¿Cuál es el personaje más odioso de las series de televisión?

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El mundo es un lugar imperfecto. Injusto, incluso. Usted está ahí, tranquilamente, viendo su serie favorita. Que sí, que lo sé yo, que es algo muy de ahora, no ponga cara de leer a Dostoievski antes de irse a la cama porque ya no cuela. Y eso, que quiere relajarse, olvidar su trabajo, al jefe, humos y cláxones. Entonces aparece él. O ella, que hay para todos los gustos. Ese, ese personaje. Precisamente. Con la rabia que me da, con el odio que tengo ahí dentro, todo, todito reservado. Qué desespero, oigan. Luego usted pregunta a sus amistades (si aún conserva alguna) y, mira, es que a mí me cae bien, lo veo tierno, lo encuentro amable, si lo miras así de costado hasta parece tener carisma. Y, en fin… que sí pero no. O no, pero sí. Usted lo sabe… tiene la razón de su parte. No hay quien aguante esa presencia, es que es verlo en pantalla y dan ganas de mandarlo todo a tomar vientos. 

En fin, que los encuentra en cada serie, escondidos por rincones remotos de las tramas. A veces, incluso, haciendo de protagonistas, porque quienes escriben son seres sin alma que se alimentan de la tristeza y el dolor ajenos. Al menos cuando tienen para comer, vaya. Y eso, el protagonismo, es lo peor, porque se te revuelven las tripas al verlo. Pero en fin… inspiremos, respiremos, digamos doce veces ommmm. Y escojamos, entre tanta inmundicia, al personaje más odioso de todos los que pueblan nuestra fauna televisiva.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Ted Mosby (Cómo conocí a vuestra madre)

Ted Mosby

Cómo conocí a vuestra madre (remake de Friends con menos hombreras y un personaje ausente, seguramente muerto o algo peor) tiene cierto dudoso mérito: hacer una teleserie plagada de tipos que no nos podrían interesar menos. Pijillos con pinta de entrepreneurs en una Nueva York que, amigos, está muy, muy lejos de su pueblo, ese al que escapan para ver a la familia. Créanme. De entre ellos destaca, por su estolidez, exceso de glucosa y, en general, actitud boba ante la vida, una figura. Ted Mosby. El de la madre y eso. En fin, dechado de virtudes. Postadolescente con eterno síndrome de Peter Pan, egoísta, inmaduro, flipadete narcisista que pasa por encima de todo y de todos para perseguir movidas muy raras que solo existen en su cabeza. Produce tanto rechazo que, a veces, pienso si no será un efecto buscado deliberadamente por los guionistas, una especie de experimento final, un «no hay cojones» a la americana. Si es así, mi enhorabuena.


Lisa Simpson (Los Simpson)

Lisa Simpson

Lisa es la relamida respuesta de Springfield a una pregunta que nadie ha hecho (Ned Flanders dixit). Concebida como contrapunto positivo a los restos disfuncionales de su familia, Lisa acaba estomagando un poco bastante gracias a su perfección, su moralidad y, en general, su visión favorable dentro de las tramas. Vamos, que todo el tiempo tienes ganas de que la pifie, por pura mala uva. Sí, es un sentimiento muy a lo dueño de tienda de cómics, pero qué le vamos a hacer. Especial mención a cuando Lisa demuestra muy poca clase denigrando continuamente a parientes directos con palabras como «fracasados» o «cortos». Una ruptura flagrante de las buenas costumbres, pues todo el mundo sabe que esas conversaciones se tienen durante la cena de Nochebuena, para dar ambientillo. Ah, también hizo que se perdiera un cerdo asado, obligando a un público no vegano a comer ensalada. Y bien sabido es que no conquistas nada / con una ensalada.


Seiya (Caballeros del Zodiaco)

