vaya de madre. Están ahí, siempre tienes uno, dos o cuatro pares de ojos vigilando lo que estás haciendo, lo que está pasando…

Oriol: Lo que están diciendo…

Marc: Lo que están diciendo, correcto… Con lo cual, buf… Si tuviéramos la posibilidad de traer a los autores, a ellos solos, sería muy diferente, sería buen rollo. Ya es así, pero hay rigidez en el ambiente, porque los editores de aquí que han traído a sus invitados es porque eso les va a mejorar las ventas de ese tebeo. Pero en parte es porque quieren seguir teniendo una buena relación con esa editorial y que les concedan más licencias en el futuro. La editorial se juega mucho ahí, la editorial española en este caso. Con lo cual no puedes quedar mal y tienes varios pares de ojos vigilándote todo lo que puedas hacer, y a la que metas un poco la pata… es lo que dice Oriol, es esa mirada fulminante y… Me acuerdo de un ExpoManga, la primera vez que tenían a un autor japonés y ellos lo trataron bellísimamente, perfectamente, en la época de Emilio Gonzalo. Como a todos los autores, sin ninguna distinción. Como su estándar en Expocómic, ExpoManga era de ponerlos a todos firmando a la misma hora en una mesa y todos uno al lado de otro. Cuando los japoneses vieron eso, bueno, ¡es que cayó una bronca monumental! «¿Cómo se te ocurre poner a este autor, al lado de todos los demás firmando? No porque sea nuestro autor, sino por deferencia a los demás, porque sabemos que nuestro autor va a tener una cola larguísima y el de al lado igual no tiene a nadie, ¿cómo se va a sentir el pobre chaval al lado, que está ahí sin firmar nada, y a su lado tiene al autor japonés con una hilera enorme?».

Bueno, por suerte, lo arreglaron rápido y al día siguiente le buscaron un sitio separado. Pero quiero decir, son cosas de protocolo, que eventos como Manga Barcelona lo tienen muy claro porque llevan muchos años trabajando así, con autores japoneses. Y no se les ocurriría nunca poner autores firmando juntos, en el mismo espacio y menos de editoriales diferentes. Pero ¿ves?, esto es un error. Puedes cometer errores de protocolo de este tipo, que puede que tu evento salga perjudicado, que no vuelvas a tener un autor japonés en mucho tiempo o que esa editorial diga «esta licencia que estábamos pensado qué editorial podría tenerla, pues, vamos a pasarnos a esta otra».

Oriol: Y que también trabajan muchísimo, entonces, tampoco tienen mucho tiempo y lo que sí se nota mucho es el tipo de autor. O sea, la edad que tiene el autor, el tipo de editorial en la que está trabajando, es decir, la veteranía. Cuando son veteranos van a su rollo y mucho mejor. Las entrevistas son mejores. En cambio, cuando son más jóvenes, empiezan a triunfar y están en una editorial potente y tal, es todo como mucho más…

Marc: Pero no es por ellos, es por el ambiente en el que están metidos. Entonces, claro, si los tratan como si fueran un actor o actriz de Hollywood, es todo como muy… 

Oriol: Es que además en Japón, y no hablo solo de manga, están muy acostumbrados a que en las entrevistas esté muy pactado todo e incluso que las preguntas las tengan de antemano, sabes, todas estas cosas… Entonces, claro, aquí nos cuesta muchísimo y no nos gusta nada mandar las preguntas antes. Dices «¿dónde está la espontaneidad?«. Y hay esa tensión ahí. 

Marc: Hay preguntas y temas que las vetan directamente.

Ahora estoy pensando que Bakuman es un buen reflejo de cómo es esta relación editoriales-autores.

Oriol: Yo creo que en parte sí, ellos niegan que sea autobiográfica, pero es que está claro que lo es.

Extraña que la editorial puede dejar pasar ese manga con ciertos temas que se tocan… teniendo en cuenta lo que habéis dicho de su control férreo.

Oriol: Yo creo que Bakuman te lo explica, es decir, el propio manga te explica que son unos autores que tuvieron mucho éxito con Death Note. Y Death Note está claro que hubo una segunda parte probablemente forzada y cuando ya tuvieron el éxito que tuvieron se plantaron y dijeron «vamos a hacer una obra que termine donde nosotros queremos que termine». Es totalmente metamanga y están hablando de ellos, aunque ellos siempre te digan que no.