seiya

Puede que Caballeros del Zodiaco (Saint Seiya, si usted es moderno o hikikomori) sea el momento de máxima intensidad para la juventud de mi generación. Bueno, eso y las mammachicho, ustedes me entienden. Pero Caballeros del Zodiaco antes. Con estos dibujos animados te divertías y además podías aprender un montón de cosas, como las constelaciones del cielo y que si un amigo tuyo se pasaba tomando el sol debías hacerle agujeros en siete puntos vitales para que no muriese. O algo así. Vamos, que molaba, molaba todo. Era una serie muy cool, solo que entonces nadie decía cool, y si lo hubiera dicho le hubiesen pegado una paliza después de clase. El problema, como ocurre frecuentemente con el anime, era su insufrible protagonista, Seiya. Un dechado de virtudes (las virtudes siempre vienen en dechados, como las sequías en pertinaces). Amistad, espíritu de superación, honradez, incluso algo que podríamos llamar bondad intrínseca. Reléanlo de seguido. Un coñazo, vaya. Máxime cuando los otros personajes estaban perfectamente delineados como tipos acojonantes. Shiryu, por ejemplo, era alguien con tendencia a dejarse ciego a sí mismo a la mínima, Ikki calzaba mala hostia y resentimiento, Hyoga arrastraba complejo de Edipo con intensidad máxima. Ah, y Shun pasaba por allí. En medio de esto la figura de Seiya empequeñecía como Ibrahimovic ante un partido grande. Pero es que encima siempre acababa ganando, y el golpe definitivo era suyo, y todo se resolvía gracias a él. Asco supremo. Al menos terminaba con el cuerpo molido a golpes.


El niño de Alf (Alf)

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Fíjense cómo será la cosa que ni de su nombre nos acordamos. El éxito de Alf solo se puede explicar por una cosa: eran los años ochenta y la farlopa reinaba sin discusión. En ese contexto lo mismo puedes escribir, no sé, It, que perder varios millones en Bolsa o patrocinar un equipo ciclista. En fin, si hasta Mötley Crüe andaba triunfando por esos mundos de Dios. Dejémoslo claro: a Alf solo pueden salvarlo dos cosas: la nostalgia y esa decadencia cañí de Max Wright, que acabó siendo más creepy que el comegatos. Ah, y el final, el final que, de tan malo, hasta resulta bueno. Mención aparte para el niño, una adorable criatura repeinada, con cara de pan y jerséis horrísonos (estilo Bill Cosby predenuncias) cuyo cometido era, únicamente, molestar. A ver, igual tenía dos o tres líneas de diálogo, pero sobre todo molestaba. En un capítulo se disfrazaba de espárrago. Esta memoria, bien empleada, le podría a usted conseguir un puesto en Saber y ganar, o quizá una plaza como notario. Pero no, tú te acuerdas de cuando el niño de Alf se disfrazó de espárrago. Tenía hasta canción. El espárrago, digo. Sudores fríos.


Jon Snow (Juego de tronos)

Jon snow

A Jon Snow hay una pelirroja espabilada que se lo deja bien claro desde el principio. Que no sabes nada, pazguato. Pero él, de natural obtuso, hace oídos sordos y se va metiendo cada vez más en un callejón sin salida. Veamos… es comprensible que ser bastardo marque tu infancia y posadolescencia, yo eso no se lo niego. Pero de ahí a convertirte en un sieso que va de aquí para allá dejándose mecer por los acontecimientos… miren, eso ya no. Oye, tampoco te pedimos que te conviertas en Juan de Austria, Jon Snow de mi vida, pero un cierto garbo, una miaja de prestancia. Que por toda España hay gente que se apellida «Expósito» y tampoco se hunde la sociedad, coño. Pues eso, que nuestro inexpresivo preferido es una hoja a la que mece el viento por todo Westeros. Amante de no tomar decisiones, Jon Snow es de los de «si tal ya lo haré mañana», hasta que se encuentra que mañana llegó y tiene que cargarse a su tía después de refocilar alegremente con ella (lo que es también muy Habsburgo, miren ustedes). Tiene bien merecido su final, cuando es desterrado a un bosque turolense.


Oliver Atom (Campeones)

Oliver atom

Tú tienes un padre ausente (seguramente pescando ballenas en alta mar) y bastante afición por la pelotita. Entonces fichas a Romario como entrenador privado (privado de privar, no de que sea solo para ti) y te conviertes en un campeón de la hostia. El progenitor, orgulloso, puede escuchar la retransmisión de tus partidos en mitad del Pacífico, pese a estar aun en categoría alevín. Y más cosas. Todos los tópicos y chistes que se podían hacer sobre Campeones se han hecho ya, pero curiosamente pocos iban dirigidos al repelente protagonista. En fin, entiendo que manga y anime tienen una narrativa particular, una donde el héroe es muy, muy héroe… pero es que no puedo con ello. Oliver Atom provoca de todo menos simpatía. Otro de los personajes, Tom Baker, es también bastante azucarado, pero más en plan Andrés Iniesta, de pasar por ahí sin hacer ruido. Pero Oliver no. Oliver sale a jugar hasta con doce balas en el cuerpo, porque es un puto egoísta y piensa que todo depende de él. Narcisista de manual, por mucho que nos lo quieran vender. Y ambición ciega. Si hasta le quitó a Julian Ross la última ilusión de su vida. Que se muere, Oliver, que se está muriendo el chaval, hostias. Y nada, jódete, a montar el contraataque. Otro día les hablo de Mark Lenders. Y de su preparador personal, que también era un borrachín. Curiosa coincidencia. Reflexionen sobre ella.


Pete Campbell (Mad Men)

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Es joven, trepa y ultraliberal. A veces uno se extraña de que no lo haya fichado ese partido en el que todos ustedes están pensando. Si, ya sé que es un personaje de ficción, pero cosas peores se han visto. En fin, que Pete Campbell tiene un problema.: comparte oficina y planos con el cacho de testosterona más grande que haya parido la ficción moderna. Y eso abruma, claro. Supongo que la función de Pete es que podamos tener asco a alguno de los innumerables hijosdeputa que pueblan Mad Men. Pero asco de verdad, a espuertas, sin medida. Si los otros son adorables canallitas (al menos en la lectura superficial) Campbell no esconde nada y se deja la piel (y parte del pelo) en mostrarnos las cosas como son. Da grima de la gorda. Además, todos tenemos algún Pete Campbell entre nuestros conocidos. Y sí, son como en la serie, solo que con un punto más cuñado y lamparones de sudor por las axilas.


Jessie Spano (Salvados por la campana)

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Precuela no reconocida de la muy underrated Showgirls, Salvados por la campana es una de esas series que gana mucho con los años. Tú la veías ahí, en tu pubescencia, y oye… resultona. Había cosas simples, y la mecánica era tirando a repetitiva pero, en fin. Con un bocata de Nocilla y eso habías echado la tarde. Luego reflexionabas, años más tarde (cuando leías a Loriga, y Bret Easton Ellis, y eras un gilipollas de primera creyéndose nihilista) y la cosa ya no se sostenía por ningún lado. Pero eso, mejoraba después. Al conocer la intrahistoria. Lo contó en un libro Screech, que era ese amigo feo que hay en todos los grupos (y si el tuyo no tenía amigo feo, lo siento: eras tú). Drogas, sexo, jovenzuelos desbocados vendiéndose al mejor postor, farlopa y tríos como en una celebración de la Champions. Ese tono. El mismo Screech (que tendrá nombre, pero para mí siempre va a ser Screech) acabó grabando porno y entrando en la cárcel por un quítame allá ese cuchillo. Ya ven, sic transit gloria mundi. Ah, en la serie el personaje más insoportable no era él, sino Jessie Spano, una chica altísima, rubísima, rizosísima y bastante insufrible que pretendía ser empollona en mitad de aquella explosión hormonal. Y no cuela, joder, no cuela. Especie de Pepito Grillo, como una voz en off especialmente irritante, las intervenciones de Spano se asemejaban bastante a pasar los incisivos por una pizarra apretando muy fuerte. Han sentido el escalofrío, ¿verdad?. Su vida al salir del insti se torció bastante, y acabó de bailarina descocada en Las Vegas, pero esa es otra historia. Supongo.


Alex Krycek (Expediente X)

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Con Krycek no pasa, aparentemente, nada malo. Un peón más para la trama de X-Files, que andaba bastante reducida en cuanto a piezas. El problema es cuando la cosa empieza a complicarse. Así, porque sí, porque es más fácil abrir narraciones que discurrir por la senda ya prescrita. Más cómodo, vaya. Y ahí siempre aparecía Krycek. Que si al principio soy bueno, pero luego soy malo, pero en realidad un espía. Que si se me pone la mirada oscura, esos ojos negros, / esos ojos negros / no los quiero ver llorar. Y claro, te acabas perdiendo. Digámoslo claro, el problema de Krycek es que se convierte en un deus ex machina con patas, porque como nunca sabes a quién ayuda o para quién trabaja (la CIA, el FBI, el NWO, los hombrecillos grises, los hombrecillos verdes, Sauron, Florentino Pérez) pues nos vale para todo. ¿Tienes dificultades para seguir con un arco argumental? No pasa nada, hombre, aquí llega nuestro salvador, nuestro «lo hizo un mago» particular. Años más tarde J. J. Abrams (que aprendió mucho, bueno y malo, de X-Files) hará lo propio con Lando Calrissian, porque ya no se respeta nada, joder, nada.