Marc: Es muy exagerado, lo pinta muy épico y tal, pero la base es real. No por lo que se explica en Bakuman, sino porque hemos hablado con muchos mangakas y hemos leído muchas entrevistas. Con todo lo que cuentan en Bakuman, con toda la exageración que tiene, que la tiene, está muy cerca de la realidad. 

Oriol: ¿Terminar en el hospital? Lo vemos bastante a menudo que haya autores que acaben en el hospital por exceso de trabajo. De hecho, en los cincuenta ya pasó que se murió uno por exceso de trabajo, Eiichi Fukui que tenía que ser el rival de Tezuka y ahí se quedó.

Y parece incluso como un punto de denuncia, ¿no?

Oriol: Si, pero muy sutil, muy sutil. Ya te digo que recuerdo precisamente una entrevista a Takeshi Obata, cuando vino al Salón y fue una de las entrevistas más sosas de la historia. Porque estaba el editor ahí. Y había preguntas muy interesantes para hacerle, pero sabías que el tío se iba a cortar muchísimo más. En cambio, ese mismo año se entrevistó a su editor y fue la entrevista más interesante que he leído nunca. A un editor. Porque este sabe lo que puede decir y tiene más libertad para hablar claro. Pero sí, Bakuman es que además tiene esa cosa de las autobiografías japonesas, la manía que tienen los autores de que los demás tengan los nombres reales y el suyo nunca es su nombre. Es como «voy a contarte historias de verdad, pero yo voy a curarme en salud y no mojarme diciendo que este soy yo contando mi historia». Así que es una tercera persona que está aquí: eso es algo que pasa en muchas autobiografías. En Una vida errante, que es claramente una autobiografía, el personaje no se llama Tatsumi Yoshihiro, tiene otro nombre.

Quiero retomar una cuestión sobre vuestro libro para hablar un poco del «manga» que se hace fuera de Japón. ¿Por qué no aparecen Frederik Boilet y Takahama? ¿Qué pensáis de la nouvelle manga

Oriol: Yo es que muy, muy fan no soy de la nouvelle manga, tengo cosillas, pero tampoco es algo que… ha quedado ahí como un experimento extraño. Es cómic.

¿Manga no es?

Oriol: Yo veo más manga lo que se está haciendo ahora en la revista Planeta Manga que la nouvelle manga

Entonces el mangañol sí lo es.

Oriol: Sí, el mangañol lo veo más manga que la nouvelle manga en muchos aspectos.

Marc: Depende de cómo definas «manga».

Oriol: Claro, es que abres un melón que… La definición que yo tengo está cambiando, Marc no sé si la está cambiando o no, pero la definición que usábamos de «manga» y que hemos usado durante mucho tiempo es…

Marc: Pues cómic publicado originalmente para el público japonés con unas características que le hacen diferente. Es decir, las características de publicación del cómic japonés son: estar publicadas en revistas, el papel del editor, en muchos casos, las encuestas a los lectores que definen cómo va a seguir la historia o si se va a tener que terminar… Son aspectos que definen, que hacen que el manga sea diferente del cómic de otros países, para mí. ¿Qué es lo que hace realmente diferente al manga? No es el estilo de dibujo, no son las temáticas… después de pensarlo mucho, llegas a esta conclusión.

Normalmente se habla del manga como una procedencia, no como un género o un estilo artístico… 

Oriol: Como un género seguro que no, ni un estilo, porque está clarísimo mirando nuestro libro que puedes tener quinientos un estilos, si quieres, distintos… Pero estamos viendo a una generación, incluso más joven que la nuestra, que han crecido alrededor del manga. Probablemente algunos de ellos solo han leído manga y han visto anime, por lo que su forma de dibujar y de narrar, sobre todo de narrar, es clavada a como se hace en el manga. Es decir, todo lo que decíamos de cómo se hace un manga que hace que sea manga en Japón, todo esto afecta en cómo es el arte, a la forma de producir un tebeo. O sea, que en el cómic europeo se utilicen cuatro líneas de viñetas, normalmente, y en el manga y en el cómic americano sean tres, normalmente responde al formato de publicación, porque el tipo de publicación determina incluso cómo tienes que diseñar una página, Tezuka dibujaba prácticamente al mismo tamaño que el de publicación. Pues todo esto se ha llevado aquí. Ya hay una visión más académica para definir lo que es un manga, basándonos en el tipo de narrativa y en los recursos gráficos que se utilizan. Y ahí podrías definir algo, que yo siempre he estado muy en contra, y es el «estilo manga», cuando la gente ve el «estilo manga», ve ojos grandes, no, esto no es.