Jack Shephard (Perdidos)

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Lost… ay, Lost. Qué tiempos aquellos, amigos. La primera serie realmente viral. La primera, también, que jugaba alegremente con los fans a través de la red, planteando misterios, recogiendo vías de opinión, sembrando carnaza. La emoción cuando algún amiguete te pasaba una temporada entera, que antes no era tan fácil acceder a este tipo de cosas. Devorarla, reflexionar, compartir ideas. Al menos al principio, vaya, porque el asunto empezó a desinflarse brutalmente. Una isla con más densidad de población que varias provincias españolas, giros de guion genialoides que escondían la inanidad más absoluta y caminos acelerados hacia ese final, que todos temían tan lamentable como finalmente fue. Vamos, que a J. J. le quedó un ensayo genial antes de perpetrar la última de Star Wars. No ayudaba en Lost el escaso carisma de su protagonista, quien a la postre sería eje de la trama (hasta el final… joder, es que el final…). El doctor Jack Shephard se limitaba a estar por allí, poner cara de cansado y/o enfadado, aportar dosis de liderazgo no solicitadas y, en general, dar grimilla. Que fuese contrapunto para cualquier otro rol importante (Locke, Sawyer) mediante la sutil estrategia (ejem) de marcar hasta el extremo las diferencias entre ellos no ayudaba, claro. A estas alturas ustedes ya han visto que los personajes perfectos no son santo de mi devoción.


El reparto completo de Al salir de clase

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Esto es difícil… a ver, cómo podría explicarlo. No es que todos los personajes de Al salir de clase (los siete u ocho mil) cayesen mal, sino que todos ellos, en algún momento, han despertado bastante repulsa. Epítome de las telenovelas para púberes que empiezan a echar pelo, Al salir de clase fue un milagro de caspa y malos guiones que campó por Telecinco (hábitat adecuado para ello) durante varios años. Según cuenta la leyenda, sus tramas eran escogidas al azar en una máquina tragaperras, entre coleto y coleto de solysombra, así que tampoco esperen ustedes sofisticación y sutileza. No, no, aquí vamos a lo loco. Tenemos (pongamos por ejemplo) cinco elementos del sexo femenino y cinco del masculino… bien, pues apareemos a todos con todos (en rigurosos turnos, no se nos vaya a enfadar el clero), y dejemos dos o tres como villanos. Y vayamos rotando, ojo. Así que eso. Te perdías un par de capítulos de Al salir de clase (porque, no sé, tenías examen de latín y echabas dos tardes apuntando en el diccionario, con letra pequeñita, las putas declinaciones) y al volver el mundo había cambiado, y los héroes eran felones, y los felones reyes (como en la España del XIX). Así que, bueno… digamos que cogías asco a todos, aunque en un orden estricto.


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58 Comentarios

  1. Voté la opción «otros» desde las vísceras. Teniendo en cuenta que sólo he visto seis de las series mencionadas, y por tanto no descarto que los otros cinco personajes sean aún más odiosos, mi voto va para Ross de Friends. De hecho voto también al actor en sí mismo, que leches…

  2. Espárragos, espárragos, no somos tonteriiiiía.
    Espárragos, espárragos, damos mucha energiiiiiía.
    Y en ese plan. Tengo el disco duro cerebral como para hacerle una buena limpieza. O no. Que coño.

  3. Chema, el panadero de barrio sesamo. Igual que en Salvados por la campana, tendría que haber una peli como Showgirls contando su historia

  4. Artículo de tono jocoso y afirmaciones temerarias: «si hasta Mötley Crüe andaba triunfando por esos mundos de Dios» y «la muy underrated Showgirl».

    A las que yo contesto: es cierto que los Mötley Crüe no son la panacea de las bandas de rock de los 80’s pero primer disco «Too fast for love» ya por si solo es un jodido D-I-S-C-A-Z-O, y nisiquiera entra en el top de sus tres mejores obras, eso para empezar. Y sí, Showgirls es la nueva Ciudadano Kane de los 90’s y aún no nos habíamos dado cuenta, tamaña genialidad esconde el largometrage. Debería de estudiarse en todas las escuelas de cine. Su guión y realización debería de encuadernarse para su almacenaje en todos, todos, TODOS los grandes estudios de cine junto con el Dune de Jodorowsky. Vamos, que el Padrino a su lado es una película de sobremesa de los domingos.