Marc: Estilo manga no, pero «estilo shonen manga» puede que sí. Ahí si metemos esta pequeña explicación, esta pequeña cuña… ya me cuadra más.

Oriol: Pero no es estilo manga por cómo se dibuja, sino es más por cómo se concibe la página, cómo es la narrativa. Porque es mucho más visual el manga, en general. Ahora, en un mundo globalizado, esto es más difícil de ver, porque el manga ha influenciado al cómic americano, entre otros. Eso se nota, tú coges un cómic, un cómic de los años setenta, de los años ochenta de Marvel, a uno de ahora y ves cosas. La forma de enfocar esta página, por ejemplo. La narrativa mucho más visual, con menos palabras. Pero el problema es que si hablamos de arte y lo concebimos como arte, es que tampoco podemos poner unas barreras absolutas. Hay mangas que no se publican en revistas.

Marc: Hay muchas excepciones como Radiant. Radiant es un manga hecho en Francia.

Oriol: Y tiene un anime hecho en Japón.

Marc: Pero no se ha prepublicado en revistas, el papel del editor no ha estado al mismo nivel que en Japón, no hay encuesta de lectores.

Oriol: Pero en Japón también hay ejemplos así. Shintaro Kago no creo que tenga un editor ahí diciéndole lo que tiene que hacer y no creo que haya encuestas en las revistas que publica. Publica cosas directamente en tomo… siempre habrá excepciones y es el problema de querer definir algo, hacer un cajón estanco. Volviendo a lo de la nouvelle manga yo creo que todavía en este libro nos hemos basado más en esa definición un poco más estricta de lo que es manga. Y nouvelle manga es algo que lo vemos como algo muy poco relevante. Y aunque hemos querido sacar muchos clásicos, también queríamos algo que la gente más o menos pudiera encontrar ahora, aparte de cosas impepinables que tienen que estar ahí. Pero ya tienes a Jiro Taniguchi aquí.

Taniguchi es nouvelle manga.

Oriol: No, para mí no es nouvelle manga, pero es lo que más se acerca de lo que tenemos en el libro, porque es un autor que ya ha publicado para el mercado francés, que ha hecho ese puente…

En una entrevista para el Cómics Esenciales 2018, Natacha Bustos nos comentó que hay autoras que están empezando a publicar en Japón, las Xian Nu, por ejemplo. Esto, ¿cómo lo veis? ¿Puede ser un segundo paso más allá? ¿Está funcionando, de alguna forma, como un nicho de mercado en Japón?

Oriol: Yo creo que una cosa, no tiene nada que ver con la otra. Yo creo que tiene más que ver con la formación de las Xian Nu. Ellas publicaron online allí.

Marc: La que está publicando es Blanca Mira. Esto es porque ella sabe japonés y se ha sabido mover ahí, es que es la clave.

Oriol: O Eduard Balust, es lo mismo. Ha aprendido japonés para esto.

Marc: A día de hoy, para publicar en Japón, en este momento, o bien es un caso extraño como Radiant, que es un manga que está muy bien hecho, en Francia, por autores franceses y originalmente en francés. Y, ostras, hubo un editor que apostó por él, lo sacó, se publicó en Japón, con cierto éxito hasta el punto de haber tenido un anime… O bien, es el caso de Blanca. O en su momento Felipe Smith: son gente que aprendieron japonés y a base de picar mucha piedra, lo han conseguido.

Oriol: Ken Niimura.

Marc: Sí, pero este venía con un poco de «trampa», porque ya venía con el japonés de serie por su ascendencia, pero vamos que sí. Es muy complicado publicar en Japón, dentro de Japón, en estos momentos, si no sabes japonés… Pero puede que cambie. Que, en un momento dado, alguna editorial japonesa busque autores internacionales, mire en Planeta Manga y diga «hostia, este me gusta, voy a ficharle», podría ser, pero hasta el momento…

Oriol: Se habla de nouvelle manga, y nouvelle manga salió en un momento determinado, pero, ¿tú considerarías Cutlass nouvelle manga, por ejemplo? Cutlass se publicó en Japón, en revista.

Es que es un estilo tan mínimo que podría ser manga, porque habrá mangas con ese estilo tan mínimo.

Oriol: En los noventa, Kodansha vino aquí y se llevó a un montón de autores españoles a Japón, durante un mes y medio, o así, y varios de ellos estuvieron publicando en revistas, entre ellos, Calpurnio. ¿Por qué no llamas a eso nouvelle manga?

Marc: Bueno, la nouvelle manga al final era un proyecto personal de Frederik Boilet…Hizo esa propuesta, en cierto momento tuvo cierta repercusión y no llegó a más.

Oriol: Yo creo que fue un poco pretencioso llamarlo nouvelle manga, creo que el problema es ese. Podrías hablar de un cómic con influencias de manga o una colaboración entre autores japoneses y franceses, si quieres, pero «esto es el nuevo manga», siempre me ha chirriado muchísimo…

Marc: Para la próxima edición del libro tenemos que poner algún ejemplo de esta iniciativa.

Es entonces un movimiento artístico de laboratorio. De montar un manifiesto y hacer con un poco de ingeniería, no sale de forma espontánea. Y de esa experiencia no ha quedado un puente para que autores occidentales publiquen en Japón.

Marc: A día de hoy es muy complicado, pero se están abriendo puertas, y lo demuestran todas estas iniciativas y ejemplos que hemos dado, todavía muy marginales y muy anecdóticos, pero llegará el momento. Japón es muy cerrado, les cuesta mucho. Conozco un autor brasileño que es buenísimo, pero tiene un estilo «muy noventas». Entonces, el editor japonés me decía «Sí, es muy buen estilo, pero es que, ahora, el lector japonés no busca esto. No busca una evolución de Masamune Shirow, busca algo nuevo y los autores que no son japoneses, no han mamado manga como nosotros lo estamos mamando en tiempo real». Pero esto está cambiando, como ha dicho Oriol antes, porque cada vez más se publica más manga con menos diferencia con respecto a Japón, y prácticamente, lo que están leyendo los japoneses lo estamos leyendo nosotros, con pocos meses de diferencia. Incluso con Manga Plus by Shueisha, la página web, la estamos leyendo a tiempo real, al mismo tiempo que los japoneses, con lo cual esta diferencia ya se está esfumando. Y te sale esta nueva generación de autores, como Tony Valente, francés, o Eduard Balust, que ya cumplen estos requisitos, que hasta ahora, no se había dado.

Oriol: Yo creo que son fases. Más o menos, parece que Japón, últimamente, ha superado la fase de no entender que nos gustara el manga. Porque durante mucho tiempo no entendían por qué nos interesaba algo que ellos pensaban que era muy propio, algo que solo podían entender ellos. Esto es algo que les ha costado. Algunos siguen un poco ahí, sorprendidos, pero hay otros que se han dado cuenta y ya está: el manga y el anime gusta al mundo, pues venga. Ahora tienen que aceptar que puede haber autores de fuera y que pueden hacer cosas que gusten a los japoneses, esa es la segunda fase, y si llegamos a esto, si esto llega a pasar, si hay más Tony Valente, más Eduard Balust… que demuestran que puedes gustar al público japonés, quizás es cuando verdaderamente lo consigamos. Tendrás que redefinir la definición de manga.

Las definiciones son mutables.

Oriol: Sí, si yo era el primero que también era muy estricto con lo que era un manga e iba con esta definición que teníamos con Marc, porque lo estoy viendo. En el primer libro profesional que yo hice, que fue Del Tebeo al Manga: Una Historia de los Cómics, hay un artículo que es «El estilo manga». Yo que era el coordinador, no me gustaba. No me gusta esto de «estilo manga». Pero cuando lees el artículo, se pueden matizar muchas cosas y habrá cosas en las que podré estar más o menos de acuerdo, pero dice cosas que… se están cumpliendo sobre qué es un manga.