    Creo que te has dejado a un tipo realmente odioso: Dauson, no me voy a molestar ni en buscarlo ni en escribirlo bien, de Dauson crece. Ése es el más odioso de todos los personajes televisivos. Jamás ví semejante desaguisado pero pasaban unos anuncios-teasers en la dichosa cadenita de turno que parecía que te contaba toda la trama, ahi en crudo en medio de spots en plan «señor, yo estoy contento con mi detergente de siempre» y «en las distancias cortas una colonia de hombre se la juega». Por lo que podía verse en aquellos breves minutos el tal Dauson era un pililas-calzonazos de libro con ínfulas y lenguaje trascendental en plan El Club de los Poetas Muertos. Lo que se dice un joven americano upper raiser machaca wasp con su corazoncito.

    • Oye pero si nadie dijo que era tan buena Showgirls o que fuese una joya del septimo arte. Solo que está infravalorada.

      Para mi que te decepcionaste cuando supiste que McLachlan había usado dobles de culo. Porque tanta mala leche no me la explico.

      • Sr. Fante lamento decirle que está usted errando. Por recuerdo de dicha peli y atendiendo a los contoneos y bailoteos de la Spano, nisiquiera había caído en que salía el tipo de Twin Peaks, igual la sesera no me da pa más; como para fijarme en otros menesteres que ya veo que son más de su gusto. Creo que en este caso hablas por experiencia propia.

        Un cordial saludo, amigo de Maude Lebowski (ya sabes… el otro Lebowski, el millonario).

  5. Oliver sin duda. Ese caminar maradoniano nivel Dios adquirido ya en pre-escolar, me repateaba sobremanera.

    El tipo ganaba el sólo los partidos. Y los ganaba TODOS. No recuerdo que hubiese perdido uno.
    ¿Le sacaron tarjeta alguna vez? No.
    Un par de intentos y ya sabía hacer chilenas espectaculares sin desnucarse.
    Me imagino si hubiese pasado por nuestras categorías inferiores. Un Pablo Alfaro del montón le habría metido tal viaje, que pensaría que a lo mejor lo suyo serían las canicas.

    Pero bueno. Luego fichó por el Barça y ya me cayó mejor.

    • Creo que empataban un partido… bajo la lluvia.
      Pero vamos, que sí, iban a por la liga de 100 puntos por lo menos jajaja

  6. Poner a los de ‘Al salir de clase’ es demasiado caramelo, aunque no se haya visto ni un capítulo… Es el comodin de la llamada, la opción de ‘Liberar al Kraken’…

    Dan igual el resto, sabes de antemano que un buen número de mastuerzos como esos, aún sin el suficiente peso específico para esta encuesta (nunca debieron figurar), se llevarán el premio gordo y el complementario si hace falta.

    Viciada de saque!

  7. No he visto ni «Mad men», ni «Al salir de clase» (y soy de la época, ojo) pero mi voto ha sido para el calzonazos de Seiya. A Shiryu lo ciegan (capítulo brutal el del escudo de la gorgona), Ikki es una olla express ambulante, lo de Hyoga eleva a otro nivel el complejo de Edipo y en cuanto a Shun… Casi lo de Shun lo dejamos para otro día (y para un equipo de psiquiatras). Y con todo y con eso todos ellos desarrollaron su séptimo sentido de manera autónoma, murieron, perdieron órganos o sentidos y les destrozaron física y psíquicamente. Pero a Seiya, ojo, enchufe directo con una diosa y un muerto (es decir, alguien con sus condiciones volitivas severamente alteradas) decide que darle de regalo de Reyes una armadura de oro es una buena idea y que no le va a empeñar en el Cash Converters. La cantidad de palos no fue nada comparada con la que recibieron el resto y desde luego, le dieron MUY POCOS.

    • Profundice -si así lo desea- en el tema de Shun. Me ha parecido muy llamativo e interesante su comentario. Es un personaje muy complejo, secundario, pero no por ello menos relevante. Gracias
      * Hay algún artículo de Jotdown sobre los Caballeros del Zodiaco? Si así es, puede alguien poner el enlace. Muy agradecido.