Parece que en España funcionan bastante bien los mangas bizarros, en comparación con otros países fuera de Japón. Autores como Hideshi Hino, Suehiro Maruo, Junji Ito, Shintaro Kago… ¿Cuál es el manga más bestia que habéis leído? O, si sabéis de alguno que haya en Japón y que aquí no va a entrar ni de coña.

Oriol: Yo, Marc no sé si habrás leído más chungos, pero Reproducción por mitosis de Shintaro Kago con el primer capítulo que es el del estreñimiento… es muy fuerte y lo que viene después y tal, hay cosas muy, muy raras. Están algunos autores de Garo de los setenta, por ejemplo… De Maki Sasaki tenía un recopilatorio en inglés, que es el Ding Dong Circus and other stories. Son mangas sin sentido y que son viñetas que aparentemente una no tiene relación con la siguiente. Ese es el manga más raro que he leído en mi vida. No entiendes nada. Aunque, hablando de impacto, Shintaro Kago sería «el más«. Y otro sería Elegía Roja de Seiichi Hayashi si quieres, que iba un poco en la línea. Es otro que… cuidado.

Marc: Así… bestias, hay uno de Shintaro Kago que no está publicado en España, que es de lo primero que hizo, ¡Brilla! Esfera de Prosperidad del Gran Oriente Asiático, que es como que están describiendo una guerra, pero que, en vez de tanques, son chicas que van desnudas, disparan por el culo y salen mierdas. Las tienen con bozal y desnudas, era muy fetichista. Los misiles eran las mierdas y les alimentaban así, para que cagaran más fuerte, más lejos, para cagarse en los tanques enemigos. Cosas así que dices, dios mío, muy bizarro… Shintaro Kago.

En el polo opuesto de todo esto que estamos hablando, quería preguntaros por la figura de Jiro Taniguchi en España. A mí me hace pensar que es un poquito como Paco Roca que llevó el cómic a gente que normalmente no lo leía. Y con Jiro Taniguchi me da la impresión de que llega a un público que normalmente no leía manga y abre esas puertas.

Oriol: Totalmente.

Vale, ya he contestado yo a mi propia pregunta.

Oriol: Es que es eso. Taniguchi es este autor que difícilmente te leerá un otaku, digamos mainstream.

Marc: Es un autor que, durante muchos años, junto con Tezuka, sirvió de puente entre el manga y los lectores de cómic europeo. Durante muchos años, yo estaba expresando mi insatisfacción, no porque Tezuka y Taniguchi no merecieran estar en las listas de los mejores de la crítica, ¡sino porque eran los únicos! Se están publicando muchas cosas que están muy bien y que deberían estar en todas estas listas. Que está muy bien que salgan Tezuka y Taniguchi, pero ¡miraos otras cosas también, por favor! Y últimamente, en los últimos Esenciales de ACDCómic, ya hace cuatro o cinco ediciones que, bueno, de treinta y cinco están saliendo cuatro o cinco mangas, o sea, cómics hechos en Japón. Muchos de ellos son «muy gafapastas», que es lo que es ACDCómic. ¡Sería sorprendente que saliera Dragon Ball!

Oriol: Es por la media de edad. Nosotros siempre lo hemos dicho, hay un tema de media de edad y de gustos de la gente que está en la asociación.

Marc: Pero que es muy positivo que, desde hace tres o cuatro ediciones de los Esenciales, estén saliendo cómics japoneses, por fin.

Oriol: Hace cuatro años, o así, nunca habíamos pensado que un manga como Atelier of Witch Hat o Beastars pudieran salir en unos Esenciales.

Marc: Y Taniguchi hizo durante mucho tiempo este papel importantísimo de puente. Es muy buen autor, evidentemente.

Oriol: También te diré que es de esos autores que, en pocas ocasiones, tiene una continuidad hacia el manga, es como un cul de sac. O sea, te quedas ahí, entras ahí y entras en otros autores, más o menos, en la línea, pero, normalmente, el lector que lee Taniguchi no va más allá; el lector de Tezuka, por lo general, tampoco va más allá. 

Es como el que lee a Pérez-Reverte, y ya está.

Oriol: Un poco así. Dentro del manga, solo lees a Taniguchi y Tezuka y ya está. Eso pasa y tiene sus razones…

Marc: Eso está cambiando un poco y mira, me congratulo de ello, porque era mi queja siempre de «buf, tío, que se publican muchos mangas que están muy bien, prestadles un poco de atención».

Oriol: Taniguchi tiene un estilo también que es muy distinto a muchas otras obras que se publican aquí y es un autor que él mismo, motu proprio, dice que sus mangas se publiquen en sentido de lectura occidental. Es un autor que, además, ha publicado para Dargaud directamente.

Marc: Es de los pocos autores japoneses. Creo que Tatsumi sería otro de ellos…

Oriol: Que tiene más éxito aquí que en Japón

Ahora que comentabas lo de los Esenciales… sale más manga, pero además salen también bastantes autoras. A mí me sorprende, por ejemplo, que en la sección de reediciones de los Esenciales siempre salen autoras. Y ahora ha salido Rumiko Takahashi y Riyoko Ikeda como autoras en la sección de reediciones cuando no salen autoras occidentales.

Marc: Bueno, probablemente haya más mujeres dibujantes de manga que hombres, en números globales.

Oriol: Esto siempre ha pasado en el mundo del manga. No hay tanto prejuicio como sí hemos visto en otros tipos de cómic porque haya autoras… Esto puede ser una chorrada, pero que no se entiendan tan bien los nombres, a veces ayuda. Y eso al final, puede demostrar que hay mucho prejuicio precisamente. Tienes a algunas de las grandes autoras de shonen, manga para público masculino, que son Rumiko Takahashi, Hiromu Arakawa… que son algunos bombazos de las últimas décadas. Ahí no tenemos esas manías y está mucho más repartido incluso el público. En el Manga Barcelona tenemos sesenta por ciento de hombres y cuarenta por ciento de mujeres. Te vas al Cómic Barcelona y ya te digo que esto cambia radicalmente. Ya empieza a cambiar por suerte, pero a nivel de público, seguimos en esos números un poco deplorables. Pero en el manga no, en el manga esto no pasa.

Marc: Sin ir más lejos, en Planeta Manga, en la presentación eran más chicas que chicos.

Oriol: Es que yo creo que tenemos más autoras de «mangañol» que autores.

Marc: En Japón, desde los setenta, las mujeres entraron como autoras. Antes había algunos ejemplos, pero a partir de los setenta, entran en masa mujeres a crear manga y es totalmente normalizado y llevamos muchos años así.

Oriol: Pero aquí también nosotros, ¿no? Aquí el manga fue la puerta de entrada de muchas autoras. Tienes a Natacha Bustos que fue una de las que empezó con el manga, si no recuerdo mal. Emma Ríos también. Muchas autoras que después han seguido otros caminos, digamos, y vienen del manga… Y en el mundo del manga, hablas de cuáles son los autores y autoras de «mangañol» más populares, y te vienen nombres de chicas principalmente: las Xian Nu, las Kôsen, Blanca Mira…

Respecto a la edición de clásicos inéditos, ¿creéis que todavía falta por publicar alguna cosa para cumplir con la representación completa de la historia del manga, aquí?

Marc: Falta mucho. Íbamos bien, lo que pasa es que, con esto del coronavirus, tememos mucho que va a truncar bastante la cosa. Ojalá me equivoque. Se estaba siguiendo una línea de, de vez en cuando, sacar algún clásico… No sé cómo habrán ido las ventas, pero no creo que hayan vendido espectacularmente. Si cubrían gastos, ahora ya… Hay muchas editoriales que creo que van a tener, al menos, una temporada de uno o dos años de verlas venir, de ser conservadores. Creo. Tengo la sensación.

Oriol: Pero, comparado con hace algunos años, está muy bien. Este año mismo. Claro, veamos que pasa en el próximo, pero este año mismo tenemos El clan de los Poe, tenemos La Rosa de VersallesLa ciudad al atardecer/El país de los Cerezos… Devilman, que es ya un clásico. Han salido en poco tiempo cosas muy, muy potentes.

Marc: Cosas de los ochenta, tipo El puño de la Estrella del Norte, JoJo’s Bizarre Adventure… Ya te digo, mi duda y mi temor es que el tema coronavirus esto lo frene, al menos un año o dos años. Ojalá me equivoque. Aunque el otro día, alguno me dijo que el lector estaba respondiendo muy bien, que estaban un poco asustados, pero que han visto que la gente sigue comprando.