    • Pensé que nadie los iba a mencionar. Piolín aún tiene un pase, al lado del cenutrio de Silvestre. Pero el Correcaminos… No es solo insoportable ¡es un bicho repugnante! ¡No juega limpio y ni siquiera se molesta en disimular! Calimero se quejaba siempre que era una injusticia lo suyo, pero el pobre Coyote tenía muchos más motivos y nunca lo hizo. Quizás por eso no aguanto al mencionado pollito ¡es un quejica!

    • Aplaudo muy fuerte eso que dices. Todo el mundo sabe que no se merecía a Topanga. ¡Qué inyustisia, que diría aquel!

  8. Las intervenciones a raíz de este articulillo, están a la altura del mismo. ¡Y anda que son pocas!

  9. El libro de Screech (Dustin Diamond) resultó ser falso al igual que el supuesto final creepy de Max Wright que se trató de un montaje del National Enquirer. Sumémosle a la desnformación del autor, su ridículo comentario sobre Mötley Crüe y mi voto va para él mismo, lo peor que he leído en el cada vez más decadente Jotdown.

  10. Ross, chandler, Joey «corta el rollo»el rubio que curraba de comediante mientras vivía de ser niñera en la horrible padres forzosos, el primo larry de primos lejanos, Chevy chase en comunity o en cualquier sitio que salga, tori spelling en sensación de vivir etc etc

    De hecho en salvados por la campana hay avrios personajes más odiosos que Jesie, pero no me acuerdan los nombres XD

  11. Hace ya mucho tiempo que de manera insidiosa fue apoderándose de mí el malestar cuando veía a Carol (Melissa McBride) en The Walking Dead. Me preguntaba cómo era posible que no la hubiera palmado ya esa tipa con pinta de monja pegando pellizcos. Sería curioso estar dentro de los entresijos para saber de primera mano, por qué un personaje que parecía en la primera temporada que iba a durar menos que un salivazo en el Mar del Norte, se ha eternizado en esa ya aburridísima saga. También sería estupendo conocer el motivo de que Morgan y Dwight pasaran por el morro a Fear The Walking Dead, sobre todo este último.

  12. Uff Ross, cómo no está Ross en la encuesta. Y así sin pensar mucho se me ocurre que por lo menos media banda de la casa de papel debería estar en la lista.

  13. Cierto, falta Ross en esta lista y casi todo el casting de Friends. Pero aún así mi voto sería para Ted «estoy tonto» Mosby, Caramba, era tan lamentable que tomaba recomendaciones amorosas del sujeto más inestable emocionalmente de la televisión, Barney Stinson (pero quizás el único personaje que valía la pena de la serie), y aún así tomaba siempre decisiones lamentables. Además de estar enamorado de su amiga Robin (quien pasaba naturalmente de el, hasta que le llegaban esos periodos de inestabilidad y caía en sus brazos), y envidiar la relación enfermiza de sus amigos Lily y Marshall (un consejero matrimonial se pasaría la vida tratando de arreglar ese embrollo). Vamos, el final es tan malo que no me extrañaría que lo hubiera escrito el mismo Ted para jodernos la vida a todos.
    Trate de maratonear esa serie por streaming, pero no pude pasar del segundo capitulo sin querer ahorcar al Mosby cada vez que salia en pantalla. Creo que cuando lo veía en la televisión no tenía esa reacción visceral, porque siempre lo pasaban muy temprano y la somnolencia evitaba querer lanzar zapatos a la tele cada vez que la cagaba el Mosby.

  14. Yo creo que el que escribió esto es muy joven y cree que los demás son igual de jóvenes que él. O, bueno, de pronto es que yo estoy muy viejo…

  15. Mi odio eterno va para ese esperpento de «Cosas de casa». Por suerte no recuerdo su nombre, pero ya sabéis quién es, el chico delgado con los pantalones de tirantes. Insufrible.

  16. Con mis 63 años a cuestas y seriefilo desde los tiempos de Bonanza, yo diría que la mayoría de los comentarios son de gente mucho mas joven que un servidor. Para los de mi generación solo hay un malote odioso: Falconeti, de «hombre rico, hombre pobre»

  17. En la serie Hannibal hay una buena colección de ellos. Es admirable la cantidad de personajes irritantes juntos que lograron colocar en tan poco espacio: Will Graham, Alana Bloom, la periodista, Abigail Hobbs. Una auténtica cavalgata de acidez de estómago.

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