Habéis mencionado en algún momento la revista española Planeta Manga. Más de trescientas páginas, formato japonés y con historias realizadas por mangakas españoles. ¿Qué os parece esta iniciativa? ¿Qué puede suponer?

Oriol: Qué podemos decir nosotros que estamos dentro, a ver, a mí me parece fantástico. Nosotros tenemos algo muy anecdótico, yo tengo seis paginitas ahí de la historia del manga en España…

Marc: Yo soy un privilegiado por poder vivir esto desde dentro como si fuera un observador. Porque lo que yo estoy haciendo es un guión, y tiene su mérito obviamente. Pero claro, a tu alrededor hay gente que, hostia, está haciendo guión, dibujo, todo… y tengo el privilegio de estar observándolo desde dentro.

Oriol: Porque, claro, es que desde dentro se ve distinto, también, pero desde fuera… A veces es como que te abstraes un poco, porque ves a la gente que hay ahí y tú no estás en la misma división, es otra historia, ¿no? Ha llegado en un buen momento. Es decir, nosotros hemos visto el cambio, es decir, el «mangañol» o «iberomanga», ahora empieza a tener mucho más respeto por parte del público que hace tres, cuatro o cinco años. Y con Planeta Manga se ha demostrado, tiene mucho éxito. Al menos, el primer número, decían que fue brutal y los siguientes, en Amazon, estaban siempre en números uno de cómics más vendidos. El feedback que te daba Planeta es que la cosa, realmente, iba muy bien. Y se está dando una oportunidad a muchos autores, algunos con cierta veteranía y a otros más nuevos. Es una carta de presentación muy buena, tener esta revista que esperemos que dure más que otras revistas, porque la otras… la primera, todavía duró un par de años, pero la segunda duró cuatro números. Planeta Manga lleva ya cuatro números y parece que la cosa va bien y que la respuesta es buena. Hay detalles como este que hacen evidente ese cambio de chip. Nosotros estuvimos firmando 501 mangas junto a Fidel de Tovar y Dani Bermúdez, que son los autores de Liquid Memories, los primeros en ganar por dos años seguidos El mejor manga español en el Manga Barcelona y tenían una cola…

Marc: Y firmando Planeta Manga mismo, que había un montón de gente viniendo, esto es una diferencia. Antes, bueno, tú tenías los habituales, como las Xian Nu que siempre están firmando, siempre… pero parecía un poco más marginal. Ahora se ve más mainstream, por suerte y es muy positivo.

Oriol: Yo creo que es un tema de que el público ya es un poco más nativo del mundo del manga, y estos prejuicios que decíamos del manga, de que si tiene que ser de origen japonés y tal… esto ya no nos importa tanto. Ya lo que buscan es un tipo de historia a veces también una estética y una narrativa que es con la que están familiarizados. Y también te diré que el «iberomanga» de los noventa, incluso de principios de 2000, no es el «iberomanga» actual. Ahora mismo, te la pueden colar más fácilmente. En el estilo de dibujo, en algunos casos, en los noventa, siempre había algo que decías «esto no es un autor que haga solo manga, aquí hay otras cosas», en cambio, ahora, hay autores y autoras que parece que hayan salido de Japón, directamente, de alguna escuela japonesa. 

Marc: Es ese lag de tiempo que decíamos. Antes llegaban las series con años de diferencia con respecto a Japón, y cuando surgía un autor o autora que estaba trabajando con ese estilo, ya desde Japón se veía anticuado. Ahora en cambio es a tiempo real. Lo que se está creando ahora aquí es muy parecido a lo que se está creando ahora en Japón. 

Oriol: Y se entiende más el manga. Los recursos, la narrativa que utilizan los autores de aquí es mucho más parecida que los experimentos que se hacían al principio que eran más fusiones extrañas de cosas.

Sobre la cuestión de las demografías, ¿qué hacemos? ¿Acabamos ya con ellas?

Oriol: Las demografías… lo primero es que no tendríamos que llamarlo demografías. Son targets, y es un término de marketing que tiene sentido dentro, a nivel editorial. Tiene su sentido y lo tiene en Japón. Ellos crean sus mangas en base a eso, pero cuando nos llegan aquí, hay unos cambios y ya no tiene tanto sentido. Aquí, plantear que un manga es para chicos o para chicas, a día de hoy, es absurdo. Lo que sí estoy de acuerdo es con el tema de las edades, porque para mí sí tiene todo el sentido del mundo que pongas una recomendación «a partir de doce años» o «a partir de dieciocho años», en función de los contenidos. Distinguir por si eres chico o chica, a día de hoy, me parece totalmente absurdo, pero si te cargas algo que llevas utilizando veinte años, pues, tendrá sus consecuencias, y los que se quejan más son los fans. Sobre todo, las fans del shojo, porque es un target que está todavía muy cargado de prejuicios. Y si eliminas lo del shojo, te estás cargando un mundo, una categoría que  muchas de estas fans creen que las editoriales tienen la excusa perfecta para olvidarla, que eso es algo que todavía está por ver. Entiendo su preocupación y los posibles problemas de visibilidad de la categoría, a veces tengo sentimientos encontrados al respecto, pero tampoco sabemos al 100% qué pasaría si desaparecieran las demografías. 

Marc: Nosotros, que llevamos toda nuestra carrera defendiendo y reivindicando el shojo, tenemos que escuchar algunos comentarios o algunas cosas, como si nosotros lo menospreciáramos o algo así…

Oriol: En este libro nos han criticado por algunas frases que la gente ha malinterpretado bastante, porque las escribimos dirigidas a personas que sí tienen muchos prejuicios. Yo sí que sigo utilizando el tema de shonen, shojo, etcétera, etcétera, sobre todo, cuando hablo a nivel histórico, porque sí que creo que es relevante, porque estamos hablando de Japón y de cómo allí se ha utilizado y de cómo ahí ha evolucionado el shonen y el shojo. Porque allí han evolucionado de forma distinta, por motivos editoriales. Pero cuando nos llega aquí, no tenemos porqué trasladarlo todo… El principal problema, aparte de todo esto, es que aquí se utilizaron mal estas demografías. En Japón tienen claro lo que significa shonen y shojo, pero aquí la gente se pensaba que shonen significaba «acción» y que shojo significaba «romance». Y esto ha quedado muy impregnado todavía. Entonces cuando alguien ve un shonen romántico, piensa que es un shojo y no, es un shonen, pero es romántico, no pasa nada. O cuando alguien ve un shojo de acción es como, bueno es un shojo, pero tiene acción y bueno, es que hay muchos shojos que tienen acción. Y, por ejemplo, aquí hay mucha gente que no sabe que la mayor parte del terror que se ha publicado aquí es shojo, publicado en revistas shojo. Incluso, en Japón, el setenta por ciento del público que lee Haikyū!! son mujeres y el cincuenta y uno por ciento de One Piece son mujeres.

Marc: The Prince of Tennis también era muy de esto…

Oriol: Casi todos los de deportes, los leen más las chicas que los chicos, o sea que qué sentido tiene incluso ahí. Pues, lo tiene cuando tienes que preparar una campaña de marketing o tienes que vender el manga.

Marc: La revista se llama Shōnen Jump, por ejemplo.

Oriol: Que se dirige a ese público y ya está.

Para terminar ¿qué manga estáis deseando que se publique en España, ya por fin?

Oriol: Ashita no Joe, por favor, de calle. O algo de Akiko Higashimura ya. Mira, una como autora contemporánea, y Ashita no Joe, como clásico.

Muy diplomático.

Oriol: Seré feliz con ambas, ya está. De hecho, Ashita no Joe es el 501 de nuestro libro, que es el único manga que sale y que no está publicado en español y lo hemos puesto pensando que algún día se publicará.

Marc: Yo también diré Ashita no Joe pero no solo porque es una obra históricamente muy significativa, sino porque me parece inexplicable que de Tetsuya Chiba no haya nada publicado en español. Y también te diré La leyenda de Kamui, pero la de verdad, no la que salió en los noventa. La leyenda de Kamui me parece espectacular y no entiendo que no se haya publicado. Bueno, porque es muy larga. Pero me gustaría que el original lo pudiera leer la gente, porque, de verdad, es una obra profunda y todavía hoy aguanta muy bien el paso del tiempo. Además el autor es de extrema izquierda, con lo cual, hay unas ideas muy revolucionarias en su época, en los años sesenta. Junto con Ashita no Joe marcaron toda una época.

 

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